CAPÍTULO 9: Fue Luciano quien me encontró, y no con los oídos, según me confesaría después, sino con algo debajo de ellos, un tirón que se negó a explicarme del todo, apartándose de la línea de búsqueda sin decir una palabra y corriendo en una dirección que ningún mapa habría sugerido, hasta quedar de pie justo al borde del agujero donde yo llevaba tres días atrapada.Levanté la vista hacia él, sucia, sangrando, y probablemente con peor aspecto del que jamás había tenido en mi vida, y lo único que se me ocurrió decirle fue:—Llegas tarde.—Te caíste en un agujero —dijo, ya bajando hacia mí sin dudarlo, con una agilidad que no debería haber tenido nadie con tanto barro alrededor—. Creo que gano esta discusión.—Me empujaste tú, técnicamente. Con tu cara aterradora y tu voz de terciopelo.—Mi voz de terciopelo te salvó la vida ahora mismo, así que un poco de gratitud no estaría de más.No tuve tiempo de contestarle, porque en cuanto sus brazos me rodearon, algo en mi pecho se rompió de
Dernière mise à jour : 2026-09-04 Read More