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Altercado.

Autor: Sula Beltran
last update Fecha de publicación: 2025-03-29 14:29:05

Alexander.

Con la llegada de los visitantes, el trabajo se había aumentado. Mi padre y el alfa Óscar, estaban buscando el mejor lugar para restablecer la manada, ya que reconstruir la antigua era algo que no se podía.

Con ellos centrado en eso, yo debía hacerme cargo del resto y una de las cosas que debía hacer, era asegurarme que todos los visitantes tuvieran todo lo necesario.

Así que pensando en eso, me dirigía a la escuela para verificar que todos los estudiantes sean tratados como corresponde y no les haga falta nada.

El director me informó la cantidad de estudiantes que habían asistido y me dio una lista de lo que se necesitaba para brindarles todo lo necesario.

Después de discutir con él un par de temas más, me despedí. La verdad era que debía dirigirme con rapidez a la oficina de papá, pero las ganas de ver a Daria me ganaron, no sabía dónde buscarla, ya que era hora del receso, así que sin más me dirigí a la cafetería. Raramente, todo estaba casi en silencio, Barton mi futuro beta, me seguía.

—Es extraño—dijo y nos apresuramos a llegar

Al llegar a la entrada de la cafetería, vi cómo un imbécil se acercaba a Daría, y acariciaba su cabello. Apreté mis puños tratando de contener la ira. Di un paso, pero Barton me detuvo.

 —Alexander—me dijo.

 Justo en ese momento, escuché las palabras amenazantes de Daría, luego el crujido de la muñeca del sujeto. Una sonrisa se formó en mi rostro. Esta niña sabía hacerse respetar, pero no fue eso lo que me dejó sin palabra, sino ver cómo con un simple toque había lanzado al idiota lejos.

—Creo que debemos intervenir —dijo Barton, al percatarse de que varios de los acompañantes del tipo se acercaban, daría de manera amenazante.

Di un pequeño rugido, haciendo que todo se tensaran y bajaran la cabeza.

 —Se puede saber qué pasa aquí —dije con mi voz de alfa.

 Todos estaban en silencio y temerosos, al parecer no tenían intensión de hablar, a excepción de Daría, que al parecer mi voz de alfa no le afectaba.

 —Me disculpo con usted, Alfa — inició—. Nuestra intención no fue causar problema, pero al parecer algunas personas están incómodas con nuestra presencia.

Su voz era suave y tranquila, la seguridad con la que se dirigía a mí me encantaba.

 —Lamento que los estén haciendo sentir de esa forma —le respondí—. Hablar con el rector, esto no se puede repetir.

 —Le agradezco —dijo.

 Nuestros ojos se encontraron, puedo jurar que los vi brillar. Era un brillo único, uno que nunca había visto. En sus labios se formó una ligera sonrisa, causando así que una eléctrica recorriera mi espalda.

—— El descanso se cancela, vuelvan todos a sus salones-  ordené y todos no tardaron en salir corriendo.

 Daría y sus amigos fueron los últimos en abandonar la cafetería, así que no aparté la mirada de ella, hasta que no desapareció de mi vista.

—¿Te gusta esa niña?—preguntó Barton borrando la sonrisa de mi rostro.

—No digas estupideces, es la hija de Alina, solo cuido de ella - mentí.

 Él me miró desconfiado, pero lo ignoré dirigiéndome a la salida. Sabía que el asunto con esos tipos se podía repetir, por lo que al llegar a la oficina le envié un correo al rector, poniéndolo al tanto de lo ocurrido y pidiéndole que vigilara que no se repitiera.

**

Las cosas en las vidas de Alexander y daría iban normales, sus encuentros no eran frecuentes, por lo que Alexander se mantuvo tranquilo, aunque en ocasiones se perdía para verla de lejos.

—En menos de un año, asumiremos el puesto de alfa de esta manada, debemos buscar a una compañera acta para el cargo- habló Ares.

—Crees que es lo mejor, podríamos esperar —dije.

—Sabes que asumir el puesto de luna, es algo que conlleva mucha responsabilidad. Daría, es solo una niña. No podemos quitarse su juventud, además es peligroso para ella —aseguro Ares—. Debemos protegerla.

—Pero es necesario rechazarla, no podríamos, simplemente, buscar a alguien que asuma el puesto de luna y a ella tenerla como nuestra compañera - agregó Alexander.

 —Eso sería humillante para ella —dijo Ares—. Debes mantenerte alejado.

 —¿Cómo puedo hacer eso, es que acaso no notas lo fuerte que es este vínculo?—afirmó Alexander.

—Yo también lo siento, pero mi responsabilidad ante esta manada está por encima de eso. Daría es una niña, niña que debe vivir sus etapas y nosotros necesitamos a alguien que asuma el puesto de luna — finalizó Ares.

 Alexander, sabía que perdería el tiempo si seguía intentando persuadir a su lobo, por lo que decidió dejar el tema por el momento. Así fueron pasando las semanas, cumpliéndose dos meses desde la llegada de los visitantes.

Algunos habitantes no ocultaban su descontento con la situación, pues se sentían invadidos, a tal punto de ser groseros con los visitantes. Daría que se mantenía firme, sin dejar que nadie llegara a intimidarla o a humillarla.

Después de un día de escuela, llegó a casa en donde sus padres esperaban por ella.

— ¿Qué hacen aquí, no deberían estar entrenando? - le dijo que daría a sus padres dejando su abrigo en el perchero.

—Te estábamos esperando, el alfa y la luna nos han invitado a cenar a su casa; al aparecer, desean saber la historia de su desaparición - comentó Alina.

— ¿Es necesario que yo vaya? —Digo que creo que sería mejor que los adultos hablen solos —dijo daría tratando de zafarse del compromiso.

—La luna desea verte, así que tienes que venir - le contestó su padre.

—Bien, iré a vestirme - dijo resignada.

 Daría subió a su habitación, y buscó un sencillo vestido en un tono pastel, luego tomó una ducha rápida. Una vez estuvo lista, baja. Después de unos minutos, ya el coche de los padres de Daría, se encontraba parqueado en la entrada principal de la casa de los alfas.

Los líderes de la manda no dudaron en salir a recibirlos, a excepción de Alexander, quien prefirió esperar dentro de la casa, sentado en la sala, conversando con Rubi.

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Último capítulo

  • Legítima    He aquí a su luna.

    Daría.El festín terminó sin contratiempos, después de casi diez años. Por fin podía estar tranquila y disfrutar de mi familia y sobre todo de la compañía de mi compañero. Alexander estuvo descansando por varios días, en lo que se recuperaba del todo.Por supuesto, no me separé de él en ningún momento, habíamos estado separados por casi diez años, así que estar lejos el uno del otro no era una opción. Dos semanas, Alexander y yo nos fuimos de viaje. Su padre y el mío se quedaron a cargo de la manada, en lo que nosotros nos tomábamos un tiempo para nosotros.Y vaya que si lo aprovechamos, estuvimos visitando las playas de Miami, nos hospedamos en un hotel de lujo, de donde no salimos como por tres días. Pues mi alfa deseaba poseerme en todo momento, digamos que nos pusimos al día después de tanto tiempo.Acabé de aclarar, que ya me marcó y yo también lo hice con él.Ahora nos pertenecemos el uno al otro y deseamos terminar nuestros días juntos y por supuesto tener muchos cachorros.Cu

  • Legítima    En cuatrocientos años.

    Daría.Estábamos hablando de siglos, siglos en los que Sejmet, escapaba del inframundo para tratar de gobernar este plano.Era molesto que en cada intento muchas personas inocentes murieran; sabía que no se detendría y que en unos siglos lo volvería a intentar.Pero también sentía que no solo lo había por querer gobernar este plano, él también lo hacía por diversión.—Eres una maldita—dijo con dificultad, mientras de su boca salía sangre.—No más que tú —le dije—. Odio que hagas esto por diversión, Sejmet, si lo que tanto deseas es una batalla, solo pídelo, no debes arrastrar a inocente a tu paso.Él sonrió, tratando de mantenerse en pie, mientras que mis garras aún lo atravesaban. —No sería tan emocionante—dijo.—En ese caso debes ser eliminado —presioné mis garras más en su cuerpo, él soltó un alarido lleno de dolor.—Atenea, qué despiadada eres—dijo antes de convertirse en niebla y desaparecer.Suspire, pues sabía que una vez más había huido. Él estaba malherido, así que no llegar

  • Legítima    Sejmet.

    Daría.Salí rápidamente de la manada, debía buscarla la manera de proteger a todos, pero también está consciente que por más que me esforzara no podía evitar que se perdiera vidas, pero sí trataría que la cifra fuera mínima.Llevando al cabo el plan que habíamos establecido con Dionisio y Mariel, me dirigí al lugar en donde se había agrietado el sello al inframundo, al llegar ya Dionisio y Mariel, su compañera se encontraban ahí, ellos luchaban contra los oscuros que cruzaban a este mundo, lucían agotados, pero seguros de lo que hacían.Lastimosamente, la grieta se había abierto por completo, ya no había vuelta atrás.Sería una guerra sangrienta, lo que sí podía hacer era cerrarla y evitar que más de esos seres cruzaran.—Debemos darnos prisa, varias manadas están siendo atacadas—dijo Mariel—Ama, usted empiece.—Por favor, concéntrese, cierre todos los enlaces —me pidió Dionisio—Nosotrosr nos encargamos de ellos.Yo asentí y caminé hasta llegar al frente de la grieta, un humo negros s

  • Legítima    Deseo verla.

    Ares corrió a toda prisa para llegar a la zona de combate, necesitaba con urgencia asegurarse que Daría estuviera bien.Al llegar al campo de batalla, la buscó con la mirada, pero no había señal de ella.El combate era sangriento, había muchos cuerpos en el piso tanto de sus guerreros como de los oscuros. Se abrió paso entre la batalla para llegar hasta donde estaba su beta.—Alfa—dijo el beta al verlo—El ataque fue de improvisto, hemos sufrido muchas bajas.—Debemos reorganizarnos y evitar que lleguen a poblaciones—ordenó.Rápidamente, se enlazaron con todos los guerreros y dio órdenes. Sabía que debía tener la mente fría para evitar más baja, pero en su mente estaba Daría, temía que algo le hubiera pasado.**Alexander.Llevábamos más de tres horas de combate y estos malditos seguían apareciendo. Por suerte, la estrategia que habíamos implementado por años nos estaba rindiendo frutos.A pesar del agotamiento, mis guerreros seguían firmes.—Alfa, la zona sur fue neutralizada, pero no

  • Legítima    Ataque.

    Alexander. Y hay estaba ella, más hermosa de lo que imaginaba, todo en ella gritaba poder. Mi corazón corría desenfrenado, había deseado tanto que volviera que ahora que estaba enfrente de mí, me parecía tan irreal. Escucharla, reclamarme y proclamarse luna de la manada, me hizo sentir tan pequeño, ella tenía el valor que yo no tuve en muchas ocasiones y estaba orgulloso de ella. —¿Por qué tardaste tanto?—dije al borde del llanto. Ella se acercó a mí y acaricio mi melliza, sus ojos me miraban con ternura, como si lo que estuviera en frente de ella fuera un pequeño cachorro. —Lo lamento—dijo—Prometo que no nos volveremos a separar. Sonreír lleno de felicidad antes de atraerla a mí y besar sus labios. La sala aún estaba llena, pero no me importó. Había esperado cerca de diez años para poder estar con ella, que no perdería ni un minuto más. Pero fuimos interrumpidos por sus padres, quienes deseaban saludarla, pues ellos, al igual que yo, la habían extrañado. —Al parece

  • Legítima    Te reclamo.

    Daría.Mi entrenamiento había finalizado, toda la tribu había contribuido de alguna manera, cosa que me tenía sumamente agradecida.—Ama, lo ha logrado—me dijo Dionisio.—Todo ha sido gracias a ustedes—dije llena de agradecimiento. —Lo hemos hecho con todo el gusto, pero ahora se viene la parte más difícil, ya nos han hecho saber que los oscuros han aparecido, aunque no sabemos dónde y cuándo será su ataque principal, lo que sí sabemos es que han iniciado con pequeños ataque a manadas cercanas a luna creciente—me informó Mariel.No había tiempo que perder, debía volver a la manada luna creciente y debía hacerlo de inmediato.—Gracias por la información —le dije tomándola de las manos—. Mariel se había convertido en una gran amiga—. Ahora debo volver.—Estaremos atentos por si nos necesita ama —me contestó ella. —Gracias a todos—dije.Ellos sonrieron, habían sido cerca de diez años, diez años en los que habíamos compartido más que una vivienda, habíamos creado un vínculo, de esos que

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