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Imperdonable

last update Fecha de publicación: 2026-01-27 19:59:35

POV Alejandro

Me sorprendí cuando Sofía me dijo que quería irse, por supuesto que no lo permitiría, ella era mía, me pertenecía en cuerpo y alma, no sabía si algún maldito día me cansaría de ella, pero ahora la deseaba, la deseaba más que a nada.

No soporté lo que me estaba diciendo, pero rogarle, jamás iba a hacerlo, porque si lo hacía, ella se daría cuenta de que moría por ella, y que una mujer se diera cuenta de eso era lo más peligroso del mundo para un hombre.

—¿Acaso es tan difícil estar
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Último capítulo

  • La Escort del enigmático CEO   Epílogo

    POV SofíaEra una tarde calurosa de domingo, Ricky, había cumplido ya siete años, corría detrás de Doddy, el perro se había convertido en un labrador enorme, le sacaba ventaja con facilidad, mientras Lucy, ya de seis años, corría un poco más atrás, gritándole a su hermano que no fuera tan rápido.Yo estaba hundida sentada en una silla de mimbre, con unos almohadones justo en la parte baja de mi espalda, con una barriga de ocho meses que era una montaña que no me dejaba ver mis pies. A mi lado, en una silla idéntica, Aiala también tenía una barriga enorme, ella también estaba en la recta final, acariciándose el vientre con una gran sonrisa en el rostro que no podía ocultar.—Si tu padre me trae otro antojo de pastel de chocolate, te juro que voy a explotar aquí mismo, Sofía —dijo Aiala, soltando un resoplido— es en serio, no bromeo, siento que si como una migaja más, el bebé va a salir disparado.Me reí, aunque la risa me provocó una punzada a un lado del vientre.—Dímelo a mí —le con

  • La Escort del enigmático CEO   Final

    POV SofíaLas mañanas en la nueva villa estaban llenas de luz, ya no había sombras pesadas detrás de nosotros intentando hacernos daño, estaba sentada en la orilla de la cama, mientras Alejandro limpiaba con cuidado la herida.—No te muevas, Sofía —dijo él, con esa voz baja y ronca que usaba cuando estaba concentrado— si te mueves puedo lastimarte, y no sea que se abra un punto de la esquina.—Ya no duele tanto, Alejandro, de verdad, ya estoy bien por completo —le contesté, tratando de girarme hacia él, pero me impidió hacerlo— siento la zona dormida, pero ya no es ese pinchazo constante, quiero levantarme de una vez, quiero bajar a jugar con los niños al jardín, me estoy volviendo loca aquí encerrada.Alejandro levantó la vista y clavó en mí esos ojos oscuros que todavía me hacían flaquear las piernas, estaba serio, tan serio como se ponía cuando quería imponer su voluntad.—Te quedas ahí sentada hasta que el médico te dé el alta oficial —dijo, limpiando la cicatriz con una gasa — er

  • La Escort del enigmático CEO   Mi lugar seguro

    POV AialaEntré en la habitación de Sofía llevando una bandeja en las manos, ella estaba recostada sobre las almohadas, medio sentada, mirando hacia la ventana. Se veía más tranquila, aunque todavía se movía con cuidado, debido a que todavía no cerraba del todo la herida del costado.—Traigo bocadillos —dije, dejando la bandeja en la mesita de noche— té de manzanilla y galletas de las que te gustan.Sofía se giró despacio para verme y me sonrió.—Gracias, Al, de verdad, el hambre me estaba matando, pero moverme sigue siendo un suplicio.La ayudé a incorporarse un poco más, al moverse, ella soltó un quejido, apretando la mandíbula, pero logró quedar en una posición cómoda. Le puse la servilleta en el regazo y le serví una taza. Me senté en la cama a su lado. —Sofi, tengo que confesarte algo —dije, tenía tiempo queriendo decirlo— es sobre tu padre y yo. Sobre cómo empezó todo, sé que desde hace tiempo debí sincerarme contigo.Tenía que hablar con ella sobre eso, tenía que decírselo, po

  • La Escort del enigmático CEO   El peso de la lealtad

    POV LeonardoMe quedé en mi despacho después de terminar una reunión en línea con mi gente en Nápoles, me serví un whisky, valoraba la tranquilidad que teníamos ahora, después de semanas de infierno la puerta se abrió y Alejandro entró. Tomé un vaso, le serví whisky y se lo ofrecí.—Me demostraste que estás dispuesto a dar la vida por mi hija —le dije, mirándolo fijamente a los ojos— te has ganado mi respeto.Él tomó el vaso, me sostuvo la mirada y bebió un trago antes de responder.—Cometimos errores, Leonardo, muchos, pero al final, lo único que importaba era que ella estuviera a salvo y lo logramos.—Lo logramos —asentí, y sentí que un nudo se me formaba en la garganta— ¿Sabes qué es el terror de verdad, Alejandro? No es que te apunten con un arma, ni perder millones en la bolsa, es ver a tu hija debatiéndose entre la vida y la muerte, y saber que no puedes hacer nada.Me apoyé sobre el escritorio, suspirando.—Te confieso que sentí una inmensa rabia contra ti cuando supe que la

  • La Escort del enigmático CEO   Karma

    POV AlejandroNo podía creer lo que había pasado, sentía que el dolor de ver así a la mujer que amaba, me iba a enloquecer en cualquier momento.Todo era un caos, había gente corriendo, Raúl y dos hombres más habían seguido a Laura, otros dos hombres cuidaban a los niños.El tiempo que tardó la ambulancia en llegar se me hizo eterno, Sofía permanecía inconsciente, su respiración era débil.No podía dejar de mirar mis manos, estaban pegajosas, manchadas de rojo oscuro, era la sangre de Sofía. Su vida casi había escurrido entre mis dedos mientras gritaba como un animal herido en mitad de esa maldita feria.—¡Necesito un informe! ¡¿Dónde está el cirujano?! —rugí, dando vueltas como loco en la sala de espera, el tono de mi voz asustó a la enfermera que pasaba.—Señor Ruiz, por favor, cálmese —dijo ella, sin atreverse a acercarse— la señora está en quirófano. El estilete perforó el bazo, están haciendo todo lo posible por salvarla.—"Todo lo posible" no es suficiente —siseé, acercándome a

  • La Escort del enigmático CEO   Un día de feria

    POC SofíaDesde el balcón de mi habitación podía ver el bosque de pinos que rodeaba el fraccionamiento, era idílico, sí, pero a veces el silencio de la montaña me resultaba más inquietante que el ruido.—¿Otra vez mirando hacia afuera? —La voz de Alejandro me sacó de mis pensamientos.Se acercó y me rodeó la cintura con sus brazos, aspiré su deliciosa fragancia.—Es demasiado tranquilo, Ale, a veces me da miedo que nos hayamos encerrado tanto que no veamos venir el golpe —confesé, apoyando la cabeza en su hombro.—Raúl tiene hombres apostados en el perímetro cada quinientos metros, relájate, Sofi, hoy es sábado, los niños quieren ir a la feria que han montado en el pueblo de abajo, la vieron cuando nos mudamos.Me giré para mirarlo, sorprendida. —¿Salir? ¿A un lugar público? Pensé que habías dicho que hasta que no encontráramos a Laura, nada de multitudes.Alejandro suspiró y me dio un suave beso en los labios. —No podemos tenerlos en una jaula de oro para siempre. Ricky está empeza

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