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POV AstraEsa tarde toda la familia se reunió en casa de los abuelos.El calor era intenso.La piscina estaba llena. Las risas resonaban por todas partes.Los bebés jugaban en un pequeño corral acuático bajo la vigilancia de las niñeras.Los abuelos los observaban mientras discutían una partida de cartas. Los demás nadábamos.Bromeábamos. Reíamos. Vivíamos.Me detuve un momento.Observé todo. El jardín. La casa. Las magnolias.Las personas que amaba.Mi esposo. Mi hijo. Mi familia.Y recordé todo lo que había ocurrido para llegar hasta allí.Todo el dolor. Todas las pérdidas. Todas las batallas.Había valido la pena.Una suave brisa movió mi cabello. Y sonreí.Porque finalmente comprendí algo.La felicidad no se construye sola. La mía había sido levantada por muchas manos.Por mi familia. Por quienes me amaron. Por quienes nunca me dejaron caer.Apreté la mano de Cassian. Y observé a mi hijo reír.Entonces supe que el futuro estaba a salvo.Y que, pasara lo que pasara, una cosa era seg
POV AstraMoría de ganas de conocer a la pequeña Miracle.Durante días enteros estuve hablando con Athissa por teléfono, escuchando cada detalle sobre la bebé.Que si bostezaba igual que Ronald. Que si dormía abrazando una mantita.Que si tenía unas mejillas tan regordetas que daban ganas de morderlas.Yo quería verla. Quería cargarla. Quería consentirla.Pero mi hijo tenía otros planes.Quince días después del nacimiento de Miracle, decidí descubrir que los bebés tienen un talento extraordinario para arruinar cualquier agenda perfectamente organizada.Porque rompí fuente.Y lo hice de la forma más dramática posible.***Era temprano por la mañana.Yo estaba terminando de desayunar cuando sentí algo extraño.Primero fue una presión.Luego un dolor. Y después...Un chorro de líquido cayó por mis piernas.Me quedé inmóvil.Miré el suelo.Miré mi ropa.Volví a mirar el suelo.—Oh.Cassian levantó la vista de inmediato.—¿Qué pasó?—Creo...Volví a mirar.—Creo que nuestro hijo acaba de to
POV AthissaObservé a Ronald desde la mesa de la cocina.Eran apenas las seis de la mañana.La casa seguía en silencio.El sol apenas comenzaba a asomarse por las ventanas.Y yo ya estaba despierta. Otra vez.Suspiré mientras acomodaba una mano sobre mi enorme vientre.Dormir se había convertido en una misión imposible durante las últimas semanas.Mi espalda me dolía. Mis piernas se cansaban.Y aquella pequeña princesa parecía convencida de que las madrugadas eran el momento perfecto para practicar gimnasia dentro de mi barriga.Sentí una patadita. Luego otra. Y otra más.—Ay...Me reí suavemente.—¿No piensas dejar dormir a tu mamá ni un solo día?Ronald volteó desde la cocina.Tenía puesto uno de sus delantales favoritos y estaba concentrado preparando el desayuno.El aroma a pan tostado y café llenaba toda la habitación.Verlo así me hacía sonreír.Aún me costaba creer que aquel hombre fuera mi esposo.Que después de todo lo que habíamos vivido hubiéramos llegado hasta aquí.—¿Está
POV AstraMiré a Albert alejarse.Lo observé mientras su figura se perdía poco a poco entre los árboles del parque, bajo la luz tenue de los faroles.Y, por primera vez en muchos años, no sentí que una parte de mí se marchara con él.Simplemente lo vi irse.Y comprendí que aquello era el final.El verdadero final.Albert había sido el hombre que creí era el amor de mi vida.El hombre por el que lloré. El hombre por el que me humillé.El hombre por el que llegué a cuestionar mi propio valor.Pero ahora entendía algo que antes era incapaz de ver.No era el amor de mi vida. Solo fue una escala en el camino.Una etapa. Una lección. Una herida que necesitaba vivir para convertirme en quien soy hoy.Suspiré mientras acariciaba mi enorme vientre.Porque si era completamente sincera, la Astra de entonces y la Astra de ahora parecían dos personas diferentes.Cuando era niña, Albert me salvó.Y desde ese día lo convertí en un héroe.En algo perfecto.Lo puse en un pedestal tan alto que dejé de v
POV Albert.La vi.Sí.Vi a la mujer que amo.Vi a la esposa que perdí.Y lo primero que noté no fue al hombre que caminaba a su lado, ni las bolsas que cargaban, ni siquiera la sonrisa que iluminaba su rostro.Fue su vientre. Astra estaba embarazada.Sentí que el mundo entero se detenía.Mi respiración se cortó.Mi pecho se comprimió con tanta fuerza que por un instante pensé que iba a caer de rodillas allí mismo.Embarazada.La mujer a la que una vez llamé mi esposa.La mujer que alguna vez soñó con construir una familia conmigo.La mujer a la que yo herí. Y entonces las palabras regresaron.Crueles. Insoportables. Imborrables.Palabras que salieron de mi propia boca.—No serías una buena madre.—Nunca te imaginé embarazada.Las recordé con una claridad terrible.Como si alguien las estuviera repitiendo una y otra vez dentro de mi cabeza.Y ahí estaba ella.Devolviéndome aquellas palabras. Obligándome a tragarlas.A soportar el peso de cada una.Porque Astra lucía exactamente como la
POV AstraVisitar a los nuevos bebés fue una de las experiencias más hermosas que había vivido en mucho tiempo.Apenas entré a la habitación, sentí que algo cálido se instalaba dentro de mi pecho.Eran tan pequeños. Tan perfectos. Tan frágiles.Ainoha descansaba en la cama con una expresión de felicidad que jamás le había visto antes. Su cabello caía sobre sus hombros y sus brazos rodeaban al bebé con una delicadeza infinita, como si sostuviera el tesoro más valioso del mundo.Y probablemente lo hacía.Me acerqué despacio.Los observé dormir. Sus diminutos dedos. Sus mejillas rosadas. Sus pestañas apenas visibles.No habían elegido sus nombres todavía, pero eso no importaba.Yo ya los amaba. Sonreí sin darme cuenta.Instintivamente llevé una mano a mi vientre.Mi bebé respondió con un pequeño movimiento.Una suave patadita.Como si quisiera participar en aquel momento.—¿Los ves, pequeñito? —susurré acariciando mi barriga—. Pronto tú también estarás aquí.Sentí una mezcla extraña de em







