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03: ¡Ustedes la mataron!

Autor: Vox Cor
last update Fecha de publicación: 2024-03-18 13:45:44

La castaña había tenido noches malas, pero la que había tenido con las pesadillas de ser ella misma la mujer a la que apuñalaban sin piedad, subía al top de las peores.

Jack la mira con horror, abriéndole la puerta del carro.

—Santa virgen, ¿en dónde quedó tu positivismo?

—En el caño. Tú ganas, no iré.

Antes de que Eva salga del auto su amigo la toma por la muñeca y pone su cara seria, dándole a entender que ella debe subir.

—A mi jefe nadie le queda mal. Ni siquiera su propia esposa. Nunca.

—De acuerdo.

Aunque no le importa demasiado molestar a una persona que no conoce realmente, sabe que debe ser responsable y agradecida con el tiempo tan limitado del jefe de su amigo.

—Su tiempo es oro.

—Lo sé, me lo has dicho desde que nos conocemos.

Jack suelta una risita nostálgica mientras pasa una mano por su cabello, conteniendo las ganas de decirle algo que lo consume.

—¿Te puedo decir...?

—Dímelo ya. —Eva echa la cabeza hacia atrás.

—¿No tenías algo mejor que ponerte?

—¿De qué estás hablando? Es mi mejor ropa.

—¿Tú mejor...? ¿QUÉ?

—Pues lo siento, ¿de acuerdo? No es mi mejor ropa pero es lo que tuve ánimo de ponerme porque ¿adivina qué? ¡Tengo tres horas para desalojar el apartamento!

Aquello le había caído como un balde de agua fría la noche anterior cuando, desesperada por entrar a su hogar para sentirse segura, consiguió aquél papel de desalojo en la puerta.

Lógico. Presentó una renuncia y por ende cortaron los beneficios que la compañía le daba, y con ello la permanencia gratis en ese lugar.

—Pues qué bueno, ya no tengo que preocuparme por un posible hurto a mi persona viniendo de nuevo a este cuchitril.

—¿Es en serio, Jack?

Él ríe un poco.

—Tranquila, si mi jefe te da el trabajo jamás tendrás que preocuparte por nada más. Te lo prometo. Serás la mejor versión de ti.

Ella asiente, sintiéndose bastante negativa por todo lo que le ha estado ocurriendo.

Tal parece que la vida no quiere que ella sea feliz, mucho menos su mejor versión.

¿Qué tanto mal podría haber hecho en su otra vida para pagarlo de esa forma?

En cuanto termina de formular la pregunta anterior en su cabeza, sus ojos se abren de par en par ante la mansión del famoso matrimonio Keller.

Su amigo le abre la puerta pero ella no puede mover un músculo porque esa mansión solo parece sacada de la televisión.

—¿Qué hacen tus jefes para tener todo esto...?

—Salvan a la humanidad, Eva. Crean vacunas y medicamentos exitosos. La pareja explosiva de químicos, los Keller.

Cuando su amigo le hace una seña para que camine hasta la mansión ella sabe que debió prestar más atención a la ropa que debía ponerse porque fácilmente con ese aspecto que tiene puede parecerse a la mujer que en este momento riega el jardín.

El timbre es tocado y antes de que pasen cinco segundos una cara amable se hace ver en la entrada de la casa.

—Joven Jack, señorita, adelante. —El mayordomo  los hace pasar.

Eva queda con la boca abierta al ver en la entrada un perfecto arco brillante, hecho de... ¿oro? Imposible, no pueden tener el oro de esa forma, ¿o sí?

—Sí, es oro —Jacky le susurra.

La castaña se siente abrumada por la cantidad de cosas lujosas que se ven dentro. Y no quiere imaginar siquiera cuánto dinero tiene esa familia porque además del arco de oro, la colección de fotos de diferentes autos lujosos, helicópteros y yates con la marca Keller le da mucho a su imaginación.

—Jack, a tiempo. —Una voz dentro del despacho hace que a Eva se le erice la piel.

—Eva, entra, no muerden.

Eva pone un pie dentro dirigiendo primero su mirada a su amigo con una sonrisa tímida, y cuando ve al hombre sentado en el escritorio y a la mujer en la silla detrás  del escritorio su garganta se seca.

—¿Estás bien, linda? —la mujer habla—. Parece que viste un fantasma...

—¿Eva?

Jacky toca su hombro, preocupado, y ella ve al matrimonio fijamente.

¡Son ellos! ¡Ellos son la pareja que asesinó a la mujer anoche!

Quiere decir algo pero antes de hablar, el hombre imponente y de aura oscura se le acerca.

—Mucho gusto, ¿Evangeline? Mi nombre es Magnus Keller. —Toma su mano para darle un beso corto que la deja congelada—. Y esa mujer hermosa de allá es mi esposa, Irina Keller.

Eva sabe que está en problemas cuando asiente lentamente y nota la mirada de Irina en su muñeca derecha, porque allí tiene el otro juego de las pulseras que hizo con su madre. Y justo sobre el escritorio, al lado de un lapicero, está la pulsera que perdió anoche.

—Jack... ¿podrías dejarnos a solas con Eva?

El amigo de la chica aunque preocupado por el silencio de Eva, sabe que no puede pasar nada malo con los Keller, así que sale del despacho cerrando la puerta.

—¡Ustedes la mataron!

Magnus tapa su boca acorralándola con rapidez en la pared cercana, viéndola con una mirada que ella jamás ha visto en su vida.

Siente el corazón en su garganta, y él puede sentir las palpitaciones de la chica en sus labios al estar en contacto con la palma de su mano.

Para él es tan excitante que quema.

—Amor, necesitamos ayuda. —Magnus ve a su esposa. Y Eva jura que la mataran aquí mismo.

Irina se levanta de su asiento mirando con mucha atención la escena porque también le gusta. Le gusta ver la mirada confusa y llena de terror de esta chica que no conoce.

—Niña. —Pasa una de sus uñas por el cuello de Eva—. Lo que has visto, no es lo que crees.

Eva intenta zafarse de la atadura del hombre, pero él la tiene tan atrapada y es tan fuerte, que no puede con él.

—Telma, amor, ¿puedes entrar?

Magnus ve los ojos de Eva, asustados, quita con su pulgar una de las lágrimas que corren por las mejillas de la chica, y suspira cuando Telma entra y Eva pierde el aliento.

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Último capítulo

  • Nuestra Inocente Secretaria    EPÍLOGO (P.2)

    Tiempo después.—¡Dexter! ¿en dónde están? Por favor no me asusten.Me llevo una mano a la cabeza sintiendo cómo rápido el dolor se hace presente. No puedo creerlo.No tenía un dolor de cabeza como este desde hace mucho tiempo.Sigo buscando a mi pelirrojo y a Milán en toda la casa pero no los consigo. Entonces, con el mal presentimiento en mi pecho, tomo el teléfono para llamarlo, sin embargo, recibo una llamada primero.—Señor Bustamante —le saludo—. Buenos días.—Muy buenos días Evangeline, feliz cumpleaños —me desea, así que sonrío un poco—. Disculpa que interrumpa un día tan importante como hoy, pero necesito el informe para esta noche. Mañana el señor Simmons viene a Washington y me gustaría no tener que molestarla a primera hora, ya que está de vacaciones.Me desplazo descalza por toda la cocina buscando una pista de algo que me diga en dónde está mi hijo y Dexter, pero no hay nada.Resoplo.—No se preocupe señor Bustamante. Esta noche le haré llegar el informe.—Gracias Evang

  • Nuestra Inocente Secretaria    EPÍLOGO (P.1)

    3 meses después.Narra Evangeline.Mi piel se eriza por el recuerdo de las cosas que viví en el lugar que justo ahora están derrumbando.—Ya pasó. No volverán —me dijo mi terapeuta en la última sesión, cuando le conté que cada que veía ciertas cosas que me recordaban a la violación, mi mente se quedaba en blanco de repente y solo podía sentir desesperación.Respiro profundo cuando siento la mano de Dexter tocarme, y le sonrío. Él ha sido tan paciente, cariñoso, especial, único, conmigo, y con mi hijo. Nos hace tanto bien que tengo miedo de algún día perderlo.The Tempting cae por completo con el último movimiento de la máquina demoledora, y siento finalmente el alivio en mi pecho.El lugar donde todo comenzó se ha ido para siempre.La paz que esto me genera hace que con algo de nervios me recueste del hombro de Dexter mientras caminamos tomados de la mano.Hemos tenido un par de citas después de lo ocurrido en la corte, pero nada fuera de lo normal, pues este se ha mantenido ocupado r

  • Nuestra Inocente Secretaria    FINAL.

    —¡Fue el mejor sexo de mi vida! —vociferaba el guardia que le había facilitado el arma a la rubia a cambio de sexo.El juicio se volvió a postergar para cuando Magnus se mantuvo en un estado vacío y sin reacción. Ante ello Pitter accedió a hacerle un examen psicológico al ojiazul, y le detectaron trastorno explosivo intermitente con cierto nivel de inclinación al trastorno antisocial de la personalidad.Se entrevistó a su madre y hermano que viajaron de Edimburgo, y el psiquiatra concluyó que todo se debía al entorno en que creció, y los traumas que pensó había podido controlar. Sin embargo, aquello no fue un limitarte para su condena, pues dictaminaron cincuenta años de prisión en total de todos los cargos, con asistencia semanal al terapeuta y administración de medicamentos.Ese mismo día del juicio se le cedió la total custodia a Evangeline de su hijo. Y ella sabía que sólo sería cuestión de tiempo para cambiarle el apellido, pues no quería que Milán creciera con aquél peso sobre

  • Nuestra Inocente Secretaria    81: Ya no les pertenezco.

    —¡Eva, volveremos por ti!Ante el recuerdo de Irina gritándole aquello, la castaña se despierta sobresaltada.Ha pasado una semana y media.Salió del hospital dos días después porque las lesiones de su anterior accidente en el auto se habían agravado con la fuerza bruta que los Keller la trataron. Jack fue a Gales para cuidar de ella y su hijo, mientras Renaud se encargaba de todo el papeleo incluso con Pitter para llevar el caso a Washington, mientras los Keller estaban encarcelados en Gales.El mismo día en que dieron de alta a la castaña, su mejor amigo le informó que estarían trasladando a los Keller a Washington para el primer juicio. Ella también debía irse, pero prefirió tomar un vuelo a Londres ya que Dexter todavía se encontraba bajo observación.Para cuando Eva entró a su habitación y se consiguió con los padres del chico se sintió muy mal, pensando que estos la acusarían, pero fue todo lo contrario, ya que tras ganarse a Milán con una paleta, le dieron miradas de compasión

  • Nuestra Inocente Secretaria    80: Eres nuestra, Eva.

    Nota: contenido sensible.En el preciso momento en que Evangeline ve cómo Irina le arrebata a su hijo justo antes de poner un pie fuera de la cabaña, y siente las manos de Magnus doblegarla, su garganta se seca.No quiere ver a Milán a los ojos porque este se pondría a llorar, pero no hace falta que lo haga porque el niño patalea en los brazos de Irina, llorando por su madre, cuando la rubia se lo lleva.Justo ahora cuando Magnus la sostiene sin ella poder defenderse cómodamente, cuando es arrastrada a la habitación de nuevo, cuando es tirada a la cama, y los ojos azules intensos toman las cuerdas para atarla a la cama, piensa en todas las veces que se derritió por esta misma escena, una que ahora tiene un significado muy diferente para ella.Ya no podrá ser sumisa queriendo serlo. Esto es una violación a todo lo existente. Sabe que no habrá piedad, compasión, ni nada que pueda detenerlos a querer hacer de ella lo que les plazca.Y lo ve en los ojos de ambos cuando Irina también entra

  • Nuestra Inocente Secretaria    79: Locos de "amor".

    El pelirrojo abre los ojos, sobresaltado, y la enfermera le pide que respire profundo antes de hablar; pero a Dexter no le importa un carajo respirar bien en este momento.—Evangeline y su hijo...Para de hablar porque el dolor en su pecho llega y entonces recuerda. Magnus le disparó, sin compasión alguna. Ese psicópata tiene a Evangeline y al pequeño Milán, quién sabe bajo qué circunstancias. El solo pensarlo le acelera los latidos del corazón.—Tranquilo por favor. Debe mantener reposo unos días. Esta mañana vino un...—¿Esta mañana? —inquiere desconcertado—. ¿Cuándo ingresé?—Ingresó ayer en la tarde señor French... Intentamos localizar a algún familiar pero no...—¡No, no, no!El pelirrojo intenta quitar todo de su cuerpo. Está listo para salir a buscarla y rescatarla, pero entonces la enfermera lo sostiene justo cuando baja de la camilla y se tambalea. Para cuando Dexter alza la vista se encuentra con el detective Walsh en la puerta. Lo recuerda porque él fue el encargado del ca

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