INICIAR SESIÓNDespués de la repentina muerte de su madre, Niki queda devastada y completamente sola. A sus veinte años, con una hermana menor con discapacidad a su cargo, una deuda hipotecaria aplastante y sin ningún ingreso, su vida da un giro oscuro y desesperado. Sin dinero, comida ni un techo seguro, Niki se ve obligada a aceptar la ayuda de una compañera de clases que le propone trabajar en un exclusivo club de citas. Lo que comienza como una decisión desesperada para sobrevivir pronto se convierte en una red compleja de secretos y tentaciones. Pero nada la prepara para lo que viene después. Su profesor de cálculo, el enigmático y temido Dr. Logan, descubre su secreto. Y lejos de denunciarla, utiliza esa información para atrapar a Niki en un juego peligroso de lujuria, poder y manipulación. Lo que empieza como una amenaza y chantaje pronto se transforma en una tensión abrumadora, donde el deseo y el miedo se entrelazan con cada roce, cada mirada, cada palabra no dicha. Y Niki, que solo quería sobrevivir… podría terminar rendida ante el hombre que prometió destruirla o, tal vez, salvarla.
Ver másResopló con hastío y soltó el bolígrafo con brusquedad. Inspiró hondo y giró el cuello con un leve crujido, como si necesitara liberar la presión de su cuerpo.
Sus movimientos eran felinos, precisos, calculados… como los de un depredador a punto de lanzarse sobre su presa.
Retrocedí ligeramente en la silla, las manos aferradas con fuerza a mi mochila que descansaba sobre mis piernas cruzadas, tensas. Cada parte de mi cuerpo gritaba que me levantara y saliera de ahí. Pero no podía.
―¿Sabes cuántas respuestas incorrectas dieron tus compañeros? ―preguntó, volviendo la cabeza hacia mí con naturalidad.
Su gesto pareció suavizarse, aunque la seriedad aún dominaba sus facciones. Sus ojos, de un celeste profundo, se templaron como acero bajo hielo.
―Exceptuando a los pocos que aprobaron, el ochenta por ciento del grupo respondió mal. Por supuesto… tu examen fue perfecto.
La palabra perfecto flotó en el aire como un perfume espeso y denso, se estrelló contra mi pecho y descendió lentamente por mi piel. Su voz tenía una vibración distinta, como si escondiera una trampa que no era capaz de identificar. Me estremecí sin entender por qué.
Abrí la boca para responder, pero la cerré al instante.
―Es una desgracia que la única alumna decente también sea… ―se detuvo, y una sonrisa mínima se dibujó en la comisura de sus labios.
Esa pausa fue peor que cualquier amenaza. Fue como caer al vacío sin saber cuándo tocarías fondo.
Mi cuerpo entero respondió con un estremecimiento involuntario. Sentí una corriente ardiente y helada al mismo tiempo. Una mezcla de nerviosismo y adrenalina estalló en mis entrañas, y las mariposas en mi estómago se convirtieron en fénix, consumiéndose en llamas bajo su mirada.
Me removí en la silla, temblorosa, como si un frío glacial cubriera mi piel… aunque sabía que, en lo más profundo, una lava callada comenzaba a burbujear.
―Eres tú, ¿cierto?
Su ceja se arqueó, sin más expresión. No me dio otra pista sobre lo que realmente pensaba, ni sobre lo que aquella afirmación implicaba.
¿Qué era yo?
No quise sacar conclusiones. No podía… no quería… no debía.
Un temblor me recorrió de pies a cabeza, fruto del pánico.
Él se recostó en la silla, cruzando los brazos sobre su torso musculoso. La camisa y el chaleco se tensaron con el gesto, delineando cada curva de su cuerpo. Lo odié por un segundo. Odié lo fácil que se le hacía intimidarme. Lo perfecto que se veía incluso cuando sus intenciones eran todo menos nobles.
―No… no sé a qué se refiere ―logré decir con un hilo de voz, mientras una oleada de calor nacía en mi centro y subía por mi cuerpo hasta prender fuego a mis mejillas.
Resopló con suavidad. Su lengua recorrió lentamente la comisura de sus labios.
―¿Lo vas a negar?
―Yo… es que… no sé…
Mi voz se quebró. Respiraba lento, entrecortado. Mis pechos se movían con cada inhalación superficial, con cada exhalación tumultuosa. El aire no me alcanzaba. Quise llorar. El pecho me dolía.
Por favor, que no sea eso. Que no sepa lo del club…
Negué, murmurando para mí misma.
Logan se levantó con calma, sin prisa. Rodeó el escritorio y se sentó sobre él, a escasos metros de mí. Cruzó las piernas a la altura de los tobillos, metió las manos en los bolsillos y adoptó una actitud relajada, casi divertida… pero había algo más en su mirada, algo que me negaba a descifrar.
¡Dios! Sus malditos ojos me atravesaban, me desnudaban, me quemaban viva.
Bajé la cabeza. Apreté el bolso con tanta fuerza que mis dedos se entumecieron y se volvieron blancos. Me ardían los ojos, los labios me temblaban.
―Eres tú, ¿verdad? —repitió, ahora con un tono más bajo, más íntimo… pero no por eso menos amenazante.
Una esquirla de hielo recorrió mi espalda.
Levanté la mirada, apenas un segundo, justo cuando su mano se alargó para girar la pantalla del ordenador. Y entonces la vi.
Una fotografía.
Mía.
Casi desnuda.
Con los pechos cubiertos apenas por mis propias manos.
Mis manos… esas mismas que él había observado con tanta atención en clase, sin que yo entendiera por qué.
Todo se distorsionó.
La vista se me nubló. El aire se hizo escaso. El mundo giró… y giró.
La tráquea se me cerró. La bilis arañó mi esófago, buscando una salida que no encontró. Temblé con violencia, aferrándome al bolso como si fuera lo único que me mantenía atada a la realidad.
Había caído. Redonda. En su trampa.
Y ahora no había salida.
Ese agujero oscuro se cerraba sobre mí, devorándome. Quedé atrapada en sus redes, bajo su escrutinio celeste, tan intenso como malicioso.
Logan se inclinó hacia mí con lentitud, hasta que lo sentí demasiado cerca.
Su voz fue un susurro cargado de algo que no supe nombrar:
―Si quieres mantener tu beca, Niki… vas a hacer exactamente lo que yo diga.
Chisté y sonreí, una sonrisa que nació del desconcierto.Me relamí y reacomodé mejor. Mis ojos bajaron al sacaleches, a la botella de buen tamaño. Sin pensar, me toqué los pechos que seguían llenos.Sabía lo que quería hacer. Me mordí el labio y dudé por un segundo, no obstante, Lorena no estaba, así que no había quien me detuviera.Con una sonrisa radiante, y una sensación caliente y vibrante en el interior, quité con cuidado la botella colmada de leche, la tapé, puse otra que tenía más alejada y llevé el aparato contra mi cuerpo para llenar la nueva botella para el usuario 4.15741.Quizá Lorena no estaría de acuerdo, pero con ella fuera, podía hacer algo más por aquel hombre que me hizo sentir especial, así que no solo llené la segunda botella con mi leche, sino una tercera, y quise hacerlo con una cuarta, pero estaba casi vacía.Envié un mensaje al repartidor, Lorena le dio acceso a la página para que se pusiera en contacto con los usuarios, así le indicaran a dónde llevar el pedid
―¿Mojaste también las braguitas?―S-sí ―musité casi sin voz.Gruñó por lo bajo.―Vamos, tócate, quiero ver lo que haces cuando estás sola, cómo pasas tus pequeños y delicados dedos por tu bonito coño.Mis dedos se encogieron, la tela bajo mis pies se arrugó y alcé los ojos hacia el sofá, donde vi a Lorena masturbándose hacía ya bastantes días.Nunca lo hice, aun así, y gracias a los múltiples referentes que tenía de Lorena, bajé una mano por mi cuerpo, acaricié con timidez mi vientre, gimoteé al pasar los dedos por mi monte de venus y dejé de respirar cuando llegué al clítori.s hinchado.―Así, con suavidad.Abrí los labios y exhalé. La tensión creció, el fuego se alzó en mi interior.Con la vista clavada en la cámara que estaba más alta que el portátil, llevé los dedos a mis pliegues húmedos y pasé el de en medio entre los labios vaginale.s.Sollocé y temblé. Sin querer, avivé el fuego entre mis piernas.Su bramido ronco me crispó la piel, y solo para enloquecerlo, hice círculos sobre
―Pruébalo… Déjame ver primero cómo el aparato succiona tu leche, la misma que me beberé esta noche.Inhalé entrecortado y seguí su instrucción. Con cuidado, accioné la palanca para crear el vacío y hacer que mi pezón fuese succionado y la leche brotara para rellenar la botella al otro extremo.Gemí y el usuario 4.15741 gruñó por lo bajo.Un escalofrío frío y electrizante me atravesó y la leche salió de mis pechos sin más estimulación.¿Cómo siquiera estaba haciendo tal cosa?, ¿en qué momento perdí la vergüenza?Y no me importó, solo seguí sacándome la leche, por un instante, entre gimoteos y exhalaciones calientes que cosquillearon en mis labios.―Ahora pruébate, lleva tu boca a tu exquisito pezón, lame la leche y luego succiona. Bébela.Un gritito exhalado salió de mis labios. Cerré los párpados por un instante y la energía en mi vientre aumentó y acarició mis sensibles sentidos.No supe bien cómo, pero con la mano libre alcé mi pecho y bajé la cara lo suficiente para que mi boca est
―Así, preciosa. Apriétatelos con delicadeza, veamos cuán llenos los tienes.Los sobé, pasé las palmas por las perlas que respondieron enviando calor líquido hacia mi sexo, para después sostenerlas desde abajo y apretar solo un poquito.Dos gotas pesadas coronaron mis cimas antes de resbalar por las montañas y perderse en mis dedos.Gruñó, un gruñido más fuerte y animal que hizo que otras gotas se precipitaran.―¡Están llenas!―Sí…Mordí mi labio para evitar quedar en vergüenza, pero quizá estaba demasiado concentrado en mis pechos, tanto, que no le puso atención.―Muéstramelo ―demandó con brío, con el tono más brumoso por la excitación.Tragué saliva, pese a que tenía la boca reseca, parecía que toda el agua de mi cuerpo se concentró entre mis piernas, en mis senos inmensos.―Quiero verlo, quiero ver cómo te das placer al tocar tus preciosas tetas.Dejé de respirar, mi centro se tensó como si una cuerda tirara de mí y apresara mi libido a su tono, a su mandato, a lo que tanto quería.


















Bienvenido a Goodnovel mundo de ficción. Si te gusta esta novela, o eres un idealista con la esperanza de explorar un mundo perfecto y convertirte en un autor de novelas originales en online para aumentar los ingresos, puedes unirte a nuestra familia para leer o crear varios tipos de libros, como la novela romántica, la novela épica, la novela de hombres lobo, la novela de fantasía, la novela de historia , etc. Si eres un lector, puedes selecionar las novelas de alta calidad aquí. Si eres un autor, puedes insipirarte para crear obras más brillantes, además, tus obras en nuestra plataforma llamarán más la atención y ganarán más los lectores.