Início / Romance / La Propuesta Descarada del Magnate Ruso / Capítulo 3 – Objeciones y discusiones

Compartilhar

Capítulo 3 – Objeciones y discusiones

Autor: Katia Parra
last update Data de publicação: 2025-09-04 00:09:16

Emily respira profundamente antes de bajarse de la limusina. El vestido que luce es recto y sin mucha elegancia, pero es lo único que tiene. Su guardarropa consta de tres pantalones vaqueros, un puñado de camisetas, la mayoría con el logo de la universidad de St. Johns. No se ha preocupado en adquirir más que uno o dos vestidos porque en realidad nunca sale. Las fiestas o clubes no son para ella.

Agradece que el chofer se haya decantado por el estacionamiento subterráneo y el ascensor personal. No desea levantar especulaciones ni comentarios de pasillo entre sus compañeras de trabajo.

—Pase adelante, señorita Campbell —el hombre que la acompaña se comporta como un caballero.

La deja caminar delante de él. Abre y cierra las puertas donde se encuentre, dentro o fuera del auto. Tiene cara de ogro, según la expresión de seriedad que mantiene, pero nada se compara con la cara de su jefe.

Y es que Nicolay Romanov parece salido de una película de mafia al estilo Los Intocables. La puerta del ascensor se abre y el caballero la deja ingresar primero. Se mantiene alerta. Vigilante. Le parece extraño, pero no es un tema de interés para ella. Se lo reserva.

—Si no necesita nada más, Boss, me retiro —expone al ver arribar a Nicolay, perfecto y elegantemente ataviado con su traje pulcro y costoso.

—Gracias, Darko —responde sin mirarlo, con la vista fija en el rostro de Emily—. Mantente cerca por si te necesito.

El hombre solo asiente y, haciendo una reverencia para su jefe y luego a ella, sale caminando elegantemente, cerrando la puerta a su espalda.

—Buenas noches —dice Emily con voz plana.

—En la habitación de invitados se encuentra su atuendo. Vaya a vestirse.

—Ya estoy vestida.

—Entiendo —se pasea como un depredador tratando de asustar a su presa. Y lo está logrando—, pero ese vestido no es apropiado para la ocasión —su voz profunda y aterciopelada acaricia la poca piel que deja ver el vestido que luce—. Es muy sencillo, y hoy cerraremos un negocio millonario.

—¿Cerraremos?

Emily arruga el entrecejo. No entiende nada de lo que pretende el hombre.

—Así es —le habla al oído sin tocarla, y un estremecimiento de miedo, anticipación y algo más que no identifica, la golpea—. He decidido que hoy será mi amuleto de la suerte.

El vestido negro que encuentra en la habitación le ajusta como si hubiera sido hecho para ella. Largo, con una abertura lateral que sube hasta el muslo. No es vulgar, pero tampoco es algo que usaría por voluntad propia. A su lado, unos tacones de aguja y un collar de diamantes.

Se cambia con manos temblorosas. Se mira al espejo. No se reconoce.

Cuando sale, Nicolay la observa sin decir palabra. Su mirada recorre cada centímetro de su cuerpo, pero no hay deseo. Hay cálculo.

—Perfecta —dice al fin—. Vamos.

La limusina avanza por las calles de Manhattan. Emily va en silencio, con las manos sobre las piernas. Nicolay revisa documentos en su tablet. El chofer toma una ruta que ella no reconoce. No van hacia ningún restaurante ni hotel. Van hacia el sur, donde los edificios pierden brillo y las luces se vuelven más escasas.

—¿A dónde vamos? —pregunta.

—A uno de mis casinos. Quiero que vea algo.

—¿Algo como qué?

—Como la razón por la que está aquí —la observa por un instante.

El vehículo se detiene frente a un edificio de fachada discreta, sin letreros ni luces llamativas. Dos hombres armados abren la puerta. Nicolay baja primero. Luego le extiende la mano. Ella duda, pero la toma.

Al entrar, el contraste la golpea. Luces rojas, mesas de juego, música suave pero inquietante. Hombres trajeados, mujeres con vestidos diminutos, copas de cristal y humo en el aire. El lugar huele a dinero, a poder… y a peligro.

—Sígame de cerca —dice Nicolay.

Camina con paso firme entre las mesas. Todos lo saludan con respeto. Algunos bajan la mirada. Otros se apartan. Emily lo sigue, sintiéndose fuera de lugar.

Llegan a una sala privada. Nicolay abre la puerta. Dentro, hay una mesa de póker. Cinco hombres juegan. Entre ellos, su padre.

—Papá… —susurra Emily.

Everest Campbell tiene la camisa desabotonada, los ojos rojos y una copa en la mano. No la ve. Está concentrado. Nervioso. Sudando.

—¿Cuánto lleva perdido? —pregunta Nicolay.

—Ciento veinte mil. Y sigue apostando —responde uno de sus hombres.

Emily se lleva la mano a la boca.

—¿Cómo consiguió ese dinero?

—Crédito. Que otorga el casino.

Ella lo mira, horrorizada.

—¿Por qué?

—Porque es un negocio. De eso se trata, de otorgar confianza al cliente y luego. Nos la devuelve.

Everest lanza las cartas. Pierde. Golpea la mesa. Maldice. Pide otra ronda.

—¡No puede ser! —grita Emily—. ¡Deténganlo!

—Ya es tarde —dice Nicolay—. Ahora debe pagar.

—¡No tiene cómo!

—Entonces tendré que cobrarle con sangre.

Emily lo mira, paralizada. Su cuerpo tiembla copiosamente. Nicolay no sonríe. No bromea.

—No… por favor —susurra ella—. Haré lo que sea. Lo que sea. Pero no le haga daño.

Nicolay se acerca. La toma del mentón con suavidad.

—¿Lo que sea?

Ella asiente, con lágrimas en los ojos.

—Entonces compórtese como alguien que entiende las reglas. Esta noche, estará a mi lado. No como camarera. No como estudiante. Como mi acompañante. Y no quiero objeciones.

Emily traga saliva. Está atrapada.

—Sí, señor —dice.

***

La reunión se lleva a cabo en el salón principal del casino. Nicolay entra con Emily del brazo. Todos lo observan. Algunos la miran con deseo. Otros con curiosidad. Ella mantiene la mirada baja.

El lugar es una mezcla de lujo y decadencia. Sofás de terciopelo, lámparas doradas, mesas con botellas de licor caro y bandejas con sustancias que no necesita identificar. Mujeres con vestidos que apenas cubren lo esencial se sientan en las piernas de hombres que hablan de negocios turbios.

—No bebas nada —le susurra Nicolay—. No hables con nadie. Solo sonríe cuando yo lo haga.

Ella asiente. Se sienta a su lado. Él comienza a hablar con un hombre de acento europeo. Discuten cifras, porcentajes, territorios. Emily no entiende nada, pero capta el tono. No hay amistad. Hay poder. Negociación. Amenazas disfrazadas de cortesía.

—¿Y ella? —pregunta uno de los hombres.

—Mi amuleto de la suerte —responde Nicolay.

El hombre ríe. Le ofrece una copa. Emily la rechaza con una sonrisa tensa.

—Tiene carácter —dice él.

—Por eso está aquí —responde Nicolay.

La noche avanza. Emily observa. Aprende. Siente miedo. Pero también algo más. Está en un mundo donde las reglas son otras. Donde su padre ha apostado su vida… y ella está pagando el precio.

Cuando la reunión termina, Nicolay la lleva de nuevo a la limusina. No habla. Solo la observa.

—¿Entiendes ahora? —pregunta.

—Sí —responde Emily, con voz quebrada.

—Entonces no vuelva a discutir conmigo. Cada vez que lo hace, alguien pierde. Y no siempre será tu padre.

Ella lo mira. No sabe si odiarlo o temerlo. Pero sabe algo: si quiere sobrevivir, tendrá que aprender a jugar.

Continue a ler este livro gratuitamente
Escaneie o código para baixar o App

Último capítulo

  • La Propuesta Descarada del Magnate Ruso   Epílogo. Bodas

    Tres meses después…La Catedral de San Patricio se viste de fiesta. Una que tiene por motivo las cinco bodas del ano. Los Romanov decidieron que se casarían todos en un solo matrimonio eclesiástico. Como solo una verdadera familia puede hacerlo.—No sé por que admití esta locura de Nicolay —protesta Emily acomodando el velo de Macarena.—Es porque jamás podrás decir que te aburrirás en tu matrimonio —dice Anita retocándose el labial que se le corrió al darle pecho a Erik y este tocó su boca.—Mierda, mierda, mierda —todas giran hacia Amelia que grita angustiada —. Manché el vestido.—¡Te ayudo! —grita Camille y se dirige hacia Amelia con una toallita húmeda —. Ya me pasó y si es labial lo quita.—Gracias, cielo. Eres un sol —Amelia acaricia la cara de Camille —. No llores mi amor ¿te sucede algo? —ella asiente.—Es… es que yo estoy embarazada —todas gritan al mismo tiempo.—¿Qué has dicho? —Emily grita sonriendo —¿y no me lo habías dicho? —chilla saltando de alegría.—Es que apenas me

  • La Propuesta Descarada del Magnate Ruso   Capítulo 215 – Felicidad y nuevas esperanzas. Cada cosa en su lugar

    Ese día el juez dictó su sentencia y falló a favor de los Darko y Macarena ya que: no solamente han cuidado de la niña como unos verdaderos padres, sino que hay evidencia de que los Camell solo la querían por el dinero Romanov. Yeral fue aprehendido por desacato e intentar a golpear a Teresa Mackenzie, de inmediato la custodia fue devuelta a Darko y a Macarena quién lloraba con la niña en brazos.—Me siento muy feliz de que todo esté volviendo a su lugar —dice Emily a Nicolay.—Eso es gracias a ti Matrioska. Todo lo bueno que nos ha pasado desde que llegaste lo has traído tú, pero aún tenemos cabos para atar—Emily muere de amor en el momento que su hombre le dice esas palabras, de igual manera se siente confundida ante lo último que le indicó.Y el hombre tenía razón porque aún necesitaba hacer las paces con Alex y ver a su padre.—En el momento que lleguemos a la casa quiero que Gabriel conozca a Tatiana —Nicolay acepta con una sonrisa ladeada.—Se hará como tú digas mi preciosa Matri

  • La Propuesta Descarada del Magnate Ruso   Capitulo extra. La familia permanece unida

    Macarena siente que el alma se le va al cielo al ver la sala llena. Personas que ella no conoce, su corazón apretado por la angustia y la respiración errática son el resultado del terror que siente solo de pensar en que Lucy puede ser arrebatada de sus manos. Su primera impresión al entrar es de querer salir corriendo de allí, pero las piernas ante la elegante puerta de doble hoja se mantienen prácticamente pegadas al piso.—Tranquila cariño, tomate tu tiempo —la voz dulce y susurrante de Emily atavía a la mujer y esta sonríe triste.—Tengo tanto miedo —es su respuesta ante la calidez de su amiga.—No tengas miedo, ellos llevan todas las de perder —le sonríe con ternura.—También podemos tomar la opción de Darko siempre que nos den las chicas el visto bueno —ambas giran y deben echar la cabeza hacia atrás para poder ver a Dimitri con expresión de inocencia.—¡No! —dicen ellas al mismo tiempo.El grandulón se encoge de hombros demostrando que, él si le dan la orden acabaría con el lina

  • La Propuesta Descarada del Magnate Ruso   Capítulo 214 – Atando cabos sueltos

    —Darko, debes calmarte —el hombre parece una presencia demoníaca.La oscuridad lo ha cubierto por completo ante la citación ante un jurado de menores. La presencia de Yarel Camell ha hecho que Darko desee de nuevo ser el monstruo debajo de la cama del hombre.—No me pidas que me calme cuando esa maldita escoria esta citándonos para quitarnos a nuestra hija —sisea como una serpiente a punto de atacar una inocente presa —. No puedes pedirme tal cosa en este momento.—No estoy pidiéndote piedad para él, solo quiero que pienses un poco en la situación. La violencia traerá mas violencia y eso… nunca deja nada bueno.—Ella tiene razón, Darko —achica la mirada hacia Nicolay quien tiene el papel en la mano y lee —. La cita es para ver a la niña, no para arrebatártela.—Y le crees a esa mierda ¿verdad?Macarena sale del despacho por una orden silenciosa de Nicolay. Corre hacia la habitación de Emily quien carga a Lucy en sus brazos dormida después de darle pecho. Las lagrimas de la mujer corre

  • La Propuesta Descarada del Magnate Ruso   Capítulo 215 – Trabajo sucio

    El resonar de los neumáticos de los cuatro autos que salieron de la mansión Romanov golpean la tierra desértica como un gigante demoledor. Nadie sabe con lo que se van a encontrar salvo Egor quien conduce con una sonrisa altiva en los labios. A su lado, Samvel dispuesto a lograr cada objetivo propuesto dentro de la organización. El trayecto no era corto, pero la ansiedad era su mayor enemiga, Clara había sido puesta en libertad unas seis horas antes. Nicolay Romanov dio la orden, orillado por Emily quien tenía un excelente plan y el Pakhan ya lo había aprobado.Al llegar hasta el sitio, las luces rojas y azules de los autos patrulla los cegaron a todos. Egor fue el primero en bajar, caminó hacia un hombre alto con el cabello rubio que le sonreía:Era Serguey Romanov. Teniente de la policía de Nueva York y ya tenia todo controlado incluso acordonado el perímetro.—Egor Radov, que fantástica sorpresa —le hace un guiño y este se carcajea con ganas —. Lástima que no haya nada que hacer, m

  • La Propuesta Descarada del Magnate Ruso   Capítulo 213 – Sanando

    Nicolay se levanta de la lona, su rostro una mascara de piedra ante la inconformidad de ver a Egor Radov de nuevo. Los celos lo invaden y cierra los ojos ante la sensación de querer golpearlo. Cae al piso de pie de entre las cuerdas descalzo y solo vistiendo la trusa con la que peleó se acerca peligrosamente al hombre que le prometió tomarse un año sabático para curar su emoción por la mujer que ama. No le pasa desapercibido el paquete que lleva en una de sus manos y al mirara la otra se percata de que tiene una carpeta.—¿Quieres decirme que coño haces aquí? —la amenaza implícita en la pregunta hace que el hombre sonría.—¿Qué te parece que hago aquí? —muestra el paquete con un moño color rosa y el papel que luce dibujos de bebé —. Vine a conocer a mi sobrina, genio —sonríe ante las cejas levantadas de Darko y el resoplido de risa de Dimitri —¡ah! Y a decirte que hice tu trabajo —entrega la carpeta con una sonrisa descarada, subiendo y bajando las cejas.—¿Qué es esto? —abre la carpe

Mais capítulos
Explore e leia bons romances gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de bons romances no app GoodNovel. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no app
ESCANEIE O CÓDIGO PARA LER NO APP
DMCA.com Protection Status