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Capítulo 3

作者: Elena
last update publish date: 2026-01-24 12:55:58

Punto de Vista de Aria

Antes de que pudiera reaccionar o responder, la atmósfera cargada fue abruptamente destrozada por alguien aclarándose la garganta.

—Alfa, algo urgente. Sube —llamó la persona.

Espera, ¿acaba de decir "Alfa"? ¿A quién se refería? Ciertamente no era a mí, ¡así que debía ser Cain! La comprensión me golpeó como una tonelada de ladrillos: nunca me dijo que era el Alfa. El bastardo. Había mantenido ese detalle crucial oculto de mí.

Lo empujé, mi frustración desbordándose.

—¿Alfa? ¿Por qué no mencionaste eso? —exigí, mi voz teñida de ira.

Cain se encogió de hombros, su expresión imperturbable.

—Nunca preguntaste, y no pensé que fuera importante mencionarlo —dijo con indiferencia.

Me volví hacia el tipo que nos había interrumpido, quien ahora miraba al suelo con un toque de vergüenza.

—¿Qué manada es esta? —pregunté, tratando de mantener mi voz estable.

—Silvercrest —respondió en voz baja.

En el momento en que sus palabras se registraron, mi mundo se vino abajo. No debería estar aquí, especialmente no con Cain. Si él descubría quién era yo realmente, no tenía dudas de que el vínculo de compañeros no significaría nada. La fachada encantadora desaparecería, y estaría enfrentando la ira completa del Alfa.

Pero si Cain era de hecho el Alfa de Silvercrest, ¿por qué no era la figura amenazante que había esperado? La sonrisa encantadora y las palabras burlonas parecían estar en desacuerdo con la imagen de un líder despiadado. Lo miré de nuevo, tratando de reconciliar al tipo encantador frente a mí con el formidable Alfa que se suponía que era.

Mientras la mirada de Cain se desviaba de nuevo hacia el hombre que nos había interrumpido, no pude ignorar la oscuridad subyacente en sus ojos. El comportamiento gentil era solo una capa superficial; debajo de ella, había un aura inconfundible de autoridad y crueldad. El equilibrio de poder era claro, y el peligro de cruzarlo era real.

Mi corazón se aceleró mientras procesaba la nueva realidad. Esta no era una manada ordinaria, y Cain no era un compañero ordinario. Las apuestas acababan de aumentar, y el camino hacia adelante era cualquier cosa menos certero.

Aunque era agudamente consciente del peligro en el que estaba, habiendo descubierto que Cain era el Alfa de la Manada Silvercrest, no podía negar el destello de oportunidad que se presentaba. La comprensión era una espada de doble filo; por un lado, me exponía a un riesgo inmenso, pero por otro, ofrecía una herramienta potente para ejecutar mi tan esperada venganza. Cain, mi compañero, ahora se erigía como la clave para desbloquear mis planes, una pieza fundamental en mi intrincada red de venganza.

La Manada Silvercrest, bajo el gobierno de Cain, era una fuerza a tener en cuenta, y aquí estaba yo, posicionada en el precipicio de usar a su formidable líder para avanzar mis propios planes. Mi mente se aceleró con posibilidades. Si podía manipular a Cain, si podía aprovechar nuestro vínculo de compañeros a mi favor, mis planes meticulosamente elaborados para la venganza finalmente podrían llegar a buen término. La idea de usarlo de esta manera era tanto emocionante como aterradora. Las apuestas nunca habían sido más altas.

Pero primero, tenía que asegurarme de que mi verdadera identidad permaneciera en secreto. Mi padre había hecho grandes esfuerzos para ocultar mi existencia. Para el mundo, yo no era más que un fantasma, una sombra oculta de la tradición de la Manada Nightshade. A pesar del hecho de que yo era la legítima heredera y una Alfa femenina, las maquinaciones de mi padre habían asegurado que solo unos pocos selectos conocieran la verdad. La mayoría creía que mi hermano menor era el único heredero de la Manada Nightshade, lo que hacía relativamente fácil mantener mi identidad oculta.

Cain, con todo su carisma y encanto, era de hecho el Alfa de Silvercrest, un hecho que complicaba mis planes significativamente. Su reputación era de eficiencia despiadada y brillantez estratégica, cualidades que lo hacían notoriamente difícil de manipular. La perspectiva de usar el vínculo de compañeros a mi favor era tentadora, pero venía con riesgos significativos. El vínculo podía ser mi mayor aliado o mi peor adversario. Si Cain descubría mi verdadera identidad, toda la base de mis planes se derrumbaría, y cualquier esperanza de venganza se perdería.

Necesitaba pisar con cuidado. Cada interacción con Cain tenía que ser meticulosamente planeada para asegurar que mi verdadera identidad permaneciera oculta. El vínculo de compañeros ofrecía un apalancamiento único, pero también planteaba un riesgo sustancial. Enamorarme de Cain, o permitirle descubrir quién era realmente, podría poner en peligro todo por lo que había trabajado. Las apuestas emocionales eran altas, pero no tenía margen de error. Las emociones, especialmente aquellas que involucraban amor o apego personal, eran lujos que no podía permitirme. Mi determinación tenía que ser inquebrantable; tenía que usar cada ventaja a mi disposición sin dejar que mis sentimientos, o el descubrimiento de Cain de mi verdadera identidad, descarrilaran mis planes cuidadosamente trazados.

Mientras estaba allí parada, observando la fachada encantadora de Cain, sentí una creciente sensación de inquietud mezclada con una anticipación retorcida. El Alfa encantador y burlón que veía ante mí era un marcado contraste con el líder despiadado del que había oído hablar. Había esperado una figura fría e intimidante, alguien que comandara respeto a través del miedo y la autoridad. En cambio, vi a un hombre cuyos ojos brillaban con picardía y calidez. Sin embargo, había algo debajo de la superficie: un aura de control y oscuridad que insinuaba la verdadera naturaleza de su poder.

El carisma de Cain era desarmante, pero no podía permitirme ser influenciada por él. Cada interacción con él necesitaba ser calculada, cada palabra cuidadosamente sopesada. El vínculo de compañeros era una herramienta poderosa, una que podía usarse para manipular e influenciar. Tenía que explotarlo sin permitir que me manipulara a mí. Si podía jugar mis cartas correctamente, podía usar la posición de Cain para avanzar mi venganza sin revelar nunca mi verdadero yo.

Recordé los rumores e historias sobre la Manada Silvercrest: relatos de un Alfa que era tanto temido como respetado. Había imaginado a alguien que gobernaba con mano de hierro, una figura cuya mera presencia comandaba obediencia. En cambio, me encontré cara a cara con un hombre que parecía encarnar tanto el encanto de un amante como la astucia de un estratega. Era una combinación peligrosa, una que lo convertía tanto en un activo valioso como en un oponente formidable.

A pesar del peligro, no pude evitar sentir una sensación de exaltación. La perspectiva de usar a Cain para ejecutar mis planes de venganza era embriagadora. Él era un jugador clave en un juego que se había puesto en marcha mucho antes de que yo me cruzara con él. La oportunidad de convertir el vínculo de compañeros a mi favor era una oportunidad que no podía permitirme dejar pasar.

Pero tenía que permanecer vigilante. El riesgo de exposición estaba siempre presente, y las consecuencias potenciales de que mi verdadera identidad fuera revelada eran severas. Había trabajado demasiado duro y sacrificado demasiado para dejar que mis planes fueran deshechos por un solo error. Mi enfoque tenía que permanecer agudo, mis movimientos calculados. El vínculo de compañeros podía ser un aliado poderoso, pero solo si lo usaba sabiamente y mantenía mi verdadero yo oculto.

Mientras consideraba mis próximos pasos, sabía que necesitaba ser estratégica en mi enfoque. La Manada Silvercrest era una fuerza formidable, y el papel de Cain como Alfa añadía una capa de complejidad a mis planes. Mi objetivo era claro: usar el vínculo de compañeros para manipularlo mientras aseguraba que mi verdadera identidad permaneciera oculta. El camino hacia la venganza estaba plagado de peligro, pero era un camino que estaba preparada para navegar con cautela y astucia.

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