INICIAR SESIÓNREGALAME TUS COMENTARIOS O RESEÑAS GRACIAS POR LEER REGALAME TU LIKE EN EL CAPITULO
Lola tomó la mano de Ambar entre las suyas y la apretó con firmeza, intentando transmitirle un poco de la seguridad.—Espera, Ambar. No vas a casarte con ese hombre.Ambar levantó la miradaPor un instante, la esperanza pareció iluminar sus ojos, pero enseguida desapareció, sustituida por la desesperación que llevaba horas atormentándola.—Pero, Lola… ¿qué haré? —preguntó con la voz quebrada—. No tengo otra opción. Si no acepto casarme con Luis, él retirará su ayuda y Justin podría morir. ¡No puedo permitirlo! No puedo quedarme de brazos cruzados mientras el hombre que amo pierde la vida porque yo me negué a cumplir las exigencias de un desgraciado.Lola sintió que la indignación le ardía en el pecho.¿Cómo se atrevía aquel hombre a utilizar el sufrimiento de su amiga para satisfacer sus propios deseos?—Escúchame bien —le pidió, acercándose un poco más—. No vas a ver morir a Justin. Si necesita ese trasplante, lo conseguirá. Pero no voy a permitir que Luis se salga con la suya despué
Luis sonrió al escuchar la respuesta de Ambar. Aquella aceptación era todo lo que había estado esperando.Se acercó a ella con una tranquilidad que contrastaba cruelmente con la desesperación que la consumía y, como si tuviera derecho a hacerlo, levantó una mano para acariciarle el rostro.—Bien. Lo haré —murmuró—. Salvaré a Justin, pero primero tendrás que cumplir tu parte del trato. Divórciate de él y cásate conmigo.Ambar sintió una oleada de repulsión cuando los dedos de Luis rozaron su mejilla.Su primer impulso fue apartarse, rechazar aquel contacto y recordarle que no era una mujer a la que pudiera comprar con dinero ni manipular con promesas.Sin embargo, recordó a Justin.Su rostro pálido, su respiración débil y la angustia que había sentido al escuchar al médico explicar la gravedad de su estado.No podía permitirse el lujo de rechazar aquella oportunidad.Ambar retrocedió un paso, apartándose de la mano de Luis. Después, asintió lentamente, aunque el simple hecho de imagina
Ambar se quedó completamente paralizada. Durante unos segundos, fue incapaz de procesar las palabras que acababa de escuchar.Miró a Luis con incredulidad, esperando que se tratara de una broma cruel, de una amenaza pronunciada en un momento de ira que después lamentaría.Sin embargo, la expresión de su rostro no dejaba lugar a dudas. Aquel hombre hablaba en serio.Negó lentamente con la cabeza, sintiendo que el corazón comenzaba a golpearle con fuerza contra las costillas.—¿Cómo puedes pedirme algo así? —preguntó con la voz quebrada—. ¿Cómo puedes aprovecharte de esta situación para obligarme a casarme contigo? Yo… yo amo a otro hombre, Luis. No puedo convertirme en tu esposa cuando mi corazón le pertenece a alguien más.Luis alzó la mirada hacia ella. Hasta ese momento había mantenido una actitud relativamente tranquila, pero algo cambió en su expresión.La amabilidad fingida desapareció de sus facciones y, por primera vez, Ambar tuvo la impresión de estar contemplando al hombre qu
Ámbar estaba desesperada.Desde que el médico les había dicho que Justin necesitaba un trasplante de hígado, sentía que el suelo podía desaparecer bajo sus pies en cualquier momento.No podía pensar con claridad.Cada vez que cerraba los ojos veía a Justin tendido en aquella cama, conectado a máquinas, completamente inconsciente.Y lo peor era no saber cuánto tiempo le quedaba.Su madre llevaba varios minutos observándola en silencio.Finalmente, tomó sus manos.—Ámbar, tienes que dejar que te revise un médico.—Mamá, ahora no puedo pensar en mí.—Precisamente por eso tienes que hacerlo.Ámbar negó con la cabeza.—Justin está ahí dentro luchando por su vida.—Y tú llevas a su hijo dentro de ti.Su madre acarició suavemente su vientre.—No puedes permitir que el miedo te haga olvidar que también tienes que cuidar de ese bebé.Ámbar bajó la mirada. Sabía que tenía razón.Por eso, finalmente, aceptó.Una enfermera la acompañó hasta una de las salas de revisión.Ámbar se acostó en la cami
Greg fue el primero en ofrecerse para hacerse las pruebas.No lo dudó ni un segundo.Después de escuchar al médico explicar, que Justin necesitaba un trasplante con urgencia, todos habían quedado en silencio. La noticia había caído sobre ellos como una sentencia.Necesitaban encontrar un donante.Y rápido.Greg era prácticamente la única opción inmediata.La madre de Justin tenía una edad que hacía imposible que pudiera someterse a un procedimiento de ese tipo, mientras que Lola y Ámbar estaban embarazadas y no podían poner en riesgo sus cuerpos ni a sus bebés. María tampoco era una opción.Las posibilidades comenzaban a reducirse.Demasiado rápido.—Yo lo haré —dijo Greg con firmeza.Lola lo miró preocupada.—Greg...Él tomó su mano.—Es mi familia. Si puedo ayudarlo, lo haré.Greg le dio una pequeña sonrisa.—Y si soy compatible, no voy a arrepentirme.Lola sintió un nudo en la garganta.Sabía que su esposo hablaba en serio.Por eso, cuando una enfermera llamó a Greg para realizarle
Ámbar lanzó un grito desesperado cuando vio a Justin caer frente a ella.Durante unos segundos, fue incapaz de reaccionar.Todo ocurrió demasiado rápido.El estruendo del disparo todavía resonaba en sus oídos, mezclándose con los gritos y el sonido de los objetos que habían caído al suelo.Justin se desplomó de rodillas.Después, su cuerpo perdió toda fuerza y cayó directamente a sus pies.—¡Justin!Ámbar se arrodilló junto a él.Cuando vio la sangre que comenzaba a extenderse por su ropa, sintió que el corazón se le detenía.—¡Ayuda! ¡Por favor, alguien ayúdelo!Sus manos temblaban mientras intentaba presionar la herida.—¡Justin, mírame! ¡Por favor, mírame!Pero él no respondía.Sus ojos estaban cerrados y su respiración era cada vez más débil.Ámbar sintió que el miedo se apoderaba de ella.No podía perderlo.Entonces, detrás de ella, Sharon levantó la voz.—¡Tú eres la culpable, Ámbar!Ámbar giró la cabeza.Sharon sostenía todavía el arma.Su rostro estaba desencajado, pero en sus







