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Author: Svania Blass
last update publish date: 2026-08-26 21:30:09

Damian

Nunca he sido muy fan de Christine, la esposa de Nelson, ni Mario ni Daniel, pero Nelson la conoció en un bar, se enamoró de ella después de conocerla solo dos meses, y un año después se casaron en una ceremonia privada a la que invitaron a todo el club. Nosotros solo aceptamos porque es como nuestro hermano.

Escucho la conversación que él tiene con su esposa, en la cárcel, mientras la acompaño, junto con Daniel, para que lo visite.

—Cariño, te lo dije, mi hermana tal vez tenga que qued
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  • Reclamada por tres moteros   82

    Andrés—Gánate el derecho a comerte mi semen —gruñe Michael, mi jefe, mientras me mete la polla más adentro de la garganta. Su mano se enreda en mi pelo, tirando de mí con una fuerza que me hace llorar—. Me mentiste, Valbuena. Primero me dices que te vas de vacaciones con tu familia, ¡y luego aparecen unos pandilleros en la oficina y me amenazan? Sí, me debes un montón de dinero.Odio su condescendencia, pero odio aún más necesitarlo. Aun así, no es que no lo disfrute, pero todo es culpa de Manuela. Esa inútil y patética zorra. Si no se hubiera marchado como lo hizo, no estaría aquí ahora, ahogándome con la polla de mi jefe solo para seguir bajo su protección. Mandó a su hermano y a sus amigos tras de mí. Así que, cada momento humillante, cada segundo de sumisión, todo se remonta a ella.El agarre de Michael se intensifica, provocándome un gemido mientras mi garganta se tensa a su alrededor. Por ahora, me quedo en una de sus casas, esperando el momento oportuno para atacar, para recup

  • Reclamada por tres moteros   81

    ManuelaEn el momento en que War toma el control, lo siento. Su postura cambia, sus hombros se enderezan con una confianza endurecida e inquietante, su mandíbula se aprieta con una nitidez completamente distinta a la de Logan. Sus ojos gris acero se entrecierran y se oscurecen, y una sonrisa lenta y maliciosa se desliza por su rostro. El aire parece denso con un aura amenazante, no como la de Mario, cuya oscuridad me resulta protectora y segura. No, esto es diferente, como un animal salvaje y desquiciado que se resiste a devorarte hasta encontrar el momento perfecto. Pero sigo pensando lo mismo... Confío en Logan y en su alter ego.La mirada de War me recorre, y luego se inclina hacia mí, inhalando profundamente. Arruga la nariz con desdén al alejarse. —Qué asco. Apestas a prado —gruñe, con una voz mucho más ronca que la de Logan. Se acerca a la barra mientras se pasa la mano por su pelo corto y castaño, y se sienta—. Alex, sírveme algo más fuerte. El whisky no me va a servir.Alex n

  • Reclamada por tres moteros   80

    LoganAhora que Manuela está aquí delante de mí, no puedo quitarle los ojos de encima.Dios, es hermosa.La última vez que la vi, tenía solo siete años y estaba de pie junto a mi cama de hospital, con lágrimas corriendo por su rostro. Casi nunca estaba despierta, pero esa mirada llena de culpa que tenía se me quedó grabada en la memoria. Ahora tiene veintidós años, uno menos que yo, y es la diosa en la que siempre imaginé que se convertiría.Aunque esté sentada en el regazo de otro hombre.Sé que ella me reconoce. Veo un destello de reconocimiento en sus ojos. Verme debió haberle refrescado la memoria.Apuesto a que Nelson se siente como un idiota ahora mismo, cayendo en la trampa que le tendí con la ayuda de Bones. Él quiere esta alianza con el club de Nelson; yo la quiero a ella.Mi mirada se posa en el chaleco de cuero que lleva, marcado con la inscripción de Mario. Aprieto la mandíbula al verla apoyarse en él, y los celos me consumen. Pero Bones estará encantado. Es justo el cebo

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    Manuela—Manuela, Logan... quédense en mi oficina. Ya saben cómo funciona. No salgan hasta que uno de nosotros se lo diga —ordena papá.—Vale, papi.Doy vueltas en su gran sillón, el cuero suave y liso bajo mis dedos.—Bien. Como sea —murmura Logan mientras papá cierra la puerta. Poniendo los ojos en blanco, se deja caer en la silla frente a mí.Logan es como mi amigo. A veces viene al club con su tío Sal, que es muy malo y siempre le está gritando. Tiene el pelo corto y castaño, y los ojos de un bonito color gris. Mamá dice que cree que le gusto, pero no entiendo muy bien qué quiere decir. Simplemente me gusta que juegue conmigo a juegos que me hacen sentir segura, no como los juegos de papá.—Oí a mi papá decir que había otras chicas abajo. ¿Las has visto alguna vez? —pregunto, ya aburrida. Siempre me aburro cuando no nos dejan salir de la oficina.Logan simplemente niega con la cabeza, con el ceño ligeramente fruncido. —Yo no iría allí si fuera tú. Te meterías en problemas.Siempr

  • Reclamada por tres moteros   78

    ManuelaTras una siesta intranquila, paso el resto del día con Gabriela, aferrándome a cada segundo como si fuera el último. Sé que Mario y Daniel me protegerán, pero la persistente angustia se siente como una nube oscura de la que no puedo librarme. Siento una opresión en el pecho mientras intento mantener una sonrisa por Gabriela, viéndola reír y jugar.Tras despedirnos de ella y de Dam con un beso, Mario, Daniel llegó con su celular. Tenía a Nelson en la línea. Su mirada se clava en mí cuando tomo el teléfono.—Manuela —dice con tono cortante.—Bésame el culo, Nelson.Deja escapar un largo y contenido suspiro, y sus ojos se dirigen rápidamente a Mario, quien me da un cálido beso en la nuca. —Te daré un poco de espacio —murmura Mario, pero me aferro a su brazo, reacia a soltarlo.—No tienes por qué hacerlo. No quiero hablar con él.El rostro de Nelson se tensa. —Manuela, tenemos que hablar. Ahora mismo.Entrecierro los ojos mientras Mario retrocede, acercándose a donde está Daniel

  • Reclamada por tres moteros   77

    MarioJoder, está furiosa. Apenas puedo sujetarla mientras la llevo a nuestra otra habitación. Menos mal que Dam y Daniel insistieron en quedarse al otro lado del pasillo. Tenemos una habitación para nuestras noches "domésticas" y luego está esta, para todas las perversiones que queremos hacerle.La mayoría de los miembros no viven en la casa club, así que nuestro secreto permanecerá a salvo. La mayoría tiene su propia vida fuera, y solo vienen aquí para pasar el rato o para divertirse con las prostitutas del club que no tienen nada mejor que hacer que abrir las piernas.En el instante en que la vi encarar a Nelson, con cara de querer golpearlo, mi polla palpitó. Tener que impedir que se abalanzara sobre Christine me puso completamente erecto. La dejé caer al suelo, empujándola contra la pared con mi cuerpo, inmovilizándola. Seguía forcejeando con todas sus fuerzas, con sus ojos color avellana brillando mientras me suplicaba que la soltara.Lo que dijo Christine fue totalmente inaprop

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