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23

作者: Shey33
last update publish date: 2026-09-15 00:15:21

CAPÍTULO 23

Punto de vista de Eloísa

—Voy a ir —dije.

Luciano levantó una ceja desde el otro lado de la mesa del desayuno. Tenía el mismo aspecto de siempre: controlado, impecable, como si la discusión de la noche anterior no hubiera existido. Solo los ojos, un poco más oscuros de lo normal, delataban que no había dormido bien.

—No.

—No es una pregunta. Si ya no soy personal de servicio, entonces tampoco soy una prisionera de lujo. Necesitan suministros en el depósito del este. Yo puedo a
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    CAPÍTULO 37Punto de vista de LucianoLuciano-La información siempre llega más rápido de lo que uno espera, y eso ya era decir mucho en un lugar donde los rumores volaban antes que los cuervos. Para cuando el sol empezó a inclinarse pesadamente hacia el oeste, arrastrando largas sombras rojizas sobre los tejados de piedra de Bluehound, ya tenía encima de la mesa de caoba de mi estudio tres reportes distintos, firmados por informantes diferentes, pero todos apuntando con inquietante precisión hacia el mismo hombre. General Thane. El nombre que el jinete había gritado horas antes desde el campo abierto ahora tenía una cara curtida, una historia manchada de sangre y un historial militar que no me gustaba en absoluto.Me dejé caer pesadamente en la silla del escritorio, extendí los papeles arrugados y los leí otra vez, despacio, línea por línea, buscando algún resquicio, algún error en los cálculos que me diera tregua. Garrick Thane. Comandante mercenario de esos que no necesitan present

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    CAPÍTULO 35Punto de vista de Eloísa | El aullido se repitió mucho más cerca de la cabaña, rasgando el aire helado de la madrugada con una precisión quirúrgica. Luego otro. Y otro más. Ya no era un aviso lejano en la linde del bosque, ni un sonido ambiguo que se pudiera ignorar o atribuir a la fauna local. Era alguien que se estaba acercando a paso firme, sin intentar esconderse lo más mínimo, cortando el silencio espeso del bosque como si fuera una cuchilla afilada.Luciano se levantó de la cama de un solo salto con una agilidad felina, completamente desnudo, y se plantó rígidamente frente a la puerta de madera como si su propio cuerpo pudiera servir de barricada infranqueable contra lo que fuera que venía a buscarnos.—Quédate detrás de mí, Eloísa —ordenó, con la voz baja, tensa y cargada de una peligrosa advertencia que no admitía réplica. No se dignó a girar la cabeza para mirarme.No le hice el más mínimo caso. La adrenalina y el fuego del celo corrían por mis venas en una mezcl

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    CAPÍTULO 34Punto de vista de Eloísa La cabaña era mucho más pequeña, rústica y aislada de lo que me había imaginado en mis peores pronósticos durante el viaje. Apenas constaba de un solo cuarto principal donde el tiempo parecía haberse detenido hacía décadas, una chimenea de piedra tosca, negruzca y carcomida por el uso continuo de antaño, una cama estrecha de madera rústica pegada firmemente contra la pared de troncos, y una mesa coja que tiritaba un poco cada vez que rozaba la ventana. El tejado crujía con fuerza, quejándose y gimiendo cada vez que una ráfaga de viento helado sacudía los abetos del exterior, y el ambiente entero apestaba intensamente a madera vieja, a polvo acumulado y a años de estricto abandono.Pero al menos estaba limpia. Y, lo más importante de todo, estaba infinitamente lejos de las murallas opresivas de Bluehound. Eso era lo único que lograba mantener mi cabeza cuerda en medio del caos.Llegamos a la cabaña justo cuando el sol se tragaba por completo el ho

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    CAPÍTULO 33Adrián-Punto de vista de Adrián Lo noté antes de que ella misma lo notara. El cambio en su olor. No era el olor normal de Eloísa, el que ya me conocía de memoria desde hacía semanas: jabón barato de la casa, polvo del patio de armas, y esa cosa dulce y tranquila que siempre llevaba debajo de todo. Ahora era más espeso. Más caliente. Como si algo dentro de ella se estuviera despertando demasiado pronto y sin pedir permiso a nadie.Estaba en el patio de armas, fingiendo revisar las armas de la guardia mientras ella entrenaba con Reyna al otro lado. Cada vez que pasaba cerca de mí el aire cambiaba. El lobo dentro de mí se removió inquieto, golpeando las costillas desde dentro. No era celo completo todavía. Pero se acercaba. Y se acercaba rápido. Demasiado rápido para lo que teníamos encima.Intenté ignorarlo el resto de la mañana. Conté flechas. Revisé cuerdas. Le grité a un recluta que estaba sosteniendo el arco como si fuera una escoba. Nada sirvió. El olor seguía ahí, co

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    CAPÍTULO 32Punto de vista de Eloísa | La noticia llegó al mediodía y, como casi todas las malas noticias en esta casa, vino sin avisar y sin pedir permiso. Un explorador entró al patio principal con la cara cubierta de polvo del camino y el caballo hecho un desastre de sudor. No gritó. No hizo teatro. Solo se bajó del animal, buscó a Luciano con la mirada entre la gente y le soltó la frase que nadie quería escuchar en voz alta.Habían visto un segundo estandarte Ashgrave. Más cerca que el primero. Y esta vez no parecía que estuvieran montando un campamento para pasar el rato y asustarnos un poco. Se movían. Con dirección clara. Con ganas de llegar pronto y hacer daño.En menos de diez minutos el ambiente de toda la casa cambió como si alguien hubiera cerrado una puerta invisible. La gente empezó a hablar más bajo. Los guardias caminaban más rápido, mirando a los lados como si el enemigo pudiera salir de detrás de un arbusto en cualquier momento. Hasta Luna Helena cerró la boca un r

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