INICIAR SESIÓN***
Hace media hora que Lorenzo salió de la habitación pensando que iba a darme un baño, pero la realidad es que no tengo ganas de encerrarme en el baño y menos salir, lo único que deseo es dormir y dormir, así que no perdí tiempo y lo primero que hice desde que entré a la habitación fue acostarme sobre esta suave cama.
Al principio tenía ganas de darme un rico baño caliente, pero ahora quiero cerrar mis ojos.
Para ser sincera no me ha dado tiempo de admirar a mi alrededor, lo único que quiero es no pensar más en mi madre, en mi amiga, Elliott y menos en aquel hijo de puta que me engañó de la vil manera.
Me levanto de la cama al escuchar el motor de un auto arrancar, ¿quién será? Me asomo por la ventana y veo que es Lorenzo alejarse, ¿dónde irá? ¿Espero que no me traicione? Es la única persona en la que puedo confiar.
Uuuyyy… mato a Lorenzo si me entero de que me traiciona, ya que lo único que quiero es salir adelante sin mi madre.
Nuevamente vuelvo a la cama y esta vez para dormir, puede que esté en una casa ajena, pero la verdad no quiero nada y menos salir de estas cuatro paredes.
Puede que esté lejos de mi ciudad y que nadie me encontrara aquí, pero necesito estar encerrada por un tiempo e invernar todo mi dolor, para luego renacer como una nueva mujer.
Sé que soy una masoquista, pero no puedo evitar pensar que es lo que Elliott está haciendo en este momento o de que mi amiga esté pensando al enterarse de que me he ido lejos o de que no volveré. Espero que ella se quede tranquila y que su novio la consuele, no quiero que se muera por mi culpa, aunque no la excuso de no haberme dicho de lo que a unos minutos u hora de enterarse de lo que Hunter me hizo.
Me dejo caer sobre la cama, cierro mis ojos y me dejo llevar por el sueño profundo que tengo…
Uno… dos… Sí, solo dos segundos demoré en tenerlos mis ojos cerrados cuando fui interrumpida por la insistencia de un teléfono que resuena por toda la casa. Ash, ¿qué nadie piensa contestar? Ah, Lorenzo no está y creo que él me dijo que no hay nadie más que ambos. Eso creo.
A regañadientes me levanto de la cama, me pongo nuevamente mis zapatos y salgo de la habitación. Sé que no es mi casa y por ello me debo de comportar y no ser una mimada y menos una princesa de sala.
Bajo las escaleras, mis ojos están entre abiertos y cerrados, llevo mi mano derecha a mi cara y restriego un poco mis ojos para qué se habrá. ¿Esto se le llama pereza o cansancio?
—Aaahhh… —me voy de espalda al escuchar un grito.
—Ay… —me quejo al sentir mi como mi culo arde.
Acabo de caer de trasero en uno de los escalones, lo bueno es que no rodé por toda la escalera. Entre que me quejo y todo elevo la mirada y veo quien es la que ha gritado dejándome con el tímpano sordo y con el trasero ardido.
—Lo siento señorita —waoo... es una chica, “jovencita”.
Ella corre hacia mí y me ayuda a levantarme. Wao, no sabía que Lorenzo tendría a una chica trabajando para él ¿o es un familiar? Me dejo ayudar y me levanto con ayuda de la chica y también con el trasero magullado…
—Suele pasarme a veces, pero de una u otra manera —siseo entre dientes.
Recuerdo que una de ellas es cuando mi trasero no dejo de arder cuando Elliott me azotó y me dejo como un tomate rojo apachurrado y desde ahí mis posaderas han quedado delicadas.
—¿Cómo? —pregunta la chica.
Pobre chica, pensará que he escapado del manicomio, es lógico por la forma que me comporto.
—No, olvídalo.
Me quedo observando a la chica y por lo que noto es una niña de veintidós años, aunque no me considero vieja, pero es que su rostro es tierno y no es que sea bruja para adivinar la edad, pero deduzco más o menos.
—Lo siento, si el señor Lorenzo se da cuenta es capaz de correrme —dice con temblor en su voz.
No creo que Lorenzo sea de ese tipo de personas, he trabajo con él y me ha parecido demasiado amable y demasiado profesional. Puede que uno no termine de conocer a las personas, pero estoy segura de que él es buena persona.
—Wuo… wuo… wuo... Tranquilízate, Lorenzo no hará tal cosa —me acerco a ella y trato de tranquilizarla—. Dime quién eres, ya que nadie nos ha presentado.
Es una niña que me da buena vibra y su nerviosismo me preocupa.
—Mi nombre es Karina —dice cabizbajo—, este es mi único trabajo y también el único lugar donde tengo para vivir.
Pero como una chica como ella no tiene un lugar donde vivir o una familia que la puede cuidar.
Espera Krystle, no será que ella es la novia de Lorenzo.
Na-ah, imposible, dado que me lo hubiese dicho ¿o no?
—Eres novia de Lorenzo —ella alza la mirada y rápidamente niega con la cabeza y yo me suelto a reír—, lo siento, pero es que eres una niña tan bella y no sé por qué Lorenzo no busca a una persona que lo quiera—ella se sonroja.
No es que quiera buscarle una pareja, pero no sería mala idea que él busque a una persona que lo quiera.
—No, el señor es mi jefe y jamás tendría unos pensamientos más allá de una amistad —dice con franqueza—, el señor me quiere como una hermana y yo como la familia que jamás tuve.
Ah, un puto más, Lorenzo es una linda persona y jamás esperé que fuese tan bondadoso. Qué lindo escuchar que ella admira a Lorenzo y que también Lorenzo sea un lindo caballero.
Me puedo convertir en cupido, pero luego de confirmar que ella sea mayor de edad, ya que en este mundo existen personas que aparentan una edad y resulta que tienen otra.
—Y usted como lo quiere —wao, la chica sí que es rápida—, perdón si la ofendo—se arrepiente de lo que acaba de insinuar.
Deja de jugar con la niña Krystle y mejor haz lo que viniste hacer, además, no es Sol.
—Ah, yo venía por el teléfono que no dejaba de sonar —hablo toda desorientada al no ver un teléfono cerca, lo bueno que ya no suena—. Oh, disculpa, mi nombre es Krystle Hassler y soy amiga de Lorenzo—extiendo mi mano y ella lo acepta.
Ahí le dejo en claro que mis intenciones con Lorenzo no son nada como ella se lo imagina. ¡Amigos de amigos!
—Mucho gusto señorita —me regala una sonrisa.
Que linda es, no es que me estoy enamorando, lo único es que me hace feliz que aparte de un hombre hay otra chica, sí, ella me acompañará en toda mi estadía aquí.
—Mucho gusto y me puedes llamar por Krystle, deberías de dejar lo formal, ya que no estoy tan vieja —arrugo mi cara—. Cuantos años tienes—ahí van mis preguntas.
—Veinticuatro —waoo… la chica es una come años porque aparenta ser una niña, lo detecto por su rostro; ella es una morena candente y ese cabello que sobresalta la hermosura de su rostro.
Ja, ja, ja… pareciera como si estuviera enamorada, no, lo que estoy es admirando a una jovencita que trabaja y que nadie cuida de ella.
Sí, la chica es mayor de edad, el plan de ser cupido puede ir adelante, no hay nada de malo y menos prohibido.
—Karina, podemos tomarnos algo y conversar mientras llega Lorenzo o te atraso en algo —ah, es que tengo ganas de tomar algo y no me vendría mal una compañía como Karina.
—Estaba preparando el almuerzo, si gusta me puede acompañar.
Asiento y le digo que me enseñe la cocina porque desde que vine no conozco cada rincón de la casa. Que diferencia porque la antigua Krystle hubiese examinado toda la casa hasta asegurarse que no haya ningún culto satánico. Ah, es que mi madre me daba unos cuentos de terror y por siempre quede sofocada.
Llegando a la cocina; es pequeña, pero tiene de todo para cocinar lo que yo no puedo hacer.
—Y qué es lo que preparas —pregunto al sentarme en un banquillo.
Casi no tengo apetito, pero puedo probar un poco de bocado, no quiero hacerle un desaire a Karina... Es mi bienvenida a esta casa, un nuevo integrante.
Krystle, tienes que dejar de ser antisocial, tu comienzo es la chica que tiene frente a tus ojos.
Ah, mi conciencia tiene toda la razón.
—Preparar lasaña, al señor le gusta acompañarlo con un vino —dice tras ir al horno.
Ahora que escucho como su voz pronuncia el nombre de Lorenzo con respeto, pero a la vez con una suavidad tierna y delicada. “Gato encerrado”.
Me propongo que me convertiré en una detective.
—Waoo… conoces los gustos del señor —me sorprendo.
(...)Krystle.Ah, las nenas se acaban de quedar dormidas, ya tienen cuarenta días de nacidas y tengo pensado cada mes celebrarle su mes de nacimiento, el mes que ellas están con nosotros y el mes de felicidad.En la clínica solo estuve cuatro días y el resto lo he pasado en casa, una enfermera siempre se encargó de curarme la herida y otra enfermera se encargó de estar pendiente de las bebés y con la supervisión de Josefa porque ella es la nana de las bebés.Los días y semana están pasando como el viento acaricia mi rostro por milisegundos y luego sigue su rumbo.Josefa me ayuda con las niñas y mi madre por ahora se está encargando de la nueva c
No tardó en llegar a la habitación en la que está Krystle. Doy dos golpes a la puerta y “un pase” me permite girar la manija y abrirla.—Buenos días —susurró, entro con mucha cautela y busco la mirada de Krystle.La señora Hassler la está ayudando a acomodarse junto con la enfermera, corro hacia ella y como todo un metido tomó del brazo de Krystle y con mucho cuidado la acomodo en la cama.Ella se queja del dolor e inmediatamente la enfermera dice que es efecto de la cesárea y que no es de preocuparse, al escuchar eso mis ojos viajan a los de Krystle y puedo ver su furia. Intervengo y le digo que necesito hablar con elmédico, ya que debe buscar algo para bajar el dolor.—Quédate con mi hija, iré por mis nenas y le diré a Sol que se venga acá, no te preocupes Elliott porque tus papás estarán conmigo, ya que los
—Ahhh… Por Dios, hemos sido bendecidos, dos hermosas niñas, ah, son tan bellas —mi madre rompe en llanto—esposo, ve y mira a tus nietas, ¡son gemelas!—Y como está la madre, que no la veo —ash, quiere arruinar mi momento.Hunter no encuentra el momento para fastidiarme y amargarme cada minuto de mi vida, pero esta vez no se lo permitiré porque dije que no le dejaría pasar nada. Tomo una bocanada de aire y me dirijo hacia él.—Mi mujer está descansando y mientras despierta yo estaré con mis hijas —hago puño ambas manos, la impotencia de querer destrozarle ese rostro del que no le quedo ninguna marca, me mata.—Waoo… quien diría que tú amarás ser padre.—Sí, tienes razón y puedo decirte que siempre que amas a tu esposa y después de ver esos rostros angelicales y pequeños pod
—Tiene razón y ahora que sabemos que nuestras niñas están bien voy a necesitar que apresure a la enfermera porque tengo afán de conocer a mis nietas o mejor dichos mis hijas porque no soy tan vieja —y aquí vienen las locuras de la señora, no quiere comprender que la edad le está llegando.—Espere aquí porque ahora acompañaré al señor para que conozca a sus hijas —el médico ignora las locuras de la señora y ella lo nota.¿Quería halagos o que le coqueteara?—Yo me quedaré amor, tú puedes acompañar a Elliott —solo se queda con la madre de Krystle y es mejor porque esta señora no se puede quedar sola.Todos nos ponemos de acuerdo de lo que vamos a hacer cada uno, el médico me dice que lo siga y yo le digo a las mujeres locas que cualquier cosa nos pueden llamar por el móvil y si
Wao, esto no es un sueño o es la pura realidad.—Mi niña, Elliott te está haciendo una pregunta —mi madre me saca del shock en el que me encontraba.Me levanto con mucho cuidado, y de pronto siento un como un líquido que corre por mis piernas hasta llegar a mis pies. —¡¡¡No!!!—¿Qué? —se levanta y su rostro asustado—… ¿Por qué?, amor, yo te amo, y de verdad quiero casarme contigo.—Lo siento, pero creo que he reventado fuente o me he orinado sin querer —siento un escalofrío en mi piel, bajo la mirada y veo como mi vestido está mojado—. ¡El bebé!, amor el bebé viene en camino.—¡Una ambulancia! ¡Necesitamos una ambulancia! —mi madre empieza a gritar y Elliott aún sigue en shock.(...)Elliott.—¿Por qu&
—Porque esas moscas muertas no dejan de ver a mi hombre —siseo entre dientes, empiezo a tensarme y la sangre empieza subirme.Vez, es lo que digo, con todo lo de las hormonas me estoy sintiendo que ya no soporto los celos, no quiero que ninguna puta se acerque a mi hombre. Ah, porque invitaron a tantas personas, no las conozco, y menos quiero que se coman con la mirada a mi hombre, ¿por qué no me he casado? Quiero que él lleve un anillo, ya que al parecer esta panza de globo no hace afecto.—Calma, que yo estoy en las mismas, las muy hijas de puta no dejan de murmurar.Toda esta mugre debe ser amigos de mi madre porque de Elliott no creo. Sabía que no soy la única que está exagerando, Sol esta que se come las uñas, estoy segura de que ella quiere ir por el micrófono y de una vez vocear que ese par de hombre tienen dueña, me importa si ambas parecemos peor que las mercaderas, p







