LOGINTres años de desprecio. Una identidad oculta. Y una venganza que se sirve helada. Durante tres años, Victoria fue la esposa perfecta, abnegada y silenciosa del imponente CEO Alejandro Del Castillo. Soportó sus frialdades, las humillaciones de su familia y el fantasma de Andrea, la ex prometida que Alejandro nunca pudo olvidar. Para estar a su lado, Victoria renunció a su verdadera pasión —la repostería alta gama— y ocultó su verdadero origen: la heredera de una de las familias más acaudaladas del país. Pero toda devoción tiene un límite. El día de su cumpleaños, tras ser injustamente calumniada y ver a Alejandro regresar a los brazos de Andrea, Victoria comprende que el amor no se ruega. Con una calma escalofriante, firma su renuncia como esposa, renuncia a cada centavo de la fortuna Del Castillo y desaparece en la sombra, dispuesta a recuperar su imperio dulce y su verdadero apellido. Cuando Alejandro finalmente descubre que la "humilde secretaria" que abandonó es una brillante heredera a la que el mundo entero adora —y que otro hombre lucha por conquistar—, la obsesión y el arrepentimiento lo consumen. Desesperado, el poderoso CEO caerá de rodillas para suplir una segunda oportunidad. Sin embargo, Victoria ya ha descubierto la regla principal del juego: el perdón no está en el menú y su libertad sabe demasiado dulce.
View MoreVictoria tomó fuertemente de la mano a Ana Victoria y apuró el paso sin detenerse en la esquina. Un auto negro con chofer las estaba esperando con el motor encendido al borde de la acera. Subieron rápidamente al vehículo y el conductor arrancó de inmediato, dejando atrás la silueta amenazante de Andrea y el bullicio de la calle. El trayecto transcurrió en un silencio tenso. Al llegar al lujoso hotel donde Victoria se estaba hospedando durante su estancia en la ciudad, subieron directamente a la suite. Solo cuando cerró la puerta y sintió la seguridad del lugar, Victoria pudo soltar el aire que tenía atravesado en el pecho. Caminó hacia el ventanal que daba a la ciudad, sacó el teléfono de su bolso con manos decididas y marcó el número de Alejandro. En el penthouse, el teléfono sonó e inmediatamente él contestó. —Victoria... —dijo Alejandro al responder. —Alejandro, escúchame con mucha atención —interrumpió Victoria con tono firme, sin rodeos—. Acabo de llegar al hotel con Ana Vic
—¡Maldita seas, Victoria! ¡Suéltame, imbécil! —gritó Andrea con desesperación, forcejeando e insultándola con furia mientras intentaba zafarse del agarre que la mantenía contra la pared. Victoria la sostuvo un segundo más, mirándola con profundo desprecio, antes de soltarla de un empujón que hizo que Andrea diera un paso tambaleante hacia atrás, acomodándose el abrigo desgastado con la respiración agitada y una expresión de pura rabia contenida. —Guárdate tus insultos y tus amenazas, Andrea. No te tengo miedo —le advirtió Victoria con voz fría, ajustándose la chaqueta dispuesta a dar media vuelta. Justo en ese momento, las puertas de vidrio del edificio se abrieron con un suave zumbido. Ana Victoria salió a la acera buscando a su madre con la mirada, pero se quedó congelada al ver la tensión en el ambiente y notar la presencia de Andrea a pocos metros. —¿Mamá? ¿Qué pasa aquí? —preguntó Ana Victoria, acercándose con pasos rápidos y desconcertados al ver el rostro desencajado
La conversación en el penthouse llegó a su fin cuando Victoria decidió que era momento de marcharse. Antes de despedirse, Ana Victoria se acercó a su madre con una mezcla de pena y determinación en los ojos. —Mamá... ¿te importaría si me quedo un poco más aquí con Diego? Quiero estar un rato más con él —pidió Ana Victoria con suavidad. Victoria la miró unos segundos, notando el cariño sincero que había entre ellos, y asintió con una ligera sonrisa comprensiva. —Está bien, puedes quedarte un rato más, hija. Pero luego tenemos que hablar tú y yo con calma sobre todo esto —le advirtió Victoria antes de encaminarse hacia la salida. Se despidió de Alejandro, quien aún procesaba el peso de la verdad que acababa de confesar, y salió del penthouse. Tomó el ascensor hasta la planta baja, cruzó el vestíbulo y empujó las puertas de vidrio para salir a la acera y buscar un transporte. Iba caminando unos pasos hacia la esquina cuando, de repente, una mano áspera la sujetó fuertemente d
El silencio en la sala se volvió casi insoportable. Victoria miró a Alejandro sin poder salir de su asombro, tratando de procesar lo que acababa de escuchar. Se llevó la mano a la sien por un segundo y respiró profundo antes de hablar. —¿De qué estás hablando, Alejandro? —preguntó Victoria, con la voz apenas como un hilo, pero sin perder la compostura—. ¿Cómo que Diego no es tu hijo? ¿Cómo guardaste algo así durante todos estos años? Alejandro bajó la cabeza, agobiado por la vergüenza y el peso de su pasado. Caminó un par de pasos hacia el ventanal, asegurándose de que los muchachos siguieran afuera en la terraza, ajenos a la conversación, antes de volver a mirarla. —Cuando su madre estuvo embarazada, las cosas entre nosotros ya estaban destruidas —explicó Alejandro, con tono amargo—. Tiempo después me enteré de la verdad, pero para ese momento Diego ya me miraba a los ojos y me decía «papá». Para mí él siempre ha sido mi hijo, Victoria, con o sin mi sangre. Nunca me importó l


















Bienvenido a Goodnovel mundo de ficción. Si te gusta esta novela, o eres un idealista con la esperanza de explorar un mundo perfecto y convertirte en un autor de novelas originales en online para aumentar los ingresos, puedes unirte a nuestra familia para leer o crear varios tipos de libros, como la novela romántica, la novela épica, la novela de hombres lobo, la novela de fantasía, la novela de historia , etc. Si eres un lector, puedes selecionar las novelas de alta calidad aquí. Si eres un autor, puedes insipirarte para crear obras más brillantes, además, tus obras en nuestra plataforma llamarán más la atención y ganarán más los lectores.
reviewsMore