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Cap. 30: Humillada.

last update Data de publicação: 2025-08-14 12:29:30

Stella se quedó de pie, mirando cómo Mike era llevado por Lucía hacia el centro de la sala. Sentía una mezcla de incomodidad y desasosiego que no podía controlar, y aunque intentó mantener una expresión neutral, algo en su pecho comenzaba a apretarse. Mientras observaba cómo Lucía se inclinaba hacia Mike y reía de forma animada, escuchó las voces susurrantes detrás de ella.

—Mira nada más cómo se ven Marco y Lucía juntos… hacen una linda pareja, ¿no crees? —dijo Jessica con un tono malicioso, a
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Último capítulo

  • La esposa inesperada. Entre el amor y el engaño.    Cap. 129: El amor no tiene edad.

    Epílogo.El sol brillaba con intensidad en el cielo despejado, iluminando el extenso jardín de la casa de Verónica y Alexander. El aire estaba impregnado del aroma dulce del pastel, del sonido de las risas infantiles y de los murmullos cariñosos de los adultos.Hoy era un día especial.Benjamín cumplía cinco años.El jardín estaba decorado con globos de colores y una gran pancarta que decía "¡Feliz cumpleaños, Benji!" en letras vibrantes. Una larga mesa repleta de dulces y un pastel enorme ocupaba el centro, pero el cumpleañero no estaba donde debía.—¿Dónde se metió ese pequeño torbellino? —murmuró Emily, con las manos en la cintura y los ojos recorriendo el jardín.Benjamín, con su cabello rubio despeinado y su sonrisa traviesa, corría descalzo por el césped, perseguido por sus primos, Juan Emilio y María Emilia, que con sus siete años se creían los dueños del mundo.—¡Emily no nos atrapa, Emily no nos atrapa! —canturreó Benjamín, agitando los brazos.—¡Benji, ven aquí! ¡Tienes que

  • La esposa inesperada. Entre el amor y el engaño.    Cap. 128: El amor no tiene edad.

    Cap. 46: Juntos, felices, completos.Después de varios días de adaptación, la casa volvió a la calma.Eva y Stella se turnaban para ayudar con el bebé, Emily era una hermana mayor encantada con su nuevo rol, y Alexander y Verónica finalmente tuvieron un momento para ellos.Una noche, cuando Benjamín dormía y la casa estaba en silencio, Alexander entró a su habitación con una bandeja.—¿Qué es esto? —preguntó Verónica con una sonrisa.—Nuestra primera cena solos desde que salimos del hospital.Ella rio suavemente y se incorporó en la cama.—Eres increíble.Alexander le pasó un vaso de jugo y la observó en silencio.—No lo soy. Tú eres la increíble.Verónica se sonrojó.—¿Por qué dices eso?Alexander le tomó la mano y besó sus nudillos.—Porque jamás imaginé que volvería a amar así. Después de Sofía, pensé que nunca podría sentir algo tan profundo otra vez.Ella sintió un nudo en la garganta.—Yo nunca imaginé ser madre. Nunca pensé que podría serlo.Se miraron en silencio por un instant

  • La esposa inesperada. Entre el amor y el engaño.    Cap. 127: El amor no tiene edad.

    Cap. 45: No cambiaría nada de esto.El pánico se apoderó de Verónica.—¡Hagan algo! ¡Por favor, hagan algo!Intentó levantarse, pero el dolor en su cuerpo la obligó a caer de nuevo en la silla de ruedas.—¡No, no, no! —sollozó—. ¡Benjamín, mi amor, pelea!Alexander se quedó paralizado un segundo. Luego se acercó a la incubadora y apoyó la mano contra el cristal.—Vamos, hijo, pelea. Pelea como lo ha hecho tu mamá.Las lágrimas de Verónica caían sin cesar.—Por favor, bebé… Soy mamá. Estoy aquí, mi amor. No nos dejes.Los médicos trabajaban rápido, tratando de estabilizarlo. La tensión en la sala era insoportable.Y entonces, el monitor comenzó a regularse.Un pitido estable.Benjamín volvió a respirar.Verónica sollozó y metió la mano en la incubadora.—Eres fuerte, mi amor… Perdóname por no haberte esperado lo suficiente… pero estoy aquí ahora.El bebé movió sus deditos y los cerró alrededor del dedo de su madre.Alexander apoyó la frente en la de Verónica y exhaló con fuerza.—Nuest

  • La esposa inesperada. Entre el amor y el engaño.    Cap. 126: El amor no tiene edad.

    Cap. 44: Las alarmas se encienden.El tiempo en la UCIN parecía moverse diferente. Un día duraba una eternidad y, al mismo tiempo, se desvanecía en un parpadeo. Para Verónica, cada segundo era una mezcla de amor y terror.Su hijo estaba allí, en la incubadora, luchando con cada respiro. Tan pequeño. Tan frágil.Cada vez que uno de los monitores emitía un pitido diferente, su corazón se detenía un instante. Y cuando uno de los médicos entraba con una expresión distinta, sentía que el suelo se hundía bajo sus pies.Pero no estaba sola.Stella se mantenía firme a su lado, como una sombra protectora.—Tienes que comer algo —insistió. Verónica negó con la cabeza, sin apartar la vista de Benjamín.—No tengo hambre.Stella suspiró y se sentó junto a ella.—Lo mismo decías cuando mis padres murieron y te negabas a dormir. —Su voz fue más suave, como un susurro de recuerdos.Verónica desvió la mirada.—Eso fue diferente.—No lo es. —Stella le apretó la mano—. Aquella vez fuiste tú quien me sa

  • La esposa inesperada. Entre el amor y el engaño.    Cap. 125: El amor no tiene edad.

    Cap. 43:¡No te rindas Benjamín!La pediatra se giró hacia ellos con una mirada serena, pero profesional.—Está estable, pero necesitamos llevarlo a la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales. Sus pulmones todavía son inmaduros.Verónica sintió que su corazón se rompía en dos.—¿Es… grave? —preguntó con la voz temblorosa.La doctora sonrió con suavidad, tratando de transmitir calma.—No vamos a mentirles, es prematuro y necesitará vigilancia, pero es fuerte. Vamos a hacer todo lo posible para que crezca sano.Verónica cerró los ojos y dejó escapar un sollozo silencioso.Todo lo que quería era sostener a su bebé en brazos, besarlo, sentir su calor.Pero no podía.Alexander le acarició la mejilla y se inclinó sobre ella.—Nuestro hijo es un luchador, amor. Igual que su madre.Verónica soltó una risa entrecortada, sin poder contener el torrente de emociones.—Yo nunca pensé que sería madre… —susurró, con las lágrimas corriendo por sus mejillas—. Y ahora tengo un hijo… y tengo miedo de qu

  • La esposa inesperada. Entre el amor y el engaño.    Cap. 124: El amor no tiene edad.

    Cap. 42: ¡El bebé ya viene!Verónica descendió lentamente las escaleras, con Stella y Emily a su lado. La luz del atardecer iluminaba el jardín, donde Alexander la esperaba nervioso.El jardín estaba decorado con luces suaves y arreglos de flores.Alexander esperaba al final del pasillo improvisado, con un traje elegante y la emoción brillando en sus ojos.Verónica tomó aire y avanzó con pasos lentos.Por Dios, qué pesadez.Cada paso se sentía como si caminara con un costal de cemento encima, pero cuando vio la expresión de Alexander, todo lo demás desapareció.Él estaba completamente conmovido.Cuando finalmente llegó a su lado, él tomó su mano con delicadeza y le susurró:—Eres la mujer más hermosa que he visto en mi vida.Verónica le sonrió con ternura, aunque en su interior sentía que su vientre se endurecía de nuevo.—Estoy enorme, pero gracias por el cumplido. El juez comenzó la ceremonia, pero Verónica apenas podía concentrarse en las palabras.Las punzadas en su abdomen se vo

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