Compartir

3

Autor: GenEsys
last update Fecha de publicación: 2023-09-21 12:29:55

-----Kyllian-----

—Realmente no creo que encontremos mucha gente allí Kyllian—

Blas era el único que me llamaba por mí nombre dentro del ejército, tal vez porque nos habíamos criado desde niños juntos, y nos teníamos una lealtad que iba más allá de la simple supervivencia.

—En ese lugar no puede haber nadie vivo,te lo aseguro.

Orlock era un tipo duro y en eso coincidíamos, aunque su desprecio desmesurado por la raza humana lo había llevado a cometer varios errores en el tiempo de tregua entre ambos grupos, sin dudas al declararse la guerra fue el soldado más sanguínario y hambriento de venganza que pude encontrar.

—Les tienes poca fé, los humanos son bastante inteligentes ..

Samuel siempre tuvo esa esperanza de volver al "equilibrio",como mí padre lo llamaba,esa paz hipócrita en donde nuestra especie era demonizada y a la vez usada para experimentos en enfermedades que los humanos creían poder resolver valiéndose de nuestro organismo, más fuerte que el de ellos.

No debieron haberse preocupado tanto por ello, más si por nosotros rompiendo cada uno de sus huesos, borrando su existencia de la historia.

— Discúlpame ,pero no fueron tan inteligentes,hubiesen intentado ser mejores tanto en batalla como en tácticas de índole política.

Simón, el hermano gemelo de Samuel era un ser de libros, le encantaba leer sobre civilizaciones antiguas y sus opiniones siempre hacían alusión a la historia y como a partir de ella aprendíamos cómo sobrellevar el presente.

Los humanos sabían los que se les venía, aunque se confiaron pensando que les perdonariamos su intento de crueldad cuando nosotros habíamos nacido como depredadores despiadados.

—Les hemos quitado lo mismo que nos hubiesen quitado ellos si les hubiesemos permitido someternos.

Mis palabras calmaban un poco el susurro de reproche de los Dioses que de tanto en tanto no me dejaban descansar, se habían hecho a la tarea de volverme loco y esperaba que en algún momento el castigo se apareciera en mí camino.

No podrían sorprenderme tan fácil ,había atravesado una guerra salvaje en donde mí corazón se oscureció más de lo que cualquiera pudiera soportar,había vendido mí consciencia por un mañana mejor para los que quedábamos vivos.

Pero sin dudas, había perdido mucho, como todos.

—Bien sabes Samuel que no puedo morir , Lillian me espera en casa, nos uniremos en matrimonio apenas ponga pie en nuestras tierras.—dijo Simon a su hermano arrugando el rostro , y esperando que al menos le cubriera las espaldas.

—Todas son nuestras tierras ahora— corregí —¿O piensas lo contrario?

—Sabes que es una forma de decir Kyllian— me apaciguó Blas y Simón asentía — , realmente espero que encuentras a tu compañera, para que te cambie el humor amigo....

El silencio reino hasta la llegada a nuestro destino, era obvio que las charlas por llenar espacios vacíos no eran lo mío, y por mucho que intentaba ser amable a veces solo me llevaba a pelear con los de mí propia especie.

ese pensamiento seguía en mí mente y de tanto en tanto me sorprendía para sacarme de mi calma.

Imaginaba que ése sería el castigo de los Dioses , dejar mi alma vagando en la soledad mientras era condenado a ver a los míos encontrar su alma gemela, aquel elixir de vida que completaba un rompecabezas a medio hacer.

La condena sería ver la felicidad ajena pero jamás tomar una bocanada de ese permufe con firma única.

Mí destinada a estas alturas no existiría, si es que si quiera había nacido.

El viento frío cargado de culpa me incorpo denuevo a los caminos que recorríamos, los árboles congelados u marchitos del bosque de los muertos hicieron su aparición de manera enigmática.

—Al menos ya casi estamos seguros que aquí no puede sobrevivir nadie...

Fueron las palabras de Samuel.

No respondí ....siemplemente ingresé con mí caballo mientras la nieve seguía cubriendo todo sin menguar un àpice.

Entendia su desconcierto el lugar parecía incompatible con cualquier forma de vida.

En donde mirábamos eran árboles secos, ramas, nieve y nada de vida,eso era seguro.

Blas solo quería regresar a casa y no lo culpaba había sido una larga travesía y si bien mandaría otro ejército a nuestra llegada para buscar más sobrevivientes humanos ,ellos se merecían un descanso, por mí parte la verdad no me importaba tenerlo o no.

Fue mucho el andar y los caballos comenzaron a sufrir el frío de sobremanera.

—Si seguimos así los animales pereceran—dijo Orlock.—es demasiado este frío, y admito que hasta yo lo siento,y eso que somos de una especie acostumbrada al mismo.

— Aguantarán... Y aguantaremos—Dante respondió.

Pero aquella conversación se vio truncada cuando una enorme tranquera apareció en lo que parecía el final del bosque.

—Interesante— exclamé abriendola de par en par.

Desde lejos e incluso con una neblina espesa que nos pisaba los talones pequeñas casitas esparcidas se veían desde donde estábamos.

—Bingo— sentenció Dante.

Un gruñido surgió de Samuel que no estaba muy contento por no haber tenido la razón.

De a poco se dividieron para registrar el terreno, del cual nunca emergió humano alguno en lo que trascurrian los primeros minutos de nuestra estadia allí.

Registramos comedores, cocinas , salas, cuartos y nada.....¿Dónde estaban?

—Hay comida en buen estado en el comedor grupal— exclamó Samuel observando para todos lados.

—Los huelo pero no puedo saber dónde están —Dije con los ojos extremadamente rojos.

—Señor creo que tiene que ver esto—dijo Dante mientras me guiaba por los corredores de una casa, una de las más grandes y viejas que poseia el lugar.

—Esta pared cubierta de concreto , está aún fresco así que lo hicieron hace poco.

Toqué la pared sigilosamente confirmando la situación.

Solo Dante y yo nos encontrábamos en esa casa antigua.

Cien soldados permanecían en las afueras investigando el terreno.

—Me da curiosidad saber qué hay del otro lado —Dante me miró sorprendido y una pizca de curiosidad me hizo moverme en consecuencia.

—Veamos que esconden....—dije con una sonrisa en los labios.

Entre los dos tiramos la pared sin demasiado esfuerzo, aquello fue de un olor muy fuerte y asqueroso, el ambiente era irrespirable, era el olor a putrefacción lo que nos llenaba el organismo ahora.

—¡Demonios!......enterraban gente aquí — exclamó Dante mientras veía cuerpos ya convertidos en huesos con cadenas en todo su cuerpo y puros arapos.

—En serio no querían volver a volver a verlos, lo gracioso es que ninguno de estos se iba a escapar.

Dante y yo no bajamos la guardia, aquello era verdaderamente extraño.

Un leve quejido llamo nuestra atención mientras revisabamos los cuerpos que a juzgar por su descomposición databan de hace mucho.

—¿De dónde viene eso?—exclame, llegando a la conclusión que podría tratarse de una rata o algún animal que también había quedado allí atrapado.

Para mí sorpresa detrás de una montaña de cadáveres un pequeño cuerpo llamo mí atención.

¿Qué podría haber aquí...con vida?, pensé

Me acerqué, desconcertado.

Portaba un vestido blanco con demasiados huecos y tajos, cómo así suciedad.

A pesar de estar muerta, su rostro parecía aún descansado, por un momento sentí tristeza y mí pecho dolió como nunca.

Me sujete el pecho pensando que jamás algo así me había sucedido, ¡éramos inmortales!

Dante me vio sucumbir y al sostenerme ambos volvimos la mirada al cadáver de la mujer.

Solo que ésta vez tenía los ojos abiertos de par en par y fijos en nosotros.

—Parece que encontraste una viva.

—¿Es una felicitación?, Es una simple humana, nada puede importarme menos.— admiti

Ambos salimos de allí, con el dolor en mí cuerpo que se incrementaba a medida que daba un paso más alejándome de aquel lugar.

—¿Qué sucede ?parece que está sufriendo señor...

—Nada.

Mentía me estaba muriendo y no sabía el porqué, no era el momento,no ahora.

—Señor por fuera de este lugar... han comenzado a atacarnos.-

Vi el número de humanos que atacaba con palos, e incluso piedras, eran muchos.

Algunos salían de la tierra, habían hecho pequeños escondites subterráneos, desconocía cómo toleraban las inclemencias climáticas, o como lograban abastacerse de comida sin haber sido detectados por los míos.

Éramos 100 contra 100.

—Ve con ellos Dante— ordené, estando a nada de la puerta de salida de ese lugar.

—¿Seguro señor?

—Ya me recuperaré, es una tontería.

Lo vi perderse en la muchedumbre, una vorágine de lucha y sangre que no parecía querer detenerse.

Yo por otro lado no pude contenerme y me volví al interior de esa m*****a casa,sosteniéndome de sus asquerosas paredes, me costaba caminar, encontrándome carente de vitalidad, como si mí cuerpo me estuviese diciendo algo más.

Casi sin darme cuenta había vuelto allí, a esa extraña cárcel de cadáveres.

Que extraña fuerza me guiaba a ese agujero insoportable y nauseabundo, no lo sabía.

Y es que muy adentro sentía que algo de todo aquello era mío.....solo mío.

Y NO ESTABA DISPUESTO A PERDERLO.

Continúa leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la App

Último capítulo

  • La Debilidad del Rey Vampiro    Capítulo Extra #1 – El Reino de Azrael

    El cielo amaneció despejado ,no había nubes, ni lluvia, ni viento. Solo una calma solemne, casi respetuosa, como si la tierra misma supiera que ese día marcaría el inicio de una nueva era. Las campanas de la Torre Central repicaban con lentitud y firmeza, acompañando el murmullo contenido de miles de voces que llenaban la plaza frente al Castillo Real. Azrael ajustó su capa negra bordada con hilos de plata frente al espejo. La tela pesada caía con elegancia desde sus hombros anchos, heredados de su padre, pero sus ojos claros y expresivos, aún con firmeza, pertenecían sin duda a Gema. Una mezcla perfecta. Justicia y fuego. Disciplina y compasión. —¿Estás listo, mi Rey? —preguntó una voz al otro lado de la puerta. Era Cassian, su asesor y viejo amigo de la infancia. Azrael asintió en silencio, luego respiró hondo. No temía al trono, pero sí comprendía el peso que caería sobre sus hombros desde ese momento. Ya no sería solo un príncipe educado en diplomacia y estrategia. Ahora serí

  • La Debilidad del Rey Vampiro    80---FIN

    La sala de partos del castillo se había transformado en un campo de batalla silencioso. Gema, exhausta y con la piel perlada de sudor, luchaba contra un dolor agudo y persistente que se intensificaba con cada contracción. Sus manos temblaban, aferradas a las sábanas mientras el mundo parecía reducirse a aquel único instante en que la vida pendía de un hilo. Kyllian estaba a su lado, firme como un faro en medio de la tormenta. Sus ojos, usualmente tan fríos y dominantes, reflejaban una preocupación profunda que nadie más había visto. Sujetaba la mano de Gema con tal fuerza que parecía intentar traspasar su propia inmortalidad para darle fuerzas a ella. Las comadronas se movían con agilidad, intercambiando miradas tensas. Sabían que aquel parto no sería sencillo. La criatura que crecía dentro de Gema no era un bebé común. Las señales estaban en la fuerza del trabajo, en la manera en que el cuerpo de Gema parecía resistirse, como si el mismo universo conspirara para hacer que el nacim

  • La Debilidad del Rey Vampiro    79

    Gema despertó sobresaltada, el corazón golpeando en su pecho como si hubiese peleado en sueños. Algo la empujaba a levantarse, un susurro interno que la impulsaba con urgencia: búscalo. Ahora.Se cubrió con su bata de terciopelo rojo oscuro, una mano instintivamente sobre el vientre abultado, y caminó descalza por los pasillos del castillo. El eco de sus pasos se fundía con el silencio denso, cargado de presagios. Un escalofrío le recorrió la espalda. No sabía lo que iba a encontrar, pero lo sentía: algo estaba mal.Cuando llegó al despacho de su esposo, encontró la puerta entreabierta. Se detuvo, el corazón suspendido, la respiración contenida.—Mi rey… —susurraba una voz femenina desde el interior—. ¿Por qué sigues con ella? Yo puedo darte lo que tanto buscas. Un heredero fuerte, perfecto. Gema es débil… está rota…Era Marina. La empleada humana se encontraba arrodillada frente al escritorio de Kyllian. Su vestido había caído hasta la cintura, dejando su torso desnudo, vulnerable, o

  • La Debilidad del Rey Vampiro    78

    Capítulo 78Kyllian apenas cerró la puerta de la habitación cuando una sombra se deslizó tras él por el pasillo. No la vio. No la oyó. Pero ella estaba allí. Observando. Esperando. Lo seguiría hasta la tumba, si hacía falta.Mientras tanto, en las profundidades del castillo, los guardias cumplían la orden del rey. Cargaban el cuerpo de Alaric dentro de una caja de madera forrada con cadenas oxidadas y símbolos arcanos grabados a fuego. Nadie decía nada, pero todos sentían lo mismo: el aire estaba cargado, más helado que de costumbre, como si algo invisible les rozara la nuca.La marcha hacia la cripta era silenciosa, casi solemne. Cada paso parecía más lento, como si el peso del cadáver se duplicara con cada escalón descendido. Las antorchas parpadeaban inquietas y una humedad densa comenzaba a trepar por las paredes, como si el mismo castillo supiera lo que estaba a punto de ocurrir.Cuando llegaron, una figura femenina los esperaba en la entrada. Era la empleada que había acompañado

  • La Debilidad del Rey Vampiro    77

    77La luna bailaba en el silencio de una noche que prometía algo más que simples susurros entre los árboles.Al rey le pesaba una verdad, una que no quería confiarle a su querida esposa por el simple hecho de ponerla en peligro."Ni siquiera fue amable con ella", admitió para sí mismo el frío vampiro, cuya sangre volvía a hervir cuando recordaba a aquel sujeto que había amenazado al amor de su vida, a la madre de su heredero.El castillo parecía distante y la neblina le daba ese toque de todo lugar maldito. Y es que no sería una noche fácil, porque los planes del rey de ocultar el cuerpo de Alaric no saldrían a la perfección.Los guardias del rey caminaban codo a codo. El destino sería la cripta en donde se mantendría el cuerpo hasta que la reina pudiera recibir la noticia.Para Kyllian no era una prioridad decirle a Gema que ese sujeto tan detestable había partido de este mundo. Después de todo, era un alma absolutamente consumida por el rencor y la codicia. “Un enemigo menos para mi

  • La Debilidad del Rey Vampiro    76

    Todo parecía tranquilo esa mañana, Gema peinaba su cabello con una tranquilidad nunca antes vista, y en ese momento tan solo eso importaba,concentrar sus esfuerzas en sentirse bien.Su instinto la orientaba a algo más que a su propia supervivencia, su bebé debía nacer en las mejores condiciones y si de ella dependía la cuestión ,haría sus deberes al pie de la letra.—Pequeño, te amo más que a mí vida misma...— susurro a su barriga abultada —... sé que volverás loco a tu padre...y no puedo negar que se lo merece—dijo con una sonrisa de oreja a oreja.Acto seguido acarició su estómago y volvió a la cama casi desconsolada , y es que el reposo que le exigían sería lo más difícil para la Reina, un desafío que por su pequeño afrontaria dando lo mejor de si.Aunque su tristeza por no haber visto al Rey retirarse la hacia llenarse de ansiedad.—Tu padre es un verdadero descarado, mira que dejarme sin despedirse, estoy tan aburrida ...—mientras terminaba la frase la puerta se abrió suavemente,

Más capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status