INICIAR SESIÓNCAPÍTULO 4.
Marcos Vacille. Llegó el gran día. Dejé a Evelyn en la habitación; la verdad es que siento pena por ella. No debió ilusionarse conmigo. No pensé que su interés por mí lo tuviera desde hace tiempo atrás; nunca lo noté en todo este tiempo que compartimos en algunas clases. No soy un hombre cruel que le gusta tratar mal a las mujeres; soy sincero con ellas. Me dan lo que quiero y ella obtiene lo que quiere de mí. No las obligo, no soy una basura de hombre. Ella llegó a mí pidiendo ayuda con la tesis a cambio de pasar un rato juntos y, aunque al principio me negué, ella insistió y me dejé llevar por el placer. Manejo por las calles de Roma mientras la tarde cae, dando paso a la noche. Me apresuro a llegar a mi casa. Salgo del coche a pasos apresurados; debo cambiarme. Miro la hora: son las siete. Una hora es suficiente. Al llegar a mi habitación, con movimiento rápido despojo mi cuerpo de la ropa, tomo un baño ligero y salgo envuelto en una bata de palo. Me dirijo al armario y busco qué ponerme. Elijo un pantalón de vestir negro y una camisa color azul celeste de manga larga. Procedo a vestirme y me paro frente al espejo, ajustando mi cinturón. Me doy el último vistazo y digo: -Perfecto. Rocío perfume en todo mi cuerpo; me gusta oler bien. Busco mi teléfono y llaves, salgo de la habitación buscando la salida de casa. Le envié un mensaje a mi mamá anunciando mi salida y que llegaré a medianoche. Que no se preocupe por mí, culmino el mensaje con un "te amo". Llegué al club y la música retumba en el lugar. Las luces parpadean, cambiando de un color a otro. En la pista hay un pequeño grupo bailando, otros en las mesas con parejas sonriendo y otros llevando su copa a la boca. Termino de adentrarme, paso a un lado de la barra, visualizo chicas preciosas moviéndose entre las sillas. Doy un recorrido con la vista buscándole, y una mano me hace señas; me dirijo a él. -¡Hombre! -digo, estrechando la mano en forma de saludo-. ¿Llevas rato aquí? -pregunto alzando la voz. -No, menos de cinco minutos -tomo asiento. -¿Qué te parece el lugar? -Desde ya me agrada -dije. -A mí también -tomo asiento a su lado. Ordenamos una botella de vino y nos relajamos en la mesa. Nos entablamos para conversar de todo y nada a la vez. Me encuentro distraído mirando las piernas de una hermosa mujer y recibo un fuerte golpe que me saca un gruñido producto del dolor. -Ey, ¿te volviste loco? -expresé con molestia. -Me la debía. Recuerda el golpe que diste; te dije que me la cobraría -dijo riendo el muy maldito-. Nada de ligues, por lo menos no mientras yo esté. -Sí, ya lo sé -dije fastidiado-. La verdad, ¿no te gustaría pasar una noche con una de ellas? -le pregunté mientras movía mis manos dirigiéndome al lugar. -No -dijo con determinación-. Es que no siento interés por ninguna. Tal vez solo espero que llegue la indicada y sienta la señal de que es ella. -Qué complicado resultaste -le hice saber lo que pienso de él. -Al contrario, así estoy bien, te lo aseguro. Tú eres el que debe controlarte. Te puedes meter en problemas con alguna de ellas; se puede estacionar contigo o, mejor dicho, contraer una enfermedad -llevo mi copa a la boca mientras lo escucho hablar. -Soy precavido, Emiliano. A ella le hablo con sinceridad; es solo placer, nada más. No hay amor, cada una de ellas lo sabe. Me buscan y yo no las busco a ellas. -No sé cómo le haces para acostarte con tantas sin sentir nada por ellas. -¿Como que no siento? Claro que sí siento. Son bellas, atractivas, sexy, provocativas. Ellas causan ese efecto en mí y en mi entrepierna. -Si tú lo dices -dijo, no muy convencido de lo que acabo de decir-. Va a llegar una que te atrape y no la quieras soltar -dice, alzando la copa para brindar-. ¡Salud! -Cuando eso pase, pasarán décadas -lo digo riendo a carcajadas-. «No pienso enamorarme todavía», eso lo pienso. Brindo con mi amigo y hago sonar la copa. Así pasaron las horas, tomando, más relajado y tranquilo. De rato disfrutábamos del silencio entre nosotros, pero no de la música a fondo. Y otro conversó de lo que nos espera en la tesis y le terminé comentando lo que me pasó con Evelyn. -Pienso que con los sentimientos de por medio de ella hacia mí, no debo tener más encuentros íntimos con ella; es como alimentar algo que no va a pasar. -Estoy de acuerdo contigo; es mejor que no pase más de ahí, que solo sean compañeros de clases, nada más. -Es justo lo que pienso hacer -tomo el resto del vino que quedaba en mi copa. UN MES DESPUÉS... Llegó el día que tanto hemos esperado. Me encuentro junto a mis compañeros en el auditorio donde se realizará el acto en el que nos otorgan el título como nuevos profesionales. Una mezcla de sentimientos me embarga; orgulloso me siento de estar aquí, nervioso y ansioso por lo que se va a presenciar, satisfecho por contar con el apoyo de mis padres que siempre están presentes conmigo. Busco con la mirada, dentro del espacio, a mi amigo, mi compañero Emiliano, y no doy con él. Siento una mano en mi hombro y es él, el que estaba buscando hace rato. -¿Se te perdió a alguien? -pregunta sonriendo. -Justamente te estaba buscando con la mirada -lo veo con su traje de toga y birrete-. Al fin llegó el día -expresó con orgullo. -Sí, al fin -dijo, soltando un suspiro; al parecer está igual que yo. Anuncian que tomemos asiento para dar inicio al acto. Nos dirigimos a nuestro puesto correspondiente; estamos divididos por grupos: el de administración por un lado, derecho en otro, y así sucesivamente. Emiliano y yo tomamos una vía diferente, pero vamos a compartir con cada uno de ellos que recibe su reconocimiento.Capítulo finalLa Boda de Marcos y MónicaEl sol brillaba intensamente en el cielo, iluminando el hermoso jardín donde se llevaría a cabo la boda de Marcos y Mónica. A solo unos meses del nacimiento de sus mellizos, la pareja decidió celebrar su amor rodeado de sus seres queridos.La emoción era palpable en el aire mientras los últimos detalles se ajustaban para que todo estuviera perfecto.Mónica, vestida con un elegante vestido blanco, sonreía mientras su amiga Antonella la ayudaba a prepararse. El vestido, con encajes delicados y una cola que se deslizaba suavemente por el suelo, realzaba su belleza radiante.Sus mellizos, vestidos con pequeños trajes a juego, jugaban alegremente cerca, ajenos a la importancia del día.— ¡Estás absolutamente radiante, Mónica! Marcos, no va a poder creer lo hermosa que te ves.— Gracias, Antonella. Estoy tan feliz y emocionada, ¡casi no puedo creer que este día finalmente llegó! Han sido unos meses locos, pero ver a mis pequeños aquí, y ahora casarm
CAPÍTULO 54.EXTRA: MELLIZOSMARCOS VACILLE.Marcos sale de la cama disparado. Al escuchar a Mónica que ya es la hora, cae de Bruce al suelo, ya que se encontraba todavía somnoliento.— Auch— dijo al golpearse contra el suelo. — Estás bien— pregunta Mónica, a pesar de su dolor y a su vez ríe por lo gracioso que cayó su esposo.—Sí, tal vez lo necesitaba para despertarme completamente— respondió al levantarse.— Ayúdame a levantarme.Marcos cruza la cama y llega hasta ella y con cuidado ayuda a levantarla, y con pasos lentos se dirigen al baño.Mientras Mónica se sostiene del lavado aguantando el dolor de parto su amado esposo con agilidad, la desviste y con una toalla húmeda comienza a limpiarla sus partes más privadas, seguido busca un vestido cómodo donde ella pueda sentirse cómoda.Regresa a la cama y toma asiento, Mónica hace ejercicio de respiración y está emitiendo quejidos de dolor.— duele mucho amor — preguntó marcos algo nervioso.—¿Tú qué crees?—responde con voz entre cort
CAPÍTULO 53.MONICA MORETTI DE VACILLE.EXTRA 2¡NUESTRO PEQUEÑO VA A NACER !— Amor, pero me dijiste que quería una boda antes de que se note el embarazo.— dijo Marcos a su esposa con cara de contrariado.—Sí, lo sé, mi amor, pero es que quiero este caso y muy importante, además me anima más que tú y yo podamos defenderlo —replica Mónica con ojitos de súplica.— Por favor, te prometo que después de esto, agarramos vacaciones indefinidas y podemos hacer una gran boda.— La contraoferta es tentadora que le hace Mónica a su actual esposo.Marcos suelta un suspiro cansado, dándose por vencido, ya que ha utilizado todos los argumentos para no aplazar la boda eclesiástica.— Está bien — dijo finalmente aceptando la derrota—, tú ganas.Mónica se abalanza sobre su esposo y lo llena de besos, está contenta por la respuesta y por haber convencido a su esposo y porque también el caso es tentador.— Te amo, te amo— dijo en repetidas ocasiones mientras le daba besos por todo su rostro.— Y yo a ti
CAPÍTULO 52.MÓNICA MORETTI.EXTRA 1.SOMOS EL SEÑOR Y LA SEÑORA VACILLE.La suave música del violín y el piano se mezcla en una melodía romántica acorde a la ocasión, se suaviza en un bajo tono cuando la voz del juez anuncia el inicio de la celebración. Se dirige a todos los presentes que tomen asiento, incluyendo a los novios.Marcos y Mónica se toman de las manos y entrelazan sus dedos. El contacto en ellos representa unión, complicidad, fuerza y sobre todo amor.Mientras el prefecto continuaba con su discurso, indicándole el compromiso de un matrimonio. De momentos sus miradas se encontraban en más de una ocasión. El brillo en sus ojos es más visible, producto de la emoción que los embarga. Aquella conexión siempre está presente que hace que todo su sistema se altere, sobre todo sus corazones.Todo a su alrededor, estaba lleno de alegría y felicidad entre los presentes por la nueva unión que estaba a punto de culminar.Después de unos cuantos minutos, llegó el momento en que todo
CAPÍTULO 51.EPÍLOGOMarcos VacilleYA QUIERO QUE SEA LA SEÑORA DE VACILLE.En el jardín de la mansión, los preparativos para la boda de Marcos y Mónica estaban casi listos. Los organizadores estaban de un lado a otro y con ellos los arreglos y detalles que van dando forma a la celebración. Globos de colores brillantes flotaban en el aire, mientras que las flores adornaban cada rincón del lugar. Los centros de mesa eran verdaderas obras de arte, con velas perfumadas y delicadas figuras de porcelana. Aunque la decoración era sencilla, cada detalle había sido cuidadosamente seleccionado para crear un ambiente elegante y acogedor. No necesitaban lujos ni ostentaciones, lo único que importaba era el amor que sentían el uno por el otro. Junto a los organizadores, Beatrice caminaba nerviosa de un lado a otro, ajustando los detalles del último minuto. Tenía que ser perfecto. Su único hijo se va a casar con una mujer maravillosa; ambos merecen que todo fuese perfecto y único. Y, ya que v
CAPÍTULO 50.MARCOS VACILLE.MI ALMA ES TUYAMónica y Marcos salieron juntos del consultorio, muy contentos y felices. La noticia, de que todo marcha bien con el embarazo y eso era lo más importante para ellos en ese momento.Fueron a caminar por la calle con una sonrisa en el rostro, pensando en el futuro que les esperaba juntos. Pasaron de tienda en tienda y se toparon con una que, a través del cristal, se ve ropa de bebe de diferente tamaño, y sin poderse aguantar, entraron a observar cada prenda, recorrieron los pasillos, unas inmensas ganas de comprar todo lo que veían, pero se contuvieron, ya que es muy pronto. —¿Muy simpática la doctora, verdad?—dijo Mónica de repente, tomando asiento en el puesto de café que está dentro del centro comercial.Marcos sintió una tensión por el comentario de su fiera, estaba pensando y dudando si será buena idea comentarle lo que hubo entre ellos en el pasado. Estando en el consultorio, no podía evitar sentirse incómodo en algún momento, pensó qu







