Inicio / Romance / Novia Sustituta del Multimillonario / Capítulo 5. Cosas Clara. ¿Maura Steel?

Compartir

Capítulo 5. Cosas Clara. ¿Maura Steel?

Autor: GINNA R.
last update Fecha de publicación: 2025-11-20 01:51:30

POV Lira

​La mañana llegó y con ella un nuevo enfrentamiento. La amenaza de la noche anterior me había tomado por sorpresa, dejándome sin la reacción digna que merecía. Solo había asentido como una sumisa, cediéndole el control. Me rehusaba a permitirle creer que podía tratarme de ese modo. Este acuerdo era de ambos, y yo exigía el mismo respeto que él esperaba de mí.

​Después de colocarme el vestido de diseñador que Sandy había dejado, me dirigí al comedor. Esta casa era tan enorme que sentía que jamás iba a acostumbrarme a tanto lujo. Sin duda, esto estaba lejos de la vida que alguna vez pensé vivir. Aun con Simon, nunca aspiré a tanta opulencia.

​Knox ya estaba en la cabecera del comedor, su vista fija en un periódico de finanzas. Tomé asiento en el lado opuesto y esperé paciente a que el chef sirviera el desayuno y se retirara para darnos privacidad.

​—Buenos días, Knox —saludé.

​—Buen día, Lira. ¿Tuviste buena noche? —Su pregunta era mera cortesía, pues ni siquiera se molestó en mirarme.

​—Pudo haber estado mejor —respondí.

​Knox bajó el periódico. —¿Algo que no sea de tu agrado? Si es así, solo debes decírselo al mayordomo; lo resolverá al instante.

​—Lo agradezco. Pero esto es algo que no puede resolver el mayordomo.

​Despegó su mirada del periódico y me observó con intensidad.

​—¿El malestar es conmigo? —Tomé un sorbo de té y, con un leve movimiento de cabeza, asentí—. Dime entonces.

​—Tenemos un acuerdo, Knox. Tú ganas algo y yo también; es un negocio rentable. Por lo tanto, te pido que no vuelvas a amenazarme con la seguridad de mi bebé —Sostuve su mirada mientras ladeaba un poco la cabeza, mis ojos en los suyos—. No lo permitiré. Espero que puedas entender, o temo que este acuerdo fracasará.

​Me observó con intensa fijeza y, después de segundos de evaluar mi rostro, sonrió, pero aquella sonrisa estaba lejos de ser alegre; más bien demostraba sorpresa y un respeto forzado.

​—Hasta un animal herido saca sus garras cuando la situación lo amerita —Dijo, apoyándose en la mesa en un intento de acortar la distancia—. Bien, Lira, no amenazaré de nuevo a tu bebé. Pero tú vas a alejarte de manera definitiva de Simon, o en serio tendremos problemas.

​—No me acerqué a Simon y tampoco tengo intención de hacerlo —respondí con firmeza—. Esta es tu casa. Si él entró aquí, es porque lo dejaron entrar. Antes de explotar contra mí, soluciona el problema con tu personal.

​El comedor se llenó de una risa ronca, llena de sorpresa. Su expresión de seriedad se desvaneció por segundos, y la imagen que vi me hizo estremecer. Un calor extraño me invadió. No podía negar lo apuesto que es Knox, pero su expresión enojada y distante siempre opacaba aquello. Pero con esta acción, sus rasgos hermosos me cautivaron por completo.

​—Señora Spencer —anunció al dejar de reír—. Por favor, ponga orden en casa. Yo estoy muy ocupado para dar esas directrices. Además, es su función; ser la señora de la casa y controlar al personal es lo menos que puede hacer.

​—¿Te burlas de mí? —Knox se encogió de hombros mientras volvía a tomar su periódico—. Perfecto. Pero hago constar que intenté llevar las cosas de buena manera.

​Me puse de pie y me encaminé hacia la salida del comedor, irritada, tal vez por la plática o por lo que esa sonrisa había ocasionado en mí.

​—¡Lira! —Me detuve al escuchar mi nombre bajo el marco de la puerta—. No has desayunado, y ese bebé que defiendes no va a crecer si tú no te cuidas.

​Llevé por inercia mis manos a mi vientre aún plano. Knox tenía razón; debía hacer lo necesario por el bien de mi pequeño.

​—Siéntate, Lira. También tenemos que hablar sobre esta noche. La cena en casa de la familia Lenux será un punto de reunión intenso. Annabell y Simon estarán allí.

​Volví a tomar asiento y, mientras devoraba mi desayuno, lo escuché de manera atenta. Esta noche empezaba nuestra venganza, y yo debía estar a la altura, ser la señora Spencer en todo el sentido de la palabra.

​—¿Cuándo me dirás qué es lo que intentas recuperar? —Pregunté de manera directa.

​—No es algo que tengas que saber —respondió con sequedad.

​—Soy parte de esto y prefiero saber todo para poder hacer mi trabajo de la mejor manera. Si ese secreto involucra a mi hijo, exijo saberlo.

​—No es tu asunto, Lira. Concéntrate en escoger un lindo vestido y las joyas que usarás. No necesito nada más.

​—Eso ya lo hizo Sandy, seguramente. Me aburro aquí —me quejé.

​—Búscate un hobby. Cualquier cosa. Si es público, mejor. "La mujer de Knox Spencer se da una vida de reina" apuesto a que vendería en las páginas de chismes.

​—Ese es justo el problema; no quiero una vida pública. Adoro lo sencillo.

​—Con Simon tenías todo menos sencillez y estabas dispuesta a casarte con él. No te quejes ahora.

​—Pues mira cómo terminó... No quería más de eso.

​—Pero estás aquí. Entonces, Lira, ya no tienes opción a quejarte. Solo aceptar esta vida, porque no tendrás otra, no por ahora.

​—Señor Spencer —El mayordomo llamó con cautela—. La señorita Steel pide verlo.

​La expresión de Knox se tensó. Terminó su vaso de jugo y, sin decir nada, se puso de pie y salió del lugar.

​Me quedé allí, observando su figura desaparecer por el umbral de la puerta. Un poco intrigada por la tensión en él al escuchar aquel "Señorita Steel". Sin duda debía ser alguien importante o, peor, un problema.

​Terminé mi desayuno y decidí volver a mi habitación; aún no me acostumbraba a este lugar. Al llegar a las escaleras, algunos sollozos llamaron mi atención.

​Mi mente me indicó seguir mi camino, pero mi cuerpo fue más rápido y siguió la dirección por donde se escuchaba aquello. El llanto de mujer provenía de su despacho. La puerta estaba entreabierta y dentro pude verlo a él, abrazando a la mujer que lloraba aferrada a su pecho.

​—Tienes que entender, Maura, esto es algo que debo hacer —le dijo Knox en voz baja. Su voz salió cálida y llena de cariño. Parecía quererla.

​—No puedo aceptar que vivas con otra mujer. Te amo, Knox —Mi respiración se cortó al escuchar aquello—. No voy a poder, quiero estar contigo, te necesito.

​Y lo siguiente fue un beso. Ella se puso de puntillas y tomó los labios de Knox, mientras yo seguía estática, sin capacidad de reacción.

Continúa leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la App

Último capítulo

  • Novia Sustituta del Multimillonario    Capítulo 75. Locura de Simón

    POV NARRADOR​La ciudad de Nueva York estaba bajo un estado de sitio invisible. Knox Spencer no había regresado para negociar, sino para asfixiar. Desde su centro de mando, había logrado que las cuentas de Simon fueran congeladas y que sus propiedades fueran rodeadas por investigadores privados y fuerzas de seguridad. Pero Simon, en su desesperación, se había atrincherado en la antigua mansión Spencer con Lucas, convirtiendo el lugar en una fortaleza legal y física.​Mientras tanto, en una suite privada de un hotel, Estela Hoggings observaba el horizonte con el corazón en un puño. Sabía que sus dos hijos estaban a un paso de un fratricidio que no tendría vuelta atrás.​La puerta se abrió con violencia. Maura, la mujer que alguna vez fue la prometida perfecta para Knox, entró con la elegancia de una pantera y la furia de una tormenta.​—¿Cómo puedes estar aquí sentada, Estela? —lanzó Maura, arrojando un periódico sobre la mesa—. ¡Knox está destruyendo el nombre de la familia! Está actu

  • Novia Sustituta del Multimillonario    Capítulo 74. De regreso

    POV NARRADOR​Knox entró en el despacho oculto de la villa. No era el lugar donde guardaba sus mapas de navegación, sino una habitación blindada detrás de una estantería que Lira nunca había visitado. Allí, bajo una lona, descansaba un servidor satelital de alta frecuencia y tres maletines de aluminio.​Con movimientos mecánicos y precisos, Knox abrió el primer maletín. Dentro no había recuerdos, sino seis pasaportes con diferentes nombres, teléfonos encriptados y dispositivos de acceso a cuentas en paraísos fiscales que no habían sido tocadas en meses.​Encendió el monitor. La luz azul iluminó sus facciones, que ahora parecían talladas en granito. Sus dedos volaron sobre el teclado.​—Habla Knox Spencer —dijo por un canal de voz —Estoy de vuelta, informa la situación. ​Al otro lado de la línea, en una oficina acristalada en Londres, un hombre que no había dormido esperando esta llamada se enderezó en su silla.​—Señor Spencer... pensamos que no volveríamos a saber de usted.​—Menos

  • Novia Sustituta del Multimillonario    Capítulo 73. Se lo ha llevado

    POV NARRADOR ​La isla de São Pedro era un paraíso de roca volcánica y buganvillas, un rincón del Atlántico donde el tiempo parecía no tener jurisdicción. Durante trescientos sesenta y cinco días, Knox Hoggings —ahora bajo el nombre de Christopher Vance— se había asegurado de que cada centavo que salía de sus cuentas fuera rastreado, limpiado y difuminado. Había contratado a ex-agentes del Mossad para vigilar el perímetro de la villa de forma invisible. Se había convencido de que era intocable. ​Ese fue su primer error. El segundo fue subestimar la paciencia de un hombre que no tiene nada más que perder que su propia cordura. ​Era una tarde inusualmente calurosa. Knox había bajado al pequeño puerto de la aldea para recoger unos repuestos para el generador de la casa. Lira se había quedado en la terraza sombreada, observando a los gemelos jugar en una pequeña piscina inflable. ​Analia intentaba atrapar el agua con sus manos pequeñas, mientras Lucas, con esa energía arrolladora que t

  • Novia Sustituta del Multimillonario    Capítulo 72. Paz antes de la tormenta

    POV NARRADOR​La noche en São Pedro no era oscura, era de un azul profundo y aterciopelado, salpicada por tantas estrellas que la superficie del océano parecía un espejo roto de plata. El aire olía a salitre, a jazmín nocturno y a la leña que se consumía lentamente en el pequeño brasero de la terraza.​Dentro de la villa, el silencio era sagrado. Los gemelos, rendidos tras un día de perseguir olas y recolectar caracolas, dormían profundamente. Lucas, con su pequeño puño cerrado cerca de la mejilla, y Analia, abrazada a su peluche de conejo. Knox los había observado durante diez minutos antes de cerrar la puerta, con una sonrisa que no le cabía en el pecho.​Lira lo esperaba fuera, sentada en un columpio de mimbre que miraba directamente al acantilado. Llevaba puesto uno de los camisones de seda que Knox le había comprado en su último viaje a Lisboa; una prenda que fluía con la brisa como si fuera parte del agua.​—Se han quedado fritos —dijo Knox, acercándose por detrás y dejando sus

  • Novia Sustituta del Multimillonario    Capítulo 71. Descenso

    POV NARRADOR​La mansión Spencer, que alguna vez fue el epicentro del poder y la elegancia, se convirtió en cuestión de semanas en un mausoleo de mármol y resentimiento. Simon White no se mudó a ella para disfrutarla; se mudó para habitar el hueco que Knox había dejado, como si al respirar el mismo aire estancado pudiera descifrar el rastro de su huida.​Los primeros días fueron los peores. Simon deambulaba por la guardería a oscuras, sosteniendo el papel arrugado del ADN como si fuera un talismán. Había ganado. La ciencia decía que él era el padre. La ley decía que los niños le pertenecían. Pero la realidad le gritaba que no tenía nada.​—¡Búscalos en las listas de vuelos privados de las Bahamas! —gritaba Simon al teléfono a las tres de la mañana, con una botella de whisky medio vacía sobre el escritorio que alguna vez perteneció a su hermano—. ¡Revisa las cuentas en las Islas Caimán! ¡Knox no puede haber movido tanto dinero sin dejar una huella!​Annabell entró en el despacho, con e

  • Novia Sustituta del Multimillonario    Capítulo 70. huida

    POV NARRADOR​El sol de la mañana se filtraba a través de las cortinas de seda de la mansión Spencer, pero no había rastro de la calidez dorada del día anterior. El aire se sentía estático, cargado con el olor rancio de una tormenta que finalmente había estallado.​A las nueve de la mañana en punto, una caravana de vehículos negros frenó en seco frente a la escalinata principal. Simon White bajó del primer coche con la energía de un hombre que camina hacia su coronación. En su mano derecha apretaba un sobre lacrado con el sello del Laboratorio Central de Genética y la firma de la Corte Suprema. Era su mazo, su guadaña, el papel que le daría el derecho legal de entrar y desmantelar la vida de su hermano de una vez por todas.​—¡Abran la puerta! —gritó Simon hacia los guardias de la entrada, pero se detuvo en seco al notar algo extraño.​No había guardias. Las garitas de seguridad estaban vacías. Las cámaras de seguridad, que solían seguir cada movimiento con su ojo mecánico, parpadeaba

Más capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status