Beranda / Romance / La Marca De Alfa King / Capítulo 03: Aliviaré tu deseo

Share

Capítulo 03: Aliviaré tu deseo

Penulis: Rumi Baslan
last update Tanggal publikasi: 2024-08-01 00:46:03

Leni

Las horas pasaban, se estaba haciendo tarde y estos lobos no se iban, seguían quietos, sentados alrededor del árbol, aullando. Hubo un punto muerto en el que no había avances, no comprendo por qué parecían ansiosos y desesperados. El sol se estaba poniendo, dentro de poco anochecería, levanto la mirada y noto que hay un par de frutas silvestres moradas.

El hambre que me atenazaba era tanta, que no dudé en estirar la mano para arrancar una, al probarla, un sabor dulzón explotó en mi boca, le di un segundo mordisco hasta que sentí que algo no andaba bien.

Un aullido más feroz llamó mi atención, todos los lobos habían dejado de aullar, pero seguían rodeando el árbol, a excepción de uno de ellos, que era el único que aullaba en dirección del bosque, su aullido era más fuerte que el resto, firme, como si estuviera esperando a alguien.

Las sombras frente a mis ojos y el entumecimiento de mi cuerpo hacían que viera doble, una ola de calor recorría mi cuerpo, era como estar en llamas, sentía que mi corazón se saldría de mi pecho en cualquier momento, la comezón de mi piel y de pronto el deseo bestial de ser tocada, hicieron que casi me cayera.

—Qué me sucede —digo con agitación.

La humedad en mi coño no era normal, este deseo enfermo tampoco.

—No…

Pierdo el equilibrio cayendo al vacío, cierro los ojos con fuerza, esperando mi final, uno que no llega, porque en cuanto levanto la mirada, me encuentro con un par de ojos metálicos.

—Ardian —mi voz es tan pequeña como patética.

Un nuevo picor que comienza de mi piel y se extiende por todo mi cuerpo hasta instalarse en mi vientre, me obligan a aferrarme a sus brazos cuando me baja, ya no hay lobos alrededor, ¿los habré imaginado?

—No sé qué me sucede —me agito—. Tengo mucho calor.

Mi pecho sube y baja, mi respiración está descontrolada.

No me decía nada, había cierta rabia en su mirada, incluso creí haber escuchado que maldecía, sin saber por qué, su cercanía se convierte en una abolladura a mi plan de escape, aplasto mis labios contra los suyos, esperando un rechazo que no llega.

Todo lo contrario, parece ser que él acepta el beso, incluso lo profundiza más, su lengua llega hasta mi garganta, sus manos viajan por la curvatura de mis caderas hasta acunar mis pechos con sus manos, aplastándolos. Rompiendo el beso, dirigió su atención a mi cuello, lamiendo, succionando mi piel.

—Comiste del fruto del árbol, ¿verdad? — pregunta recostándome en el suelo.

No respondo, estoy sin aliento.

—Se trata de un árbol antiguo, parecido a un mándala que da como frutos, un afrodisíaco natural.

—¿Qué?

—Relájate, te ayudaré a resolver este problema.

No entiendo nada de lo que dice, mi respiración se profundiza, Ardian comienza a quitarse la ropa, admiro su mandíbula afilada, su pecho marcado, el cuerpo me tiembla como si agujas estuvieran pinchando mi piel, hasta concentrarme con los ojos ahumados más escalofriantes que he visto en la vida.

Y con un interés silencioso y maniaco, se desabrocha los pantalones.

Los duros planos de los abdominales de Ardian, aceleran la tensión actual, es como si su físico hubiera sido esculpido para convertirse en un arma para infligir dolor y placer al mismo tiempo.

—No me siento bien —mi voz tiende de un hilo.

—Aliviaré tu deseo, Leni —su mirada punitiva se encuentra con la mía.

Con la fiereza de una pantera que está a punto de engullir a su presa, da un paso adelante acercándose. No intento luchar cuando sus manos hábiles terminan por desnudarme, dejándome solo las bragas y el sostén.

—Eres demasiado hermosa.

No, no puede estar pasando esto, una pequeña voz en mi cabeza me pide que detenga esto antes de que sea demasiado tarde, soy virgen, no quería que esto se rompiera por un completo desconocido, sin embargo, mi cuerpo lo exigía.

Jamás había experimentado esta clase de cúmulo de sensaciones que explotaban en mi interior, un deseo ardiente se apoderó de mi ser, las manos de Ardian recorrieron mi cuerpo hasta que abro los ojos por completo.

—Por favor, no —coloco las palmas de mi mano sobre sus perfectos pectorales—. No puedo… no quiero.

La ola de calor se expande con más brutalidad por mi cuerpo, intento cerrar las piernas, pero él, en su lugar, liberó una de mis manos y dirigió la suya hasta mi… coño.

—¿Qué haces? —tiemblo.

—Te lo dije, solo te ayudo —siento como olfatea mi cuello, como si quisiera grabar mi olor en su memoria.

No iba a perder la virginidad que por muchos años había estado guardando para el chico indicado, sin embargo, cuando Ardian comienza a besar mi cuello de nuevo, y comienza a frotar su dedo sobre mi parte íntima, sobre la fina tela de las bragas, este se vuelve traicionero, exigiendo más.

Un suave gemido se desliza de mis labios y aumenta la fricción, tengo que sostenerme de sus hombros como si me estuviera cayendo en un abismo, su atención pasa a mis pechos, deslizando lentamente los tirantes de mi sostén.

—Detente —susurro en un tono apenas audible.

No me presta atención, gruñe empujando sus caderas, algo duro golpea mi entrada, me quedo sin aliento por completo.

—No quiero —repito.

Apago todas estas sensaciones excitantes, quiero tomar el control, no puedo dejar que este extraño deseo me domine, no, no puedo. No me hace caso, al contrario, siento sus deslizarse por debajo de mis bragas, introduciendo un dedo, mis piernas actúan de manera propia y se abren más.

—Eso es, Leni, déjate llevar —me susurra al oído.

¿Cómo es que llegué a esto? A que un completo desconocido me esté tocando de este modo. Poco a poco, conforme el deseo toma el poder de mis emociones, la comezón que sentía en la piel, se alivia, las manos de Ardian están sobre todo mi cuerpo, tocando cada parte que nadie nunca ha tocado, hasta que mi pecho se agita, cierro los ojos y exploto en medio de un gemido.

El entra y sale de su dedo hacen estragos que nunca pude haber imaginado, respiro profundo cuando termina. Viendo cómo saca su dedo y lo lame como animal hambriento.

—Sabes demasiado bien, Leni Marshall.

Entonces, me congelo, el color gris de sus ojos se vuelve más intenso, puede que sea mi imaginación, no puedo confiar en mi mente ahora mismo, pero juraría que se ponen de un rojo intenso, se inclina hacia adelante, mordiendo mi cuello, el dolor se dispara por mi columna vertebral.

Grito, trato de apartarlo, es en vano, es como empujar un enorme pedazo de acero, después, todo se oscurece, me hundo en un profundo sueño, aquella oscuridad era diferente, y esos ojos rojos tenían un matiz que me erizaba la piel.

[…]

Abro los ojos, deseando despertar de la pesadilla, poco a poco mis ojos se acostumbran a la luz, no estoy en un hospital, lo primero que miro es un techo blanco con bordes dorados, mi cabeza estalla, ¿acaso bebí algo anoche y soñé todo?

—¡Por fin despiertas!

El rostro de un pequeño niño aparece delante de mí, doy un respingo que me hace incorporarme de golpe.

—Pensé que nunca abrirías los ojos —me dice el pequeño, observándome con cierta diversión inocente.

Desciendo la mirada, no traigo mi ropa, solo un enorme camisón al estilo vitoriano, color blanco, no tengo sostén, tampoco bragas, fuera de esta tela delegada, estoy casi desnuda, o al menos así me siento.

—¿Estás bien? —me pregunta el pequeño que no debe tener más de cuatro años.

Quiero responderle, pero al observar la habitación en la que me encuentro, las dudas asaltan mi mente, es un lujoso dormitorio, demasiado amplio, bien podría medir todo lo que abarca el pequeño departamento en el que vivo con mi padre y mi hermanastro.

Todo está mal, nada parece real, ¿acaso todavía no despierto de la pesadilla? Me doy una bofetada para probar si despierto, no pasa nada, pellizco mis mejillas y sigo sin obtener ningún resultado, el miedo al sentirme desorientada y sumamente perdida en una irrealidad, hacen que comience a hiperventilar.

—¿Eres la nueva pareja de mi padre?

Tenso el cuerpo, miro al niño que permanece a mi lado, mirándome con esos ojos rojos… espera… ¿ojos rojos? No, debe ser mi imaginación, el pequeño niño de cabello oscuro, ojos rojos y tez clara, me sonríe de oreja a oreja, con esperanza, con anhelo, como si quisiera algo de mí.

—¿Quién es tu padre? —mi voz tiembla—. ¿Sabes en dónde me encuentro?

  

Lanjutkan membaca buku ini secara gratis
Pindai kode untuk mengunduh Aplikasi

Bab terbaru

  • La Marca De Alfa King   Epílogo

    LENI Han pasado dos meses desde que la tragedia de Greta y la pérdida de Rihannon sacudieron nuestras vidas. En este tiempo, Tafaryen ha comenzado a encontrar su ritmo nuevamente, como un río que, tras una tormenta, se ajusta a su cauce. Las decoraciones del palacio han cambiado, y la atmósfera es ahora más ligera, aunque todavía hay un eco de lo que fue. La vida sigue adelante, y en medio de todo este caos, Ardian y yo hemos asumido la responsabilidad de gobernar. El día se presentaba brillante y despejado, con un sol radiante que iluminaba las torres del castillo. Desde la ventana de nuestra habitación, podía ver a los súbditos de Tafaryen, hombres y mujeres que trabajaban en el patio, riendo y compartiendo historias. La risa de los niños resonaba en el aire, un recordatorio de que, a pesar de las sombras que habíamos enfrentado, la vida seguía su curso. —Mira, Argos —dije, girando hacia la cuna donde mi pequeño hijo dormía plácidamente. Su rostro redondo y sonrosado era un refle

  • La Marca De Alfa King   Capítulo 0151: Corona

    NARRADOR OMNISCIENTE Bajo la tenue luz de la mañana, un aire cargado de anticipación envolvía el vasto salón de coronaciones en el palacio de Tafaryen. Greta se encontraba de pie, su figura erguida y elegante, rodeada por un halo de poder y determinación. Había esperado este momento durante años, había tejido intrigas y conspiraciones, eliminando a quienes se interpusieron en su camino. Hoy, finalmente, sería coronada como la reina de Tafaryen. Una sonrisa arrogante se dibujó en sus labios cuando contempló las decoraciones que adornaban la sala: banderas ondeando en honor a su llegada, y un trono de oro esperando ser ocupado por ella. —Hoy, todo lo que he deseado será finalmente mío —murmuró para sí misma, sintiendo cómo la euforia comenzaba a brotar en su interior. Mientras Greta se perdía en sus pensamientos, la puerta del salón se abrió con un crujido, interrumpiendo su ensueño. Rihannon y Trey entraron, sus figuras recortadas en el umbral, y su presencia resultó un jarro de ag

  • La Marca De Alfa King   Capítulo 0150: Futuro

    LENI La tensión en la habitación era palpable. Las voces se alzaban, cada discusión resonando como un eco de desesperación y temor. La noticia de la muerte de los padres de Rihannon había caído como una losa sobre nosotros, y mientras los presentes debatían sobre lo que debíamos hacer, yo me sentía atrapada entre el dolor y la incredulidad. A pesar de nunca haber tenido la oportunidad de conocer a mis abuelos, su ausencia pesaba en mi corazón. La idea de que fueran asesinados por Greta me hacía sentir como si una parte de mí se desvaneciera en la oscuridad. —No podemos quedarnos de brazos cruzados —dijo Dax, su voz firme y decidida—. Debemos actuar antes de que ella haga más daño. —¿Y qué hacemos? —respondió Nadav, su frustración evidente—. No sabemos dónde está ni qué planea. En medio del caos, Rihannon se mantuvo en un silencio perturbador. La mirada en su rostro era una mezcla de dolor y determinación, y podía ver cómo luchaba por encontrar la fuerza para enfrentar lo que habí

  • La Marca De Alfa King   Capítulo 0149: Protección

    LENI La atmósfera era densa, cargada de una mezcla de alivio y tensión. Habíamos encontrado a Viktor, pero su estado era preocupante. La luz tenue que se filtraba a través de las hojas del bosque iluminaba su rostro, pálido y sudoroso, mientras todos nos esforzábamos por ayudarlo. Rihannon, su madre, se movía con una determinación feroz, curando las heridas de su hijo con una mezcla de habilidad y amor que solo una madre puede ofrecer. Observaba cada movimiento con atención, sintiendo cómo la ansiedad se apoderaba de mí. Sostenía a Argos entre mis brazos, su pequeño cuerpo cálido y frágil, y cada vez que miraba su rostro, el terror de lo que acababa de suceder me llenaba de un profundo dolor. La lluvia había cesado, pero el aire seguía impregnado de un olor a tierra húmeda y desolación. Los árboles susurraban en el viento, como si compartieran nuestra angustia, y el sonido del bosque se convertía en un eco de nuestras emociones. —Está bien, Viktor. Estás a salvo —decía Rihannon, s

  • La Marca De Alfa King   Capítulo 0148: Amanecer

    LENI La lluvia caía incesantemente, cada gota golpeando mi rostro como si el cielo llorara por nosotros. La opresión en mi pecho no desaparecía; era un peso que se intensificaba con cada segundo que pasaba. Estaba sobre el lomo de Ardian, quien había tomado la forma de un imponente lobo blanco. Su pelaje brillaba con una luz casi sobrenatural a la tenue luz del amanecer que apenas comenzaba a asomarse en el horizonte. A medida que corríamos, sentía el viento azotando mi piel, arrastrando mis pensamientos y las dudas que me atormentaban. A nuestro alrededor, el bosque se desvanecía en un borrón de sombras y luces, los árboles como fantasmas que se deslizaban a nuestro paso. Ardian corría más rápido que jamás había imaginado, como si el mundo entero se hubiera convertido en un mero obstáculo que debíamos superar. La sensación de su cuerpo musculoso bajo mí era reconfortante, pero también aterradora; sabía que cada momento contaba, que cada latido de mi corazón resonaba como un tambor

  • La Marca De Alfa King   Capítulo 0147: Bajo la lluvia

    RIHANNON La lluvia caía sin compasión, cada gota golpeando el suelo con un eco de tristeza que parecía narrar una historia de dolor. Estaba quieta, bajo el refugio de un viejo roble que se erguía como un guardián en medio de la tormenta. Las nubes grises se arremolinaban en el cielo, y el viento aullaba como un lamento, trayendo consigo una sensación de desesperanza. Desde que nos enteramos de que mi nieto estaba en peligro, no habíamos hecho más que correr, un impulso desesperado por llegar a su lado antes de que fuera demasiado tarde. Pero en lo profundo de mi corazón, sabía que la distancia que aún nos separaba era una barrera que no podríamos cruzar. La opresión en mi pecho se intensificaba con cada paso que dábamos hacia lo desconocido. —Esto no puede estar sucediendo —murmuré para mí misma, sintiendo cómo las lágrimas se mezclaban con la lluvia. Era una sensación amarga, la impotencia de no poder proteger a aquellos que amaba. Mientras mi mente luchaba entre la rabia y la

Bab Lainnya
Jelajahi dan baca novel bagus secara gratis
Akses gratis ke berbagai novel bagus di aplikasi GoodNovel. Unduh buku yang kamu suka dan baca di mana saja & kapan saja.
Baca buku gratis di Aplikasi
Pindai kode untuk membaca di Aplikasi
DMCA.com Protection Status