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Capítulo 4

last update Fecha de publicación: 2025-07-06 04:08:26

Sostengo las llaves de Tiny en una mano y mi móvil en la otra. Parece ser otro día lleno de muchas catástrofes.

¡Maldición, Nina contesta! Vuelvo a marcar su número, pero la respuesta es la misma.

Nina lleva una hora de retraso, lo cuál es muy inusual en ella, y Lucas, mi hermano, no ha regresado desde el día anterior.

Sé muy bien que Lucas puede cuidarse solo. En el pasado se fue por ocho años, un día sin verlo no es nada para mí, pero lo que sí está poniéndome alerta es que Nina no responda mis mensajes, ni mis llamadas.

Después de un tiempo, mi móvil empieza a sonar y respondo a toda velocidad.

—¿Nina, estás bien? —Es lo primero que pregunto.

—Pecas, perdón. Me surgió un problema. —Nina dice apenada.

—Oye, eso no importa, solo dime que estás bien.

Nina suelta un suspiro, y yo no sé cómo tomarlo.

—Ethan mandó a Elena con mi suegra, quiere que nos quedemos en casa todo el fin de semana.

—¿Por?

—Quiere tener otro bebé… —Las palabras de Nina se quedan en pausa.

—¿Y no quieres otro hijo?

—No ahora.

—Es tu cuerpo, es tu decisión. —Le digo.

—Él está empeñado en que deberíamos tener otro bebé ahora para que Elena y su futuro hermano no se lleven tantos años. Así ellos podrán tener una mejor igualdad. Conoces la relación que mantiene con, ya sabes quién, no quiere eso.

Bufo. Es un asunto en el que no puedo meterme. Esas son decisiones de dos.

—Sabes que la decisión que elijas, estaré ahí para apoyarte, ¿verdad?

—Lo sé. Ahora deberías ir a ese viaje y disfrutarlo.

—No sé si debería ir… —Dudo.

No puedo dejar a Nina así.

—Oye, ya está todo listo. No puedes dejar pasar la oportunidad. —Nina no se esfuerza mucho por convencerme.

Se escucha demasiado afligida y no quiero darle más problemas de los que tiene con Ethan. Acepto ir para despejarme un poco, y solo porque la reservación ya está realizada.

Me despido de Nina y tomo a Tiny mientras conduzco hasta el Hotel Opulent Have.

La mañana se presenta despejada, y él breve paseo por el campo parece ser una excelente manera de comenzar el viaje.

La noche anterior, me dediqué a investigar más sobre el hotel. Está ubicado en el muelle de Serene Bay, donde un departamento ronda alrededor de los tres millones de dólares. Me parece impresionante.

El GPS me indica que salga de la carretera principal y conduzca por un camino angosto. Al principio, dudo, pero después de unos minutos, diviso la puerta más grande que jamás haya visto.

¡Es enorme!

En una placa de oro, en uno de los pilares se lee: Hotel Opulent Have. Todo parece magnífico y escalofriante al mismo tiempo.

¿Eso puede ser posible?

Desciendo de mi auto para abrir paso, pero por más que lo intento, la puerta no cede.

—Identifíquese. —Una voz me sobresalta, y giro 360 grados para localizar el parlante en uno de los pilares de la puerta.

Por poco se me sale el corazón.

—¿Hola? Soy Addison Carter. Tengo una reserva para una habitación.

El lugar queda en silencio por unos segundos y, luego, como si nada, la puerta se abre lentamente, haciendo que vuelva a sobresaltarme, por el sonido chirriante.

La puerta se abre.

Regreso a mi auto y avanzo por el angosto sendero. No veo más que hileras de árboles que parecen no tener fin. Después de unos minutos, finalmente llego a un jardín circular.

En el centro, hay una fuente enorme de agua que parece brillar por los rayos del sol.

Estoy absorta ante el panorama. Abro la boca al contemplar el hotel, un monumento arquitectónico que se alza en frente de mí y reclama toda la atención.

Las fotos de internet no le hacen justicia en absoluto; es totalmente majestuoso y espléndido.

Estaciono mi auto justo afuera de la gran puerta blanca con adornos dorados. Parece más un castillo que un hotel, y no puedo sentirme más entusiasmada.

Lucho un poco con el broche del cinturón de seguridad y salgo sin dejar de admirar cada detalle del lugar.

Apenas pongo un pie fuera, la puerta principal se abre, y un hombre alto y fornido sale. Su rostro parece inexpresivo, y la casi invisible cicatriz en su rostro le agrega un semblante tenebroso.

El hombre está vestido pulcramente con un traje oscuro y corbatín. Se acerca a mí y me mira indirectamente.

—¿Señorita Addison Carter?

Asiento con la cabeza sin dar crédito al hombre que está frente a mí, casi puedo jurar que mide más de dos metros.

—Le damos la bienvenida al Hotel Opulent Have. ¿Me permite su equipaje y las llaves de su auto? —El hombre nunca hace contacto visual, y yo me limito a tomar mi pequeña maleta del asiento trasero de mi auto—. Me encargaré de resguardar su auto y de que su equipaje llegue a su habitación mientras usted realiza el registro en recepción.

El hombre toma mis pertenencias y entra por la misma puerta. Lo sigo hasta el interior del hotel. Observo con determinación, el amplio espacio y, de inmediato, vuelvo a quedar impresionada.

Una gran escalera curva ocupa el centro de la estancia, donde el hombre que lleva mi equipaje va subiendo. A mi lado, está la recepción con el mismo material y diseño que la puerta.

¡Esto es una locura!

Sigo contemplando el lugar hasta llegar a la recepción. Todo está perfecto e inmaculado.

¡Esto debió costar mucho dinero! Nina quiere dejarme en bancarrota antes de tiempo

El registro no se demora mucho, y en menos de lo que parece, ya estoy caminando en dirección al ascensor.

No sé cuántos pisos hay en ese lugar, pero mi tarjeta tiene escrito en grande el número cinco con dorado y el trescientos ochenta y cinco más pequeño.

Sigo observando la tarjeta al entrar al ascensor porque incluso la llave de la habitación es hermosa.

Justo cuando las puertas están por cerrarse, un zapato deportivo las bloquea, obligándolas a abrirse nuevamente.

Yo contengo con fuerza el deseo de resoplar al ver que entra al ascensor un hombre alto, atlético, de cabello oscuro, perlado en sudor. Tiene una gorra negra en la cabeza y unos lentes oscuros.

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