FAZER LOGINUn grito que salía de la pequeña cabaña se mescló con el ulular de los búhos. El otoño había llegado y el bosque lucía un manto marrón, las hojas de los árboles caían mecidas por las brisas frías que llegaban de lo lejos y anunciando la inminente llegada del invierno. Otro grito agudo sonó dentro de la cabaña seguido por el llanto de un bebé que rompió el ambiente tenso que había fuera de la casa. La manada contuvo el aliento mientras los gritos del bebé resonaban más fuerte que el rumor cercano del río. La madre de Axel salió por la puerta, la mujer tenía la cara roja y sudada, y una expresión alegre en el rostro.—Está en perfecto estado —las decenas de personas que se amontonaban fuera de la cabaña explotaron en vítores y aplausos, había sido un parto de doce horas, y la preocupación sobre la salud del bebé y la madre aumentaba cada vez más, pero Lucía había traído a todos los bebes de la manada a este mundo desde que tenía la edad suficiente.—¿Qué es? —preguntó Claudio, estaba se
Myra se puso de pie y corrió hacia él, las piernas las tenía débiles, pero se levantó como un resorte. Cuando lo tomó por el cuello de la bata algo explotó en sus manos y las chispas la lanzaron hacia atrás de golpe y cayó de costado.—Veras —le dijo — aún tengo un par de trucos bajo la manga. Luciana seguía retorciéndose del dolor unos metros más allá. Myra trató de comunicarse con Axel, pero su habilidad telepática estaba apagada. Miró hacia el furor de la batalla donde luces verdes y rojas creaban explosiones —parece que has complicado un poco mis planes —le dijo el hombre —tanto que voy a prescindir de ti, ya sé que las razas superiores son reales y me tomaré la libertad de cultivarlas yo mismo, es una lástima que el hijo que llevas en tu vientre no vaya a nacer —la mano de Myra apretó algo metálico que estaba tan caliente que le hirió la palma de la mano y se puso de pie nuevamente, corrió hasta el científico y trató de golpearlo con la varilla, pero el hombre se agachó y le golp
Myra miró para todas partes, buscando a su padre en medio de la batalla que se libraba frente a la puerta, pero no reconoció su rostro entre la multitud que peleaba.—Despertó, era él, era consciente y me rogó que lo soltara —continuó Claudio —pero cuando estuvo libre sus pupilas se dilataron nuevamente y me atacó, lo siento Myra, intenté detenerlo, pero es muy fuerte —Myra deseó preguntarle si estaba herido, pero no podía.Una luz verde golpeó a Axel y lo lanzó con fuerza al suelo, y antes de que Myra pudiera correr en su ayuda algo la tomó de la armadura y la elevó en el aire. Myra intentó zafarse del agarre, pero no pudo, y cuando miró hacia atrás se encontró con una de las chicas con alas de libélula que la elevaba en el aire. Myra se sacudió ¿Cómo es que tenía tanta fuerza como para elevarla?La distancia del suelo se hacía cada vez más grande, y ya comenzaba a darle vértigo, si subía más y la dejaba caer no sobreviviría al impacto. Se sacudió con todas sus fuerzas, pero las pequ
El bosque se abría ante ellos, el cuerpo de Claudio se resbalaba del lomo de Myra, pero él intentaba aferrarse con fuerza mientras las ramas lo golpeaban.Los demás corrían tras ellos, Axel era capaz de seguirle el ritmo a Myra, pero los vampiros y el lobo de la manada de Karina estaban rezagados. Cuando Myra llegó a la pradera frente a la montaña estaba exhausta, y cuando volvió a su forma humana cayó de rodillas sobre el césped. Claudio había caído de lado y se quedaron un rato recuperando el aliento, luego se puso de pie y la ayudó a levantar.—Vamos preciosa —le dijo —tenemos que llegar y encontrar ese detonador.—¿Estás seguro que destruirá todo? —le preguntó ella entre jadeos y el hombre asintió convencido.—Al menos la parte donde está la antena, sí —Myra asintió y le tomó la mano.Axel llegó, y tras él los vampiros. Claudio entró al jet y sacó una manta que puso sobre los hombros desnudos de Axel.Cuando el jet estaba en el aire, Myra se recostó en el asiento respirando profun
El pasillo era estrecho y lleno de cables, del techo pendían apenas un par de bombillas de luz amarilla que le daban un aspecto lúgubre y claustrofóbico.Eran apenas las diez con doce de la mañana, y las instalaciones debían de estar completamente en funcionamiento. Cuando pasaban por una cámara de seguridad agachaban la cabeza y elevaban una plegaria, pero el parecer nadie los descubrió.Llegaron hasta la puerta que Claudio les había indicado y cuando Myra la abrió dejó escapar un jadeo. Estaban ante el hueco del ascensor, y el edificio parecía tener diez pisos de altura y al menos cuatro o cinco subterráneos. La escalera estaba justo en frente.—Esto tiene que ser una broma —le dijo uno de los transformistas que venía con ella.—Son solo dos metros —le dijo ella más bien consolándose a sí misma y saltó, sitió el vacío en el estómago y cayó aferrándose con fuerza a los barrotes —¿vez? —le dijo y le tembló la voz cuando miró hacia abajo. Los otros dos vampiros más el lobo de la manada
La chica con alas se había retirado después de un par de golpes más, su intención era únicamente llamar la atención.—Era obvio que atacarían antes que nosotros —dijo Luciana y pateó un tarro de basura que voló varios metros —si no hubiéramos perdido tanto tiempo en convencernos los unos a los otros de pelear —estaban reunidos en una amplia sala todos los miembros más importantes de los respectivos grupos.—No es hora de buscar culpables —le dijo el anciano líder del aquelarre de la montaña, Franco, si mal no recordaba Myra —lo que necesitamos hacer ahora es organizarnos para saber qué hacer —Karina río en voz alta y se acomodó el rizado cabello rojo que le caía en la frente.—Lo que hay que hacer es pelear, y ganar —Myra negó.—Las cosas cambian ahora, antes pelearíamos contra el ejército de Jábico, pero ahora envió a nuestra propia gente, no podemos matarlos.—Si podemos —le dijo la pelirroja y Luciana golpeó la mesa.—Es fácil para ti decirlo, no hay lobos de tu manada ahí —Karina







