Início / Romance / LECCIONES DE MEDIANOCHE CON EL CEO / Capítulo 7: ¿Aceptas o no?

Compartilhar

Capítulo 7: ¿Aceptas o no?

Autor: Paulina W
last update Data de publicação: 2026-03-20 02:48:08

Capítulo 7: ¿Aceptas o no?

La luz del sol inundó la habitación y Daisy despertó con el cuerpo pesado y el alma fracturada. Al ver su vestido lavanda en el suelo, sintió que una oleada de vergüenza la asfixiaba.

Se cubrió con las sábanas de satén negro, sintiendo aún el rastro del perfume de Cassian en su piel.

«Sucedió», pensó, y su mente la traicionó de inmediato.

Esperaba despertar con asco.

En lugar de eso, su cuerpo recordaba. Recordaba el peso de él, el calor de su boca, la forma en que sus caderas se habían movido para encontrarse con las suyas. Se odió por ello. Se odió con todas sus fuerzas. Pero no pudo borrar la imagen.

El sonido del agua se detuvo y la puerta se abrió, Cassian salió, envuelto en una toalla. Daisy lo observó, atrapada en esa fascinación involuntaria; viendo las gotas de agua deslizarse por su torso esculpido y sus brazos. Ella recordó cómo la fuerza de esos mismos brazos la rodearon horas antes.

—Tómate la medicina —ordenó él, señalando la cajita en la mesita de noche—. Lo que menos necesito es que quedes embarazada.

Sus palabras fueron un balde de agua fría para su pequeña excitación. Daisy miró la pequeña caja de anticonceptivos en la mesa de noche y el espasmo de vergüenza la inundó, aun así, sus dedos temblaron al tomar la pastilla. Porque el silencio de Cassian intimidante; la observaba como si pudiera leer cada uno de sus pensamientos impuros.

—Vístete —añadió después, mientras se dirigía al vestidor—. Tenemos que hablar.

Poco después, Daisy bajó las escaleras usando un vestido sencillo pero costoso que encontró en el armario. El dolor en su zona íntima era un recordatorio constante de su entrega, pero lo ignoró, al entrar al comedor, lo encontró sentado a la cabecera, impecable en un traje gris que resaltaba sus ojos.

Ella tomó asiento en el extremo opuesto, sintiéndose como una intrusa en su propio cuerpo.

—¿De qué tenemos que hablar? —preguntó, tratando de que su voz no flaqueara—. Tengo que ir al hospital. Mi madre... el trasplante es hoy.

Cassian dejó su cubierto con una lentitud que hizo que a Daisy le diera un vuelco el corazón.

—Tu madre estará bien —afirmó, fijando su mirada en ella—. Pero que siga estando bien... eso depende enteramente de ti.

Daisy dejó caer la servilleta, palideciendo.

—¿De qué estás hablando? —Su voz subió de tono por los nervios—. Se suponía que si yo... que si pasaba la noche contigo, ella estaría a salvo. Ese era el trato.

Se sentía humillada al recordarlo en voz alta, tanto que las mejillas le ardieron de vergüenza, entonces Cassian se levantó lentamente y cada uno de sus pasos hacia ella parecía acortar el oxígeno en la habitación, Daisy se encogió en la silla, asustada por la intensidad que emanaba de él. Cuando llegó a su lado, no se detuvo, sino que la tomó de la cintura con una firmeza dominante y la obligó a ponerse de pie, atrayéndola hacia su cuerpo, mientras sus manos rodeaban su pequeña cintura.

—El trasplante es solo el inicio, Daisy —le susurró cerca del oído, haciendo que ella cerrara los ojos ante el contacto—. El post-operatorio, los medicamentos de por vida, la seguridad de que nunca le falte nada... todo eso tiene un precio más alto que una sola noche.

Daisy tembló, atrapada entre su pecho y sus manos.

Estaba aterrada, sí, pero su cuerpo traidor buscaba el calor de Cassian, entonces él bajó la mirada a sus labios y la tentación estaba ahí, su parte vulnerable, la que había salido anoche, le exigía que la besara. Pero no lo hizo. Lo que había pasado entre ellos, había sido cosa de una sola vez.

Volver a tener sexo con ella no estaba en sus planes. Así que con una sonrisa enigmática, la soltó lo justo para que ella pudiera respirar.

—Ahora, come —sentenció—. Después hablaremos de tu nueva vida.

Daisy volvió a sentarse y bajó la mirada al plato, dándose cuenta de que la operación de su madre no era el final de su pesadilla, sino el comienzo de su cautiverio en los brazos del hombre que acababa de descubrir su mayor debilidad.

El silencio en el comedor se volvió denso, casi sólido.

Ella terminó de comer bajo la vigilancia de Cassian, quien se había recostado en su silla y encendido un puro. Él exhalaba nubes de humo gris, observándola con una fijeza que la hacía sentir desnuda.

—Ya terminé —soltó ella, apartando el plato—. Quiero ver a mi madre. El trato está hecho, Cassian. Ya tuviste lo que querías... ahora déjame irme.

Él no respondió.

Dejó el puro en el cenicero y se giró lentamente hacia ella. Daisy sintió un escalofrío que no nació del miedo, sino de una chispa eléctrica que recorrió su columna. Había algo en esa mirada que la hacía sentir el centro de su universo, un sentimiento que le resultaba peligroso y adictivo a la vez.

—Quiero que trabajes para mí —dijo él.

Daisy parpadeó, completamente descolocada, con la sorpresa grabada en el rostro.

—¿Trabajar para usted?

—Así es —dijo Cassian, metiendo las manos en los bolsillos de su pantalón para ocultar su propia tensión por ella—. Quiero que seas mi secretaria personal. Que te encargues de todos y cada uno de mis asuntos relevantes y que estés a mi lado, día y noche.

Daisy, lejos de emocionarse, se tensó. Sus instintos, agudizados por la tragedia de su vida, le gritaban que esa oferta era un caballo de Troya.

Porque nadie como Cassian Roth regalaba un puesto así por caridad.

—Y... —agregó ella, sabiendo que había un "y" oculto tras esa propuesta.

Cassian sonrió.

Fue una sonrisa genuina que hizo que se formaran dos hoyuelos en sus mejillas y el efecto fue devastador, porque en el estómago de Daisy volaron mariposas que ella intentó aplastar con lógica, pero su corazón traidor dio un vuelco.

—Me gusta que seas perspicaz —dijo observándola con renovado interés—. Eso es bueno para lo que sigue.

La curiosidad y los nervios se apoderaron de ella.

«¿Por qué no iba al grano? ¿Qué quería realmente de una chica de veinte años sin experiencia?»

Cassian pareció leer su impaciencia y acortando la distancia, acunó su mejilla con una suavidad que la desarmó. Sus ojos verdes se encontraron con los grises de él, y luego, la mirada de Cassian descendió con hambre hacia sus pechos, los mismos que hasta hace unas horas habían estado bajo su boca.

Daisy pudo ver cómo él tragaba saliva, víctima de un deseo que parecía luchar por salir de control. Pero de repente, se apartó y se giró, tomó una carpeta y la puso delante de ella.

—Quiero que seduzcas a un hombre en específico.

El impacto de sus palabras la dejó en shock, tanto que sintió que el aire abandonaba sus pulmones.

—¿Sedu... seducir a un hombre?

Cassian no respondió, pero ya no había rastro de amabilidad en él.

—Lo que acabas de escuchar.

Daisy sintió un nudo en la garganta.

—¿Está bromeando, verdad?

—No, eso es lo que quiero, dulce Daisy. Tienes todos los atributos que él busca. Eres exactamente el tipo de mujer que le gusta, solo te hace falta ser más... complaciente, pero tranquila, de eso me encargo yo.

Daisy sintió que estaba en una pesadilla. Quería despertar en su vida miserable de antes, en su habitación pequeña, en cualquier lugar que no fuera frente a este diablo elegante y vestido de Armani.

—Está demente —escupió con indignación—. No soy una prostituta. Lo que pasó anoche...

—Por favor, Daisy —lo cortó él con frialdad—. No te estoy pidiendo que lo mates, solo que lo enamores, que lo conquistes... que lo tengas comiendo de tu mano, que te hagas indispensable para él.

Ella bufó, soltando una risa amarga y nerviosa.

—¿Yo? ¡¿Es que no se dio cuenta?! ¡Era virgen hasta hace unas horas! ¿Cómo diablos voy a saber cómo...?

—Yo te enseñaré —intervino él, acercándose de nuevo con paso depredador—. Te haré una mujer que ponga a cualquier hombre a sus pies. Solo tienes que hacer lo que te diga y cuando te lo diga.

Daisy se quedó callada, mirando al vacío. Todo en su postura indicaba que él hablaba en serio, que él no buscaba una empleada, buscaba un arma, y ella era el calibre perfecto.

—Estás loco.

Cassian no se inmutó, hizo una mueca de indiferencia y miró su reloj.

—Necesito tu respuesta. El riñón de tu madre… espera mi llamada.

Los labios de Daisy temblaron. De impotencia. De dolor. De rabia. Porque siempre su vida había estado condicionada a las decisiones de otros. Porque siempre usaban su punto débil en su contra.

—Supongamos que lo hago… ¿Qué gano yo? —preguntó ella con la voz rota de dolor.

Cassian suspiró hondo, como si la respuesta fuera obvia.

—Dinero... ¿no es eso lo que nos aligera la vida? Te daré mucho dinero, aparte de la operación y el coste del tratamiento de tu madre. Y como hoy estoy caritativo, te daré además una casa. Donde tú quieras. Tú solo di el lugar y es tuya.

Daisy seguía sin poder creerlo. El precio por su alma seguía subiendo, pero… ¿debería venderla?

—¿Por qué hace esto? ¿Qué es lo que gana usted con todo este teatro?

La expresión de Cassian cambió, sus facciones se volvieron duras, tensas, una máscara de piedra que ocultaba demonios y secretos.

—No es tu problema —respondió fríamente—. Mis razones son mías. Ahora dime... ¿aceptas o no?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Continue a ler este livro gratuitamente
Escaneie o código para baixar o App
Comentários (5)
goodnovel comment avatar
Cristina Sánchez
cualquier hombre a tus pies, interesante muy interesante espero no lo olvides Cassian
goodnovel comment avatar
Doris Esther Borja Daza
deberías pedir la casa de tu papá,Cassian está creando un arma de doble filo
goodnovel comment avatar
Pik Jen
jjjj la va a entrenar para hacerla irresistible para el mismo.......
VER TODOS OS COMENTÁRIOS

Último capítulo

  • LECCIONES DE MEDIANOCHE CON EL CEO   Nota de autor

    ¡Mis queridas lectoras! 🥹✨Una vez más, llegamos al final de una hermosa historia de amor. Los hermanos Roth son sumamente especiales para mí, y de todo corazón espero que se queden guardados en sus corazones para siempre. 🫶🏼Gracias por acompañarme en cada capítulo, por vivir conmigo cada emoción y por darle tanto amor a esta historia. ¡No sería lo mismo sin ustedes! 😭🙏🏼Por cierto, aprovecho para aclarar una duda que me dejó una de ustedes: sobre el hospital donde dio a luz Daisy... Les cuento que en Estados Unidos muchos hospitales y centros de maternidad ofrecen suites de parto de lujo (luxury maternity suites). Están diseñadas para dar la máxima comodidad y permitir que toda la familia acompañe a la mamá en ese momento tan mágico.Y bueno, ¡recordemos que Cassian tiene dinero de sobra!El dinero que me falta a mí, jajaja. Ya aclarada la duda... les mando un abrazo gigante y las espero con los brazos abiertos en la historia de nuestro jeque bebé y, por supuesto, en la hist

  • LECCIONES DE MEDIANOCHE CON EL CEO   Escena extra: Volando hacia el amanecer

    Escena extra: Volando hacia el amanecerEn la cabina del jet privado de Roth's Business, el zumbido de los motores era un recordatorio constante de que, por fin, estaban lejos de todo. Valentín ocupaba el asiento del piloto. Llevaba las mangas de la camisa blanca remangadas y los auriculares puestos, gobernando los mandos con esa seguridad implacable que lo caracterizaba.A su lado, en el asiento del copiloto, Sofía lo observaba en silencio. Ese era, sin duda, su lugar favorito en el mundo: el único espacio donde la tierra y sus deudas quedaban atrás, donde las preocupaciones se diluían y solo existían ellos dos contra la inmensidad.Sintiendo la intensidad de su mirada, el giró la cabeza de reojo y arqueó una ceja, divertido.—¿Tengo algo en la cara o es que el uniforme me sienta demasiado bien?Sofía soltó una pequeña risa y apoyó la barbilla en la mano, sin dejar de mirarlo.—Un poco de ambas. Pero principalmente lo segundo.Valentín sonrió de lado, soltó los controles por un segund

  • LECCIONES DE MEDIANOCHE CON EL CEO   Escena extra 8: El perdón de un hijo

    Escena extra 8: El perdón de un hijoFrente a la imponente puerta de un departamento de lujo en el centro de Berlín, Cassian permanecía inmóvil, con las manos sepultadas en los bolsillos de su abrigo. Había volado desde Oklahoma en un impulso ciego, sin avisar, sin llamadas previas y, sobre todo, sin la menor preparación mental para lo que estaba a punto de hacer.Cuando finalmente se atrevió a levantar la mano y tocar, el eco del timbre pareció arrastrar segundos que se estiraron como horas.La espera terminó cuando la puerta se abrió lentamente, revelando a Regina Roth en el umbral. Llevaba el cabello recogido en un moño impecable, y su suéter de cachemira combinado con pantalones negros delataba esa sofisticación que siempre la había caracterizado.Se veía bien; el tiempo había dejado huellas en su rostro, pero conservaba su elegancia intacta. Sin embargo, al enfocar la mirada en el hombre que tenía enfrente, toda su postura rígida se desmoronó y sus ojos se abrieron con genuino aso

  • LECCIONES DE MEDIANOCHE CON EL CEO   Escena extra: Redención y caída

    Escena extra: Redención y caídaEn la biblioteca de la reconstruida mansión Harrington, Steven sentado en su silla de ruedas frente a una gran tableta digital, vestía un suéter elegante, el ambiente a su alrededor era de absoluta calma.La pantalla se iluminó y apareció el rostro sonriente de Sofía junto a su bebé de cinco meses, quien balbuceaba frente a la cámara.Steven sonrió con los ojos iluminados de orgullo.—Hola, mi niña... hola, campeón.—Hola, papá. ¿Cómo estás?Steven asintió.—Bien. Muy bien.Nicolás balbuceó de nuevo y estiró la mano hacia la pantalla.Steven se rio.—Hola, pequeño. ¿Me extrañas?Sofía miró a su padre con ternura.—Siempre te extraña.—Y yo a él.Se quedaron en silencio por un momento.—Papá, quería felicitarte. —habló Sofía después de un tiempo—. Las decisiones que tomaste esta semana fueron excelentes, la aerolínea está funcionando mejor que nunca.Steven asintió.—Gracias, mi niña, hago lo que puedo.Sofía lo miró fijamente.—No. Haces más que eso. Ere

  • LECCIONES DE MEDIANOCHE CON EL CEO   Escena extra: La felicidad en casa

    Escena extra: La felicidad en casaEn la habitación del bebé en la mansión de Oklahoma, un pequeño varón de un mes dormía plácidamente en su cuna. Sofía estaba sentada en una mecedora viéndolo, luciendo hermosa y recuperada.Valentín entró sigilosamente usando solo un pantalón de pijama, se acercó por detrás, la abrazó y luego llenó su cuello de besos lentos y posesivos.—Vas a despertarlo —dijo Sofía entre risas.Valentín murmuró contra su piel.—No lo voy a despertar, solo estoy saludando a mi esposa.—¿Saludando? ¿Así le llamas ahora?Valentín la giró en la mecedora y se arrodilló frente a ella.—¿Cómo te sientes?—Bien. Cansada, pero bien.Valentín asintió y miró hacia la cuna.—No puedo creer que ya pasó un mes.—Yo tampoco, pero aquí está nuestro bebé.Valentín la miró de nuevo.—¿Te arrepientes?Sofía frunció el ceño.—¿De qué?Valentín se encogió de hombros.—De todo. De casarte conmigo. De tener a nuestro hijo. De la aerolínea.Sofía negó con la cabeza y le acunó la cara.—No.

  • LECCIONES DE MEDIANOCHE CON EL CEO   Escena extra: El nacimiento de la heredera

    Escena extra: El nacimiento de la herederaEn la lujosa sala de espera de la clínica privada, el ambiente era de alta tensión. Valentín caminaba de un lado a otro. Sofía, con su vientre ya crecido, estaba sentada en el sofá, mientras que Renee y Esteban caminaban junto a Valentín.De repente, la puerta de la suite de parto se abrió. El doctor salió, pero no venía preocupado, venía aguantándose la risa.—¿Qué pasa? —preguntó Valentín de inmediato.El doctor negó con la cabeza, sonriendo.—Nada malo. Es solo que... su cuñada es... única.Desde adentro, la voz de Daisy resonó por todo el pasillo.—¡CASSIAN ROTH! ¡SI NO ME TRAES UNA HAMBURGUESA CON QUESO Y DOBLE RACION DE PAPAS AHORA MISMO, ME DIVORCIO!Valentín puso los ojos en blanco.—Por supuesto. Daisy siendo Daisy.Sofía lo miró con reproche.—Valentín.—¿Qué? Es la verdad, bebé. Espero que tú no te pongas así de histérica cuando llegue nuestro turno.Sofía frunció el ceño.—¿Histérica? Valentín, está dando a luz, entiéndela.Valentí

Mais capítulos
Explore e leia bons romances gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de bons romances no app GoodNovel. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no app
ESCANEIE O CÓDIGO PARA LER NO APP
DMCA.com Protection Status