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Interés Peligroso.

Autor: Lorelai
last update Fecha de publicación: 2026-03-06 03:33:01

Sus palabras no suenan como una pregunta, suenan como una orden.

Siento todas las miradas clavarse en mi espalda mientras camino hacia su mesa, cada paso pesa más que el anterior.

Cuando finalmente me detengo frente a él, cruzo los brazos.

—¿Sí?

Alaric coloca el libro sobre la mesa con calma, pero sus ojos recorren mi rostro con una atención que me hace querer retroceder.

—¿Intentas estudiar? —pregunta, la voz tranquila pero afilada.

—Ese era el plan.

—Siéntate.

Miro la silla frente a él, luego lo miro a él.

—¿Por qué?

—Porque —contesta con esa calma imperturbable que lo distingue— yo también estoy estudiando.

La lógica es absurda, y por un segundo no sé qué responder.

—¿Y eso significa que debemos hacerlo juntos?

—Podría.

El silencio entre nosotros se vuelve denso, toda la biblioteca parece contener el aliento. Especialmente Selene, que nos observa desde su mesa con una sonrisa que ahora duele más que cualquier insulto.

—No entiendo qué estás haciendo —digo en voz baja.

—Estudiar.

—No.

Alaric apoya el codo en la mesa, la mirada fija en mí.

—Si te sientas —dice— tal vez lo entiendas.

Dudo un segundo, luego me siento. No porque confíe en él, sino porque todos esperan que lo haga. La silla cruje apenas. La lluvia golpea los ventanales.

—¿Siempre te metes en problemas por gente que no conoces? —pregunto finalmente.

—No.

—Entonces ¿por qué lo hiciste hoy?

Alaric gira lentamente un bolígrafo entre sus dedos.

—Porque Selene estaba equivocada.

—¿Sobre qué?

Sus ojos se levantan hacia los míos.

—Sobre ti.

Siento un nudo en el estómago.

—No sabes nada de mí.

—Sé lo suficiente.

—¿Cómo qué?

El silencio que sigue es extraño, como si estuviera decidiendo cuánto decir. Finalmente inclina la cabeza.

—Como que no te gustan las tormentas.

—Eso no es verdad.

—Tu pulso se acelera cada vez que truena —dice con tranquilidad—. Lo noté en clase.

Parpadeo confundida.

—Eso es… raro hasta para ti.

Una sombra de sonrisa aparece en su boca.

—Solo soy observador.

—No nos conocemos.

—No.

Sus ojos siguen en los míos.

—Pero podríamos.

El aire entre nosotros cambia, algo eléctrico y peligroso.

—¿Por qué yo? —pregunto, antes de poder detener la pregunta.

Alaric no responde de inmediato, me observa con intensidad, difícil de sostener, pero no aparto los ojos.

Finalmente habla.

—Porque eres interesante.

Suelto una risa incrédula.

—Soy la chica becada que Selene usa para entretener a sus amigos, fascinante.

—No —Su voz baja y segura corta la sala—. Eres la única persona en esta universidad que no está intentando impresionarme.

El silencio vuelve, mi corazón late demasiado rápido.

—No quiero impresionarte.

—Lo sé. —Inclina la cabeza ligeramente— Eso es exactamente lo interesante.

Mis dedos juegan con el borde del cuaderno.

—Esto sigue siendo raro.

—Probablemente.

—¿Entonces por qué lo haces?

Por primera vez, Alaric parece dudar, solo un segundo. Sus ojos se deslizan hacia la ventana donde la tormenta golpea el cristal. Luego vuelven a mí.

—Porque —dice finalmente— hay algo en ti que no encaja.

Frunzo el ceño.

—Ya escuché ese discurso hoy, así que te lo puedes ahorrar.

—No, no, no —Niega con la cabeza—. No hablo de eso.

—¿Entonces de qué?

Alaric abre su libreta negra.

Durante un segundo pienso que la conversación terminó, pero entonces gira la libreta hacia mí.

En la primera página hay una lista de nombres, algunos familiares, otros no. Mi estómago se aprieta al ver uno: Amara Soler.

Levanto la mirada lentamente.

—¿Por qué…?

No termino la pregunta. Debajo de mi nombre hay una palabra escrita con tinta oscura: “Confirmar.”

El aire se vuelve pesado.

—¿Por qué estoy en tu lista? —pregunto.

Alaric no responde de inmediato; me observa con una calma inquietante.

—Porque alguien me pidió que averiguara algo sobre ti.

Mi pulso se acelera.

—¿Quién?

Sus ojos se deslizan hacia Selene, luego vuelven a mí. Su expresión se endurece, más seria, más peligrosa.

—Esa —dice lentamente— es exactamente la pregunta que estoy intentando responder.

Mi mirada cae otra vez sobre la libreta, pero algo ha cambiado: mi nombre ya no está solo.

Alaric acaba de trazar un círculo oscuro alrededor de él, como un objetivo.

Levanto la vista.

—¿Qué significa eso?

Alaric cierra la libreta, sus ojos se clavan en los míos.

—Significa —dice en voz baja— que acabas de meterte en un problema mucho más grande de lo que crees.

Y al otro lado de la biblioteca, Selene Duval nos observa. Su sonrisa ya no es elegante ni ligera; es una promesa de guerra, cruel y calculadora, y puedo sentir que cualquier movimiento en falso podría desencadenar su ataque.

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