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Ceremonia griega

Autor: Lea Faes
last update Fecha de publicación: 2024-05-17 12:57:31

Vanessa veía las escenas pasar como si se tratara de una película, y es que todo le estaba saliendo mal, se suponía que ella debía de engañar a Dante, involucrarlo en sus mentiras, y estaba sucediendo justo lo contrario.

—Tengo que apurarme a preparar su boda, tiene que ser la mejor, será el primero de mis hijos que se case, y aunque no es el mayor, es el que tiene sobre sus hombros toda la responsabilidad de los negocios familiares.

Vane no entendía porque si Dante era uno de los hijos menores
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Último capítulo

  • Las Coldwell   Epílogo

    Seis meses después de la boda, las pequeñas Emma y Lily, gateaban bajo la mirada atenta de sus padres. Vanessa, con su bebé recién nacido en brazos, un niño al que llamaron Noah, sonreía desde la terraza. La vida, con sus altibajos, había encontrado un ritmo dulce. Las Coldwell y los Damasco, unidos por el amor y sus hijos, habían dejado atrás las sombras del pasado. Pero en las noches, cuando los niños dormían, las cuatro parejas encontraron momentos para revivir la chispa que los había unido, cada una a su manera, en la intimidad de sus habitaciones.Sarah y DiegoLa habitación de Sarah y Diego olía a vainilla, gracias a las velas que ella había encendido en la mesita de noche. Emma dormía profundamente en la habitación de al lado, y ellos, por fin, tenían una noche para sí mismos.Sarah, con un camisón negro que apenas cubría sus muslos, se acercó a Diego, que estaba sentado en el borde de la cama, todavía con la camisa desabotonada tras un largo día. Sus ojos se encontraron, y el

  • Las Coldwell   Final

    Al día siguiente por la mañana, Sarah y Katrina fueron dadas de alta del hospital, lucían aún pálidas por el esfuerzo del parto. Las Coldwell y los Damasco las acompañaron hasta la nueva casa, la abuela Greta, había insistido en que volvieran a la mansión Coldwell.—Es lo mejor para las niñas.Vanessa, fue quien respondió.—No, abuela, esta es nuestra casa ahora. No volveremos a vivir bajo tus reglas.Greta frunció el ceño, pero no insistió, las chicas habían cambiado; Ya no eran las marionetas de la tradición Coldwell, los Damasco, por su parte, llenaron la casa con ramos de rosas en tonos rosas, y blancas. En un intento por mejorar las cosas con las madres de sus hijas. Diego y Daniel, no se separaban de Emma y Lily, mirándolas como si temieran que desaparecieran. Dante y David, en cambio, eran conscientes de que Vanessa y Marianne aún no los querían cerca.Vanessa, en particular, evitaba a Dante, cada vez que él intentaba hablarle, ella desviaba la mirada, cruzándose de brazos. P

  • Las Coldwell   El momento ha llegado

    Dos semanas después, las chicas Coldwell se encontraban comprando algunas cosas para decorar las habitaciones de sus pequeños en su nueva casa. Habían elegido una casa hermosa en las afueras de la ciudad, con habitaciones suficientes para los pequeños y todas las chicas, con un enorme jardín al frente. En la tienda elegían algunos móviles y mantas que les hacían falta, de pronto, Sarah y Katrina se doblaron, llevándose las manos al vientre, mientras una mueca de dolor se reflejaba en sus rostros.—¡Ay, no! —gimió Sarah, apoyándose en un estante.Katrina, con los dientes apretados, maldijo debido al gran dolor que sentía.—Es ahora, maldita sea.Vanessa y Marianne reaccionaron rápido, dejando caer las cosas que llevaban. Cada una tomó a una de sus primas por el brazo y las guiaron al auto, ante la mirada de clientes sorprendidos. El trayecto al hospital fue un caos: Vanessa conducía a toda velocidad mientras Marianne, en el asiento trasero, intentaba calmar a Sarah y Katrina, que gemí

  • Las Coldwell   El peso de las decisiones

    Dante observaba a Vanessa, embelesado, no podía evitarlo, era hermosa, siempre lo había sido, pero ahora, sabiendo que llevaba a su hijo en el vientre, Dante la veía diferente. Había algo en ella, una especie de brillo que resaltaba su belleza y lo dejaba sin palabras.Se quedó mirándola, nervioso, con el corazón latiendo acelerado.—Vanessa —logró murmurar Dante, dando un paso hacia ella.Ella apretó la carpeta contra su pecho y retrocedió un poco. —Dante, yo… solo vine a recoger unas cosas y a dejar mi renuncia.Él asintió, tratando de parecer calmado aunque por dentro estaba hecho un lío. —Sí, claro. Pero… ¿podemos hablar un momento? En mi oficina, por favor.Vanessa dudó, mordiéndose el labio. Finalmente, asintió. —Está bien.Caminaron en silencio hasta la oficina de Dante. Él cerró la puerta detrás de ellos y se apoyó en el borde del escritorio, mientras ella se sentaba en una silla, mirándolo con cautela.—Vanessa, sé que lo nuestro está roto después de todo lo que pasó —empez

  • Las Coldwell   El final de una dinastía

    Las chicas Coldwell se hospedaron en un hotel en Palermo, Katrina, Sarah, Vanessa, Marianne y Tanya, esa noche no pudieron dormir, la pasaron llorando, sentían herida el alma, la decisión de ser sincera con los Damasco les estaba cobrando una factura cara.Katrina se sentó en la cama, con la cara hinchada, tenía los ojos enrojecidos por el llanto, se le quedó viendo a Vanessa, que estaba acurrucada contra la pared.— ¿Vas a tener al bebé? —preguntó, tratando de saber que es lo que haría Vanessa ahora que pensaba que no contaría con el apoyo de Dante, Vanessa era muy joven después de todo.Vanessa se secó las lágrimas con la mano.—Claro que sí —dijo, decidida— sea niño o niña, no voy a dejar que me lo quiten.Se tocó el vientre aún plano.—Voy a hablar con Darius, él me va a ayudar a proteger a mi pequeño.Sarah se acercó y le agarró la mano.—Cuenta con nosotras también, no estás sola en esto.Marianne, conmovida, también se acercó a Vanessa.—Te amamos, Vanessa, siempre vamos a esta

  • Las Coldwell   Las verdaderas Coldwell

    La villa Damasco estaba en silencio después del funeral de Donatello. Claire, agradeció a las Coldwell.—Gracias por venir —dijo, con la voz apagada— no sé cómo hubiera pasado esto sin ustedes.Miró a Tanya y Dina, abrazadas, todavía le costaba aceptarlas, pero algo en su corazón se ablandó.—Voy a intentar entenderlas —prometió— por Dina por lo que queda de nosotros.Greta asintió, con una mirada seria. —Hemos perdido mucho, es hora de dejar el odio atrás.Celine, Constanza y Caroline murmuraron de acuerdo. Darius y Kassandra, callados, observaban desde un lado.Vanessa, Sarah, Katrina, Marianne y Tanya querían quedarse. No podían dejar a los Damasco solos.Greta las miró, con gesto serio.—Las quiero a todas en Nueva York, en la mansión Coldwell, tenemos que hablar.Vanessa se puso nerviosa, no sabía lo que la abuela les diría.—Iremos, abuela, pero primero, dejemos que los chicos se repongan un poco.Sarah, Katrina y Marianne asintieron, Tanya apretó la mano de Dina, no la dejarí

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