Compartir

Capítulo 6

Autor: Lilith Moon
last update Fecha de publicación: 2024-08-04 04:59:52

La inconformidad que sentía Verónica por la actitud de William, le hizo tensar el cuello mientras fruncía el ceño y mandíbula se apretaba con fuerza. Ella volvió a hacerle la pregunta, pero él se negó a responder, miró hacia un lado como si ya estuviera aburrido de la conversación.

—Bien, no respondas nada. Estás siendo irracional, no puedes prohibirme relacionarme con mis compañeros de trabajo. Para poder realizar el mío, tengo que interactuar con ellos. —Ella solo recibió una mirada irritada de su falso esposo por sus palabras.

Sin embargo, él todavía estaba sorprendido por su arrebato celoso, no quiso decir algo más que lo llevara a decir otra tontería. Ella malinterpretó su silencio, creyendo que continuaba decidido a cumplir la tonta amenaza, movió la cabeza de un lado al otro y se marchó de la oficina de William, dejándolo reflexionando su actitud.

Varias horas después, cuando concluyó el horario laboral, un torrencial de agua impedía que muchos empleados de la compañía se pudieran ir. Verónica se paró en la puerta de salida del edificio y miró hacia arriba donde estaban las nubes negras. Ni siquiera había mirado el parte meteorológico antes de salir a trabajar, no tomó una sombrilla por ese motivo, cuando salió de la casa parecía estar despejado. Estaba pensando en regresar al departamento donde trabajaba, cuando le pareció escuchar el nombre de William, miró en varias direcciones buscándolo y cuando lo vio acercarse a uno de los directivos de la empresa, sin importarle si se mojaba, se aventuró a la calle. En menos de nada, mientras esperaba por un taxi, se empapó hasta los huesos. Sin embargo, por su estado, ninguno quería parra en su carro. Se estaba lamentando de su mala suerte, cuando un auto se detuvo frente a ella y al mirar con una sonrisa para agradecer al taxista, el automóvil que vio fue el de William.

—Sube, te llevaré a casa —le dijo él después de bajar la ventanilla.

—Mojaré tu lujoso auto, esperaré un taxi —respondió ella y dejó de mirarlo.

—No seas tonta, Nicki, nadie va a parar con esta lluvia, mi auto lo secarán y limpiarán en cuanto yo deje de usarlo. Ven, sube —insistió él.

Ella quería hacerse la digna y rechazar su oferta, pero sabía que tenía razón. Subió al automóvil y se sentó lo más alejada posible de él.

—Si te sientas más allá, es posible que te caigas cuando se abra la puerta de tanto empujarla —William sonrió, le resultó divertido que ella se alejara de él como si tuviera una enfermedad contagiosa.

—Me necesitas viva, más te vale que no se abra la puerta —le dijo ella mirando por la ventanilla hacia fuera del vehículo.

—Si soy viudo, quizás me dejen en paz por un tiempo mientras paso mi duelo —bromeó él.

Ella lo miró enojada, pero al ver el rostro sonriente con una sonrisa hermosa que dividía sus labios, Verónica rio con él.

—Ya quisiera, pero tendrás que soportarme por mucho tiempo.

Estaban llegando a la casa, cuando ella le dio las gracias por llevarla, aunque podía estropear el auto de lujo. Él le quitó importancia con un gesto de la mano y cuando iba a hacer un chiste al respecto, su abuela, Hope, llamó.

—Quiere que vayamos a cenar con ella, nos está esperando —le informó a Verónica, dos minutos después.

—Me cambiaré rápido de ropa y nos vamos a cenar con Hope, estaba deseando visitarla, me cayó muy bien —dijo ella mientras se pasaba una mano por el cabello mojado para quitarse algunas hebras del rostro.

—Tengo una habitación en la casa de mi abuela, puedes cambiarte allí —le dijo él.

—¿Y qué ropa me pondré? —preguntó ella con ironía.

—Ya encontraremos algo que te sirva —respondió él y le ordenó al chófer que cambiara la dirección de destino.

En cuanto llegaron a la mansión familiar de los Tanner, Hope se escandalizó por verla empapada y le ordenó a su nieto que la llevara a la habitación que él tenía allí, para que Verónica pudiera quitarse las huellas de la lluvia.

—Kara tiene ropa en la habitación de tu primo, que le puede servir a tu mujer, no creo que se moleste si la usan —dijo Hope cuando William regresó a su lado después de dejar a Verónica en su antigua habitación.

—Le daré tiempo a que se dé una ducha, entonces se la llevaré, no creo que me quiera ahí en este momento —respondió él.

—¿Por qué no? —inquirió Hope—, es tu esposa, ¿Qué puedes ver de ella, que no hayas visto ya?

—¿Uh?, tienes razón, mejor se lo llevo ahora, no quiero que Nicki piense que la dejaré andar desnuda por toda la casa —respondió él y subió las escaleras con pasos apresurados antes de que su abuela se diera cuenta de que estaba mintiendo con respecto a su matrimonio.

Esperó, el tiempo que supuso que ella emplearía para ducharse y entro al baño para entregarle la ropa que tomo de la mujer de su primo, antes de entrar en su propia habitación.

—¿Nicki?, aquí tienes tu ropa —informó sin abrir la puerta del baño.

El silencio fue la respuesta. Intentó, una vez más, con el mismo resultado.

—Voy a abrir la puerta para dejar la ropa dentro y puedas usarla —siguió sin recibir respuesta.

Un grito de Verónica fue el recibimiento que tuvo. Ella no lo había escuchado hablarle y se asustó. Dejó caer la toalla con la cual se secaba el cuerpo mientras se iba hacia atrás para caer al piso.  Los reflejos de William se activaron y pasándole las manos por la cintura, evitó que se diera un golpe en el piso. Ella apoyó las manos en el pecho de él y él apretó más su cintura.

Verónica levantó la mirada para agradecerle por no dejarla caer, pero cuando lo miró, él recorría su cuerpo como si fuera lo más delicioso que hubiese visto. Luego levantó los ojos y se quedaron mirando frente a frente. No podían apartar la mirada, el deseo de seguir acercándose era intenso, electrizante. Las mejillas de ella se colorearon con un rubor intenso y las pupilas de William se dilataron mientras sentía un cosquilleo en la nuca.  

—Un beso… —susurró él, pasándole una mano detrás de la nuca de ella y acercándola a él.

Ella estaba dentro de una bruma, escuchó las palabras de él, pero no las interpretó. Cuando William posó sus labios sobre los de ella, todo pensamiento voló de su cabeza. El dulce sabor que sintió fue tan intenso, que saboreo su boca entera. Recorrió con sus manos el cuerpo desnudo de Verónica y con desespero entrelazó su lengua con la de ella. El beso se volvió más carnal y aunque se estaban quedando sin aire, ninguno quería detenerse. Sin embargo, segundos después, William se apartó con reticencia para quitarse la camisa, mientras lo hacía, la observó sin perderse ni al mínimo detalle, y lo que vio fue, a una hermosa mujer con los labios hinchados por sus besos. Dejó caer la camina al piso y la volvió a tomar entre sus brazos. Y cuando sus cuerpos desnudos se tocaron, un suspiro escapó de ambos. Sus labios volvieron a chocar y los besos fueron más calientes, húmedos y cargados de deseo.

William la levanto en sus brazos, le ordenó que lo rodeara con las piernas y cuando ella obedeció la sacó del baño y la llevó a la cama.

 Los besos continuaron mientras se acariciaban con fervor.  Ella pasó sus manos en una suave caricia por los hombros, por el cuello hasta llegar al cabello, donde enredó sus dedos con las hebras gruesas.

El sonido de un teléfono se escuchaba a lo lejos, pero ellos no lo escuchaban perdidos entre los brazos del otro. Pero el teléfono insistió tanto, que la pareja no pudo ignorarlo.

—No respondas —pidió ella e intentó acercarlo.

—No puedo, estoy esperando una llamada muy importante desde el otro lado del mundo —respondió él dejando caer los hombros.

Ella desenredó las piernas del cuerpo de William y lo dejó ir.

Él se puso de pie y se pasó una mano por el cabello con frustración, se estaba sintiendo bien, estaba disfrutando.

Ella abandonó la cama antes de que él tomara el teléfono entre sus manos y corrió a entrar al baño.  Cerró la puerta y se paró frente al espejo empañado. Pasó una mano por el cristal para eliminar el vaho y se quedó mirando fijo, el reflejo que le devolvía. Se preguntó qué pasaría a partir de ahora, cómo serían las cosas entre ella y su falso esposo. ¿Cambiaría algo entre ellos dos, o todo continuaría como hasta ahora? No tenía una respuesta, tampoco tenía el valor suficiente para preguntarle a él. Con un suspiro se apartó del espejo, tomó la ropa que él le llevó y comenzó a vestirse.

En la recámara, William estaba sorprendido mirando la pantalla del teléfono. El identificador de llamadas no mostraba a quién llevaba esperando casi todo el día. No era el socio comercial que quería atraer. En cambio, mostraba a alguien que llamó en el momento menos inoportuno.

—Hola —saludó mientras se aclaraba la garganta.

Continúa leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la App

Último capítulo

  • Marido y mujer, ¡solo en papel!   Capítulo 61

    La cena había terminado hacía unas dos horas que a William se le hicieron interminables. El poco progreso que había logrado, parecía que lo había perdido mientras comían. Verónica volvía a ignorarlo y mantenía toda su atención en su familia. Cada vez que cruzaban la mirada, ella la desviaba de inmediato hacia otra parte. Las esperanzas que sintió mientras bromeaban, se estaban quebrando a cada segundo que pasaba.Ella seguía riendo, con la misma energía de horas antes. La atención se mantenía sobre ella la mayoría del tiempo, pero él se sentía como un espectador mientras los demás se divertían. Observaba con avidez cada gesto que ella hacía, y cada vez que un mechón de su cabello que había escapado del moño elaborado, quería acercarse para quitarlo de en medio.Mientras ella contaba sobre su vida en Italia, él se sentía cada vez más molesto. Era doloroso para él escuchar lo fabuloso que era vivir en una ciudad donde convivía con un hombre que no era él y que, además, quería arrebatarl

  • Marido y mujer, ¡solo en papel!   Capítulo 60

    William estaba inquieto. Verónica había accedido a la cena, pero había pasado veinte minutos después de la hora acordada y no llegaba. La expectativa de si iba a llegar o no flotaba en el aire. La mirada de todos en el jardín pasaba de la entrada hacia él cada vez que se escuchaban pasos y terminaba siendo un empleado. Estaba seguro de que su familia rogaba más que él que apareciera su esposa. Estaban al tanto que se había preparado todo el día para ese encuentro y sería una desilusión total si no podía compartir, aunque fueran pocas horas con ella.Cuando el ama de llaves salió a la terraza seguida de Nicki, el corazón le dio un vuelco. Estaba allí, con una sonrisa dibujada en los labios y hermosa como siempre. Había pasado mucho tiempo y aunque todavía no recordaba los días donde fueron un feliz matrimonio, no podía negar que seguía enamorado de ella. Un hilo invisible tiraba con fuerza hacia ella; la conexión que compartían seguía allí, intacta. Sintió la necesidad de acercarse a e

  • Marido y mujer, ¡solo en papel!   Capítulo 59

    Las sorpresas continuaron para William cuando Verónica anunció que un concurso inspirado en sus joyas se iba a celebrar y que, además, ella iba a ser la jueza principal.—Las reglas se anunciarán un mes antes del inicio del concurso, están todos invitados a participar, ya sea como concursante o un simple espectador —dijo ella, para terminar el concurso.Después del discurso, a William se le hizo imposible acercarse a Verónica como deseaba. Todos querían a felicitarla y agasajarla con elogios. Cada persona allí presente ansiaba congraciarse con el juez principal de un concurso que estaba seguro había pasado a ser el más esperado del año. Tomando una respiración profunda, decidió ser paciente una noche más.Una hora después, William se encontraba buscando una bebida para su abuela y otra para él, cuando de repente, Verónica se detuvo a su lado. Cuando la mirada de ella se cruzó con la de él, en sus ojos se vio sorpresa. Era evidente que no había esperado estar de nuevo a su lado. Para

  • Marido y mujer, ¡solo en papel!   Capítulo 58

    El murmullo de las conversaciones a su alrededor se escuchaba muy lejano. No siquiera la voz de Christian a su lado pudo lograr sacarla del trance que le paralizó el cuerpo. El vestido que un momento antes sentía que realzaba su figura, ahora la ahogaba. Pasaron años desde la última vez que había visto a su ex, pero lograba el mismo efecto en ella que cuando era su esposo.El traje de gala que vestía William realzaba lo guapo que era. La mirada fija que tenía sobre ella seguía logrando que el mundo a su alrededor se desvaneciera. La misma chispa de que iluminaba sus ojos continuaba ahí, burlándose de ella.El corazón de Verónica comenzó a latir con fuerza. A pesar de los años que permaneció alejada, no podía negar que todavía la afectaba. Ni siquiera el resentimiento y los recuerdos dolorosos que seguían dañando su corazón lograban que lo olvidara. Obligándose a fingir, dibujó una sonrisa en los labios antes de hablarle.—No ha pasado el tiempo suficiente, aún te quiero lejos de mí —d

  • Marido y mujer, ¡solo en papel!   Sinopsis y prólogo Libro 2

    Reconquistar a mi esposaA pesar de un pasado ensombrecido por el dolor y la tristeza, Verónica logra consolidarse como una de las mejores Orfebres a nivel internacional. Decidida a luchar por superar los obstáculos que le impiden encontrar la felicidad, regresa a su ciudad natal para enfrentar el miedo que no deja de acecharla. Un concurso inspirado en sus diseños es la excusa perfecta.William nunca le dio el divorcio y aunque transcurrieron los años, la considera su esposa. Arrepentido por el sufrimiento que le hizo pasar, ha decidido recuperarla. Hará todo lo posible para demostrarle que todavía hay amor entre los dos.¿Estará ella dispuesta a construir una relación más fuerte y duradera? ¿Podrán aprenden a sanar juntos o pesarán más los errores del pasado? ∴ ════════ ∴ ❈ ∴ ════════ ∴Prologo«Tres años, Will, tres años con una vida social casi nula. Esta fiesta no solo será bue

  • Marido y mujer, ¡solo en papel!   Capítulo 57

    William se dejó caer junto a su abuela, agotado por la locura de Magnolia que había drenado su energía. Ni siquiera había conseguido la información que buscaba, todo había girado en torno a la obsesión enfermiza que ella sentía por él. Tendría que dejar el asunto en manos de la policía para que investigaran si el auto de Maggie era el vehículo involucrado en su accidente.—Esa chica está peor de lo que pensaba. ¿Cómo es posible que nunca nos diéramos cuenta del desequilibrio emocional que padece? —A pesar de lo que había presenciado esa noche, a Hope le costaba procesar que esa mujer fuera descontrolada era la misma que había conocido muchos años atrás.—Cada vez que Nicki me advirtió sobre ella, no le di la importancia que merecía; resté peso a sus palabras y permití que continuara molestando a mi mujer.—No sigas culpándote. Dadas las circunstancias médicas en las que te encontrabas, era comprensible que no creyeras que tu amiga de tantos años fuera tan malvada —Hope deseaba ayudar

Más capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status