Inicio / Romance / Mil días para conquistarte / UNA LOCA E INTENSA NAVIDAD

Compartir

UNA LOCA E INTENSA NAVIDAD

Autor: Pat Muñoz
last update Fecha de publicación: 2021-09-01 02:34:51

Sara

Nació el pequeño Sebastián. Los abuelos culecos, los papás orgullosos, y los tíos encantados.

-Sara, Franco…-dijo David- deseamos pedirles algo muy especial, nos casaremos en Julio, y deseamos bautizar el mismo día a Sebastián-. Atentos los observamos, Cristina en la cama de hospital y David ligeramente reclinado a su lado…-¿Quieren ser los padrinos de Sebastian?-Interrumpió Cristina.

Emocionados Franco y yo nos miramos a los ojos… Sin duda lo haríamos. -Por supuesto…- respondo decidida-. El pequeño Sebastián será nuestro ahijado. 

David, Cristina y Sebastián pasan la noche de Navidad en el hospital. A las 7 de la noche pasamos a verlos y a brindar con ellos y desearles lo mejor. El bebé pasará unos días en la incubadora. Es muy pequeño. Pesó 1.800 kg y midió 45 cm. Pero se encuentra bien. Cristina está un poco delicada, perdió algo de sangre, lo importante es que se encuentra estable y se recuperará. David y Cristina se ven muy enamorados y Franco está tan unido a su hermano como antes. Como buenos tíos alborotados y recién estrenados y además futuros padrinos, decidimos ir a comprarle su primer regalo de navidad, claro que era un niño muy esperado y amado desde que todos supimos del embarazo.

La fiesta de Navidad es agradable. Los padres de Franco llevan regalos para todos, organizan un par de juegos para hacer amena la entrega de los regalos. Después de la oración de media noche, brindamos y cenamos en familia en el gran comedor. Alrededor de la una de la mañana llega la palomilla de Franco. Todos nos saludamos efusivos, cuando de pronto veo  llegar a la manzana de la discordia. Inmendiatamente desea llamar la atención. Aunque se me tuerce el estómago de verla finjo que no ocurre nada y me repito: “ Es nochebuena”...

La tía Lupita, hermana de mi suegra le dice:

-Pasa Diana, ¿Ya conoces a Sara? Es la esposa de Franco.

Franco al escuchar su nombre se vuelve hacia mi, percibiendo que la presencia de Diana no puede traer nada bueno. Ella me reta con la mirada. No sé que a  hacer. Si la saludo y me aplica la grosería de siempre, no me voy a arriesgar. Desde mi lugar, no me inmuto y le digo:

-Claro, la amiga de Franco que no me saluda…- Inclino la cabeza y le sonrío. Inmediatamente se acerca con toda la intención de saludarme y quedar bien con la familia de Franco. Antes de que lo haga, doy la vuelta y digo en público:

-Estimada familia, deseo decir unas palabras-. Extiendo mi mano para que Franco se acerque a mi. Él me mira nervioso. Sabe que puedo ser explosiva, entonces continuo-. Es muy grato para mí, pasar ésta Navidad con todos ustedes. En verdad me han hecho ser parte de esta familia. No les voy a negar que extraño a mis padres y a mi hermano, pero todo el cariño que me han brindado, han hecho qu esté viviendo una estupenda Navidad. Extrañamos esta noche a Cristina y a David, que ahora son como mis hermanos y mis suegros Aby y Raul me hacen sentir como su hija. Gracias por tanto cariño de verdad...- De pronto se me cierra la garganta y antes de ponerme a llorar les digo, levantando mi copa- ¡Feliz Navidad!

Franco me abraza y me da un beso. Nos integramos de nuevo a la fiesta y veo a Diana con su “mala leche de costumbre”.

-Ignórala…- agrega Franco.

-Lo intentaré…- digo suspirando.

Cerca de las dos de la mañana después de una charla con Chicho y Lobo, Sol se acerca a despedirse. Franco la observa con complicidad y veo como ella asiente disimuladamente. Se que se refieren a algo, por lo que creo se trata de Diana, quien está ligeramente pasada de copas.

Al despedirlos, sigo ignorándola. Si es necesario me tendré que despedir de ella, pero si puedo evitarlo lo haré.

-Déjenmeeee…

Curro la presiona para despedirse y llevársela, sin embargo Diana solo desea llamar nuestra atención con sus gritos.

Me armo de valor y me acerco.

-¿Qué necesitas Diana? ¿Podemos hacer algo por ti?

-¿Cómo te atreves a preguntarme eso?

-Diana, seamos honestas, no nos caemos bien, pero será inevtiable que nos sigamos viendo mientras tengamos amistades en común…

-Tú eres la intrusa… Tú no eres mi amiga… si el baboso de tu marido te escogió a ti me perderá para siempre.

Franco se acerca a ella y le dice:

-Basta Diana, no digas tonterías…

A los pocos minutos llega el padre de Diana. Ella al mirarlo se pone pálida. No entiendo bien la situación familiar, pero tengo muy claro que a su padre le tiene pavor.

De forma educada, el señor saluda, pide disculpas por lo ocurrido, y se la lleva cual quinceañera regañada. Todos permanecemos en silencio. Diana tiene un problema serio, entendí que no está bien, en el fondo sentí pena por ella, pero no sabía qué más podríamos hacerr por su salud.

Al final, nadie sabe quien llamó al padre de Diana. Todos evaden el tema y yo decido mantenerme al margen, decido no darle importancia, aunque me quedo preocupada. Miraba con pánico a su padre. 

Después de ayudar un poco a Aby a recoger la mesa y la cocina, salgo al jardín trasero donde aún se encuentran algunos familiares y amigos platicando en la fogata. El clima es sumamente agradable después de  tres inviernos en Europa, el cálido clima de la costa del golfo de México es un sueño hecho realidad.

Franco me sonríe y al verme me dice:

-Perdón por el mal rato

-Se que no es tu culpa, no soy tan insensible, es claro que tiene problemas...-dudo en preguntarle por la relación con su padre…

-Dejemos el tema por la paz…-me mira a los ojos y me derrito. Amo a este hombre, su mirada es suficiente para hacerme sentir hormigueo por todo el cuerpo. 

-¿Nos vamos a la cama…?

Continúa leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la App

Último capítulo

  • Mil días para conquistarte   EL FINAL

    Franco Desperté en una cama de hospital. La bala solo me hizo una herida superficial, la mala puntería de Diana me salvó. Cuando desperté pregunté por Sara. Entonces llamaron al médico. -Su esposa está bien. Tuvo un desmayo, y por su estado decidimos dejarla en observación, pero ella como el bebé están bien. -¿El bebé? -¿No lo sabía? Felicidades, van a ser papás. La noticia me cayó como agua fría, no estaba en nuestros planes inmediatos, pero eso podría ayudarnos a superar el mal rato que vivimos con los arranques de Diana. Diana fue detenida, los cargos intento de homicidio, extorsión y otros delitos menores. Con sus antecedentes de salud, estaría inernada en un hospital de enfermos mentales un buen rato. Me dio mucha tristeza que hubiera terminado de ese modo. Al poco tiempo, apareció su padre, Diana lo había mandado secuestrar para poder hacer de las suyas con total libertad, a veces no me da la cabeza

  • Mil días para conquistarte   ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE

    Sara Nunca había vivido ningún tipo de acoso. Aquel día, después de recibir varios mensajes y darle varias vueltas, traté de pensar en la gente que está a mi alrededor, solo se me venía a la cabeza el nombre de Carmela, y me parecía poco coherente que fuera ella, en realidad nuestro enojo no era para tanto. Sin embargo, el abogado pensaba que pudiera ser ella. Tenía acceso a mi teléfono, pues ella sabía mi nombre y tenía mis datos por la invitación a la convención, por otro lado, sabía muchos datos de mi vida en México, y me hablaba de mi hermano, ¿de dónde podría tener esa información? Solo que hubiese volado a México al mismo tiempo que yo o tenía un contacto siguiéndome. No me parecía tan importante la situación con Carmela como para que ella llegara a esos extremos. Con esas sospechas, las probabilidades caían sobre la amiga de Franco, Diana... Ella si tenía mucho coraje contra mí, estaba cegada por los celos, pero estaba internada en un hospital

  • Mil días para conquistarte   NECESITO UN ABOGADO

    Franco Compré un vuelo para el viernes, casi cinco días después de que Sara se había marchado, pero no había encontrado vuelos directos antes de aquel día, por lo que me puse en lista de espera. Por alguna razón sentía que debía estar con ella en estos momentos. No debí haberle hecho caso cuando insistió en que me quedara, pero se salió con la suya. Hablé con ella minutos antes de que su madre entrara a cirugía y la escuché nerviosa. Pensé que era la cirugía lo que la tenía inquieta, cuando recibí un mensaje en mi teléfono celular que decía: "Tú y la estúpida de tú mujer me la van a pagar, sé que ahora está sola". Lo primero que me vino a la mente fue Diana, pero ella estaba internada en un hospital de salud mental, no tenía acceso a la tecnología. Llamé por teléfono a Lobo, mi amigo, quien se encontraba en

  • Mil días para conquistarte   UN ENCUENTRO INCÓMODO

    Sara Amanecí con un terrible dolor de cabeza. A mi lado, Franco estaba recostado en la cabecera, se había quedado dormido auxiliándome en mi mala noche. El evento ya había terminado, habíamos acordado en desayunar con quienes quisieran unirse en el restaurante del hotel. Pero honestamente yo no estaba de humor para socializar. Además tendríamos que toparnos de nuevo con Carmela y era lo que menos me interesaba. Tal vez soy muy inmadura, pero prefiero no arriesgarme a cometer una locura. Sono el tintÍn de los mensajes de mi teléfono celular, raro que en domingo me busque alguien tan temprano. Sonó de nuevo. “Enana, urge que te comuniques a casa” Chocho Era mi hermano Alex, sin duda era importante.

  • Mil días para conquistarte   COMPLEJOS

    Franco Llegué al hotel a buscar a Sara. Ella estaba muy enojada, y con toda la razón. Carmela también me sorprendió, tal vez fui demasiado ingenuo. No se encontraba en la habitación, pregunté en recepción si la habían visto, pero no tenía mensajes ni nada. La busqué en el lobby, en el restaurante y en la cafetería del hotel. Busqué en los locales cercanos, sin éxito. La llamé varias veces, y le mandé varios mensajes. Deseaba hablar con ella y aclarar las cosas, pero ella deseaba su espacio, eso lo tenía claro. Elena, me prometió enviarme un mensaje por si recibía noticias de Sara, pero ya había pasado una hora y no había novedades. Cerca de las 12 de la noche, recibí un mensaje: "Me fui de marcha con los argentinos, no me esperes" Sara. ¡Dios! Con los argentinos, no solo se fue de fiesta con un grupo de cuatro eruditos en letras, eran cuatro hombres argentinos y la esposa de uno de ellos, que además de ser los más bul

  • Mil días para conquistarte   ¿CELOSA YO?

    Franco Metí la pata. Carmela, la esposa del cónsul de Francia en Madrid, está aquí. La mujer es atractiva y sabe que lo es, le gusta ser el centro de atención y por lo general lo consigue. Es sumamente efusiva, es de origen francés y creció en España. Su marido, es un hombre mucho mayor, sin embargo, llevan varios años de casados. Ella debe tener unos cuarenta años. Confieso que es fascinante conversar con ella aunque suele ser algo empalagosa. Y sin duda, comprendo que su actitud puede hastiar a cualquier mujer, más si Carmela habla con los esposos, novios, prometidos de cualquiera… No medí las consecuencias, nunca me había tocado estar en esa situación, pues los últimos tres años, yo siempre acudía solo a los eventos del gremio. A su marido le encantaba que su mujer fuera así, la observaba con una admiración que

Más capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status