FAZER LOGINPOV LENORADesperté con la cabeza palpitándome como si alguien estuviera golpeándome las sienes desde dentro. Tardé unos segundos en recordar dónde estaba y, cuando lo hice, también regresaron a mi memoria los acontecimientos de la noche anterior: el juego, el alcohol y las preguntas indiscretas.Un calor incómodo me recorrió el cuerpo al recordarlo, así que aparté las cobijas con más brusquedad de la necesaria y me incorporé, llevándome una mano a la frente.Me puse de pie todavía algo mareada y salí de la habitación. Apenas había avanzado por el pasillo cuando escuché que se abría una puerta.Me detuve.Kois apareció frente a mí acomodándose el cabello, que estaba mucho más desordenado de lo habitua.La observé en silencio y luego miré hacia la habitación de mi hermano, cuya puerta permanecía abierta detrás de ella.Kois me sostuvo la mirada durante unos segundos.—Antes de que preguntes... culparé al alcohol.Abrí los ojos con sorpresa.—No quiero saberlo.—Lenora...—He dicho que
POV VALENPasé casi toda la noche observando a Lenora dormir, pensando en todo lo que habíamos pasado, en el punto en el que nos encontrábamos ahora y preguntándome qué sería de nosotros en el futuro. Aunque, sorprendentemente, ya no era algo que me preocupara como antes. Fuera lo que fuera lo que nos esperara, podría enfrentarlo siempre y cuando Lenora estuviera a mi lado.Tampoco me arrepentía de mi pasado. Sí, me arrepentía profundamente del sufrimiento que le había causado, pero no de habernos separado durante aquel tiempo. Ahora creía que todo lo que había ocurrido había sido necesario para llegar hasta ese momento con la certeza de que realmente nos elegíamos, y que lo nuestro no era simplemente el resultado de una imposición de nuestros padres.Me incliné sobre ella y dejé un beso en su frente antes de abandonar la habitación. Tal como le había dicho a Brau, ajustaría cuentas con Molva, así que había llegado el momento de enfrentarme a aquel pedazo de idiota.Antes de cerrar la
POV LENORANo había conseguido dormir.Cada vez que cerraba los ojos, mi mente regresaba a la noche anterior, como si se empeñara en torturarme con los mismos recuerdos una y otra vez. Todavía podía sentir las manos de Valen sobre mi cintura, la presión de su cuerpo contra el mío y aquella manera desesperada en que me había besado, como si llevara demasiado tiempo conteniéndose y finalmente hubiera perdido la batalla.Lo peor era que yo tampoco había querido detenerlo.Había respondido a su beso con la misma intensidad y, aunque después conseguí apartarme y recordarme todas las razones por las que debía mantenerme lejos de él, mi cuerpo parecía haberse quedado atrapado en aquel instante.Me senté al borde de la cama y me llevé ambas manos al rostro.—Esto no puede estar pasándome.Había pasado semanas convenciéndome de que debía olvidarlo, de que nuestro matrimonio había sido un error y de que lo más sensato era regresar a Aztlán y terminar con aquella farsa antes de que alguno de los
POV LENORA¿Qué demonios tenía que ver todo aquello con un maldito matrimonio?La propuesta de Molva seguía dando vueltas en mi cabeza mientras caminaba hacia la camioneta. No sabía si quería reírme, golpearlo o exigirle que me explicara qué clase de juego estaba jugando conmigo. Había llegado hasta Sidren convencida de que necesitábamos negociar el futuro de su pueblo y, de pronto, aquel hombre pretendía que considerara casarme con él.Como si no fuera suficiente con todo lo que ya tenía encima.Molva se acercó a mí antes de que pudiera alejarme.—Pregúntese, mi reina—murmuró junto a mi oído—. qué reino ha salido más perjudicado.Me aparté sin responder. La indignación se me había quedado atorada en la garganta y mi cabeza era una maraña de preguntas que no conseguía ordenar.Al pasar junto a Valen, evité mirarlo.Él estaba librando una silenciosa batalla de miradas con Molva y no pensaba participar en aquella absurda competencia entre dos hombres que parecían haber olvidado que yo e
CAPÍTULO 55POV LENORAEncontré a Molva rodeado de varios de sus hombres. Algunos terminaban de acomodar las mesas mientras otros permanecían vigilando los alrededores, atentos a cualquier movimiento que pudiera representar una amenaza para el campamento.Molva fue el primero en verme y se apartó del grupo para recibirme. Una sonrisa comenzó a dibujarse en su rostro mientras se acercaba, acompañada de una mirada que oscilaba entre la diversión y algo mucho más malicioso que me incomodaba.A esas alturas había aprendido a desconfiar de sus sonrisas.—Majestad —saludó cuando estuvo frente a mí, inclinando apenas la cabeza.—Molva.Lo observé durante unos segundos mientras avanzábamos hacia las mesas. Resultaba difícil ignorar la presencia que tenía aquel hombre. Su barba perfectamente recortada delineaba todavía más su mandíbula y acentuaba sus facciones marcadas, mientras su complexión y la seguridad con la que se movía conseguían que todos a su alrededor parecieran estar pendientes de
POV VALEN—Mierda —exclamó Brau cuando nos acercamos a la cabaña donde se encontraba Lenora—. Estamos malditos.—¿Por qué? —pregunté, siguiendo la dirección de su mirada.Entonces la vi.—Kois —murmuré entre dientes.La mejor amiga de Lenora, mi némesis personal y, últimamente, una amenaza para la paciencia de todo mi reino, se encontraba en el porche de la cabaña con las manos apoyadas en la cintura y la mirada fija en nuestra camioneta. Al reconocerme, una sonrisa comenzó a dibujarse en sus labios y supe que aquello no iba a ser sencillo.—Esa bruja ha estado bloqueando todos nuestros intentos de obtener información de Aztlán desde que Lenora llegó aquí.—No olvides que somos caballeros —lo reprendí mientras abría la puerta de la camioneta.Brau soltó un suspiro.—Con los demonios enfrente se olvida la caballerosidad, querido amigo.Apenas pusimos los pies fuera del vehículo, Kois levantó los brazos con teatralidad.—¡Oh, pero miren quién acaba de llegar! El magnífico rey de Duviz v







