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5. AGARRADOS

Autor: Bris
last update Fecha de publicación: 2023-10-04 23:07:50

 En ese instante, mi mente se llena de miedos e inseguridades. En un segundo que parece eterno,  me pregunto si he tomado la decisión correcta al aceptar la propuesta de Gabriel. ¿Realmente quiero  ayudarlo en su problema hasta el punto de casarme con él? ¿O he sido arrastrada por la emoción del momento y el deseo de ayudar a los necesitados?

Además, me debato internamente sobre si debo mentirle a mi padre o ser completamente honesta con él. Sé que si le digo la verdad, probablemente se decepcionará y se preocupará por mí. Por otro lado, temo las consecuencias de revelar la verdad. ¿Qué pasará si mi padre se opone rotundamente a esta decisión? ¿Podré convencerlo de que lo hago porque solo quiero ayudar a Gabriel? ¿O se dará cuenta de que en verdad lo que quiero es escapar de las citas a ciegas, sobre todo con el hijo de los Belmont?

— ¡Papá! — Grito asustada, bajándome de los brazos de Gabriel.

—¡¿Me puedes explicar, quien es este chico, y por qué están dando este espectáculo en medio del parque?!—pregunta rojo de la ira.

Me he quedado sin habla. ¿Cómo pude olvidar, que este también es el parque favorito de mi padre, y que precisamente a esta hora, él corre por él? En medio de todas estas dudas, mi corazón sigue latiendo acelerado. No sé cómo manejar esta situación complicada y llena de incertidumbre. Solo sé que tengo que enfrentarla de la mejor manera posible y confiar en que, al final, todo saldrá bien.

 Miro a Gabriel, quien parece perdido sin saber qué hacer, pero me toma de la mano con determinación y se enfrenta a mi padre.

—Señor, perdone el espectáculo, pero su hija acaba de decirme que voy a ser padre —dice Gabriel, con una mezcla de emoción y nerviosismo en su voz.

—¿Qué? —exclamamos mi padre y yo al unísono. Gabriel me mira con una sonrisa en su rostro, como si estuviera emocionado por la noticia y me aprieta la mano

Mi padre y yo quedamos atónitos, sin poder creer lo que acabamos de escuchar. Gabriel aprieta mi mano, tratando de transmitirme confianza y seguridad en medio de esta situación inesperada.

—¡¿Evelin, lo que dice ese chico es cierto?! —pregunta mi padre, con una mezcla de incredulidad y preocupación en su voz. Ahora mismo, quiero que me trague la tierra ¿Por qué me pasan estas cosas a mí?

 Gabriel me aprieta la mano mientras me mira aterrado. Respiro profundo, y me enfrento a mi papá, pensando que, si ya me metí en este lío, tengo que seguir. Ojalá y me crea, porque nunca le he mentido.

—Si papá —afirmo sin mirarlo y sigo— y aquí mi novio me pidió, que me casara con él mañana mismo. Pero, yo le dije que en una semana.

—¡Claro que te vas a casar con él mañana mismo! —Afirma categóricamente para mi sorpresa, veo que se lo creyó, no me preguntó ni dudó nada, algo que me llama la atención y lo miro en lo que sigue gritando. — ¡Nada de en una semana, ahora mismo llamo a mi abogado! ¡Y usted joven, vamos a mi casa ahora mismo! ¡Usted y yo, tenemos mucho de qué hablar!

—¡Si señor, yo iré en mi auto con Evelin! —Contesta Gabriel temblando de miedo.

—¡Los espero en la casa! ¡Evelin, no te demores! 

Y se marcha colorado de la furia, lo cual me asombra y me aterra más. ¿Qué me estará esperando en la casa? ¿En qué lío me he metido? Gabriel y yo, soltamos el aire que hemos tenido retenido al ver como da la espalda, por el susto.

—¡Oh dios, oh dios, oh dios! —digo repetidamente asustada todavía, hasta que me giro hacia Gabriel, que está agachado también asustado— ¡¿Cómo se te ocurrió decirle eso a mi papá?! — le grito.

—¡Perdóname Evelin, me aterré! ¡No sé por qué solté esa locura! ¡De veras no lo sé! ¡Todavía mi corazón late acelerado! ¡Es aterrador tu padre Evelin!

Ja, ja, ja... Me río al pensar en lo aterrador que puedo encontrar a mi padre. Aunque el miedo y la sorpresa se han calmado un poco, sé que mi papá puede ser intimidante, pero también sé que es muy bueno y nunca haría algo que yo no quisiera. Él me sigue riendo y eso me hace feliz. Dejo de reír y me siento en el banco.

—Siéntate, Gabriel. Necesitamos inventar una historia creíble para contarle a mi padre. Él es muy inteligente —le digo, tratando de pensar en una estrategia.

—Está bien, Evelin. Todavía no puedo creer que le haya dicho eso —responde Gabriel, con incredulidad en su voz.

—Sí, por poco me da un infarto —coincido, recordando la sorpresa que sentí al escuchar su mentira sobre mi embarazo. ¿Cómo se le ocurrió esa idea? Aunque debo admitir que pudo haber sido el factor decisivo para evitar que mi padre me bombardeara con preguntas y aceptara la situación. —Pero bueno, ¿desde cuándo vives aquí en la capital?

—En realidad, no vivo aquí —responde Gabriel, y siento un nudo en el estómago al pensar en cómo convencer a mi padre de que somos pareja y de que estoy embarazada de él.

—¿No vives aquí? ¿Cómo esperas que mi padre crea nuestra historia si no vivimos en la misma ciudad? —pregunto, preocupada por la viabilidad de nuestra mentira.

Gabriel se toma un momento para pensar en una respuesta y finalmente responde:

—Nos conocimos a través de internet. Mantuvimos una relación a distancia y decidimos que sería mejor para el bebé y para nosotros establecernos juntos aquí en la capital.

La idea de una relación a distancia parece plausible, pero aún tengo mis dudas sobre cómo mi padre reaccionará ante esta explicación.  No estoy segura que no se lo tragará, lo conozco muy bien.

—No, por internet no, eso no funcionará con mi padre —respondo, consciente de que necesitamos una historia más sólida.

—¿No has viajado en el último mes? —pregunta, tratando de encontrar una conexión que pueda respaldar nuestra historia.

—Fui a Italia hace un mes con mi padre, estuvimos una semana allí —respondo y a  Gabriel se le ilumina el rostro.

—¡¿En Italia?! ¡Yo vivo en Italia! —exclama emocionado. 

—¿En qué parte? Por favor, dime que vives en Roma —pregunto.

—Sí, efectivamente, vivo en Roma —responde Gabriel. —¿Fuiste a Roma?

—¡Gracias a Dios! Sí, fui con mi padre por trabajo. Espera un momento, tengo las fotos en mi teléfono. ¿Ves esta plaza? Es hermosa.

—Sí, es la Fontana de Trevi. Vivo muy cerca de allí. ¿Tiraste las tres monedas? —pregunta Gabriel, mostrando interés en la conversación.

—¡Sí, por supuesto que tiré las tres monedas! —respondo emocionada, sintiendo una conexión especial con Gabriel al descubrir que vive cerca de la Fontana di Trevi. —Es una tradición que no podía perderme. Dicen que si lanzas una moneda, volverás a Roma; si lanzas dos, encontrarás el amor; y si lanzas tres, te casarás. ¡Así que decidí lanzar todas las monedas para asegurarme de que todo salga bien!

Gabriel sonríe y se queda mirándome fijo lo cual me hace sentir de un modo diferente y bajo mi mirada. Lo vuelvo a mirar, ambos compartiendo el entusiasmo por este lugar tan icónico de Roma.

—Eso es genial, Evelin. Parece que nuestra historia está tomando forma. Podemos decirle a tu padre que nos conocimos en Roma.

— Bueno, podemos decir que nos conocimos allí —estoy de acuerdo con Gabriel.

—Es buena idea, y que te invité a mi casa, una cosa llevó a la otra, y nos hicimos novios —sigue desarrollando nuestro noviazgo en lo que yo ya me imagino lo hermoso que hubiera sido de ser verdad.

 Asiento, sintiendo un poco más de confianza en nuestra historia inventada. El se ve tan diferente ahora, lleno de vida que empiezo a sentir que hago bien.

—Sí, eso suena creíble. Solo espero que mi padre lo acepte y no se ponga demasiado enojado. Pero al menos tenemos la Fontana di Trevi como un recuerdo especial de nuestro "encuentro" en Roma. Yo todas las tardes, lo dejaba solo y me iba a pasear. 

—Eso es perfecto. 

—Sí, podemos hacerle creer a mi padre que salíamos juntos todas las tardes mientras él se quedaba en casa. Así, cuando pregunte, podré decirle que estabas conmigo todo el tiempo. Cuéntame un poco más sobre ti, seguro que mi padre hará preguntas sobre tu vida. Como hija única, sé lo curioso que puede ser.

—Sí, también soy hijo único —responde Gabriel.

—Vivo sola con mi padre —agrego. —¿Cuál es tu apellido? —pregunto, tratando de recopilar más información para nuestra historia.

—Déjame decirte. Mi nombre completo es Gabriel D'Alessi. Soy hijo único de Franco D'Alessi. Lamentablemente, mi madre falleció en un accidente automovilístico cuando tenía catorce años, y mi padre murió hace dos meses debido a un ataque al corazón —explica Gabriel, con una mezcla de tristeza y sinceridad en su voz.

 Escucho atentamente, asimilando la información y pensando en cómo encajará todo esto en nuestra historia. Aunque es triste lo que ha pasado en la vida de Gabriel, sé que necesitamos ser convincentes y coherentes al contarle a mi padre 

—Sí, vamos. Mi auto está por allá —digo, señalando hacia un Audi negro estacionado cerca.

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Comentarios (1)
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valentina Berroa
cómo se le ocurre soltar esa bomba del embarazo ......?. al menos de momento funcionó y al parecer habrá boda
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Último capítulo

  • MI DESCONOCIDO ESPOSO   269. EPÍLOGO. ll

    Salieron entusiasmadas y se dirigieron al lugar donde Gabriel, escondido junto a Oli y Darío —quien grabaría el video— las esperaba. Al llegar y sentarse en el banco, Elvira se levantó como si fuera a comprar algo a un señor cercano. Era el momento que Gaby esperaba; avanzó rápidamente y se puso de rodillas frente a Evelin, quien lo miró sorprendida.— ¿Gaby...?—Eve, apareciste en mi vida y me completaste. Todo cobró sentido: el brillo de tus ojos, tu olor, tu calor hicieron palpitar mi corazón. Yo nací para vivir y morir a tu lado, Eve. Y aún después de muerto, mi alma estará fundida con la tuya por toda la eternidad. Estar a tu lado, escuchar tu voz, tu risa alegre es lo único que deseo en esta vida y en todas las demás. Evelin Rossi, ¿me harías el honor de ser mi esposa? —Y le extiende un impresionante anillo de compromiso. Evelin se queda mirándolo, realmente impresionada. Su corazón late acelerado. Ha pasado tiempo desde que lo viera allí, arrodillado, suplicándole que se casar

  • MI DESCONOCIDO ESPOSO   268. EPÍLOGO.

    El tiempo, siempre elusivo y veloz, ha tejido su curso con una delicadeza que apenas han podido percibir. Las jóvenes madres, con sus bebés aún en brazos, han emprendido el viaje hacia la vibrante ciudad de Nueva York, donde se celebrará la unión de Oliver y Dario. En la serenidad del jardín, el doctor Rossi, sentado al lado de su amada esposa Elvira, contempla con ojos llenos de amor a las parejas que juegan con sus hijos sobre el verde manto.Evelin, madre de dos varones robustos. Aunque Gabriel quería que fueran niñas, está feliz con ellos. Incluso a pesar de que los malestares del embarazo fueron más intensos que con Bianca, él sueña con la risa de otra futura niña entre sus brazos. María Isabel, por su parte, ha traído al mundo una niña que se ha convertido en la joya de Filipo. Él ya trama planes para protegerla de futuros pretendientes, aunque su corazón está abierto a la idea de darle hermanos a la pequeña princesa de la casa, con María Isabel compartiendo su entusiasmo y Pi

  • MI DESCONOCIDO ESPOSO   267. FELICIDAD FINAL

    Gerónimo, sentado en una mesa cerca de la pista, observa cómo todos se alejan. A pesar de haber bebido, no está borracho. Se dirige hacia el bar y, sin querer, choca con una chica que, mirando hacia atrás, se disculpa.—Perdón, perdón —dice ella.—No es nada, también es mi culpa —responde él y trata de continuar su camino, pero ella lo atrapa por un brazo.—Te vi dirigiendo el espectáculo junto con Oliver. ¿Podrías ayudarme con algo, por favor? —le pide angustiada.Gerónimo la observa: es muy hermosa, con ojos verdes y claros, rubia con el pelo largo y rizado, labios rojos y voluptuosos. Su mirada baja hasta los redondos pechos que asoman sensualmente por el escote. Tiene una pequeña cintura que da paso a unas caderas bien formadas. "Es una preciosura", piensa Gerónimo. Sin embargo, sacude la cabeza y le pregunta:—¿En qué puedo ayudarla, señorita? —muy serio, proponiéndose no complicarse la existencia esa noche aunque se la están poniendo difícil. Ella lo mira nerviosa y sin soltar

  • MI DESCONOCIDO ESPOSO   266. FELICIDAD ll

    Mientras tanto, al despertarse, Maximiliano el Greco se encuentra solo, en bóxer, atado de pies y manos y acostado en una cama, con la boca tapada. A su lado, duerme una chica. Le parece estar soñando. ¡Es Fiorella! Sin embargo, la sensación de estar atado no le agrada en absoluto y comienza a forcejear para intentar soltarse, cuando oye una voz.—¡Deja de forcejear, gatito, y déjame dormir! —lo regaña ella—. ¡Acabo de llegar de la boda de mis primas! Esa voz no es la de Fiorella, se da cuenta Maximiliano y recuerda la voz de la chica llamada Coral, aquella que salvó a Fiorella. "Vaya, son idénticas", se dice a sí mismo, recordando haberla visto de niña. Pero no entiende qué quiere ella de él ahora que es adulta. Tras escucharla dormir, sentir cómo se le tiraba encima, lo abrazaba y lo baboseaba, ella abre sus hermosos ojos verdes, idénticos a los de Fiorella.—¿Te gusta lo que ves, gatito? Porque a mí sí me gusta lo que veo —dice mientras le acaricia por encima del bóxer—. Creo que

  • MI DESCONOCIDO ESPOSO   265. FELICIDAD.

    Todos los chicos están sentados, mirando a sus lindas esposas bailando felices en el centro de la pista. Ellos les habían dicho que irían a buscar las bebidas.—Bueno, en realidad no sabemos si están embarazadas —dice Salvador mirando a Asiri.—Yo sí estoy seguro —afirma Gabriel—. Ya me molestan todos los olores de la casa.—Y yo también creo que María Isabel lo está; solo quiere comer sandías a todas horas —agrega Filipo.—Yo no he notado nada raro en Fiore —comenta Salvatore, algo desanimado. Pero Filipo le señala que su hermana se la pasa comiendo hielo últimamente, algo que ella jamás había hecho.—¡Eso es verdad! ¡Hasta en las noches me manda a buscar hielo! ¡Tienes razón, Filippo! —exclama Salvatore, que ahora mira a su hermosa esposa emocionado y feliz—. ¡Fiore está embarazada! ¿Cómo no me di cuenta?Salvador se ríe y le da una palmada a su hermano, burlándose de que está estudiando medicina y no se dio cuenta.—Eso solo confirma mi teoría: eres un tonto, hermano —se burla Sal

  • MI DESCONOCIDO ESPOSO   264. EL MEJOR DE LOS ENGAÑOS lll

    
Una corriente de desconcierto se propaga entre las chicas. Sus miradas se entrelazan, cargadas de preguntas no formuladas, especialmente Evelin. Su mente recorre los incontables desfiles de moda en los que ha participado, todos organizados por su mejor amigo Oliver. Siempre había una boda ficticia, un escenario perfectamente armado pero carente de autenticidad legal. Nunca antes un sacerdote había estado presente, y menos uno que le resultaba vagamente familiar. —Sí, padre, venimos libremente —responden los chicos y les hacen señas a sus chicas para que lo digan también. Ellas, confundidas, pero asintiendo, repiten la afirmación. Evelin vuelve su atención hacia Oli. Él, con una expresión entre el desconcierto y la complicidad, alza los hombros, restándole importancia al formalismo del momento. Con un gesto sutil, le sugiere que siga el juego y responda a todo.—¡Chicas, respondan a todo lo que les pregunten junto con los chicos! —les susurra Oli por lo bajo. Evelin, aún con sospec

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