INICIAR SESIÓN7
Advertencia: Este capítulo contiene contenido maduro y escenas sexuales. Por favor, saltadlo si os resulta incómodo.
Aria luchó por echar la cabeza hacia atrás, jadando en busca de aire ante su brutalidad, pero él no le permitió relajarse ni un segundo más y le sujetó la cabeza en su sitio, empujando de nuevo las caderas hacia adelante.
El agarre en su cabello se apretaba cuanto más intentaba ella resistirse, y lágrimas calientes le corrían por las mejillas mientras la saliva se le escapaba de la boca, le bajaba por la barbilla y parte caía sobre su pecho y sus senos.
Aria sentía que no podía respirar bajo sus embestidas furiosas.
Alargó la mano hacia adelante e intentó agarrarse a su muslo para estabilizarse, lo que hizo que, sin querer, lo apretara con la boca. Él soltó un grito ronco, como una bestia salvaje, en respuesta.
Sus embestidas se volvieron aún más salvajes, y Aria sentía que las mejillas y la mandíbula le dolían por el asalto, pero él no se detenía. Se dio cuenta de que cuanto más lo apretaba con la boca, más gruñía él de aprobación, así que decidió seguir apretando y chupando para que se corriera más rápido.
Aria lo apretó con fuerza, moviendo la boca de atrás hacia adelante mientras los dedos sostenían la base de su polla, y los gruñidos de él se hicieron aún más fuertes y las embestidas más salvajes.
Pensó que la mandíbula se le iba a caer de un momento a otro, porque la bestia no parecía querer detenerse. Nunca había sabido que Jayden tuviera un lado tan salvaje. ¿Todos estos años su marido le había ocultado su verdadera naturaleza?
Cuanto más se le iba la mente, más sumisa se volvía, entregándose a su embestida.
Kayden vio que el brazo de ella había caído a un lado del torso y que sus moldes lechosos rebotaban mientras él empujaba con agresividad.
La visión de sus ojos cerrados, el rostro manchado de lágrimas con saliva corriendo por la barbilla, los labios chupando y los pechos rebotando estaba domando a la bestia que llevaba dentro; era suficiente para empujarlo al borde. Sentía que estaba a punto de alcanzar el clímax, lo que le sorprendió.
Cuando lo capturaron sus enemigos, aquella gente le hizo algo en la isla que le hacía ansiar siempre el sexo, pero podía seguir durante largas horas antes de llegar al orgasmo.
Gracias a eso, incluso había encontrado mujeres capaces de soportar sus largas embestidas, su brutalidad y sus rarezas. De hecho, había venido a la suite precisamente por eso y no esperaba toparse con Ariana.
Pero, para su sorpresa, Ariana había conseguido llevarlo tan cerca que sentía que se iba a correr en las siguientes embestidas. Empezó a perseguir su liberación y se hundió en su boca, golpeándole la garganta como una bestia salvaje, hasta que el sonido de unos golpes en la puerta lo hizo detenerse y sus ojos se volvieron fríos ante la interrupción.
Los ojos de Aria se abrieron para mirarlo. Él bajó la vista hacia ella y pudo ver la pregunta en su mirada, especialmente cuando los golpes se volvieron más frenéticos y una voz femenina preguntó:
—Señor Hunt, ¿está ahí? La puerta está cerrada.
Kayden sacó la polla de la boca de Aria y se inclinó a recoger el teléfono, sus movimientos elegantes y refinados como si no estuviera medio desnudo, con la polla aún dura como una roca y sin mostrar signos de ablandarse.
Aria lo vio tocar la pantalla del teléfono, llevárselo a la cara y decir al aparato:
—Vuelve… No te necesito esta noche.
Colgó simplemente y su mirada depredadora se posó de nuevo en ella.
—¿Dónde estábamos? —preguntó.
El corazón de Aria dio un vuelco y se levantó de un salto del suelo por instinto. Las rodillas le flaquearon y estuvo a punto de tropezar, pero apretó los dientes y dio pasos apresurados alejándose de él para mantener la distancia.
Vio que los golpes habían cesado y oyó pasos que se retiraban de la puerta. Miró al hombre delante de ella con expresión de dolor y shock.
—Tú… ¿Quién es ella? ¿Por qué soy tan estúpida? Estás aquí y no has vuelto a casa conmigo, y ahora una mujer extraña te busca a estas horas de la noche… ¿Me estás engañando? ¿Es por eso por lo que quieres el divorcio? —preguntó, con aspecto de traicionada y con el corazón roto.
—Que ella esté aquí no tiene nada que ver contigo —dijo él en tono plano.
—Entonces ¿quién es y por qué estás aquí? Hazme entender —insistió ella, pero como si él no pudiera ver la confusión en su rostro, declaró de forma irracional:
—Sé una buena chica y ven aquí. No me provoques.
Aria negó con vehemencia con la cabeza, dando pasos atrás mientras él empezaba a acecharla. Él se detuvo al ver cómo intentaba alejarse y le dedicó una sonrisa malvada que le envió escalofríos por la espalda, y dijo con una voz peligrosamente baja:
—Voy a repetir lo que me dijiste hace unos minutos… «Hazme el amor como solías, o como quieras. Soy tuya… Solo no me eches de esta habitación»… ¿Te suenan esas palabras, mi querida Ariana?
De repente Aria sintió miedo de este nuevo lado de su marido. Parecía un lobo hambriento a punto de devorarla entera.
—Jayden, por favor cálmate, esto no eres tú —suplicó, la voz temblando y el tono más agudo de lo habitual cuando él empezó a acercarse de nuevo.
—Por primera vez esta noche has dicho algo bastante cercano a la verdad, pero qué lástima… porque te tengo justo donde se supone que debes estar —dijo, y la agarró, provocando que Aria gritara de miedo. Sus dedos se deslizaron bajo su barbilla y le levantaron la cabeza para mirarla a los ojos.
Pero al ver aquella mirada de reconocimiento en sus ojos marrones aterrados que le hizo comprender que lo seguía confundiendo con Jayden, la ira le estalló y la giró de golpe, pegando su espalda desnuda contra su traje.
La sujetó contra sí, la cabeza hundida en el hueco de su cuello; su aliento acariciaba la piel hipersensible de ella, que se erizaba de piel de gallina por sus acciones.
—Pensé que podría vivir sin ti; pensé que podría vivir sin sentirte tan cerca, pegada a mí, pero ahora que he probado un poco de ti… Nada, ni siquiera tú, me impedirá reclamar lo que por derecho me pertenece.
Susurró con voz ronca, y su lengua caliente se aferró a la comisura de su cuello y chupó con tanta pericia que Aria sintió que se debilitaba en sus brazos a pesar del miedo.
65Al otro lado de la línea, Jayden arrojó furiosamente el teléfono contra la pared, haciendo que la pantalla se agrietara y el aparato se rompiera en varios pedazos.—¡Maldito seas, Kayden! —maldijo.‘¿De qué se sentía tan seguro? Aria es su esposa y nada hará que la deje ir. Si antes pudo arrebatarle a Aria a Kayden, podría hacerlo de nuevo. ¡Aria debía pertenecerle a él!’Había llegado el momento de hacer todo lo necesario para sacar a Kayden de en medio.**Flashback, tres años atrás…**Jayden llevaba un tiempo siguiendo a la novia de apariencia sencilla de su hermano, después de darse cuenta de lo importante que era para Kayden.Desde niño, a Jayden siempre le había gustado ser el centro de atención. Había estudiado en las mejores escuelas, vestido con la mejor ropa, tenido los mejores tutores y estado siempre rodeado de amigos pertenecientes a la élite.Kayden, en cambio, había sido enviado a un internado fuera de la ciudad y apenas veía a su familia. El internado al que asistía
64Corporación Hunt, 8:00 p. m.…Kayden estaba sentado detrás de su escritorio revisando unos documentos importantes cuando su teléfono comenzó a vibrar. El sonido del teléfono resultaba especialmente estridente mientras se deslizaba por la superficie lisa del escritorio.Kayden detuvo sus movimientos y dirigió la mirada hacia el teléfono. El nombre de Jayden parpadeaba en la pantalla.Un brillo indescriptible cruzó fugazmente sus ojos antes de tomar el teléfono y deslizar el dedo por la pantalla para contestar.—Hola, hermano —la voz emocionada de Jayden llegó desde el otro lado de la línea. Era evidente por su tono que estaba de muy buen humor.—¿Qué quieres? —preguntó Kayden directamente. No estaba de humor para entretener a su hermano.Después de descubrir que los recuerdos de Ariana habían sido manipulados, ya era un milagro que no hubiera ido al hospital para darle una paliza a Jayden.La única razón por la que se había contenido y no había actuado siguiendo sus impulsos era que
63 La primera vez que Aria confundió a Kayden con Jayden y estuvo con él, creyó que estaba teniendo relaciones con su esposo, así que ni siquiera pensó en protegerse contra un posible embarazo. La verdad era que, durante su primer año de matrimonio, le habían diagnosticado P.O.I., una afección que afectaba sus ovarios y tenía un impacto negativo en la producción de óvulos. Aunque el médico le había asegurado que tomar la medicación con regularidad y mejorar su alimentación le permitirían quedar embarazada con el tiempo, después de estar casada con Jayden durante tres años sin recibir buenas noticias, Aria había terminado por darse por vencida al ver que su menstruación llegaba puntualmente todos los meses durante los últimos tres años. Por eso conocía perfectamente la fecha de su período. Incluso recordaba el día exacto en que había terminado su última menstruación: había sido exactamente ocho días antes de su encuentro con Kayden. ‘¿Y ahora el médico le estaba diciendo que,
62Filadelfia… Hace unas dos horas…En una zona apartada de la ciudad, donde solo había unas pocas villas y que se encontraba bastante alejada del centro urbano, se alzaba una enorme mansión rodeada por una extensa área boscosa. Varios guardias patrullaban constantemente el perímetro.La atmósfera era inquietantemente tranquila, hasta el punto de hacer que la gente evitara aquel lugar de manera inconsciente, pues transmitía una sensación de terror.En el piso superior, dentro de una habitación tenuemente iluminada, podía distinguirse la silueta difusa de un hombre en medio de la oscuridad. Lo único visible eran las volutas de humo y la punta roja de su cigarro encendido. Estaba de espaldas a la puerta, con la mirada perdida en la oscuridad.Un suave golpeteo en la puerta hizo que el hombre se moviera ligeramente.Después de lo que pareció una eternidad, se apartó lentamente de la oscuridad, dejando al descubierto un rostro cautivador y atractivo.No parecía joven. No, ni mucho menos.
61—Señor, creo que alguien más también está vigilando a la señora. Vi a algunas personas extrañas siguiéndola, pero logré despistarlas cuando intentaron tenderme una trampa —informó James, y la mandíbula de Jayden se tensó.—¡Kayden, maldito bastardo! ¿Crees que por poner gente alrededor de ella vas a conseguir tenerla? ¡Sigue soñando! —gruñó Jayden.Para él, Kayden era el único capaz de llegar tan lejos por Aria.—No te preocupes. Aun así, deja que nuestros hombres vigilen en secreto todos sus movimientos. Deben mantener la distancia y actuar con discreción —ordenó Jayden.—Lo haré de inmediato, jefe —respondió James antes de disculparse y salir para cumplir su tarea.Ya podía darse cuenta de que su jefe estaba de un humor de perros. Lo mejor sería dejarlo solo.En lugar de tomar un taxi de regreso al hospital, Aria decidió tomar el autobús. Encontró un asiento en la parte trasera, se apoyó contra el respaldo y cerró los ojos, perdiéndose en sus pensamientos.‘¿Qué es la confianza?
60Aria asomó la cabeza desde entre los brazos de Jordan y lo miró como si fuera un extraterrestre antes de zafarse de su abrazo, incómoda por la manera tan íntima en que la estaba tratando.Sabía que habían sido hermanos muy unidos desde pequeños, pero ahora eran adultos y debía existir cierta distancia entre ellos, antes de que algunas personas malintencionadas pudieran malinterpretarlo.—Jordan, ¿por qué estás actuando tan extraño hoy? —preguntó Aria, y añadió—. Sabes qué, no voy a insistir en el asunto de que hayas abandonado la universidad, pero estoy bien en la familia Hunt. De verdad. Así que, ¿podrías dejar de aconsejarme que me divorcie?—¿Confías en tu esposo? —preguntó Jordan de repente.Aria frunció el ceño.‘¿Qué se supone que debía decir? Ella y Jayden habían pertenecido a mundos diferentes desde el principio, así que era inevitable que hubiera ciertas inseguridades, desconfianza y situaciones complicadas entre ellos, pero intentaba no permitir que esas cosas se interpus







