Masuk[SANTIAGO]
Entro a la casa y de inmediato veo a toda la familia reunida en la sala con una chica quien supongo que debe de ser Azul. Mi padre me ha comentado que estaríamos alojando a una chica que era hija de un muy buen amigo de suyo por un tiempo, ya que su amigo y la esposa habían fallecido. Lo que nunca me menciono es que la chica era tan guapa… Sus ojos azules están llenos de lágrimas y su cabello está bastante desordenado, pero así todo se ve bellísima. 《Santiago concéntrate, tienes novia.》 Me grita mi subconsciente mientras que mi madre se percata de mi presencia y me presenta.
— Azul, te presento a nuestro otro hijo Santiago. — Dice y ella se me queda viendo y luego de unos segundos se levanta del sofá para acercarse a mi y saludarme.
— Mucho gusto, soy Azul. — Se presenta.
— Hola, un placer. — Respondo.
Nos quedamos mirando uno a otro por algunos segundo o minutos… no lo sé, y luego ella regresa a sentarse en el sofá. No sé qué era lo que estaba sucediendo antes de que yo llegara, pero claramente no era nada bueno. — Me tendrán que disculpar, pero necesito salir a pensar... Me he dado cuenta de que todo este tiempo he estado equivocada con mis padres, en realidad, no sé muy bien que es lo que está sucediendo... solo sé que necesito pensar, estoy muy confundida y aturdida por lo que esta ocurriendo— Se explica enredándose en sus propias palabras.
— Comprendemos perfectamente, no te preocupes. Lo único no queremos que te pierdas, no conoces la ciudad— Comenta mi madre y me mira —Santiago, ¿Por qué no la acompañas? — Sugiere mi madre.
Yo me la quedo viendo para saber si realmente ha querido decir eso y me doy cuenta de que sí, de que esta hablando en serio — Por mí no hay problema, ¿Quieres ir a caminar por la playa? — Le ofrezco.
— ¿Tienes tiempo? — Cuestiona con dudas y asiento.
— Por supuesto, no se diga más, vamos... — Le dejo saber, y por su parte no dice nada más y se levanta del sofá y camina hacia la puerta. Vuelvo a tomar mis llaves, abro la puerta y salimos.
Estamos caminando hacia la playa sin decir una palabra y solo puedo ver de reojo que hay lagrimas corriendo por su rostro y por alguna razón, siento el impulso de quitarlas una a una… no sé qué es lo que le está sucediendo, pero no me gusta verla así. — Perdóname, no estoy pasando mi mejor momento. — Expresa con lágrimas en su rostro, pero esforzando una sonrisa.
— No te preocupes, si me permites puedo preguntarte algo... — Digo con precaución.
— Si, lo que quieras... — Responde de inmediato.
— ¿Qué es lo que sucede? Si es que quieres contarme claro... — Cuestiono.
— Necesito hablarlo con alguien, ¿Por qué no contigo? — Comenta cuando ya hemos llegado a la playa y nos sentamos en un área solitaria —Básicamente lo que sucede es que toda mi vida creí que mis padres no me querían y por eso me habían dejado en Londres yendo de internado en internado y luego viviendo sola allá mientras estudiaba, pero no, ellos me amaban y solo me estaban protegiendo porque estoy en peligro. Es más, ellos han sido asesinados y no tengo ni la menor idea de que es de lo que me tengo que cuidar o quien les ha hecho eso. He dejado todo en Londres, me he venido a vivir a un país que no conozco con gente que a pesar de que es muy amable tampoco conozco y me siento totalmente sola. — Me deja saber y coloca su cabeza entre sus manos y yo solo puedo observarla.
— No sé qué decirte Azul, es muy fuerte todo lo que me cuentas, solo puedo ofrecerte que si hay algo en lo que te puedo ayudar cuenta conmigo... Es más, me gustaría poder ser tu amigo. — Ofrezco y no estoy seguro de donde han venido esas palabras, pero es lo que me nace decirle.
— Gracias Santiago, eres muy amable, se que debo ser fuerte y salir adelante... será difícil, pero lo lograre. Ahora cuéntame de ti. — Comenta quitando las lágrimas de sus ojos.
— No hay mucho que contar, crecí aquí en Barcelona, así que toda mi vida está en esta ciudad y soy arquitecto al igual que mi padre y el tuyo… también soy un músico frustrado— Digo y rio ante esto ultimo.
— Interesante, ¿Y porque eres músico frustrado? ¿No se te da bien o no se te ha presentado la oportunidad? — Me pregunta.
—Supongo que falta de tiempo por el estudio de arquitectura que tenemos con mi padre— Explico y nos quedamos en silencio.
Estamos perdidos con nuestras miradas en la inmensidad del mar en completo silencio cuando mi móvil comienza a timbrar. Miro a la pantalla y es Marina. Al mirar la hora me doy cuenta de que se me ha hecho tarde, y es que me he olvidado por completo de que había quedado con ella. Atiendo la llamada. — Amor, lo siento... Se me ha hecho tarde, ya salgo para tu casa, ¿vale? — Le dejo saber y por suerte ella no me hace ningún escándalo ni nada por el estilo accediendo a que vaya por ella en una hora.
Una vez que termino la llamada, miro a Azul y ella tan solo me da una leve sonrisa — Azul, me tengo que ir; me había olvidado de que había quedado con mi novia y unos amigos para salir. — Informo, y de repente se me ocurre que una forma de hacerla sentir mejor es invitarla a que conozca algunas personas aquí. — Si gustas ya que es sábado podrías venir con nosotros. ¿Qué dices? — Propongo
Ella sonríe y asiente— Eso suena bien, me hará bien para despejarme un poco. ¿Dónde irán? — Me pregunta.
— Primero nos juntaremos en casa de mi amigo Marcos y luego creo que iremos a alguna discoteca o algo. ¿Vienes? — Explico.
— No veo porque no... — Responde de inmediato y sonrió.
— Bueno regresemos a casa a cambiarnos. — Sugiero y nos levantamos y emprendeos camino de regreso a casa.
[AZUL]Cada día junto a él es una aventura, desde el día que lo conocí mi vida ha cambiado por completo. Aun recuerdo cuando me subí a aquel avión en Londres y lloraba al tener que dejar esa tierra donde prácticamente había pasado toda mi vida. Las memorias de lo que sentía y de lo roto que estaba mi corazón parece ahora muy lejano, pero apenas ha pasado un poco más de un año y medio desde aquel día que conocí al hombre que ahora duerme a mi lado.Ya llevamos más de cinco meses de casados y cuatro viviendo en esta enorme casa que hemos prometido llenar con nuestros hijos. Me hizo pasar un mes recorriendo lugares preciosos de Italia y es algo que le agradeceré eternamente, su sorpresa ha sido única. Aun recuerdo su advertencia de q
[AZUL]No sé muy bien cómo es que hemos llegado al recinto donde celebraremos la boda. Santiago no ha dejado de besarme durante todo el camino y la verdad es que creía que perderíamos el control en aquella limusina, agradezco que el divisor entre el chofer y nosotros no permitiera que viera la manera tan indecente que nos estábamos besando. Supongo que es normal que nos cueste esconder tanta pasión, pero realmente me hubiera muerto de vergüenza si le teníamos que decir que nos deje solos un tiempo para hacer el amor allí dentro.— Y aquí estamos... ¿Lista? — Me pregunta con una sonrisa cómplice antes de que abran las puertas del salón.— Es difícil estar lista para este momento, pero aquí estoy.— Le respondo con una enorme sonrisa al ver esos ojos café que me miran con tanto amor.— Lo sé...—Segun
[AZUL]El inmenso portal doble de madera se abre y esté es el gran momento de mi vida. Tomada del brazo de mi casi suegro al que yo considero un padre, camino lentamente el largo pasillo de la iglesia bajo la atenta mirada de todos los invitados. Me tiemblan las piernas y lo único que deseo es no caerme. Fijo mi mirada al final del pasillo y ahí está él... se ve indescriptiblemente guapo «¿de verdad me casaré con él? ¿O será un espejismo?» Nuestras miradas se cruzan y hasta llegar a su lado no habrá fuerza humana que vaya a separarlas. Lo veo sonreír y automáticamente mis nervios se diluyen haciendo que quiera caminar más rápido de lo que estoy haciéndolo en este instante.Al fin lo tengo enfrente de mi con ese esmoquin que tan bien le queda, sus ojos al igual que los míos están cristalinos, retenemos las lágrimas
[AZUL]Estoy en mi lugar favorito en el mundo, sus brazos. Estamos en la tina que extrañamente esta dentro de la habitación a pocos metros de la cama en dónde hace pocos minutos hicimos el amor de una manera única. Creó que este es el mejor momento para hablar del tema.— Mi amor...— Le digo para llamar su atención ya que está perdido dibujando figuras imaginarias sobre mi espalda.— Dime mi niña.— Me responde volviéndome a acercar sobre su pecho y apoyando su cabeza sobre mi hombro.— He estado pensando bien lo del nombre de nuestra hija y creo que he encontrado uno que nos gustará a ambos.— Comento sonriente al recordar nuestros desacuerdos en este tema.— Soy todo oídos... —Expresa y sé que está sonriendo por el tono de su voz.Realmente espero que le guste el nombre porque he estado d&iacu
[SANTIAGO]Con sus manos entre las mías y sus ojos vendados desde hace mas de 10 minutos la ayudo a bajar del auto después de aparcar enfrente de nuestro destino.— ¿Dónde me estás llevando amor mío?— Me pregunta con esa sonrisa que se ha convertido parte esencial de mi vida.— Tres pasos más y te prometo que te quito la venda.— Respondo entusiasmado.— Uno... dos... tres...— Cuenta mientras sigue caminando.Su acción me hace reír y por ende desconcentrarme un poco de este momento romántico. — Vaya que eres literal eh... — Le digo sin poder parar de reírme.— Tú fuiste el que me dijo tres pasos... — Se defiende inocentemente mientras intenta buscar mi rostro con una de sus manos.Esquivo su mano para que no pueda tocarme y hago que siga caminando hasta que finalmente llegamos al sitio ad
[SANTIAGO]La veo sentada en el asiento del pasajero en el auto mientras se mira en el espejito de la visera y se arregla su cabello; luce tan preciosa que solo tengo ganas de perderme en sus labios. Si fuera por mi, la llevaría de regreso a nuestra futura casa para recorrer todos los rincones mientras le hago el amor, la he extrañado tanto en esté corto tiempo que estuvimos alejados que siento que la necesito más que nunca... sin embargo mi familia nos espera para almorzar; cosa que ella no se imagina.— ¿Dónde me llevas ahora?— Me pregunta al ver que he tomado otro camino.— A almorzar... mi hija y tú deben alimentarse.— Explico.&







