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11. Diosa, protegenos

Autor: F. L. Diaz
last update Fecha de publicación: 2026-08-30 23:39:25

—Sí, Alfa. Haré lo que usted me diga. Solo tiene que darme las instrucciones —dijo de forma sumisa. Tenía que jugar bien su papel.

Cuando Dayleen aceptó su propuesta, Xavier sonrió complacido. Como si supiera que ella aceptaría sin dudarlo.

Su corazón palpito con ansiedad. ¿Qué otras cosas tenía planeado ese hombre?

—Partiras en tres días —dijo el Alfa, sin rodeos, cruzando una linea de agua en el tronco del árbol para acercarse más a ella—. Debo buscar aliados en los reinos del este. La tensió
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Último capítulo

  • Rechazada por el Alfa, Reclamada por el Rey Lycan   46. Ya no te pertenece

    Sintió su hombro arder, e inmediatamente un cúmulo de energía invadió su estómago. Necesitaba expulsar esa energía.Sin pensar, una ráfaga de fuego salió de sus palmas hacia las sirenas. Fue breve, casi un destello. Pero bastó. La magia del canto se quebró, y las sirenas chillaron, retrocediendo con rabia antes de sumergirse nuevamente en el lago.¡Tenía magia!Su loba gruñó con aprobación.«Claro que sí, niña. Está despertando, después de un siglo», le dijo con alegría.Volteó hacia sus compañeros y tenían aún los ojos vidriosos. Los tomo de los hombros y les sacudió hasta que logró ver qué enfocaban la vista nuevamente, luciendo desorientados.Suspiro de alivio cuando Xavier la miro con incredulidad en los ojos.—Estaba a punto de seguirlas, pero de alguna manera rompiste el hechizo de su canto. Se sentía como estar en un trance del que no podía escapar —sacudió la cabeza—. Ese canto era compulsión. Nos obligaba a hacer lo que quisieran. No sé cuánto tiempo me hubiera tomado romperl

  • Rechazada por el Alfa, Reclamada por el Rey Lycan   45. Es una trampa otra vez

    El amanecer trajo silencio, pero no paz.La tormenta de nieve se había disipado, y en su lugar quedaban colinas blancas que brillaban bajo la luz del sol como campos de cristal. El aire aún era frío, pero más soportable. Xavier salió de la cueva primero, su figura recortada contra el paisaje invernal.—La tormenta se ha calmado —informó—. Es hora de continuar.Dayleen asintió débilmente desde el interior. Aunque su fiebre había bajado, su cuerpo seguía exhausto, como si la nieve le hubiera robado una parte de su fuerza. Sin embargo, su determinación seguía intacta.Comieron provisiones envueltas con cuidado por los lobos de Tierra: pan de raíz, frutos secos, trozos de carne ahumada. Ninguno habló demasiado. Todos sabían que los peligros no habían terminado.─────༻✧༺─────Retomaron el camino a caballo, avanzando con cuidado por una zona donde los glaciares parecían tener vida. Las piedras resbalaban, el viento silbaba entre grietas estrechas, y el mundo se sentía ajeno. Como si no pert

  • Rechazada por el Alfa, Reclamada por el Rey Lycan   44. Triste decepción

    El sol apenas se alzaba en el cielo cuando los tres lobos dejaron atrás los límites del bosque de la manada de Tierra. Fueron solos, sin la protección de sus guerreros. El camino era peligroso y preferían evitar arrastrar gente innecesariamente.Avanzaban en silencio, bordeando los antiguos caminos que alguna vez conectaron todas las regiones bajo un solo reino, antes de la fragmentación.Antes de la Guerra entre manadas más sangrienta de la historia.Xavier lideraba el grupo con mirada aguda. A su lado, Dayleen cabalgaba con la capa de hojas plateadas ondeando tras ella, y Annika cerraba la formación, alerta a cada sonido: era una excelente rastreadora. El viaje a la manada de Aire no solo implicaba territorio desconocido, sino caminos olvidados, erosionados por el paso del tiempo y por la indiferencia de las manadas enemistadas.No solían visitarse entre ellos a menos que tuvieran una razón importante, como discutir sobre las provisiones o en su casa, conseguir aliados. La manada de

  • Rechazada por el Alfa, Reclamada por el Rey Lycan   43. Guardiana de los Lobos

    En lo alto de la torre imperial, el Cuervo Real regresó batiendo sus alas oscuras como la medianoche. Aterrizó con precisión sobre el brazo enguantado del maestro de mensajes, quien retiró con delicadeza el pequeño pergamino amarrado a su pata.—Viene con respuesta, mi señor —anunció con voz firme.El mensajero se inclinó ante el trono elevado en la sala de audiencias del Imperio de Aryndell. Allí, entre columnas de obsidiana y fuego líquido, el Rey Alfa observaba con los ojos entrecerrados. A su lado, tres consejeros aguardaban con semblantes solemnes.El papel fue abierto. Era una respuesta breve… pero suficiente.“Acepto la invitación. Viajaré a través de la manada de Aire. Firmado: D.N, Guardiana de los Lobos.”La sala se llenó de un silencio reverente.—Así que vendrá —susurró el Rey, sus dedos tamborileando sobre el respaldo del trono—. La última Guardiana de los Lobos, estará pronto aquí.El más anciano de los consejeros asintió lentamente.—La leyenda cobra vida. Si ella pisa

  • Rechazada por el Alfa, Reclamada por el Rey Lycan   42. Aunque me rompa y duela

    La noche antes de partir, la manada de Tierra celebró en silencio. No hubo banquetes ni música. Solo un susurro de respeto por la Guardiana que al amanecer viajaría hacia el corazón del Imperio.Los guerreros ofrecieron ofrendas en los árboles sagrados, y los ancianos recitaron oraciones antiguas a la Diosa Selene. Dayleen observaba todo desde la ventana de la cabaña que le habían asignado, con el corazón apretado.Sabía que algo importante la esperaba… pero no se sentía preparada.Un golpe suave en la puerta la sacó de sus pensamientos.Era Xavier. Y lo supo sin siquiera verlo. ¿Cómo estaban tan conectados?Vestía sencillo, sin su túnica ceremonial ni collares de Alfa. Solo él. Alto, hermoso y sereno, como si la tormenta de sentimientos que escondía no pudiera verse desde fuera. Pero claro que lo veía en sus ojos, tan azules y profundos que la dejaban sin respiración.—¿Puedo pasar?Ella asintió.El silencio entre ambos fue cómodo, casi cálido. Xavier caminó por la habitación hasta d

  • Rechazada por el Alfa, Reclamada por el Rey Lycan   41. El fuego no se apaga

    El cuervo real descendió con majestuosidad, su plumaje negro como la noche contrastaba con el cielo claro del mediodía. Las ramas del gran árbol sagrado crujieron al recibirlo, como si la naturaleza supiera que algo importante estaba por anunciarse.El mensajero de la Casa de Lobos Real llegó segundos después montado en su corcel blanco, descendió con paso ceremonioso, cubierto con una túnica azul oscuro con ribetes plateados. Su voz, grave y solemne, resonó entre los presentes:—Traigo un mensaje del trono del Imperio de Aryndell. Su Majestad, el Rey Alfa, solicita la presencia de la nueva Guardiana en la Corte Real. Desea conocer a la portadora del linaje sagrado y extenderle el saludo del reino.El silencio cayó como un manto.Dayleen sintió que el corazón se le detenía por un instante. El Rey. El gobernante de todas las manadas unificadas. El hombre más poderoso del continente quería verla. A ella. Una simple loba que hasta hace semanas apenas sabía defenderse.Retrocedió un paso,

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