Compartir

6. Traición

Autor: Julycladel
last update Fecha de publicación: 2024-05-31 07:00:45

—Chao, mi niño —se despidió Alessia del pequeño Scotty, que venía corriendo de vuelta a donde su tía, pues al ver a sus padres todo se le había olvidado por ir con ellos.

—Chao, tía Ale —contestó él y le dio un beso húmedo en la mejilla.

—Hola, preciosa —la saludó Gia y la abrazó con fuerza—. ¿Cómo se portaron mis pequeños?

Annie y Tommy se rieron por la forma en la que su madre los llamaba, definitivamente, nunca dejarían de ser los pequeños de mamá.

—Ellos muy bien, pero espero que ustedes se hayan portado mal —comentó Alessia con picardía, mientras miraba a su hermana y cuñado a los ojos.

Gia se sonrojó y Stephen sonrió.

—Oh, sí, de eso me aseguré —contestó él, haciéndola reír.

—¡Papá! —gritaron al mismo tiempo Annie y Tommy, pues no deseaban saber detalles de lo que sus padres hicieran los fines de semana solos.

—A mí no me dejan portarme mal —renegó Scotty y ahora los que se rieron fueron los hermanos mayores, mientras que sus padres se miraron sin saber qué decir.

—No es verdad que tus papitos se hayan portado mal, mi niño, solo es una broma, pero estoy segura de que disfrutaron su tiempo juntos de forma responsable —dijo Ale, explicándole al pequeño, pero más fue por ayudar a su hermana y cuñado.

—¿Haciendo cosas de esposos? —preguntó el pequeño y los demás asintieron.

—Así es, hermanito —dijo Annie y lo tomó en brazos.

Con esa explicación el pequeño quedó tranquilo, él no sabía lo que significaba qué eran “cosas de esposos”, pero sí sabía que eran cosas que sus papis hacían al estar solos, cuando ellos se quedaban con sus tíos o abuelos. Debían ser cosas divertidas, porque llegaban alegres, así como él también volvía a la casa.

Todos se despidieron, las mellizas se abrazaron y quedaron de verse en el transcurso de la semana, para ver algunas de las cosas del hotel-casino, pues, aunque Gia no trabajara allá, sí era parte de los dueños.

Al volver al interior de su apartamento, Ale no tuvo tiempo de pensar en nada, pues por más que su sobrina le hubiera ayudado a recoger el desorden, la cocina tenía una pequeña montaña de loza y algunos juguetes de su pequeño sobrino.

Al terminar de organizar, ya era hora de ir a la cama, pues al otro día se volvía a las labores en la dirección del Orion.          

La alarma sonó temprano, despertando a Alessia de su profundo sueño. Con un suspiro, se levantó y se preparó para el día. Sabía que le esperaban muchas responsabilidades en el hotel-casino Orion. Una vez lista, salió de su apartamento y se dirigió al trabajo, sin imaginar que ese lunes no sería un día cualquiera.

Al bajar a las oficinas del Orion, Alessia fue recibida por el bullicio típico del lugar. Saludó a algunos empleados y se dirigió a su oficina. Apenas había tenido tiempo de sentarse cuando su asistente, Corina, apareció en la puerta.

—Buenos días, señorita Alessia. Aquí tiene los informes de la semana pasada —dijo Corina, dejándolos sobre el escritorio.

—Gracias, Corina. ¿Hay algo más en la agenda de hoy? —preguntó Alessia, hojeando los documentos.

—No, eso es todo por ahora. Le avisaré si surge algo.

Alessia asintió y se sumergió en su trabajo. Sin embargo, su concentración fue interrumpida una hora más tarde por una llamada telefónica.

—Señorita Alessia, soy Brandon. Necesito hablar con usted de inmediato. Es algo urgente —dijo una voz seria al otro lado de la línea.

—Claro, Brandon —le dijo ella a su jefe de vigilancia, extrañada con su llamada a la línea directa.

—Le estoy enviando unas imágenes a su correo, por favor, véalas —le pidió el hombre, manteniendo la conversación por teléfono.

Alessia sintió como su corazón se aceleraba en su pecho, algo grave estaba pasando y no se le ocurría qué. Los segundos que su correo demoró en abrirse, le parecieron eternos, hasta que, vio algunas imágenes adjuntas, que descargó con un solo clic.

—¿Qué ocurre, Brandon? —preguntó ella, preocupada.

—Revise eso, por favor. Lo encontramos en las grabaciones de las cámaras de seguridad —dijo Brandon, con seriedad.

Alessia empezó a revisar las fotos, en ellas, se veía claramente a Corina, su asistente, hablando con alguien de la competencia en la salida del servicio de la parte trasera del Orion. La conversación parecía intensa y, en algunas fotos, se veía a Corina entregando documentos.

—No puede ser… —murmuró Alessia, sintiendo la furia crecer en su interior.

—También tenemos la grabación de video si desea verla —añadió Brandon.

—Sí, deseo verla. Ya mismo voy para allá —dijo Alessia, controlando su enojo.

Ale agradeció que Corina no se encontrara en su puesto de trabajo, porque no estaba segura de haber podido pasar por su lado sin decirle nada. Caminó con prisa hasta el Cuarto de cámaras, que quedaba dentro del casino. Iba tan concentrada en sus pensamientos, que ignoró a todos los que se cruzaron en su camino, aunque nadie se habría atrevido a saludarla, pues en su rostro y actitud, era evidente la molestia que la embargaba.

Bruce la recibió y antes de volver a tocar el tema, le pidió al hombre de vigilancia que lo acompañaba, que saliera y los dejara solos. Era mejor manejar las cosas con precaución.

Bruce buscó los videos en el sistema. En el video se veía claramente a Corina pasándole una carpeta a Antoine, el asistente personal de Rudolph McEntire, el dueño reciente de uno de los casinos cercanos, quien desde el principio había llegado con una actitud poco agradable hacia ella y su dirección del Orion.

—Hay más, porque ese video no nos asegura nada, aunque por la actitud, era obvio que estaba intentando ocultarse, entonces me fui hacia atrás en la grabación, siguiendo los pasos que la señorita Corina había seguido y acá está.

El nuevo video mostraba a Corina llegar al cuarto de archivo, en sus manos no llevaba nada, pero al momento de salir tras varios minutos, en sus manos llevaba la misma carpeta que más adelante le había entregado a Antoine.

Alessia no podía creer lo que estaba viendo. Se levantó de su silla con determinación y recibió el sobre que Brandon le tendía, donde sin necesidad de revisar, sabía que estaba las fotos y un CD con las grabaciones.

—Gracias, Brandon. Yo me encargaré de esto —dijo, apretando los puños.

Salió del cuarto de cámaras, caminó de vuelta a su oficina y fue directamente al escritorio de Corina. Sin mediar palabra, le hizo un gesto para que la siguiera. Corina, sorprendida, la siguió hasta la oficina.

—¿Qué sucede, Alessia? —preguntó, confundida.

—Esto sucede —dijo Alessia, arrojando las fotos sobre el escritorio—. ¿Cómo pudiste traicionarnos de esta manera?

Corina se quedó pálida al ver las fotos. Intentó balbucear una excusa, pero Alessia no la dejó hablar.

—Estás despedida. Quiero que recojas tus cosas y te vayas inmediatamente. No hay lugar para la deslealtad en este equipo —dijo Alessia, con firmeza—, y, agradece que no llamaré a la policía, porque si lo hiciera, saldrías derecho para la cárcel.

Corina lloró, intentó pedirle una nueva oportunidad, pero Alessia no la dejó. Ella era muy buena jefa, pero como bien lo había dicho, no permitía la deslealtad y la traición, por lo que, la mujer no tuvo más, que salir de la oficina y recoger sus pertenencias, siendo escoltada por uno de los hombres de vigilancia.

Ale agarró su celular y llamó a su hermano, quien no demoró en contestarle.

—Hola, Ale. ¿Todo bien? —saludó Paul.

—¡Necesito una asistente nueva! —dijo con rabia y frustración.

Continúa leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la App
Comentarios (3)
goodnovel comment avatar
Claudia Leonor Castillo
Que sepa que le dio a la competencia la tonta esa
goodnovel comment avatar
Claudia Leonor Castillo
Que buenos momentos familiares
goodnovel comment avatar
Claudia Leonor Castillo
jajajaja ellos se portan mal y llegan felices
VER TODOS LOS COMENTARIOS

Último capítulo

  • Millonaria en apuros   96. Especial Grace

    Grace se moría de ganas de ir a visitar a su amiga y a sus bebitas, ya estaban por cumplir su primer año y les había traído unos regalos especiales de París, pues era un viaje frecuente que hacía junto a su esposo, Pierre, quien tenía negocios y algunos programas de investigación en la universidad.—¿Estás lista? —preguntó Pierre al verla salir del baño, ya con el maquillaje listo y el cabello peinado en unas ondas grandes. Ella asintió.—¿Revisaste los resultados? —interrogó ella, mientras mordía su labio.Pierre sabía que estaba nerviosa, pero no lo quería admitir, así que no la presionó. Se acercó a su esposa, la abrazó para estrecharla contra su cuerpo y olió el perfume de su cabello.—Estás hermosa, mon amour. —Besó sus labios de forma profunda y la miró fijo a los ojos—. No voy a ver los resultados sin ti, así que te esperaré a que estés lista. Si han esperado este mes que estuvimos lejos, seguro que pueden esperar unos días más.Grace no dijo nada, solo apretó sus puños alrededo

  • Millonaria en apuros   95. Epílogo

    Andrea y Rose nacieron sin complicaciones, por parto natural, lo que fue una sorpresa para todos, pero un alivio sin igual. Rose fue la primera en nacer, tenía el cabello oscuro de su mamá, pero los ojos verdes como su padre, mientras que la pequeña Andrea nació rubia y con los ojos azules de su madre. Las dos pequeñas eran la combinación perfecta de sus padres, incluso sus personalidades, que, por el momento, parecían ser similares, aunque, a sus seis meses, seguían muy pequeñas como para hacerse una idea definitiva de sus formas de ser. Rose era más curiosa, siempre mirando todo con intensidad; Andrea, en cambio, parecía más tranquila, a gusto en los brazos de su madre o dormida en el pecho de su padre.Sus nombres los había escogido Alessia y cuando se los propuso a Noah, él no pudo sucumbir ante las lágrimas y la emoción. Esa era la forma en la que Ale elegía honrar a Andrea Rose Evans, mostrarle respeto y cariño, y demostrar lo importante que era en la vida de esta nueva familia.

  • Millonaria en apuros   94. Final

    Se acercó sin decir nada. Se sentó a su lado y le tomó la mano. Estaba helada. Nunca la había visto tan delicada e indefensa.—No tienes que hablar —dijo él en voz baja—. Solo… deja que yo diga algo.Ella asintió con los ojos llenos de lágrimas.—Me enojé contigo. Mucho —comenzó Noah, sin apartar la mirada de sus dedos entrelazados—. Me sentí traicionado, como si me hubieras arrancado el derecho a vivir todo esto contigo desde el principio. Como si no confiaras en mí.Una lágrima le rodó a Alessia por la mejilla, pero no intentó justificar nada.—Pero hoy… al verte ahí… —Tragó saliva con fuerza—. Alessia, pensé que te perdía. Y no hay enojo que supere ese miedo. No hay orgullo que valga más que lo que siento por ti.Le acarició los dedos con cuidado.—Te amo, Ale. Y no sé en qué momento exacto sucedió, pero te convertiste en el centro de todo. Tú, Charlie y ahora estos dos bebés que tienes en el vientre. Si tú me dejas… yo quiero quedarme. Quiero hacer esto contigo. Todo. Lo bueno, lo

  • Millonaria en apuros   93. Esa mujer

    Alessia permaneció en la cama y las lágrimas que había controlado al ver salir a Noah, al final abandonaron sus ojos en dos raudales silenciosos. Ella sabía que la reacción de él era algo que podía pasar y nadie más que ella tenía la culpa, en especial por haberle ocultado el embarazo, pero si tuviera que volver a pasar por lo mismo, lo repetiría, pues todo el tiempo tuvo en cuenta el bienestar de Charlie. El solo imaginar que Noah se hubiese quedado con ella y los bebés, pero que al niño se lo llevaran a un hogar de paso, era algo que no se perdonaría nunca, ni en esta o en otra vida.Ella se sentía sin fuerzas y con la cabeza más confundida de lo normal; sin embargo, se limpió con prisa el rostro al escuchar una dulce vocecita que se aproximaba a la puerta.—¡Ale! —gritó Charlie al entrar a la habitación y corrió hacia ella para saludarla.—Cariño… —contestó de nuevo en llanto, aunque estaba feliz de tener al pequeño de nuevo a su lado. Sus brazos le pesaron una tonelada, para poder

  • Millonaria en apuros   92. ¡Ellos me tienen a mí!

    No fue necesario preguntar en dónde quedaba la clínica, pues todos los datos los habían compartido en la revista y solo fue buscar, para llegar hasta ese lugar tranquilo y un poco apartado de caos de la ciudad.Charlie volvió a bostezar y él lo miró por el espejo retrovisor.—Ya llegamos, espera un poco e iremos a comer algo —propuso y el pequeño asintió.Se bajaron de la camioneta, Noah alzó a Charlie, ya no era tan pequeño, pero parecía su escucho ante lo abrumado que se sentía.En la recepción le dieron pronta respuesta de la habitación en la que Alessia estaba hospitalizada. No dio espera y subió al segundo piso.La habitación estaba cerca de la escalera y con cada paso que daba, sentía como si su corazón se fuera a salir. Golpeo suave y escuchó cómo en el interior alguien movía una silla. Al instante se asomó Alessandra y abrió los ojos ante la sorpresa de ver a Noah ahí; tragó saliva con un poco de dificultad y antes de abrir la puerta para dejarlos pasar, salió sin hacer ruido.

  • Millonaria en apuros   91. Nos vemos pronto

    Noah no paraba de dar vueltas en su cama, se sentía desesperado al pensar lo que le pasaba a Alessia en la clínica. Necesitaba saber qué fue lo que pasó para que ella terminara internada, pero sabía que esa no era una hora apropiada para llamar a Georgia y llenarla de preguntas.Se levantó de la cama, no tenía sentido seguir ahí sin conciliar el sueño. Llegó a la cocina para prepararse un poco de café, pero vio la luz de la casa encendida y se preocupó por la señora Gretel. Se apresuró en ir a verla y saber si necesitaba su ayuda; sin embargo, al llegar la mujer estaba igual que él. Como ya era costumbre, el insomnio se había hecho parte de su rutina desde hace muchos años y aprovechaba esas horas sin poder conciliar el sueño, para leer un poco y tomarse una taza de su té de frutas favorito.—Señora Gretel, ¿se encuentra bien? —le preguntó al tocar en la puerta trasera.Ella levantó la mirada y le sonrió, aunque le pareció extraño verlo a esa hora en su puerta. Sabía que de vez en cua

Más capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status