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Capítulo 6

last update Fecha de publicación: 2026-08-12 19:25:07

6

—Desabróchame el cinturón y muéstrame lo buena que es esa boca —declaró.

Los ojos de Aria se abrieron de par en par ante sus palabras. *¿Quiere que se lo… chupe?*

Pero Jayden sabía que ella no tenía experiencia alguna en ese terreno, así que ¿por qué le ordenaba hacer algo así?

Además, para Aria, meterse la parte íntima de alguien en la boca le resultaba directa y sencillamente antihigiénico y asqueroso.

—¿Qué? ¿No quieres? —preguntó él con un tono glacial que hizo estremecerse a Aria, y para cuando se dio cuenta, sus manos se habían movido solas; los dedos le temblaron al desabrocharle el cinturón.

Abrió la cremallera y la bajó, revelando unos boxers negros impecables con un enorme bulto tensando la tela. Aria se tensó visiblemente.

*¿Por qué su polla le daba la sensación de una serpiente peligrosa a punto de atacar?* Las siguientes palabras de él la sacaron de golpe de sus pensamientos.

—Sigue.

Aria le bajó los boxers y su polla saltó inmediatamente, golpeándole en la cara. Los ojos se le abrieron de par en par ante lo enorme que era.

*¿Por qué sentía que estaba mirando una polla completamente distinta?* se preguntó para sus adentros.

No es que hubiera estudiado con detenimiento la de Jayden, pero después de haber estado íntima con él varias veces no podía evitar sentir que la que tenía delante era muy diferente de lo que solía sentir dentro de ella.

Era larga y gruesa, con venas recorriéndola. Estaba furiosamente dura, como una cobra monstruosa lista para atacar.

Aria empezó a sentirse inquieta y habló.

—Eh… cariño, ¿p-puedo no chupártela? Hagamos otra cosa que no sea esto. Ya sabes que nunca lo he intentado contigo, y mi inexperiencia podría resultarte un antiafrodisíaco. ¿Podemos simplemente esperar y hacerlo despacio la próxima vez? —preguntó con voz temblorosa.

Kayden dejó que sus palabras calaran y entrecerró los ojos con sospecha.

—¿Nunca lo has hecho? —preguntó en tono plano.

Aria se sonrojó y bajó la mirada con fingida molestia.

—Sabes que eres mi primero; todas mis experiencias sexuales vienen de ti, y ya dijiste que me dejarías hacerlo cuando me sintiera cómoda —se quejó.

Las palabras «Sabes que eres mi primero» se repitieron una y otra vez en la mente de Kayden hasta que la sangre le hirvió de rabia.

*Sí que había sido su primero… Pero ¿no pensaba ella que él era Jayden? ¿Por qué le estaba diciendo a Jayden que era su primero? ¡Esta mentirosa! ¿Le mintió también a su hermano y le dijo que era su primero?* se burló interiormente, enfureciéndose aún más.

Su figura de pie se volvió más intimidante mientras se agarraba la polla con una mano y colocaba la otra sobre la cabeza de Aria.

Podía sentir su aliento cálido sobre su miembro mientras la respiración de ella se aceleraba al darse cuenta de lo que estaba a punto de hacer.

Sin darle tiempo a pensar, sus manos se metieron detrás de su cabello, agarraron con firmeza la nuca y empujaron su cabeza hacia su polla.

Fue entonces cuando ella intentó resistirse, tratando de impedir que la cabeza avanzara. Pero frente a su fuerza, no tuvo éxito.

Justo antes de que sus labios entraran en contacto con la polla, gritó:

—¡Jayden, espera… no puedo!

Pero su grito llegó demasiado tarde. La corona suave de la polla de Kayden tocó sus labios húmedos, resbaladizos por el brillo de labios, y entró suavemente en su boca.

Aria levantó la mirada hacia su marido, los ojos implorando que la perdonara.

—Te dije que te fueras, y también te dije que no te atrevieras a arrepentirte de tu decisión de quedarte, así que deja de resistirte y chúpala, ¡Ariana! —gruñó, apenas capaz de contenerse de embestir sin piedad en su boca de lo cálida que se sentía alrededor de su polla.

Aria sabía que la culpa era suya por haberlo seducido y haber aceptado desde el principio que hiciera lo que quisiera, así que, con un suspiro resignado, cerró los ojos despacio e intentó envolver con los labios la gruesa polla que ya le estiraba la boca.

—Envuélvela con las manos —le indicó, y ella obedeció, rodeando su miembro con las manos suaves.

—Mueve las manos y aplica succión con la boca —añadió, y los dedos de ella se movieron mientras empezaba a acariciarlo.

Humedeció los labios, sacó la lengua y empezó a lamerle la longitud.

Las caderas de él comenzaron a moverse, entrando y saliendo de su boca.

La cabeza se le echó hacia atrás y el agarre en el cabello de ella se aflojó un poco. Aria levantó los ojos y lo miró tímidamente mientras seguía lamiéndolo con su pequeña lengua rosada.

La polla de él se hinchó en respuesta y gimió cuando ella, por error, apretó los labios alrededor del tronco.

Aria se dio cuenta de que no resultaba tan repulsivo como pensaba, y oír las agudas inspiraciones de satisfacción de él le producía una especie de satisfacción.

Experimentalmente siguió las venas con la lengua y la pasó de arriba abajo por la polla, a lo largo del reborde debajo de la cabeza, y él gruñó en respuesta.

Kayden sabía que aquello no era nada comparado con todas sus experiencias sexuales de los últimos tres años.

En su tercer mes en prisión había ocurrido algo, y a causa de ello había aceptado trabajar para la Interpol como agente secreto.

Había ido a varias misiones y se había acostado con muchas mujeres, especialmente después de lo que le pasó en aquella isla maldita donde lo capturaron sus enemigos y lo usaron en un burdel como puto masculino.

Pero había algo adictivo y embriagador en la inexperiencia de ella que le hacía querer soltarse y liberar a sus demonios, y eso fue exactamente lo que hizo.

—Ahora estira más los labios y métetela entera —ordenó, dándole unos segundos para obedecer antes de empujar las caderas hacia adelante, metiendo la mitad de su longitud en su boca.

Antes de que Aria pudiera acostumbrarse a aquella media longitud, él empujó toda su polla dentro de su boca y volvió a agarrarle la cabeza, esta vez enterrando casi toda la longitud hasta que le golpeó la garganta, yendo más profundo y provocándole una náusea reflejo mientras las lágrimas le saltaban de los ojos por las embestidas implacables.

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