FAZER LOGINDiana.
Siento la garganta seca y un dolor invade todo mi cuerpo, abro los ojos con lentitud y miro el cielo de un techo qué desconozco y siento sobre mi cuerpo unas sábanas cálidas. -por fin decidiste unirte a los vivos. Escucho la voz profunda de un hombre y al voltear a mi derecha miro a un hombre alto y guapo de cabello negro como el ébano y de ojos grises como las cenizas, el desconocido me regala una so risa dulce. -¿ como se siente ? -bien. Mi vos sale acompañada de un dolor en mi garganta y no puedo evitar colocar una mano en mi garganta. -tomá puede beber esto. Escucho la voz de una mujer y al ver a mi izquierda veo a una mujer mayor de edad qué me extiende un bao sobre una charola de plata que me mira con una sonrisa en el rostro, me siento en la cama pero me percató qué solo estay usado ropa interior y con rapidez me cubro de nuevo con las sabanas sin importarme el dolor en mi cuerpo, escucho la risa burlona del hombre a mi derecha y solo me hundo más entre las sábanas. -señor no sea grosero y salga de la habitación para poder ayudar a la señorita asearse. El hombre me mira todavía con una sonrisa en el rostro. -le pido mis mas sinseras disculpas por mi comportamiento. El hombre sale de la habitación y por fin puedo tomar el basó de agua con confianza de que no me vea, al extender mi brazo puedo ver con tristeza los moretones y cortes en mi braz, bebo el agua en silencio mientras la mujer camina asía una de las puertas para entrar en ella y quedarse allí unos minutos para salir con una toalla en la mano. -disculpe señorita el baño ya esta listo. -gracias. Me levanto de la Con dolor y dificultad me cuesta mantenerme de pie, la mujer parada frente a la puerta del baño se apresura ayudarme a caminar hasta el baño que es tan grande como una habitación tiene una lujosa tina llena de agua caliente con pétalos de rosa, pasa por mi mente quién es este hombre que se permite tales lujos además la cama y la habitación en la que estaba estaban bellamente adornadas y había una chimenea en ella se nota que el dueño de la casa le pertenece a una persona con mucho dinero y estatus, la señora me ayuda a quitarme mi ropa interior quedando horrorizada al ver el estado de mi cuerpo y siendo sincera incluso yo estoy espantada tengo cicatrices en casi todo mi cuerpo y algunas incluso todavía no han sanado, muchos moretones de diferentes colores y tamaños y por fin puedo ver dónde me han disparado que tengo varios puntadas qué se ven un poco mal, dios como sobreviví tanto tiempo en ese lugar, al entrar al agua y ver mi reflejo en ella no reconozco el rostro que aparece mi cara redonda ha desaparecido y más bien parezco un esqueleto vistiendo piel humana, siento como la señora comienza a lavar mi cabello con delicadeza, se siente tan bien tenía mucho tiempo de no tomar un baño ni de recibir la atención de nadie que no puedo evitar que las lágrimas se acumulen en mis ojos y se deslicen silenciosamente por mis mejillas, no puedo creer todavía todo el dolor que tuve que soportar por ese desgraciado desearía tener la oportunidad para hacerlo arrastrarse por el suelo y suplicarme piedad pero quién engaña el es un conde y yo soy la simple hija de un mercadero que no tiene poder en la sociedad podría decir todo lo que me hizo pero quién podría creerme siendo que el conde tenía tan buena reputación que incluso a mí me engañó, cuando estoy completamente limpia salgo del agua y la señora me extiende una bata que me mira con mucha tristeza, intento esforzarme por darle una sonrisa. -muchas gracias señora. -no tienes por qué agradecerlo soy Gloria la ama de llaves personal del señor Max. -se lo agradezco mucho a los dos. -ven vamos a que te recuestes y sigas descansando en breve te traeré algo para comer, en unos momentos vendrá Alfonso a revisar su herida. -gracias también debo de agradecerle personalmente a él por ayudarme. Gloria me lleva a la cama donde seca mi cabello y me ayuda a ponerme un camisón de mujer me recuesto en la cama y no tardo en quedarme dormida de nuevo.Diana. Después de tener a mis bebes me siento cansada y no puedo mantenerme despierta mucho tiempo pero abro los ojos de golpe al escuchar el llanto de uno de ellos y a pesar del dolor que siente mi cuerpo me siento en la cama pero al buscar a mis bebés me percató de que Max ya lo a tomado en brazos y lo esta meciendo pero su rostro se ve lleno de preocupación. -¿ qué ocurre ? Max voltea a verme con preocupación y se me acercar. -no lo sé, no deja de llorar. -debe de tener hambre. -pediré que despierten al cocinero. -eso no será necesario Max, dámelo. Max me entrega al bebé con cuidado y me desabrocho el camisón para darle pecho, debo de admitir que es una sensación un poco extraña pero se me ase algo tan natural. -¿ no te duele ? -no. ¿ Como los nombraremos ? El otro bebé comienza a llorar y Max se apresura a ir por él y tomarlo con mucho cuidado, se acerca a mi y se sienta a mi lado. -solo pensé en un nombre, Alexis. -a mi siempre me gusto Erik. -bueno ya
Maximiliano. Al ver como Diana se queda dormida rápidamente una sonrisa se dibuja en mi rostro, como una mujer simple y sin familia noble me enamoro tan rápido y me hizo el honor de convertirse en mi esposa y ahora seré papá, me siento a su lado y coloco una mano en su vientre ya muy crecido pudiendo sentir como mi futuro hijo se mueve con fuerza. -tranquilo pequeño que tu mamá está dormida, en cualquier día tendré la dicha de tenerte entre mis manos y admirar tu lindo rostro. Doy un largo suspiro lleno de felicidad para a cobijar a mi dulce Diana que siendo sinceró se ve realmente hermosa embarazada, me levanto y me acerco a la mesita de noche para poder apagar la vela, al hacerlo me percató de que la noche esta en su punto más alto y en todo su esplendor iluminando todo a su alrededor. -que bella noche. Me cambio para ir a dormir y me recuesto con cuidado al lado de Diana para no despertarla pero me percató de que tiene una mueca de desagrado tal vez esta teniendo una pesadilla
Diana. Los rayos del sol me golpean el rostro y me asen abrir los ojos, los abro lentamente y miro a mi alrededor, en esta habitación jamás había entrado y todo lo que me rodea es de la mejor calidad, lujoso y elegante, siento que me abrazan por la cintura y su respiración en mi nuca. -buenos dias emperatriz. Una leve sonrisa se dibuja en mi rostro al escuchar la voz ronca de Max. -buenos días, esposó mio, debemos de levantarnos para ir al banquete. -desearía pasar todo el día en la cama a tu lado, no me quiero levantar. -tendremos el resto de nuestra vida para eso Max, los invitados nos van a estar esperando. -no me importa. Max me abraza más fuerte y siento como esconde el rostro en mi espalda, me da gracia la actitud de Max, coloco las manos sobre las de él y le abro en un tono dulce y suave. -Max no tarda en darme hambre. Escucho la leve risa de Max y baja una de sus manos a mi vientre qué ya se a puesto duro y a crecido un poco. -mi pequeño hijo ya esta crec
Diana. Llega la hora en la qué veré a la madre de Max y me mentiría a mi misma si digo que no me siento nerviosa por la reunión con esa mujer tan fría pero debo de pensar que esto es por mi bien ademas no estoy sola me acompaña Elena, la señora Gloria y Jacobo como guarda espadas, al llegar salón miro con sorpresa qué tiene grandes ventanales qué iluminan perfectamente el salon, no puedo evitar que mi vista viaje de un lugar a otro. -jamás debes de estar a un lugar mirado de esa forma. La voz de emperatriz llama mi atención asía el frente donde me espera sentada a la mesa qué ya esta dispuesta para dos personas, camino asía ella a paso firme y con la espalda lo más recta qué puedo le hago una regencia como dicta el protocolo. -por lo menos ti reverencia es buena es una lástima que una emperatriz no se ande inclinando se por todos lados. La miro con seriedad pero intento ser cortes como me enseñó la señora Gloria. -lo tendré en mente y gracias por notarlo. -jamás dije que esta l
Diana.Después de la bofetada qué le propina a Lucian me sentí tan bien pero no fue lo mismo al ver como las demás personas lo golpeaban una tras otra me comencé a sentir mal por él no importa que se lo mereciera. Esta mañana me levanto como siempre con náuseas lo bueno que Elena me ayuda con una taza de té qué calma mi estómago, es un alivio decírselo a una persona por lo menos, esta mañana mis padres se retiraran del palacio mi padre debe de atender sus negocios y mi madre no lo puede dejar solo, fue una despedida un poco emotiva no podía mantener mis ojos limpios de lágrimas qué se me escapaban mi único consuelo es que Elena se quedara a mi lado pensábamos en ir a dar un paseo por el jardín pero el tiempo no era favorable parece que lloverá en cualquier momento, decidimos ir a mi habitación para poder elegir las flores qué se colocarán en la iglesia pero al abrir las puertas de mis habitaciones me encuentro a la emperatriz viuda mirando algunos bocetos de ramos qué me dejaron en l
Maximiliano. Espero con ansias a Diana en el salón occidental en la desagradable presencia del ex conde Lucian qué se mira muy demacrado y me llena de alegría verlo de esta manera, desearía poder patearlo asta matarlo pero no puedo hacerlo ya que Diana se molestaría mucho conmigo si lo hago además deseo ver que va a hacer Diana cuando lo tenga frente a ella, las puertas son abiertas y puedo ver entrar a Diana qué se ve realmente hermosa con ese vestido y me comienzo a imaginar como se vera su vientre al crecer pero regreso a la realidad cuando Jacobo tose a mi lado y pongo a tensión a lo que pasa en la habitación, Diana me mira fijamente esperando a que proceda. -duquesa Diana solo se le permitirá una bofetada al condenado. Diana mira fijamente a Lucian qué tiene el atrevimiento de mirarla con desprecio cuando esto termine de veré de quemarle los ojos por tomarse ese atrevimiento. -¿ qué se siente estar encadenado ahora ? La pregunta de Diana me desconcierta y me intriga en sab







