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Muerte y Poder

Autor: xRaconteurr
last update Fecha de publicación: 2026-05-08 23:34:10

El sonido de un monitor cardíaco marcando una línea plana es algo que te persigue por el resto de tus días. No es un pitido. Es el sonido del universo entero deteniéndose.

—¡Caleb! —el grito desgarró mi propia garganta, crudo y animal, haciendo eco en el pasillo aséptico de la Unidad de Cuidados Intensivos.

A través de los cristales de las puertas batientes, la escena era un caos de batas azules.

Intenté abalanzarme hacia la habitación, pero los brazos de Marcus me rodearon desde atrás, inmovil
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Último capítulo

  • MI ENEMIGO EN EL ALTAR   T3 - El Espejo

    El mes de junio trajo consigo un calor denso y pesado, ese tipo de verano urbano que convierte el asfalto en una plancha caliente y obliga a las familias a mantener las ventanas abiertas de par en par buscando una corriente de aire que rara vez llega.Eran las siete de la mañana de un martes. La luz del sol, filtrándose a través de las contraventanas de la pequeña casa, ya anunciaba una jornada calurosa.Alexandra estaba de pie frente al espejo del cuarto de baño. El marco de madera del espejo era viejo, con la pintura blanca ligeramente descascarada en una de las esquinas, muy lejos de los espejos biselados y dorados que decoraban los inmensos vestidores de la mansión en Westchester.Se examinó con atención.Llevaba puesta la blusa blanca de cuello en V y la falda de tubo negra que se habían convertido en su uniforme corporativo oficial. Su cabello oscuro estaba recogido en una coleta pulcra, despejando su rostro. Las ojeras que durante los primeros meses habían surcado sus ojos como

  • MI ENEMIGO EN EL ALTAR   T3 - La Bicicleta

    El mes de mayo trajo consigo mañanas luminosas y tardes cálidas que invitaban a permanecer en la calle mucho después de que el sol comenzara a descender por el horizonte. Las aceras del vecindario se llenaban de niños corriendo, del eco de las risas y del sonido característico de las ruedas de goma rodando sobre el pavimento.Para Alexandra, el quinto mes del año representaba un hito silencioso pero monumental: se cumplía casi un año exacto desde que había cruzado la puerta de esa casa pequeña con un puñado de cajas de cartón y el alma encogida por el miedo.Ahora, sentada en el pequeño porche de cemento mientras observaba la calle, sentía que la estructura de su nueva vida se había vuelto sólida, inquebrantable. Su oficina en Mery Soluciones funcionaba con la precisión de un reloj suizo, su relación con los vecinos era un tejido cálido de favores mutuos y saludos cordiales, y Damián se había adaptado a la escuela con notas sobresalientes y una capacidad cada vez más natural para juga

  • MI ENEMIGO EN EL ALTAR   T3 - Vecinos

    La primavera llegó al vecindario de una manera sutil pero innegable. No hubo grandes anuncios, sino pequeños milagros cotidianos: los árboles de las aceras, que durante meses habían sido esqueletos grises y retorcidos, comenzaron a vestirse de un verde tímido; los días se alargaron, empujando la oscuridad hacia las últimas horas de la tarde; y el aire perdió su filo helado, reemplazándolo por el olor a tierra húmeda y a césped recién cortado.Para Alexandra, el cambio de estación trajo consigo un cambio de ritmo. La oficina de Mery Soluciones, ahora bajo su coordinación logística, funcionaba como una máquina bien engrasada, lo que le permitía disfrutar de sus fines de semana con una tranquilidad que antes le habría parecido ciencia ficción.Era sábado por la mañana. Las ventanas de la pequeña casa de alquiler estaban abiertas de par en par, dejando que la brisa cruzara la sala de estar y revolviera ligeramente los papeles sobre la mesa. Alexandra estaba sentada en el sofá, con una taz

  • MI ENEMIGO EN EL ALTAR   T3 - El Ascenso

    El mes de marzo trajo consigo los primeros indicios de la primavera. El hielo que había cubierto las aceras de la zona industrial comenzó a derretirse, revelando parches de asfalto gris, y el aire perdió esa cualidad cortante que obligaba a encoger los hombros al caminar.Dentro de la oficina de Mery Soluciones, sin embargo, el clima era de máxima tensión operativa.Alexandra estaba frente a su monitor, con el auricular del teléfono encajado entre la oreja y el hombro, tecleando a una velocidad vertiginosa. Una de las empresas proveedoras de hipoclorito de sodio a granel acababa de anunciar un retraso de cuarenta y ocho horas en su entrega debido a un fallo en sus camiones cisterna. En el mundo de la limpieza industrial, cuarenta y ocho horas sin desinfectante base significaba paralizar las operaciones de dos clínicas locales y un centro comercial.Era el tipo de crisis logística que hacía que los gerentes novatos perdieran la cabeza y comenzaran a gritar por los pasillos.Pero Alexan

  • MI ENEMIGO EN EL ALTAR   T3 - La Gripe

    Las tres y cuarto de la madrugada.El mundo exterior estaba sumido en ese silencio espeso y gélido que precede al amanecer, cuando hasta los ruidos del tráfico nocturno parecen haberse congelado. Dentro de la pequeña casa, el único sonido constante era el traqueteo de la nevera vieja y el siseo del viento colándose por los marcos de aluminio de las ventanas.Alexandra dormía profundamente. El cansancio acumulado de la semana laboral en Mery Soluciones la había derribado apenas su cabeza tocó la almohada. Sin embargo, su instinto maternal, mucho más agudo y primitivo que cualquier sistema de alarma de última generación, la arrancó del sueño de un tirón.No hubo un ruido fuerte. No hubo cristales rotos ni pasos intrusos en el pasillo. Fue un sonido minúsculo, ahogado y húmedo.Una tos.Abrió los ojos en la penumbra de la habitación. Se quedó inmóvil durante un segundo, aguzando el oído.El sonido se repitió. Una tos seca, seguida de un quejido bajo, casi imperceptible, proveniente del c

  • MI ENEMIGO EN EL ALTAR   T3 - ¿Te divertiste?

    El aroma a vainilla, mantequilla derretida y azúcar tostada poseía una cualidad casi mágica; era capaz de alterar la densidad del aire en la pequeña casa, transformando el frío de la mañana de febrero en un abrazo cálido e invisible.Alexandra estaba de pie frente a la barra de formica de la cocina, con el cabello recogido en un moño desordenado y un delantal de tela barata cubriendo sus pantalones deportivos. Sus manos, que alguna vez estuvieron acostumbradas al tacto de la seda y al peso de las joyas, ahora estaban cubiertas de una fina capa de harina de trigo.Frente a ella descansaba un bizcocho de chocolate. No era una obra de arte pastelera. De hecho, estaba ligeramente hundido en el centro y los bordes se veían un poco irregulares. Si este hubiera sido el cumpleaños número siete del heredero del imperio Pierce en la mansión de Westchester, un equipo de chefs franceses habría trabajado durante tres días para esculpir una torre de cinco pisos con detalles en oro comestible, mient

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