共有

Quiero matar a mi esposo
Quiero matar a mi esposo
作者: Maye Lyn

Su despertar

作者: Maye Lyn
last update 公開日: 2025-04-16 01:36:46

Un pitido me saca de la nada, un sonido agudo que me taladra los oídos como si alguien estuviera clavándome un cuchillo en la cabeza.

Abro los ojos, o lo intento, porque todo está borroso, blanco, cegador. ¿Dónde m****a estoy? Mi cuerpo pesa una tonelada, como si me hubieran atado a la cama con cadenas invisibles. Siento algo en la boca, un tubo o qué sé yo, y quiero arrancármelo, pero mis manos son un desastre: lentas, torpes, moviéndose en cámara lenta como si no fueran mías. Joder, ¡muévanse! El pitido sigue, más fuerte, y mi pecho sube y baja rápido, demasiado rápido. Estoy perdiendo la cabeza.

De repente, hay ruido: pasos, voces. Unas manos me agarran, frías, rápidas. Alguien me quita el tubo de la boca, y toso como si me estuvieran arrancando los pulmones. Respiro, o lo intento, pero el aire raspa como vidrio. Miro alrededor: paredes blancas, máquinas, cables pegados a mi piel como si fuera un maldito experimento. Un hombre con bata blanca está encima de mí, sus ojos detrás de unas gafas que me miran como si fuera un bicho raro.

—Tranquila, estás en el hospital —dice, y su voz suena lejana, como si viniera del fondo de un pozo—. Has despertado de un coma. Nueve meses. ¿Entiendes?

¿Nueve meses? ¿Coma? Quiero gritarle que no entiendo una m****a, que no sé quién soy, que mi cabeza es un puto vacío, pero mi lengua no se mueve. Abro la boca, y nada. Ni un sonido. Solo un jadeo débil que no dice nada. Mis manos tiemblan, suben a mi cara, y toco mi piel: está seca, extraña, como si no me perteneciera. Miro mis brazos: cicatrices por todos lados, cortes blancos, una quemadura en la muñeca izquierda que parece reciente, un óvalo feo que me quema al rozarlo. ¿Qué me pasó? Intento buscar algo, un recuerdo, un nombre, lo que sea. Nada. Es como si mi mente fuera una caja vacía, y lo único dentro es este momento: el pitido, el hospital, el ahora.

—Vamos a sedarte, es por tu seguridad —dice el doctor, y antes de que pueda protestar con los ojos, porque es lo único que me funciona, una aguja entra en mi brazo. Todo se nubla otra vez, y caigo en la oscuridad como si me empujaran a un abismo.

[]

Cuando despierto de nuevo, el pitido sigue ahí, pero más suave, como un sonido lejano. Mi cuerpo no pesa tanto, y mi cabeza está más clara, aunque sigue siendo un desastre. Abro los ojos, y la habitación es la misma: blanca, estéril, con cables todavía pegados a mí como si fuera una maldita marioneta.

Pero algo es diferente.

Me siento… no sé, como nueva, como si me hubieran reiniciado.

Intento recordar algo, cualquier cosa, y solo viene una imagen: yo despertando antes, tosiendo, con esos doctores encima. Eso es todo. Nueve meses en coma, dijo el tipo, y no tengo ni un pedazo de lo que fui antes.

¿Quién era? ¿Qué hice para terminar aquí?

Un crujido me saca de mis pensamientos. La puerta se abre, y entra él. No es un doctor, eso lo sé de inmediato. Es alto, joder, demasiado alto, con un traje negro que se le pega al cuerpo como si lo hubieran cosido encima. Lleva un ramo de rosas rojas en la mano derecha, y me mira fijamente, como si me conociera de toda la vida. Su pelo es oscuro, despeinado, cayendo sobre su frente, y sus ojos… Dios, sus ojos son grises, fríos, como el filo de una navaja, pero hay algo caliente detrás, algo que me eriza la piel.

¿Quién es este tipo?

Mi corazón da un salto, y no sé si es miedo o qué m****a es.

Se acerca, avanza despacio, como si temiera asustarme y tira las rosas en una mesa al lado de la cama como si no le importaran mucho. Se detiene a mi lado, tan cerca que puedo olerlo: tabaco, madera quemada, un aroma que me penetra los sentidos, como si debiera decirme algo, pero no lo hace, no sé quién es.

Me mira, y joder, es guapo. Mandíbula dura, una cicatriz fina cruzándola como si alguien hubiera intentado cortarle la cara y no pudo. Sus labios se curvan en una sonrisa que debería ser cálida, pero no la siento así, quizás porque no llega a sus ojos.

—Al fin despiertas, Anya —dice, y su voz es grave, profunda, como si el diablo mismo estuviera susurrándome al oído.

¿Anya?

¿Esa soy yo?

Quiero preguntarlo, pero mi garganta sigue hecha m****a. Él se inclina, y antes de que pueda procesarlo, sus labios rozan mi frente, cálidos, firmes. Mi piel se enciende donde me toca, y no sé si quiero apartarme o que se quede ahí para siempre.

Levanta la cabeza, y sus ojos grises se clavan en los míos, tan cerca que puedo ver las motas oscuras en ellos. Quiero hablar, decir algo, pero mis labios tiemblan como si fueran de gelatina. Y entonces, joder, me besa.

Sus labios caen sobre los míos, duros, seguros, como si tuviera todo el derecho del mundo a hacerlo. Mi cabeza da vueltas, y por un segundo me pierdo en él: su calor, su sabor, la forma en que su mano sube a mi cara y me agarra como si fuera suya.

Pero no sé quién es. No tengo ni puta idea de quién es este hombre que me besa como si me hubiera extrañado por años. Me aparto, o lo intento, porque mi cuerpo no me obedece del todo, y él se queda ahí, mirándome, con esa sonrisa torcida que me pone los nervios de punta.

—¿Quién eres? —logro graznar, mi voz ronca, débil, pero al fin sale algo.

—Soy Lev —dice, y se sienta en el borde de la cama, su peso hundiendo el colchón—. Tu esposo.

¿Esposo? Mi cabeza da un vuelco. Miro mi mano izquierda: no hay anillo, solo cicatrices y esa quemadura fea. Intento buscar algo, un recuerdo de una boda, de él, de cualquier cosa. Nada. Es un blanco total.

Pero joder, si este tipo es mi esposo, tengo un gusto de puta madre. Es todo lo que una chica podría querer: alto, fuerte, con esa vibra de peligro que te hace querer correr y quedarte al mismo tiempo. Y dice que es mío.

Me gusta cómo me mira, como si quisiera meterme en su cabeza y no soltarme nunca, pero hay algo en su voz que me eriza la piel, un filo escondido debajo de esa dulzura que suena a puro veneno.

—¿Qué me pasó? —pregunto, y mi voz tiembla un poco, aunque intento que no se note.

—Un accidente —responde, y sus ojos se apartan un segundo, como si no quisiera mirarme mientras lo dice—. Estuviste nueve meses fuera, Anya. Pero estás aquí ahora. Conmigo.

¿Accidente? ¿Qué clase de accidente me deja en coma nueve meses y me borra la cabeza? Quiero apretarlo, sacarle más, pero él se levanta y camina hacia la ventana. Se quita la chaqueta, y joder, casi pego un salto. Su camisa se pega a unos hombros anchos, músculos marcados, y cuando se da la vuelta, veo una cicatriz en su hombro que asoma por el cuello. Jesús, ¿así se ve mi esposo? No recuerdo ni mi maldito nombre, pero juro que recordaría si un hombre así se hubiera metido conmigo en la cama. Mi cuerpo se calienta solo de pensarlo, y me odio por eso. ¿Qué me pasa? No parece que sea una chica tímida, no si terminé con alguien como él.

—¿Qué te pasó a ti? —suelto, señalando su hombro con la barbilla.

Él se gira, lento, y sus ojos me clavan al colchón.

—Esto —dice, tocando la cicatriz con dos dedos— es lo que nos une, Anya. Pronto lo entenderás.

—¿Estabas… conmigo en el accidente?

—Algo así. Pero vayamos paso a paso, no quiero agobiarte y los doctores dicen que debes descansar. Pronto podré llevarte a casa. Nada es lo mismo sin ti. Yo no soy el mismo sin ti.

Su voz tiene ese tono otra vez, dulce y muy peligroso, como si me estuviera ofreciendo un trato que no puedo rechazar. Quiero tocarlo, sentir esa cicatriz bajo mis dedos, pero algo me para. Mi piel se eriza, y no sé si es porque quiero que me bese de nuevo ahora mismo o porque, en el fondo, no le creo una m****a. ¿Quién eres, Lev? ¿Y qué carajos me hiciste?

この本を無料で読み続ける
コードをスキャンしてアプリをダウンロード
コメント (5)
goodnovel comment avatar
Jisel Romero
Empieza una nueva vida para Anya
goodnovel comment avatar
Patricia Mars
Todo lo que él dice sueñas mentira
goodnovel comment avatar
Diana S
Empieza buenísima
すべてのコメントを表示

最新チャプター

  • Quiero matar a mi esposo    Epílogo

    BORISLa puerta se abre poco después de la medianoche.Nikita entra, deja una bolsa en el suelo y se quita los zapatos sin preocuparse por la arena que todavía tiene adherida a las suelas. Lleva el cabello recogido, ropa oscura y el cansancio de varios días sobre el rostro. Me observa desde el otro extremo de la sala mientras cierra la puerta a su espalda.Llevo demasiado tiempo esperando este momento. Aun así, antes de acercarme necesito escucharlo.—¿Ya está hecho?Nikita baja la mirada hacia sus manos y se quita los guantes. Los deja sobre la mesa y vuelve a mirarme.—Sí. Ya soy oficialmente una mujer soltera. Viuda, digamos.Cruzo la distancia entre nosotros.Le sujeto el rostro y la beso. Nikita apenas tiene tiempo de respirar antes de que mi boca vuelva a cubrir la suya. Sus brazos rodean mi cuello, sus dedos se hunden en mi cabello y tira con fuerza, obligándome a levantar el rostro para besarme mejor. Me devuelve cada caricia con la misma intensidad, apretándose contra mi cuerp

  • Quiero matar a mi esposo    Final 3

    NIKITALev Zaitsev lleva diez minutos intentando sacar un anzuelo de una rama.Lo observo a través de la mira telescópica del rifle, esperando que descubra que seguir tirando del sedal solo consigue doblar más la rama. Evan permanece a su lado con otra caña entre las manos. El niño intenta ayudarlo, Lev le pide que retroceda y vuelve a tirar. La rama termina soltándose de golpe y lo golpea en el hombro.Evan se lleva las manos al vientre y comienza a reír. Yo aparto un momento el rostro del arma porque también me hace gracia.—Eres un desastre —murmuro.Estoy oculta en el segundo piso de una construcción abandonada, a ochocientos cuarenta y seis metros del lago. Quité uno de los cristales para que el disparo no tuviera que atravesarlo y cubrí el cañón con una tela que impide que el sol delate mi posición. El viento llega desde el oeste, estable y débil. Lev permanece de perfil, completamente expuesto.Podría matarlo desde aquí.La bala entraría por encima de la oreja y no tendría tiem

  • Quiero matar a mi esposo    Final 2

    Lev Zaitsev guarda fotografías familiares en el pasillo.No esperaba encontrar tantas. Hay una de su boda, otra de Vera embarazada y varias de los niños ocupando casi toda una pared. En algunas, Lev mira directamente a la cámara. En otras parece no saber que alguien lo está fotografiando. Sostiene a su hijo dormido, le limpia la boca a la niña o permanece sentado en el suelo mientras los dos juegan encima de él.Las observo con las luces apagadas.Llevo cuarenta minutos dentro de la propiedad y nadie ha notado mi presencia. Repetí durante semanas los horarios de los guardias, las zonas que alcanzan las cámaras y los minutos que tardan en realizar cada cambio. Aun así, vine preparada para descubrir modificaciones. Lev conserva algunas costumbres. Cambia a sus hombres, refuerza las puertas y compra equipos nuevos, pero continúa confiando demasiado en los lugares que considera suyos.La casa tampoco parece pertenecer a un hombre que ha construido su poder sobre cadáveres. Hay juguetes de

  • Quiero matar a mi esposo    Final 1

    LEV—Cierra el paso del oeste antes de que anochezca y desvía los cargamentos hacia el norte —ordeno mientras mi hijo intenta subirse a mi espalda—. Si el capitán protesta, recuérdale que perdió el derecho a opinar cuando vendió información a nuestros competidores.Mi segundo confirma las órdenes y termina la llamada. Dejo el teléfono sobre la alfombra y sujeto al niño antes de que caiga sobre su hermana. Tiene tres años, demasiada energía y la certeza de que cualquier cosa dentro de esta casa le pertenece. La niña, que acaba de cumplir uno, está sentada entre mis piernas golpeando uno de sus juguetes contra el mapa que extendí para trabajar.Hace años necesitaba presentarme en cada reunión para que los hombres recordaran quién daba las órdenes. Ya no es necesario. Mi nombre continúa al frente, aunque cada vez permito que otros ocupen la silla visible. Ellos reciben a los proveedores, inspeccionan los puertos y escuchan las quejas. Yo decido qué ruta se abre, qué alianza conviene y en

  • Quiero matar a mi esposo    Último intento

    SEIS MESES ANTESBORIS—No permitas que me duerman antes de entrar.Nikita intenta levantar la mano para tocar el armazón metálico que le han colocado alrededor de la cabeza, pero el temblor no le permite llegar muy lejos. Le sujeto los dedos y los devuelvo con cuidado sobre la sábana. Cuatro tornillos mantienen la estructura fija a su cráneo. El anestésico local evita que sienta las heridas, aunque desde que comenzaron a prepararla tiene los ojos llenos de lágrimas.—Tienen que hacerlo cuando empiece el procedimiento —le explico.—Antes no. Quiero verte hasta que cierren la puerta.—Voy a estar detrás del cristal. Podrás verme desde la mesa.Ella mira al doctor para comprobar que digo la verdad. El hombre lleva más de veinte minutos explicándonos otra vez lo que harán, los riesgos y todo cuanto puede salir mal.—Durante la primera parte permanecerá despierta —le asegura el doctor—. Necesitamos comprobar el lenguaje, la memoria y la respuesta de sus extremidades mientras colocamos los

  • Quiero matar a mi esposo    Acuerdo de paz 3

    LEV—¿Siempre se queda tan callado después de pasar la noche con una mujer? —pregunta Vera mientras compara el número de un camión con el registro que sostiene en sus manos. Estamos en el primer acceso del norte, rodeados por varios hombres que fingen no haberla escuchado. Ella marca una casilla, pasa a la siguiente página y aguarda mi respuesta como si acabara de preguntar algo relacionado con las rutas.—No suelo hacer… este tipo de cosas, como dije, me gusta separar el trabajo de lo personal.—Entonces me siento especial.—Deberías concentrarte.—Puedo revisar números y hablar al mismo tiempo. Anoche también hice varias cosas a la vez y no escuché ninguna queja.Le quito los documentos antes de que continúe y compruebo las cifras. Vera se ríe, satisfecha por haber conseguido incomodarme delante de mis hombres. Desde que salimos de la residencia no ha mostrado vergüenza ni arrepentimiento por lo ocurrido en su habitación. Me recibió para desayunar con el cabello mojado, habló del tr

続きを読む
無料で面白い小説を探して読んでみましょう
GoodNovel アプリで人気小説に無料で!お好きな本をダウンロードして、いつでもどこでも読みましょう!
アプリで無料で本を読む
コードをスキャンしてアプリで読む
DMCA.com Protection Status