Mag-log in"-¿De qué mierda estás hablando, Alessandro?" rugió Matteo, dando un paso al frente con el rostro contraído por la furia, mientras el cañón de su rifle temblaba ligeramente frente al pecho del patriarca Moretti.Alessandro no se apartó ni un centímetro. Mantuvo los ojos fijos en el rostro de Elena, ignorando la amenaza mortal que representaba el arma de Matteo. Su respiración era pesada, un silbido ronco que salía de su garganta seca con cada exhalación."Pregúntale a tu hermana, muchacho," respondió Alessandro con una sonrisa cínica y ensangrentada que le desgarraba los labios. "Pregúntale quién firmó la orden de transferencia de los fondos de la hacienda Vance el mismo día en que su padre fue ejecutado en el sótano."Matteo giró la cabeza con brusquedad, buscando la mirada de su hermana con los ojos abiertos de par en par. "Elena... dile que está mintiendo. Dile que ese maldito bastardo solo intenta salvarnos la vida con una estupidez."Elena no parpadeó. Sus ojos oscuros permanecie
"-Abre esa caja fuerte ahora mismo, o te juro que la siguiente bala no irá dirigida a tus libros," dijo Elena con la voz gélida, presionando el cañón de su pistola contra la frente del anciano.El hombre temblaba de pies a cabeza, con las arrugas de su rostro contraídas por el terror absoluto. Sus manos nudosas se estiraron hacia el panel de madera tallada situado detrás del escritorio, introduciendo una serie de combinaciones numéricas en el teclado oculto tras un cuadro antiguo.Clic.El mecanismo metálico cedió con un sonido sordo, y la pequeña puerta de acero se abrió lentamente, revelando en su interior varios cuadernos de notas encuadernados en cuero negro y una serie de discos duros portátiles.Matteo, que vigilaba la puerta del despacho con el fusil preparado, lanzó una mirada rápida hacia el pasillo oscuro. "Elena, los disparos en el perímetro se acercan. Los refuerzos enemigos están usando vehículos blindados para romper la cerca trasera.""Toma los discos duros y los libros
"-Abre esa caja fuerte ahora mismo, o te juro que la siguiente bala no irá dirigida a tus libros," dijo Elena con la voz gélida, presionando el cañón de su pistola contra la frente del anciano.El hombre temblaba de pies a cabeza, con las arrugas de su rostro contraídas por el terror absoluto. Sus manos nudosas se estiraron hacia el panel de madera tallada situado detrás del escritorio, introduciendo una serie de combinaciones numéricas en el teclado oculto tras un cuadro antiguo.Clic.El mecanismo metálico cedió con un sonido sordo, y la pequeña puerta de acero se abrió lentamente, revelando en su interior varios cuadernos de notas encuadernados en cuero negro y una serie de discos duros portátiles.Matteo, que vigilaba la puerta del despacho con el fusil preparado, lanzó una mirada rápida hacia el pasillo oscuro. "Elena, los disparos en el perímetro se acercan. Los refuerzos enemigos están usando vehículos blindados para romper la cerca trasera.""Toma los discos duros y los libros
"-¿Estás seguro de que la información sobre nuestro tío es confiable, Matteo?" preguntó Elena, manteniendo el cañón de su pistola apuntando al pecho de su hermano en la oscuridad del muelle.Matteo asintió con un movimiento seco de cabeza, sin apartar los ojos oscuros del rostro impasible de su hermana. "La fuente es directa. Uno de los contadores que trabajaba para él en Boston fue capturado anoche por nuestros hombres en el distrito financiero."Elena bajó lentamente el arma, guardándola en la cartuchera lateral de su gabardina con un movimiento fluido. "Si nuestro tío sigue vivo, significa que Alessandro mintió cuando juró que había eliminado a todos los traidores de nuestra familia hace diez años.""Alessandro nunca supo la verdad completa," respondió Matteo, cruzando los brazos sobre el chaleco táctico. "El viejo Moretti protegió a nuestro tío a cambio de los libros de contabilidad para mantener el monopolio sobre los puertos del norte.""Prepara dos vehículos blindados en el cla
"-¡Al suelo, todos! ¡Cuidado con la onda expansiva!" gritó Matteo con fuerza, arrojando su cuerpo sobre el césped húmedo del jardín trasero y cubriendo su cabeza con los brazos extendidos mientras el aire comenzaba a sobrecalentarse de manera violenta.Elena no se movió del lugar. Mantuvo los pies firmemente plantados sobre la grava, con los ojos fijos en la figura de Alessandro que seguía postrado en la escalinata de piedra del porche principal, a pocos metros de los camiones cargados de explosivos.El destello rojo en las pantallas digitales llegó a cero.¡BUM!Una detonación ensordecedora desgarró el silencio de la tarde. El primer camión estalló en una bola de fuego de color naranja brillante, astillando el chasis en miles de fragmentos de metal incandescente que llovieron sobre los tejados vecinos. La onda expansiva barrió las ventanas restantes de la mansión, arrancando los marcos de madera de cuajo y levantando una densa nube de polvo gris, humo negro y escombros que oscureció
"-¡Al suelo, todos! ¡Cuidado con la onda expansiva!" gritó Matteo con fuerza, arrojando su cuerpo sobre el césped húmedo del jardín trasero y cubriendo su cabeza con los brazos extendidos mientras el aire comenzaba a sobrecalentarse de manera violenta.Elena no se movió del lugar. Mantuvo los pies firmemente plantados sobre la grava, con los ojos fijos en la figura de Alessandro que seguía postrado en la escalinata de piedra del porche principal, a pocos metros de los camiones cargados de explosivos.El destello rojo en las pantallas digitales llegó a cero.¡BUM!Una detonación ensordecedora desgarró el silencio de la tarde. El primer camión estalló en una bola de fuego de color naranja brillante, astillando el chasis en miles de fragmentos de metal incandescente que llovieron sobre los tejados vecinos. La onda expansiva barrió las ventanas restantes de la mansión, arrancando los marcos de madera de cuajo y levantando una densa nube de polvo gris, humo negro y escombros que oscureció







