Compartilhar

Capítulo 4.

Autor: Katia Parra
last update Data de publicação: 2023-01-31 04:07:17

El lunes siguiente Bastián lee en primera plana su aparición en público y eso lo pone de un humor de perros, no desayuna y sale de su ático directo hacia la empresa donde lo esperan un montón de chicos desagradables para que les enseñe y califique en el oficio. Ama su profesión  todo lo que concierne a ella, pero en aras de que su familia por lo menos lo considere decidió abrir el programa de becas donde coexisten estudiantes de varios países – los mejor calificados por supuesto – para trabajar en sus empresas de las cuales tiene sucursales en varios países.

Sin embargo no puede negar que el proyecto es el reflejo de su propia vida; nacido en una familia humilde en la cual se hallaba un padre cruel y una madre consentidora de las marramucias del mismo.

—  Sr. Christopoulos la Srta. Sarantos lo solicita y dice que es urgente – cierra los ojos y toma una bocanada de aire.

—  Si dice que es importante pues dígale que pase adelante – responde sin levantar la vista.

La chica en cuestión es la rubia que comparte habitación con Amelia y entra como un torbellino a la amplia y elegante oficina.

—  No la quiero en mi cuarto – expresa con voz chillona y aniñada.

—  ¿Y te refieres a? – pregunta sin despegar la vista del ordenador.

No le tiene nada de paciencia ni a la rubia, ni a nadie, pero considerando que la chica es hija de una pareja de primos de su madre, se vio en la obligación moral de aceptarla en el proyecto dada la súplica de su padre que es un reconocido arquitecto de la zona.

—  A esa chica nueva que es tan corriente – resopla mentalmente y maldice el momento en el que se permitió un desliz con ella.

—  Supongo que esa chica tiene un nombre ¿no es así? – ahora levanta la cabeza del ordenador —  porque no tengo dotes de adivinador ¿sabes? – expresa con la odiosidad característica.

—  Y yo que sé, Amelia algo – ella rueda los ojos —   hasta el nombre es desagradable.

Achica los ojos a muy poco de ponerse en evidencia ante la manera tan despectiva que tiene la chica de referirse al objeto de su deseo.

—  Formula una queja y colócala en el buzón de sugerencias, no entiendo tu presencia aquí si sabes perfectamente como debes proceder – gruñe —. Te agradecería que salgas de mi oficina y vuelvas a tus labores, no tengo tiempo para esto – el jadeo de la chica se escucha en toda la oficina.

—  ¿Te atreves a echarme luego de todo lo que hemos pasado? – él la mira fijamente.

—  ¡Largo de aquí! – grita —   ¿o quieres que te envíe a detención por lo que resta del día? – la chica aprieta los puños.

—  Mi tía sabrá de esto ¡lo juro! – sal dando un portazo, empujando a todo aquel que se le atraviese.

Bastián solo resopla enojado por la altanería de la mujer que piensa aun es una adolescente, jamás daría su brazo a torcer ante la exigencia de su madre. Belice Sarantos puede ser la mujer perfecta para encargarse de un esposo empresario y la mejor opción a los ojos de su familia, pero él definitivamente no se encerrará en un matrimonio forzado ya que a sus treinta y siete años ya lo experimentó y las cosas no salieron nada bien.

[***]

—  No creo que sea conveniente, faltan dos milímetros de espesor y eso podría causar un derrumbe en las bases – advierte Amelia a sus compañeros frente al primer proyecto pautado para esta tarde.

—  ¿Por dos milímetros? – resopla uno de los compañeros —  ¡por el amor de Dios! Es solo la primera prueba.

—  Y una de las más sencillas, pero significativas – recalca Amelia —  si nos equivocamos en esto corremos el riesgo de reprobar ya que igual al edificio que tenemos enfrente, se nos derrumbaría la carrera solo por dos milímetros – los mira a todos y ellos la observan como a un bicho raro.

—  ¡Diez minutos para culminar la tarea de hoy! – informa la instructora.

—  ¿Y según tú, que debemos hacer ahora? – increpa una de las estudiantes —. Ya la instructora dio un ultimátum y no podemos hacerlo de nuevo.

—  Coloquemos una leyenda al pie del trabajo y de ese modo tomarán en cuenta de que somos humanos y podemos equivocarnos, pero lo mejor de todo es que nos percatamos a tiempo y rectificamos ¿somos personas después de todo, no? – se hace un silencio sepulcral y luego todos rompen en risas.

—  Creo que estás loca y definitivamente vas a reprobar – Amelia aprieta los labios con inconformidad, pero ella no se encuentra dispuesta a perder el tiempo con personas inconscientes.

Levanta la mano hacia la instructora y esta le indica que espere un minuto ya que se encuentra atendiendo otra exigencia. Al llegar su turno plantea el problema, discuten las probabilidades y ella propone una solución con lo que la mentora queda satisfecha y le otorga la razón ante los rostros pasmados de sus compañeros.

—  Somos ingenieros, pero también somos personas normales y corrientes. Las equivocaciones siempre serán parte de nuestro día a día – aclara con una pedagogía sorprendente —  sin embargo rectificar y señalar nuestros errores para luego superarlos es sin duda el mejor aprendizaje ¡felicidades al grupo!

Los compañeros de Amelia – todos niños ricos y malcriados – la felicitaron por su percepción frente al problema ya que a ellos no se les habría ocurrido.

Considerando el hecho de que el proyecto se debe exponer al final del día y el juez es el dueño de la empresa, a Amelia se le pone la piel de gallina solo al pensar que debe enfrentarlo habiendo sido escogida como la capitana del equipo y por ende la expositora de dicho primer proyecto cosa que le adjudicará un sobresaliente, pero también tendrá que lidiar con el problema de que estará en la mira para el grupo de élite que necesita – o desea – formar Bastián Christopoulos.

—  ¡Ni pretendas que el Jefe se fije en ti zorra! – queda completamente desestabilizada ante el comentario de su desagradable compañera de cuarto —. Sé que viniste con intención de quedarte con todo, las americanas son de ese tipo.

La mano de la americana se estampa contra la mejilla de la rubia y esta jadea ofendida porque no pensó que el resultado de su impertinencia fuese ese. Las personas se aglomeran. El escándalo llega a oídos de Bastián quien entrecierra los ojos ante lo que ve frente a las cámaras ya que algo de eso esperaba en cualquier momento de parte de Belice Sarantos. Sale de la oficina dirigiéndose al comedor antes de que haya algún destrozo.

—  ¡Vuelve a insultarme de ese modo y te irá peor! – advierte Amelia lista para saltarle encima.

—  Señoritas… - la voz del jefe suena como un trueno y la aglomeración se disipa —  ¡a mi oficina, ahora!

Continue a ler este livro gratuitamente
Escaneie o código para baixar o App

Último capítulo

  • Mi relación con el Magnate Griego   Epílogo Parte II

    La noche se hace incómoda para Amelia, la nena se mueve inconsolable y Bastián lo nota. Abraza a su mujer por la espalda acariciando su voluminoso vientre para calmar a su hija que al parecer tiene un temperamento fuerte y temerario porque minutos después su madre grita de dolor porque tal parece que ya desea abandonar la comodidad del vientre.El teléfono de César suena y lo coge enseguida mientras su novia duerme agitada por cada pensamiento del infierno que pasó mientras estaba secuestrada en aquel calabozo.— ¿Bastián, que sucede? – indaga con nerviosismo.— Ya es hora hermano, te necesito aquí porque estoy cagado de miedo – César ríe audiblemente.— ¡El gran Bastián Christopoulos amedrentado por unos dolores de parto! – ríe mientras sube el vaquero y despierta a Ana — eso tengo que verlo…— No son los dolores, hay sangre César, mucha sangre…Y no dice más, se dirigen una vez arreglados a la clínica. Encuentran a Bastián caminando de un lado a otro tratando infructuosamente de

  • Mi relación con el Magnate Griego   Epílogo

    Cuatro meses luego…— ¡No quiero un vestido blanco Ana! – la morena mira a su amiga ofendida por completo.— Discúlpame, pero Ángela…— Tengo siete meses de embarazo, los tobillos hinchados y un humor de perros Ana Blechman – la señala con el dedo índice — dudo que sea buena idea llevarme la contraria – advierte sutilmente una mujer que desde hace cuatro meses resurgió de sus propias cenizas como el ave fénix — y respecto a mi madre… pues, descansa en paz y dejémosla ahí - la chica niega con la cabeza y mira a quien va a ser el esposo.— ¿Qué, yo no hice nada? – se defiende en contra de lo que sea tramen esas dos.Según su percepción.A Bastián Christopoulos le ha cambiado la vida gracias a un embarazo que resultó ser gemelar y en el peor momento de su existencia Amarantha – su hija que nacerá en dos meses – decidió que era tiempo de moverse en el vientre de su madre. Aquel día en el aeropuerto Amelia no pasaba bocado desde hacía dos días, pero su pequeña se negaba a aguantar e

  • Mi relación con el Magnate Griego   Capítulo 112

    El cuerpo de Amelia se sacude por los sollozos y el llanto que la ahoga. Bastián entra a la habitación ya duchado y con la toalla enrollada en las caderas, revisa en los cajones del closet sin percatarse de que su amada está gimiendo hasta que escucha el grito que lo descontrola y sin ningún cuidado corre hacia la cama olvidando que la toalla se desliza dejándolo completamente desnudo.— ¡Amelia, mi amor! – trata de tomarla en brazos, pero ella manotea luchando contra sus demonios — ¡Amelia!Sus ojos se abren y al verlo desnudo retrocede temerosa de lo que está viendo. Por un momento no lo reconoce, pero al mirar la tristeza en ese par de mares que en algún momento la llenaron de dicha, de amor; cae en cuenta de que no era ella misma. Entonces recuerda lo sucedido y llora desconsolada. Bastián lo único que hace es mirarla desde la orilla de la cama queriendo consolarla entre sus brazos no obstante, necesita su permiso porque no desea asustarla.Vuelve al vestier, se mira al espejo y

  • Mi relación con el Magnate Griego   Capítulo 111

    — ¡Voy a matarlo! – expresa un Bastián rojo de la ira — ese maldito bastardo la pagará…Camina de un lado a otro mientras César envía la fotografía del hombre que a su parecer es la reencarnación de Demetrius.— Deberías calmarte Bastián…— ¿Es que solo eso sabes decir? – ruge con fiereza a su amigo — nos calmamos mientras mi hermano se debate entre la vida y la muerte y mi… ¡Dios! – dobla su cuerpo tratando infructuosamente de sosegarse.— En este momento no necesitamos una crisis – le dice César fríamente — te necesito calmado para que matemos a todos y salvemos a la chica junto con Arístides – explica como quien lo hace a un pequeño de jardín — estamos tratando con un matón de calle amigo mío, pronto va a cometer un error.— ¿Matando a los míos? – aprieta los puños como queriendo arrancarse los dedos, luchando contra sí mismo — si algo les pasa ya no me quedará nada – esta vez su voz sale tan temblorosa que César baja un poco la intensidad de sus palabras.— Nadie va a mo

  • Mi relación con el Magnate Griego   Capítulo 110

    ¡Jamás estuvo más aterrado en su vida!Nunca un suceso de esa índole le había dolido tanto.Y nunca había estado más deseoso de aniquilar a alguien aun cuando no sabe a lo que se enfrenta, ni siquiera tiene idea de quien se encuentra detrás de esto. Ahora entre la confusión de las balas, la muerte del chico es mucho más consciente del peligro que corre su mujer y su hermano. Tiembla, pero antes de levantarse del piso siente como lo arrastran hacia atrás y el cadáver del niño que indirectamente le salvó la vida queda expuesto aunque no se escuchan disparos.Se remueve entre los brazos que le tienen cautivo, llora desesperado por el dolor que atenaza su pecho al pensar que sus seres amados pueden llegar a tener ese mismo destino del jovencito que ha muerto por su culpa, esa que siempre pesará en su conciencia y no lo dejará dormir porque aunque sea un hombre duro de carácter, no es dueño del destino de nadie y menos de la vida de alguien tan joven.— ¡Cálmate Bastián! – César lo sostien

  • Mi relación con el Magnate Griego   Capítulo 109

    Bastián corre escoltado por cuatro hombres cada uno flanqueándolo por cada punto cardinal. Uno de ellos se detiene con la mano en el oído para escuchar lo que al parecer son las órdenes de su jefe inmediato.— ¡Sí señor! – responde — está completamente resguardado – escucha de nuevo y mira a Bastián erróneamente porque este se dirige hacia donde se encuentra el joven con la mano estirada para que le ceda el dispositivo — . Creo que el Gran jefe necesita oírlo por sí mismo – Bastián pone los ojos en blanco por el apodo ridículo y se coloca el dispositivo en el oído.— Habla Horacio por favor – se escucha la respiración del otro lado.— Ya todo se encuentra bajo control aquí abajo – comienza a decir el guardia.— ¿Pero? – interrumpe un hombre que sabe hay algo escondido — no se te ocurra mentirme Horacio…— Se vislumbra actividad en la habitación trescientos veintidós del ala Este del recinto – se detiene a escuchar algo que le avisan.— ¿Y adivino que es la habitación donde se e

Mais capítulos
Explore e leia bons romances gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de bons romances no app GoodNovel. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no app
ESCANEIE O CÓDIGO PARA LER NO APP
DMCA.com Protection Status