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last update Veröffentlichungsdatum: 10.09.2026 06:36:43

Todos los presentes quedaron perplejos ante las palabras de Mercan. Especialmente Dana y Aike, quienes no comprendían en qué momento aquellas dos mujeres se habían conocido o entablado conversación suficiente como para que Mercan la incluyera en una cena estrictamente familiar.

Ali permanecía sumido en una especie de trance. ¿Cómo era posible que su esposa hubiera citado a su expareja en la casa de sus padres? ¿Desde cuándo se dirigían la palabra?

Perdido en sus cavilaciones, el hilo de sus pen
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  • La Sustituta De Un Ceo Frío.    43

    Ali maldijo en sus adentros cuando el piloto le informó que debían realizar un aterrizaje de emergencia debido a un fallo mecánico en la avioneta. En cuanto pisaron tierra, no tardó en recriminarle:—¿Es que no la revisaste antes de despegar?—Señor, no me dio tiempo. Usted...Sin esperar a escuchar la excusa, Ali tomó su maleta y se alejó a paso firme.Se dirigió de inmediato a las ventanillas del aeropuerto para comprar un boleto en el primer vuelo disponible, dispuesto a viajar incluso en clase turista; sin embargo, le informaron que no habría salidas sino hasta dentro de cuatro horas. Frustrado ante la idea de pasar tanto tiempo en la terminal, decidió hospedarse temporalmente en el hotel de su familiar, Edmundo Cásper, para descansar un momento.Al llegar, su tío Edmundo lo recibió con calidez e intentó ordenar que enviaran el equipaje a una de las suites, pero Ali se negó, aclarando que volvería al aeropuerto en un par de horas.—Esta noche no hay vuelos a Yucán, Ali —le recordó

  • La Sustituta De Un Ceo Frío.    41

    Mercan subió al avión con una extraña corazonada y el corazón latiéndole a mil por hora. Aunque no era la primera vez que volaba, cada viaje en las alturas despertaba en ella un temor irracional, como si todo el miedo del mundo se apoderara de su cuerpo. Cuando viajaba sola, solía tomar pastillas para dormir y así evitar el pánico de un posible accidente. Sin embargo, al viajar con Ali experimentaba una calma absoluta, una certeza ciega de que, a su lado, nada malo podía ocurrirle.Pero esta vez Ali no estaba. Tampoco podía tomar un sedante, pues viajaba acompañada de Asher y no resultaba educado ignorarlo.A su lado, Asher notó de inmediato la rigidez de su postura: Mercan se tocaba el cuello nerviosa, se sujetaba con fuerza impredecible de los apoyabrazos y revisaba el cinturón de seguridad a cada instante. Al iniciar el despegue, pareció contener la respiración por completo.—Tranquila —intentó calmarla con tono afable—. Es la aerolínea más segura del mercado, jamás ha registrado u

  • La Sustituta De Un Ceo Frío.    40

    Ali permanecía recostado en la camilla de hospital con la mirada perdida en el vacío, mientras el médico lo examinaba.Él aseguraba sentirse enfermo por la opresión que le atenazaba el pecho; sin embargo, el especialista le aclaró que todo estaba en orden: su corazón funcionaba a la perfección y el tumor cerebral mantenía su tamaño habitual, contenido gracias al tratamiento farmacológico que seguía desde hacía años.Entonces, ¿a qué se debía esa punzada continua? ¿Por qué le faltaban las fuerzas para ponerse de pie y atender sus obligaciones? ¿Por qué experimentaba la angustiante sensación de que le arrebataban una parte vital para seguir viviendo?—Doctor, ¿está completamente seguro de que no tengo nada?—Es lo que reflejan los análisis —respondió el médico—. Pero si lo prefiere, podemos programar estudios más detallados.—No —interrumpió Ali, incorporándose de golpe—. No pienso volver a entrar a esas máquinas.Detestaba cada rincón de ese lugar; odiaba los hospitales tanto como la c

  • La Sustituta De Un Ceo Frío.    39

    Asher ya le había informado a Aike que viajarían esa misma tarde, pues Mercan deseaba inspeccionar personalmente las sucursales y conocer el estado de sus instalaciones. Poco después, Aike la llamó por teléfono.—Sé que viajas esta noche a Yucán.La joven asintió al otro lado de la línea, como si él pudiera verla.—Así es. Me aseguraré de visitar personalmente cada local para evaluar la infraestructura y el espacio disponible...—Excelente —la interrumpió Aike, orgulloso de su nuera—. Te daré la dirección de mi tía en Yucán; podrás hospedarte en su casa.—No es necesario, señor.—Lo es. Yucán es un territorio muy extenso y es preferible que te quedes con la familia.Mercan bajó la mirada y suspiró con tristeza al recordar que pronto dejaría de pertenecer a esa familia.—Sé que van a divorciarse —añadió Aike. Mercan alzó la vista y se topó con su propio reflejo en el espejo—. Pero quiero que sepas que siempre serás parte de nosotros. En cualquier lugar al que vayas donde haya un Lanús,

  • La Sustituta De Un Ceo Frío.    38

    Tras leer el mensaje, Nera ladeó la cabeza y comenzó a apretar los dientes, ahogando un grito de rabia. —No, no, no... —musitó, rehusándose a aceptar que hubieran regresado. La pantalla de su teléfono volvió a iluminarse con un nuevo texto: «Vamos directo al hospital.» Sujetó su cabello con ambas manos y tiró de él con desesperación, consumida por una impotencia feroz al confirmar que sus suegros estaban de vuelta en el país y que, según el aviso, habían trasladado con ellos a Ermel, su esposo. Ahora tendría que volver a lidiar con él; tendría que hacerse cargo de ese cuerpo vegetativo que no le servía para nada. ¿Por qué habían vuelto? ¿Por qué no se quedaron esperando a que muriera allá? O mejor aún, ¿por parte de quién estuvo la necedad de no desconectarlo para que pereciera de una buena vez? Si hubiese muerto, ella sería libre al fin para recuperar a su único y verdadero amor. —¿Qué ocurre? —preguntó su madre, subiendo las escaleras a toda prisa al escuchar el alboroto. Al

  • La Sustituta De Un Ceo Frío.    37

    Mercan decidió pasar por sus cosas antes de que Ali regresara. Al abrir la puerta, una intensa opresión le oprimió el pecho. La nostalgia la embargó, acompañada por el dolor desgarrador de los últimos días. Como era su costumbre, se descalzó al entrar; dejó el calzado a un lado y sintió el frío del piso de losas atravesar sus medias hasta calarle la piel. Recorrió la sala con pasos lentos, acariciando los adornos que habían comprado juntos tras la boda. Cada objeto reproducía en su mente momentos felices, tan nítidos como si estuvieran ocurriendo en ese preciso instante. Se detuvo ante un mueble repleto de portarretratos y tomó la fotografía del día de su matrimonio. Su rostro se ensombreció de tristeza al asumir que esa unión tocaba a su fin. En la imagen, su sonrisa era radiante; estaba profundamente feliz, convencida de que su sueño se había cumplido. Aquel día se prometió en silencio ganarse el corazón de Ali para que el matrimonio durara toda la vida. Sin embargo, allí estab

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