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FIESTA DE GRADUACION

Autor: Angel Summer
last update Fecha de publicación: 2025-08-24 09:10:55

MARIE MORETTI

América nunca me había parecido tan grande y tan vacía como desde que dejamos Italia. Todo era perfecto aquí: la casa, el colegio, incluso la paz que no habíamos tenido en mucho tiempo. Pero nada, nada se comparaba con lo que me faltaba: Josh.

Me refugiaba en mis clases, en las tareas, en mis dibujos, pero la verdad es que cada noche lloraba en silencio en mi habitación. Y papá lo sabía. Una tarde, mientras regresábamos del colegio, sentí su mano acariciar mi cabeza con esa ternur
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Último capítulo

  • La protegida de Bastien    El amor fue nuestra mayor victoria.

    EpílogoLUCIEN MORETTIEl sol caía lento sobre la terraza, tiñendo de oro el jardín. El vaso de whisky se enfriaba en mi mano mientras miraba hacia adelante, a la escena que me arrancaba sonrisas cada vez: Lucciano, mi pequeño, corriendo detrás de la pelota junto a sus primos Silvana y Alessandro, riendo a carcajadas. Los tres eran una tormenta de vida, un huracán de inocencia y felicidad.Unos metros más allá, Anny y Addy los perseguían, tratando de alcanzarlos sin éxito. Sus risas llenaban el aire, y yo me descubrí sonriendo, con el corazón lleno.Alguien se dejó caer en la silla a mi lado. Reconocí enseguida ese porte tranquilo y esa mirada gris. Silvano. —Son hermosas, ¿no? —dijo, con una media sonrisa mientras se servía también un vaso—. Nuestras mujeres.Asentí, sin apartar la vista del jardín. —Hermosas y fuertes. Mira lo que nos dieron… —hice un gesto hacia los niños—. El mejor regalo del mundo.Silvano inclinó la cabeza en señal de acuerdo, y por un momento no dijimos nada m

  • La protegida de Bastien    SILVANA Y ALESSANDRO

    ANNELISE DE FILIPIEl cuarto del hospital estaba en silencio después del torbellino. Mis mellizos dormían en cunas pequeñas a mi lado, envueltos en mantas celestes y rosadas. Tenían apenas unas horas de vida, pero ya eran mi mundo entero.Silvano estaba sentado junto a mí, sin soltar mi mano ni por un instante. Sus ojos grises estaban rojos de la emoción, pero la sonrisa que llevaba era la de un hombre que acababa de tocar el cielo.—Míralos, amore —susurró, inclinándose hacia las cunas—. Perfectos.No pude evitar llorar de nuevo.—Tengo miedo, Silvano… pero los amo con todo lo que soy.Él me besó la frente.—No tengas miedo. Yo estoy aquí. Siempre.La puerta se abrió suavemente, y un murmullo emocionado llenó la habitación. Primero entraron mamá y tía Ara, con lágrimas en los ojos. Papá y tío Lucca los seguían, imponentes pero con las miradas suaves, orgullosas. Detrás de ellos, Paolo y Mily, Noah y Kiara, y al final, Addy… mi hermana, con el pequeño Lucciano de dos meses en sus bra

  • La protegida de Bastien    MATRIMONIO Y NACIMIENTO

    SILVANO DE SANTISLa música llenaba el salón como un latido compartido. Había flores por todas partes, risas, brindis, y el aire cargado de esa magia que solo una boda puede tener. No una, sino dos: Paolo y Mily, Noah y Kiara. El destino había querido que las dos parejas sellaran su amor el mismo día, rodeados de toda la familia, al igual que lo hicimos Lucien y yo. Habían pasado dos meses, el pequeño Lucciano había heredado los ojos miel, perdí mi apuesta, yo creía que serían azules como Lucien, pero los genes de Filippi son fuertes.Me sentía orgulloso, distinto a cualquier otra ocasión. Porque no solo estaba feliz por mis amigos y hermanos, sino porque me tocaba entregar a Kiara. Mi hermanita. La tomé del brazo con un nudo en la garganta y avancé por el pasillo. Ella estaba preciosa, radiante, y por un momento la vi como cuando era niña, corriendo tras de mí en el jardín.—Eres hermosa, sorellina —le susurré, con la voz quebrada—. Y mereces todo lo que tienes hoy.Ella sonrió entre

  • La protegida de Bastien    LUCCIANO MORETTI DE FILIPPI

    LUCIEN MORETTIEl hospital era un caos en mi cabeza. Todo se movía demasiado rápido y demasiado lento al mismo tiempo. Médicos entrando y saliendo, máquinas pitando, la respiración agitada de Addy, y mi propio corazón golpeando tan fuerte que sentía que iba a romperme el pecho.—¡Pónganle algo para el dolor! —grité, con la voz rota, cuando escuché su primer quejido fuerte.Una enfermera trató de calmarme.—Señor, estamos administrando lo necesario, pero el bebé ya viene, no tenemos tiempo.La frase me dejó helado. El bebé. Nuestro bebé.Me incliné hacia Addy, que estaba recostada en la camilla, con el rostro perlado de sudor y los ojos cerrados con fuerza. Su mano apretaba la mía como un ancla, como si pudiera arrancármela, y aún así no solté ni un segundo.—Amore… —susurré, pegando mi frente a la suya—. Estoy aquí. No me voy a mover.Ella jadeaba, intentando respirar como le indicaba la doctora.—Lucien… duele…Sentí que se me partía el alma en mil pedazos.—Ya lo sé, mi vida. Pero l

  • La protegida de Bastien    El día llegó

    ADELINE DE FILIPPIOcho meses.Era increíble cómo el tiempo había volado. Mi pancita ya no era “pequeña”, ni mucho menos discreta. Ahora se notaba grande, redonda, y aunque a veces me costaba moverme con la misma ligereza de antes, me sentía hermosa… sobre todo porque cada vez que me miraba al espejo, recordaba que allí dentro latía nuestro milagro.Lucien, sin embargo, parecía vivir cada día con la misión de convertirme en la mujer más cuidada del planeta.—Amore… no te inclines tanto —me dijo en cuanto me agaché para recoger un cojín caído.Rodé los ojos y me enderecé despacio.—Lucien, solo es un cojín.Él llegó en dos zancadas y lo recogió antes de que yo pudiera decir algo más.—Y yo estoy aquí para eso. Tú no tienes que esforzarte en nada.—Estás exagerando… —murmuré, aunque por dentro sonreía.No me dejó terminar porque se inclinó para besar mi frente, con esa seriedad con la que hacía todo.—No, Addy. No es exageración. Es que llevo aquí en mi corazón a dos amores: a ti y a nu

  • La protegida de Bastien    Dos corazones, una vida

    SILVANO DE SANTISEl consultorio estaba en silencio, salvo por el zumbido suave de la máquina de ultrasonido. Yo tenía la mano de Anny entre las mías, apretándola con firmeza mientras ella miraba la pantalla con los ojos muy abiertos. Su pancita apenas se notaba, pequeña todavía, pero para mí ya era lo más hermoso del mundo.Bastien y Kate habían insistido en no dejarnos ir hasta que los bebés nacieran, tanto el de Addy como el nuestro, además de recomendarnos a la doctora Rivas, la misma doctora que trajo al mundo a Addy y Anny. Al saber que Anny tambien estaba embarazada, hicieron una cena para celebrar, Bastien burlandose de Anny, que aunque estaba con el implante, quedó embarazada igual que su Kitty como le llamaba él a Kate.La doctora sonrió de repente, con esa calma que solo los médicos que han visto de todo saben mantener.—Vaya… —dijo, con un brillo en los ojos—. Pues parece que la historia se repite pequeña.— ¿A qué se refiere?— A que no es solo uno.Anny frunció el ceño,

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