Compartir

5

Autor: S. Dal Santo
last update Fecha de publicación: 2021-01-30 03:09:02

(Al día siguiente)

Estoy sentado sobre la escalinata que se encuentra en la entrada del edificio donde viven Paulina y Vera, y como no tengo el celular de Paulina, la única manera de hablar con ella nuevamente es esperándola aquí. 

Llevo varias horas esperándola hasta que por fin la veo llegar a lo lejos, ella de a poco va acercándose y cuando llega a la puerta me mira un poco confundida — ¿Qué haces aquí? — me pregunta sin más. 

— Necesito hablar contigo por favor, ayer hable con Amanda y necesito por favor que me ayudes. — le explico en lo que prácticamente es una súplica.

Ella resopla y sonríe— Ven, pasa… Vera aún no ha llegado así que podremos hablar tranquilos. — me dice finalmente y va hacia la puerta de entrada para abrir y que yo la siga.  

Siguiendo sus pasos, subimos hasta su departamento y al llegar, ella me ofrece algo para beber, cosa que acepto y mientras la espero sentado en el sofá. A los pocos minutos Paulina regresa a la sala y me da un vaso de agua para luego sentarse en el sofá que está justo enfrente de mí. — Dime Iker, ¿Qué puedo hacer por ti? — me pregunta mirándome fijamente.

La miro un poco avergonzado y sé que primero debemos solucionar algo — primero que nada, quisiera aclarar lo que sucedió entre los dos... — le digo intentando hacer que lo que paso la otra noche no nos confunda.

— Iker, si yo hubiera sabido lo que había pasado entre tú y Vera jamás me hubiera enredado contigo... Así que para mí lo de la otra noche no paso, ¿de acuerdo? — irrumpe y respiro aliviado. 

— Que alivio saber que no significo nada, es que... yo realmente amo a Vera. — admito un poco nervioso.

— Lo sé, me di cuenta cuando la viste el otro día, ella también se dio cuenta que la conoces. — me dice sorprendiéndome.

— ¿Ella sabe todos los detalles de lo que le paso entre nosotros? — le pregunto un poco preocupado.

Ella permanece en silencio un instante como pensando lo que va a responderme — no, solo le dije que te traje aquí porque estabas muy borracho, pero que cuando quise que algo ocurriera entre los dos, tú te quedaste dormido... — me confiesa finalmente.

Sus palabras me hacen sonreír— bueno, supongo que es lo mejor — comento y de repente la cara de Paulina es como de preocupación.

— Iker... yo no sé si deba decírtelo o no. — comenta y no entiendo de que habla.

«Esta chica realmente me está asustando.» 

— Paulina, por favor dime sucede. — le ruego.

Ella me mira con ¿tristeza? — Iker, el día del accidente... hay es que si tú y ella se iban a casar eso quiere decir que... — balbucea.  

— ¿Qué? ¿Qué quieres decirme? — presiono. 

— El día del accidente… Iker... Vera perdió un embarazo ese día. — me dice finalmente. Escucho lo que Paulina me está diciendo, pero es como que si mi mente no entendiera las palabras que ella me acaba de decir... es como que si fuera un idioma desconocido... Me toma unos cuantos minutos reaccionar... «¿Vera estaba embarazada?»

— ¿Estaba embarazada? — pregunto mirando a la nada mientras siento que la lagrimas se apoderan de mí. 

— Si Iker, lo estaba, lamento decírtelo. — me responde mientras se acerca a mi intentando consolarme.

— Cada vez me siento peor, primero por odiarla pensando que me abandono y ahora esto... una discusión que tuvo tantas consecuencias. —digo en forma de reclamo hacia mí mismo mientras siento que todo a mi alrededor se derrumba poco a poco.

— Iker, tienes que ser fuerte, por ti... por ella... — me alienta mientras sujeta mi mano.

— Lo intento, pero cada vez las cosas se vuelven peor…Necesito tu ayuda... necesito recuperarla... por favor te lo pido. — suplico mientras la miro fijamente. 

— Yo te ayudare, pero no sé cómo. — responde sin soltar mi mano. 

La miro a los ojos y mi visión está muy borrosa a causa de las lágrimas— Ayúdame a acercarme a ella, a que pueda hacer que vivamos nuestra historia otra vez, a hacer que la pueda enamorar nuevamente. —le ruego. 

— Cuenta conmigo, pero déjame decirte una cosa. — dice con una media sonrisa.

— ¿Qué? — pregunto con mi ánimo por el suelo.

— Ella quiere hablar contigo, la ha inquietado mucho que las dos veces que la viste le dijeras o insinuaras que la conocías. Es la primera vez en dos años que alguien lo hace, además... — dice y deja la frase en el aire.  

— Además, ¿Qué? — le pregunto desesperado.

— Ella hace dos años que lee tus libros todos los días. — me dice con una media sonrisa.

— Todos mis libros están inspirados en ella... — confieso con lágrimas en los ojos. —antes de publicar mi libro, ella fue quien lo leyó primero... era muy especial para ambos. — le cuento. 

Ella se sorprende ante mis palabras al igual que yo con las suyas y me da una sonrisa de esas que te animan cuando más triste estas. — ¡¿Ves!? Entonces hay esperanzas…— me dice sonriente.

Ahora sí que empiezo a creer que hay esperanzas, ella me quiere volver a ver... y, además, sigue leyendo mis libros... «Si tan solo ella supiera cuantos de nuestros momentos están plasmados en esas letras...» No puedo dejar de pensar en ese hijo que no nació, pero debo ser fuerte, intentar recuperarla... y ahora sabiendo que ella quiere verme para hablar conmigo no dejare de luchar por ella, por nosotros... por nuestra historia... Me pierdo en mis pensamientos hasta que de repente la puerta de entrada del departamento se abre y al mirar hacia allí, la veo a ella… a Vera. Nuestras miradas se cruzan y todo permanece en absoluto silencio por minutos que parecen interminable.

— Hola... — dice tímidamente. 

— Hola... — respondo de la misma manera.

Ella duda por un instante— ¿Podemos hablar? — pregunta finalmente.

Su pregunta me sorprende completamente, ella quiere hablar conmigo... estoy totalmente paralizado, pero llego la hora de volver a empezar y no la desaprovechare.

Continúa leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la App

Último capítulo

  • La Memoria Del Que Queda   39 (FINAL)

    Luego de una noche a puro festejo entre su piel y mi piel en esta cama, me levanto sigilosamente intentando que ella no se despierte. Tomo algún par de cosas de mi maleta; la miro una última vez pensando que esta mujer me hará el hombre más feliz del universo dándome un hijo y me voy al otro cuarto que he reservado para el día de hoy. Una vez en la otra habitación llamo a Adara y le dejo saber que ya puede poner en marcha el plan. Paso las horas encerrado en esta habitación y tan solocomunicándome con Adara para asegurarme que todo está saliendo como lo he imaginado. La verdad que comparado con la sorpresa que ella me ha dado anoche, esta boda no es absolutamente nada, pero el solo hecho de que finalmente nos casaremos es un sueño cumplido.Estoy intentando entretenerme con mi móvil contestando algunos mensajes de mis lectores en las redes sociales hasta que de pronto recibo un mensaje d

  • La Memoria Del Que Queda   38

    Aprovecho mientras que ella está muy relajada disfrutando del hermoso clima y paisaje que se aprecia desde la piscina del hotel y con la excusa de tener que hacer unas llamadas de teléfono referente al trabajo me voy a preparar mi sorpresa. Camino rápidamente hacia la recepción del hotel y le explico al conserje lo que quiero hacer, él me indica que debo ir hacia una oficina que hay allí cerca, y sin dudarlo voy y allí hablo con una de las coordinadoras de boda. Al explicarle que quería todo para mañana por la tarde me ha preguntado si estaba loco... y sí, estoy loco... loco por ella, loco por que siempre estemos juntos.Una vez que todo está arreglado con la coordinadora tomo mi móvil y llamo a Vera. — Hola amor... — Me saluda apenas me contesta.— Hola cariño, debo ir a enviar unos papeles firmados por correo a la editorial y no puedo simplemente enviarlos por

  • La Memoria Del Que Queda   37

    Sus labios temblorosos siguen besándome sin parar y yo solo puedo corresponderle e intentar que hagamos todo a su paso. Puedo sentir sus manos dejando rastros de fuego por mi espalda mientras bajan hasta el final de mi camiseta y una vez allí la comienza a subir lentamente mientras sus dedos rozan mi piel quemándome mucho más. — Ayúdame a no sentir miedo— Me pide entre beso y beso. —Hazme tuya de la manera única en la que tú lo sabes hacer. Borra sus huellas con las tuyas— Continua y siento que me muero de deseo.— Tus deseos son ordenes... quitare todo rastro que haya en tu cuerpo y tu mente. — Le digo mientras intensifico el beso y mis manos comienzan a recorrerla de manera desesperada pero dulce a la vez.Ella coloca una de sus manos en mi cuello haciendo que nuestros besos sean más profundos y me enloquezca de la manera que sus dedos se enredan en mi cabello. Aun siento sus

  • La Memoria Del Que Queda   36

    Aquí estoy preparando la maleta para irnos juntos a intentar comenzar de cero — ¿Tienes todo lo que necesitas, cariño? — Le pregunto al ver que está cerrando la cremallera de la maleta.— Si amor... Todo listo, ¿tú? —— Ya casi termino, solo un minuto— Le pido.— Por mi no hay problema, ni siquiera se donde vamos. — Responde riéndose.— Ya lo sé, pero es una sorpresa... — Repito.— Ni siquiera sé si la ropa que estoy llevando es la adecuada o no... — Comenta y sé que intenta sacarme información.— Veremos... — Tengo ganas de continuar con la frase, pero mejor la dejo ahí. En mi mente pienso que no sé cuánto tiempo le durará puesta, pero vista las circunstancias no es lo apropiado. Tiempo después ya con las maletas listas salimos del departamento y t

  • La Memoria Del Que Queda   35

    Al llegar al consultorio de Amanda me siento en el sillón color café que hay allí, y ella se sienta al otro lado. Comienzo por contarle todo lo que ha sucedido entre Vera y yo en este tiempo hasta llegar al día que recordó ese mal momento que la ha llevado a alejarse de mi. También profundizo en el sentido de culpa que me invade por no haber sido capaz de ver que algo realmente serio le sucedía.— Iker, si ella no te conto lo que le sucedía; no iba a haber manera que tú pudieras sospechar que habían abusado de ella. — Me explica.— Pero, yo tendría que haber notado que algo le ocurría, no puedo haber sido ser tan ciego. — Me reclamo.— Lo hiciste, pero creíste que era otra cosa. No creo que ella te esté culpando de algo en este momento. — Comenta.— ¿Y qué hago para poder estar con ella como antes? &mdas

  • La Memoria Del Que Queda   34

    Necesitaba hablar con alguien acerca de lo que estaba sucediendo con Vera ¿Quién mejor que mi familia? He aprovechado que hemos venido a despedirnos de mis padres antes de irnos a San Francisco para conversar con ellos. Vera esta entretenida jugando con mis sobrinos y pienso que está refugiándose en ellos para olvidar, aunque sea un poco lo que le está sucediendo.Haberles contado la historia a mis hermanos y mis padres ha sido muy difícil, el sentimiento de culpa que me invade hace todo mucho más difícil y aunque ellos han intentado hacerme ver que no llevo culpa en lo que ha sucedido es imposible no sentirme mal por como fui con ella cuando más me necesito. Al igual que yo creen que unas vacaciones nos vendrán bien para que Vera y yo comencemos nuevamente de cero. Justo cuando creía que ya lo habíamos hecho hace un tiempo atrás en el momento que nos volvimos a encontrar, la vida me ha

Más capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status