INICIAR SESIÓNDÍA TRES - MEDIANOCHE
Selene no podía dormir.
Después de la reunión, cada uno se había retirado a los pequeños camarotes que el barco ofrecía. Eran habitaciones austeras, apenas lo suficiente para una cama estrecha y un baúl. Pero después de días en cubierta, cualquier cosa con un techo era bienvenida.
Selene yacía en su cama,
VALLE DEL NORTE – DOS AÑOS DESPUÉSDamon observaba el atardecer desde el balcón de su cabaña, una taza de café enfriándose entre sus manos. El valle estaba tranquilo, pintado en tonos dorados y naranjas mientras el sol descendía detrás de las montañas.Dos años.Habían pasado dos años desde aquella noche bajo la luna. Desde que vio a Lyra rodeada por los príncipes gemelos. Desde que su mundo se derrumbó y tuvo que aprender a construir uno nuevo sobre las cenizas de sus promesas rotas.Y ahora, mirando hacia atrás, apenas reconocía al lobo que había sido.—¿Damon?La voz suave lo sacó de sus pensamientos. Se giró para ver a Selene parada en el umbral del balcón. Tenía el cabello cast
NARRADO POR LYRAObservo a mis hijos dormir en sus cunas, las tres pequeñas formas subiendo y bajando con cada respiración, y no puedo evitar pensar en todo lo que ha cambiado en este último año.Hace doce meses, estábamos en esa isla. Fusionadas. Peleando por nuestras vidas y por el futuro del mundo. Y ahora... ahora soy madre de tres. Reina del Sur junto a Alaric y Draven. Y el mundo que casi perdimos está sanando.No fue fácil.Nada de esto fue fácil.Cuando regresamos de la Isla de la Primera Luna, Artheon nos recibió como heroínas. Darius organizó una celebración que duró tres días. Todas las manadas del continente enviaron representantes. Incluso Alfa Kael del oeste, quien nunca había sido nuestro mayor admirador, se inclinó ante nosotr
UN AÑO DESPUÉS - PALACIO DE ARTHEONLos pasillos del ala real resonaban con gritos.No de batalla. No de muerte.De vida.Draven caminaba de un lado a otro como un animal enjaulado, sus manos temblando, su lobo Kael rugiendo dentro de él exigiendo estar con su pareja.Alaric estaba sentado con la cabeza entre las manos, intentando controlar su respiración. Su lobo Nox arañaba desde dentro, luchando por salir, por proteger, por estar allí.El Rey Darius observaba a sus hijos con una mezcla de comprensión y preocupación. Recordaba cuando Elara dio a luz a los gemelos. Había sido la noche más larga de su vida.El Beta Marcus y el Gamma Theron intentaban mantener a los Reyes ahora, bajo control. Pero era casi imposible.Porque a trav&eacut
DENTRO DEL SUEÑO COMPARTIDOLyra abrió los ojos y se encontró en un espacio que le resultaba familiar y extraño a la vez.Era blanco. Infinito. Como el lugar donde la Diosa Luna las había llevado.Pero esta vez no estaban solas.Kariane estaba a su derecha, mirando alrededor con confusión.Zoe a su izquierda, temblando ligeramente.Y Selene frente a ella, con expresión seria.—¿Dónde estamos? —preguntó Kariane.—Dentro de nosotras mismas —respondió Lyra, comprendiendo de alguna manera—. Todavía estamos fusionadas. Nuestras consciencias están... entrelazadas.Zoe miró sus propias manos.—Puedo sentirlas. A todas ustedes. Sus pensamientos. Sus emo
La entidad fusionada no perdió tiempo.Se lanzó contra Muerte con una velocidad que el ojo humano apenas podía seguir. Sus manos, que brillaban con los cuatro elementos combinados, atravesaron las sombras de Muerte como si no existieran.Muerte gritó, retrocediendo.—¡Imposible! ¡No deberían poder...!—"Nos subestimaste"—dijeron las cuatro voces al unísono—. "Pensaste que éramos fragmentos débiles. Pero juntas somos completas."Peste siseó y atacó desde el flanco, intentando aprovechar la distracción.Pero la entidad se giró sin siquiera mirar, extendiendo una mano. Una ola de agua congelada se materializó de la nada, golpeando a Peste y lanzándolo contra una de las columnas del templo.
ESPACIO BLANCO INFINITOLa Diosa Luna se movió con gracia sobrenatural, acercándose a donde Lyra yacía en los brazos de Alaric. Tocó su frente con delicadeza, y la herida mortal comenzó a cerrarse, el color regresando a su rostro.Luego se acercó a Draven. Posó su mano sobre su brazo corrompido, y la podredumbre retrocedió, la piel volviendo a su estado normal.—No pueden morir todavía —dijo la Diosa—. No antes de que comprendan.Lyra se incorporó lentamente, tocándose el costado donde había estado la herida. Nada. Ni siquiera una cicatriz.—¿Qué... qué es este lugar?—Un espacio entre espacios —respondió la Diosa—. Un momento fuera del tiempo. Aquí, puedo hablar con ustedes sin interfer







