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3. Me hará bien

Autor: Julycladel
last update Data de publicação: 2024-05-23 14:57:49

Los siguientes tres días de la semana se pasaron como un borrón, entre reuniones, trabajo en la oficina y uno que otro recorrido por el Hotel-casino Orion, lo que mantuvo a Alessia con su mente ocupada en sus deberes, dejando así, de lado la tristeza que le acarreaba el no quedar embarazada.

—Señorita Alessia, ¿va a salir? —preguntó Silvia, la recepcionista a la entrada del hotel.

—Sí. Silvia, por favor, si alguien me llama, guarda la razón, que no quiero saber nada más de trabajo de acá al lunes. Mañana vienen mis sobrinos, por favor avísale al cambio de turno, para que estén pendientes de ellos y los dejen entrar. Ya sabes —le pidió con un leve tono de advertencia en su voz, pues no deseaba que volviera a suceder lo de la vez anterior, pues los habían anunciado como si fueran desconocidos y no parte de la familia dueña del lugar.

—No se preocupe, que Bruce aprendió y no se volverá a equivocar —contestó la joven y mantuvo una sonrisa incómoda en su rostro.

—Nos vemos, ten buena noche —se despidió de la recepcionista y salió por la puerta principal del hotel.

Esa noche pensaba darse un tiempo a solas, libre y lejos de todos, así que, decidió no llevar su auto, para no tener nada de qué preocuparse. Se subió al primer taxi frente al hotel y le pidió que fuera hacia la salida de la ciudad. En ese camino conocía un pequeño y agradable bar, que la hacía sentir diferente a como lo hacía al estar en la zona de casinos… en su casino.

Era relajante que nadie la conociera, así que, entró con paso seguro ante el bullicio de la gente, se había recogido su cabello y maquillado con unas sombras azules, que le hacían resaltar sus ojos claros y su blanca piel. Caminó hasta la barra sin saber qué bebida pedir, así que, le agradeció al barman cuando le ofreció el menú de bebidas.

La luz era malísima, casi no podía ver los nombres ni el contenido de los cocteles, así que, decidió que el guapo chico detrás de la barra le preparara la bebida que creyera fuera la indicada para ella. Con una sonrisa coqueta, él se dispuso a preparar un coctel con varios colores y densidades, al que cada vez que una de las luces alumbraba, dejaba ver lo llamativo que era.

—Acá tienes, espero no haber fallado en la petición —comentó el chico y le guiñó un ojo, ante lo que ella le respondió con una sonrisa y llevó la copa a sus labios, para darle un pequeño sorbo.

—¡Está muy rico! —gritó Alessia por encima del sonido de la música—, ¡aunque está fuerte! —Hizo una mueca, pero volvió a beber otro sorbo, alegrando al barman.

El chico parecía interesado en continuar la conversación, pero un grupo se acercó a la barra con peticiones específicas, que lo obligaron a volver a su labor y Alessia prefirió apartarse un poco, dándole espacio a los recién llegados.

La mirada de Ale recorrió todo el lugar, por alguna extraña razón y, aunque todas sus noches estaban rodeadas de un ambiente festivo y similar, siempre que iba a ese bar, sí lograba sentirse relajada y en plan divertido.

En la esquina de la barra, una que, por cierto, parecía muy oscura e inexistente por momentos, un hombre llamó su atención. Muchas cosas estarían pasando por su cabeza, pues la mirada fija en el vaso de cerveza frente a él, ajeno a todo lo que sucedía a su alrededor, lo delataba. Ale se quedó mirándolo por un buen rato, mientras de sorbo en sorbo se acababa su coctel.

—¡Dame otro! —le pidió al barman y con una sonrisa le entregó la copa de vuelta.

—¿Igual? —preguntó el chico y ella asintió, sin importarle que su cabeza empezaba a estar un poco nublada.

El nuevo coctel no demoró en llegarle a sus manos y con esa misma prisa, empezó a beberlo, mientras seguía el movimiento de la mano del hombre, que agarraba el asa del vaso de cerveza y bebió un buen trago.

Ale no fue consciente del momento en el que se había levantado de su banca y caminó hacia el hombre, quien levantó la mirada, encontrándose los ojos verdes de este, con sus azules luceros.

—¿Todo bien? —le preguntó, dejando al hombre desconcertado.

—¿Te conozco? —Era raro tener una mujer a su lado, en especial tan preocupada por él, en un lugar lleno de desconocidos—. ¿Nos conocemos? —preguntó apenado, pues supuso que ella lo conocía de antes y él estaba pasando por la vergüenza de no reconocerla.

—No lo creo, solo que… ¿Está todo bien? —insistió.

—Oh, sí, solo estaba pensando y un poco abrumado, pues, soy nuevo en la ciudad —explicó.

Alessia sonrió, sintiendo una conexión instantánea con el desconocido. Algo en su mirada le transmitía una mezcla de tristeza y misterio que le resultaba intrigante.

—Entiendo. A veces es difícil adaptarse a un lugar nuevo —dijo Alessia, tomando otro sorbo de su cóctel—. ¿Quieres compañía? Siempre es mejor que beber solo.

El hombre la miró, sorprendido por su amabilidad. Asintió lentamente, y Alessia se sentó a su lado, colocando su copa sobre la barra.

—Soy Alessia, por cierto —se presentó, extendiendo la mano.

—Noah —respondió él, estrechando su mano con firmeza—. Encantado de conocerte, Alessia.

La conversación fluyó con facilidad. Hablaron sobre la ciudad, sus lugares favoritos y las pequeñas cosas que les hacían felices. Alessia omitió datos específicos de su trabajo en el hotel-casino y Noah compartió que había llegado para empezar un nuevo trabajo y dejar atrás un pasado complicado, pero no ahondó en explicaciones ni recuerdos.

—Suena como si hubieras tenido una vida interesante —comentó Alessia, interesada en saber más.

—Digamos que ha sido una montaña rusa —respondió Noah con una sonrisa melancólica—. Pero creo que este cambio me hará bien.

Alessia sintió un impulso de conocer más sobre este hombre misterioso, pero decidió no presionarlo. Ambos estaban buscando dejar de lado su pasado y sus motivaciones para cambiar. Así fuera por esa noche, él quería sentirse como “Noah”, no como “Noah el viudo”, “Noah el padre soltero”, “El pobrecito Noah” o “Noah el culpable” y tener a su lado a una mujer tan bella y chispeante lo ayudaba a recordar el hombre que alguna vez fue y que llevaba dormido en su interior un poco más de dos años.

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Comentários (4)
goodnovel comment avatar
Claudia Leonor Castillo
A ver qué más charlan
goodnovel comment avatar
Claudia Leonor Castillo
Dos desconocidos, en plan olvidó del pasado
goodnovel comment avatar
Claudia Leonor Castillo
Que buen ojo el de Alessia
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