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Capítulo 7. Una vida de mentiras.

Autor: N.Mordon
last update Data de publicação: 2024-01-30 22:58:07

Peter Bennett.

—Papi, yo sé que ellos, no son mis abuelos.

Mi agarre en ambas se tensó.

Los observé detenidamente y sé de inmediato quienes y de donde era esa pareja.

¿Qué demonios hacen aquí, el beta y su mujer, de la manada real del norte? —El fastidio de mi lobo, se hizo notar de inmediato.

—No lo sé Apolo, pero algo me dice que han sido ellos quienes han criado a Emma como suya.

Me saltaron tantas preguntas a la vez: ¿Por qué? Maddie sabía que no eran sus abuelos, entonces, ¿Por qué estaban aquí? ¿Qué era lo que no sabíamos? ¿Cuánto tiempo habían estado en mis tierras sin que ninguno de nosotros lo notara?

¿Acaso no es obvio? El rey Alexander tenía un plan B… Emma. —Cerré los ojos, lamentándome por lo que acabamos de inferir.

Llamé rápidamente a William por enlace mental. —William, trae a todos aquí, ¡Ahora!

No esperé su respuesta.

Respiré profundo, de modo de no asustar a Maddie ni a Emma con mi volátil temperamento.

—John, hace mucho que no te veía. Pensé que habías fallecido. ¿Qué haces en las tierras del sur? Estas muy lejos de casa.

Su cara y la de su mujer se descompusieron completamente.

—¿De dónde conoces a papá? —preguntó Emma mirándome.

Tensé la mandíbula —¿De dónde te conozco, John? Le dices tú o le digo yo y créeme que no tengo intenciones de ocultarle nada.

Él miró a su alrededor y cientos de hombres y mujeres salieron de las casas aledañas listos para atacar.

Nos miraron, asechándonos con una transformación parcial.

Seguí regulando mi respiración, aunque ver a todos esos lobos viviendo en mi territorio sin que yo lo notara, me tenía con el instinto al filo de una navaja.

—¿Están seguros de que quieren atacar? Sabes perfectamente que eso es alta traición.

—Emma, toma a Maddie y salgan de aquí. —Le ordenó el beta.

Emma me miró, mientras Maddie gritó —¡No! ¡No me volverán a separar de mi papi!

La confusión cruzó el rostro de ambos mientras—No Maddie, él no es tu papá. Alberto lo es.

—¡Dejen de mentir! Yo sé que él no es mi papi y que ustedes ¡no son mis abuelos! ¿Por qué quieren alejarme de mi verdadero papi? —Su pequeño ceño se arrugó mientras sus ojitos brillaban con furia.

Levanté una ceja, sin dejar de abrazar a mis chicas —Eso es una excelente pregunta, John. ¿Por qué quieres separar a Maddie de su verdadero padre? ¡Oh! Noticia de última hora, Maddie es mi hija.

—¡Imposible!

—Eso creíamos, pero como bien sabes, puedo oler a mis cachorros y Maddie, lleva mi sangre. Desde que son concebidos, los cachorros reales tienen una fuerte conexión con su padre. Yo la reconozco como mía, y Maddie me reconoce como su padre.

Emma giró su cara rápidamente —¿Cachorros?

—Te lo explico luego, querida. —Dejé de mirarla y mi atención volvió al beta.

—¿Qué será entonces, John? ¿Te atreverás a atacar a tu hija y a tu nieta?

Una pausa… larga.

Como el segundo al mando del exrey Alexander, el beta venía cableado de fabrica para sopesar los pros y los contras…

Pero sabía que, si el Rey lo había hecho jurar con su vida de que protegería a Emma, entonces no atacaría.

—John, Jamás podría hacerles daño. Maddie es mi hija y Emma es mi pareja destinada.

Emma me observó boquiabierta, sin poder articular una sola palabra. Para ser una mujer alfa, verla así de callada, era impresionante.

El beta, por el otro lado, tenía un millón de preguntas… y yo conocía por lo menos la mitad.

—¿Es eso cierto?

—Difícil será de que Emma te lo confirme, sin una loba que la guie. Pero te doy mi palabra de que es cierto. Emma es mía.

Emma cambiaba su mirada entre su padre y yo. Honestamente lo está tomando mejor de lo que hubiese imaginado.

O simplemente no tiene idea de lo que se viene… —Pues creo que Apolo dio en el blanco.

—¿Qué será entonces beta? ¿Hablo yo con Emma?

Miró a su mujer y ella le dio un apretón en el brazo, aceptando lo que se viene—. No hace falta, su alteza. Déjeme hablar con mi hija, por favor.

—¿Tu hija? ¿Seguro que quieres seguir mintiendo, John? Ambos sabemos que Emma, no puede tener tu sangre…

Miré a mi alrededor y mis hombres se iban acercando lentamente apuntando a los lobos que nos estaban asechando.

—¿Qué está pasando? ¿Por qué están apuntando a esta gente? ¡Yo creí con ellos! ¡Alguien que me hable!

—Hey, Emma, mírame.

—Papá… ¿Eres realmente mi papá?

El hombre cerró los ojos y una lágrima corrió por su mejilla.

—Hicimos lo que creímos que era correcto, Emma. Jamás creímos que el destino te emparejaría con el Rey Lycan del Sur. Tu verdadero padre renunció a todo para asegurarse de que tuvieras una vida por vivir… su alteza real.

—¿Qué? ¿Alteza real? ¿Lycan? —Los ojos de Emma se movían de un lado a otro, analizando lo que estaba escuchando.  

Les hice un movimiento a mis hombres para que se acercaran y se llevaran al beta con su esposa.

—¿Que está pasando? ¡Peter! ¿Dónde se los llevan? ¡Son mis padres!

El beta la abrazó arrebatándola de mis brazos, pero fue su esposa quien le habló a Emma.

—Ahora tiene quien la proteja, su alteza. Tenga por seguro de que no hubo un minuto de nuestra vida, en la que no la amamos con locura. Siempre la criamos como si fuera nuestra.

Suspiró. —Ha sido un gran privilegio para nosotros, el haber vivido junto a usted, estos treinta años, incentivándola a que fuera lo que quisiera ser. Quisimos darle la posibilidad de una vida normal y sin peligro.

Terminó diciendo: —Pero lamentablemente, hay muy pocas cosas que pueden escapar al destino, y ésta es una de ellas. La amamos profundamente, mi querida princesa Emma.

Mis hombres se llevaron a las personas, las cuales no opusieron resistencia a pedido del beta, mientras las lágrimas de Emma comenzaron a brotar.

—Son mis padres, Peter. Me criaron como suya… —Susurró. Luego, levantó la cara y repitió fuerte: —¡Me criaron como suya!

Este no era el momento para que se desmoronara.

Le tomé fuerte la barbilla—. No Emma. No lo son. Tu padre falleció hace treinta años junto con tu madre, en la gran guerra civil.

Fruncí el ceño. —El actual Rey Harry, fue quien los asesinó. Si el beta está aquí haciéndose pasar por tu padre, es porque el Rey Alexander tuvo que hacerlo jurar que te protegería con su vida. ¿Acaso no lo entiendes? Eres una princesa, Emma.

Respiré profundo. Acaricié su mejilla suavizando mi agarre—. Eres la princesa Lycan perdida del norte. Durante treinta años te han buscado por todos los puntos cardinales, porque eres la legitima heredera del trono del norte, escondida en el corazón del sur.

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Comentários (1)
goodnovel comment avatar
Eli Bazan
comencé a leerla y me gusta mucho la forma en la que escribes.. y la historia es muy interesante...
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