MasukAl día siguiente del accidente de Taddeo, Alondra fue dada de alta, su padre fue a buscarla mientras expresaba lo contento que estaba de tenerla de vuelta.
—No sabes lo contento que estoy de que hayas vuelto a nuest
Alondra había leído días atrás la carta de Felipe, sintió una profunda tristeza en su corazón, cada letra a pesar de darle aliento fue como pequeñas espinas clavadas en su corazón, lo había juzgado mal o mejor dicho ambos se juzgaron mal, se habían hecho mucho daño, el amor es como una planta que hay que atender y cultivar para que no se marchite, fueron tantas omisiones, se ocultaron tantas cosas.
Felipe llamó a Manolo, su amigo casi como un padre lo atendió en la primera timbrada y sin dejarlo hablar le dijo —¿Dónde carajo estás? ¿Qué pasó lograste convencer a Alondra de que no se casara?—No, no logré convencerla, a esta hora debe ser la esposa de Cristiano —expresó con tono de derrota.
Dieciocho meses despuésDurante todo ese tiempo, era mucha el agua que había corrido debajo el puente, se había logrado divorciar de Felipe con la ayuda de su padre, no lo había vuelto a ver, aunque los niños mantenían contacto con sus abuelos paternos y su tía Camilla, quienes se los llevaba continuamente a casa de los Ferrari, incluso a veces se quedaban durmiendo allá, pero a Felipe fue como si la tierra se lo hubiese tragado.Ella por su parte había realizado diversos cursos todos en el área de diseño de modas, diseño de moda
Alondra había preparado todo para su viaje, eran dos semanas que debía pasar lejos de sus hijos, de quienes nunca se había separado, había pasado un poco más de una semana desde la situación que vivió, pero durante todo ese tiempo Felipe ni siquiera había llamado, resultó tan mal padre como mal esposo, pero no pensaría más en él.En ese momento veía con mucha alegría un clavel blanco que desde hacía dos días atrás aparecía en la peinadora de su habitación con una nota, la primera decía “Nunca es tarde para emprender un nuevo rumbo, vivir una nueva historia o construir un nuev
Al día siguiente del accidente de Taddeo, Alondra fue dada de alta, su padre fue a buscarla mientras expresaba lo contento que estaba de tenerla de vuelta.—No sabes lo contento que estoy de que hayas vuelto a nuestro lado, ya verás que juntos superaremos todos estos momentos, volverás a ser la misma chica alegre que iluminaba y daba alegría a nuestra casa —manifestó con una sonrisa ilusionado.Ella le causó tanta ternura la expresión de su padre y sin siquiera pensar muc
Felipe salió y vio reunido a sus padres, su hermana, Anabella y Sebastián uno sentado al lado del otro y Matteo. Al verlos todos alzaron la vista, él se dirigió a su padre —Papá necesito que vengas conmigo, para que traigas a los pequeños Taddeo y a Val.—¿Hablaste con Alondra? —interrogó.