MasukSteve Tres días después de despertar, me dieron el alta médica, desde entonces Lara y yo no nos despegamos, papá le autorizó un permiso especial para que estuviera conmigo. Hoy es el día de la primera audiencia, espero que las cosas marchen como deben y esto se termine lo más pronto posible. —¿Listo? —la voz de mi madre me saca de mis pensamientos. —Mas que eso, necesito cerrar este asunto de una vez por todas —respondo sacando el aire que no sabía que estaba conteniendo. —Steve, tranquilo mi vida, ya muy pronto podrás retomar tu vida y al fin... —Espero que hayas guardado el secreto, no quiero que ella sepa nada de nada —la veo acusador, se que con Lara no tiene control. —Te lo juro por tu vida, que es lo más importante para mí, que ni la he visto —pone las palmas frente a mi rostro. —Y a su madre. —¡Santo cielo! ya es tardísimo, debes irte ya —empieza a empujarme a la puerta. —Lo sabía, no puedes quedarte callada. Má, se supone que es una sorpresa, Lara no podía sa
Lara No imaginaba que despertando tendría tanta fuerza, pienso en luchar para safarme de su agrarre, más mi mente se bloquea en cuanto siento su aliento en mi cuello; el juego de celos infantiles supero por mucho a todas mis fantasías con Steve. Por un segundo olvido donde estamos y me dejo llevar por sus caricias, sus delicados besos, la cálidez de su cuerpo, todo es tan bello, tan irreal, que da miedo abrir los ojos y darme cuenta que solo es parte de mi imaginación. Me aferro a su brazo fuerte, no lo quiero soltar. —Jura que no me dejarás —suplica en voz baja y sus manos me sujetan con fuerza. No logro responder con palabras, solo asiento con la cabeza y paso mis brazos por su cuello, bajo mi trasero siento un bulto grande y duro que va creciendo cada vez más: doy un pequeño salto en sus piernas, Steve, se burla sobre mi hombro y no deja que me levante. —¿Tan rápido rompes tu promesa? —sonríe pegando su frente en la mía. —No... No es eso —respondo apenas, por fin abro los oj
Steve Ambos guardan silencio unos segundos, mamá baja el rostro y papá se aclara la garganta en varias ocasiones sin saber cómo decirle, lo que sea que tenga que decir, así que tomo la iniciativa. —Mejor dicho, ¿lograron encarcelar a Aria Sims? —pregunto sin rodeos. —Lo sabías —afirma mi padre ya cansado —por un lado, eso es un gran alivio. —¡Clark! —mamá lo reprende. —Mujer, así es más fácil contarle la verdad. —Acaba de despertar ¿Cómo se te ocurre semejante bobada? —Mami, no es ninguna bobada, si eso me trajo a estar inconsciente veinte días —aprieto su mano y regreso la vista a papá para escuchar su explicación —adelante pá, te escucho. —Como bien sabes, su verdadero nombre es Aria Sims, es experta en calcificación de documentos y suplantación de identidad, la información que conseguiste fue de gran ayuda para el caso, sin embargo, no estaba al cien por cien —asiento, yo sabía que faltaban datos —lo que nadie se imaginó nunca, es el motivo de sus mil personalidade
Belém Pasaron varias horas, la desgraciada de Gilda acaba de llegar hace escasos cinco minutos, los abogados de los Ritchson ya tienen casi mi sentencia en el bolsillo, y yo estoy a un paso de reventar del coraje. —¿Por qué tardaste tanto en llegar? Esos malditos ya tienen el caso armado, no me van a dar salida —le reclamo con los dientes apretados. —En eso te equivocas Aria —responde masajeando sus sienes. —Entonces explícame ¿Por qué sigo aquí dentro? —Lo saben todo —suelta con una exhalación pesada. —¿De que hablas? ¿Cómo qué lo saben todo? Habla, no te quedes ahí sentada sin decir ni hacer nada —mr pongo de pie y camino de un lado a otro por la sala de interrogatorios. —Desde que te llamas Aria Sims, los matrimonios, los seguros de vida, todas las veces que has sido viuda con todos y cada uno de tus nombres, y el plan que tenías para Steve Ritchson. —Es imposible, ninguno pudo rastrear nada en años, he estado limpia todo este tiempo... Mientes, es eso ¿verdad? Lo
Lara En cuanto salen los de seguridad con la loca de Belém, corro a ver cómo se encuentra Steve, se derrumba en su silla detrás del escritorio, alcanzo a ver marcas de uñas en su cara y su cuello, cierro los puños para no gritar, algo en mi interior se enfurece sin control. —Ya estás bien —me giro a ver a Harlie —ve por el señor Ritchson y habla a su casa, por favor comunícate con la señora Isabella, ambos tienen que ver a su hijo —ella asiente y sale a hacer lo que le pido. —Regreso enseguida, no me tardo —dice ya saliendo. —Llama a una ambulancia —Steve habla con dificultad para respirar —tenía algo en las uñas que no me deja respirar. Lo reviso y veo una gota de líquido amarillo resbala por su cuello, saco el móvil y hago lo que me pide mientras intento que no pierda el conocimiento, Harlie entre y al vernos se acerca para continuar con la llamada. —Steve, Steve, no te duermas, mírame por favor —la desesperación me invade y algunas lágrimas resbalan por mis mejillas sin
Belém La voz firme de Steve irrumpe entre nosotras, es como el filo de una daga que corta ambos lados, el silencio se instala implacable en la oficina; unos segundos más tarde lo veo llegar al teléfono fijo y marcar a seguridad, Recursos Humanos y jurídico. —¿Es un chiste? No puedes hacerme esto —reclamo con los ojos aguados sin derramar mis lágrimas —no puedo creer que nos hagas esto, solo por una vieja que no sabe cuál es su lugar frente a mi —me señalo afirmando con seguridad cada palabra. —¿Una vieja? —pregunta Steve. —Si, yo solo hacia lo que la señora de la casa hace, defender lo que es suyo, y tú —intento acercarme, las dos desgraciadas de diseño me cierran el paso —largo de aquí —hablo entre dientes con un tono amenazante. —¡Ups! —Harlie se burla colocando una mano en su boca —creo que eso no se va a poder. En serio Belém, estás completamente loca, sola te creaste tu mentira y te la creíste, cuando entraste a trabajar hasta te tenía respeto, ahora solo das lástima —







