登入Lori
Me quedé completamente paralizada sobre el camino de concreto, incapaz de moverme. Tenía los pies como pegados al suelo mientras veía a Travis alejarse hacia las sombras de la noche. No me había pedido que nos viéramos mañana para almorzar en la cafetería; me lo había ordenado, asegurándose de recordar que le diría a todos, especialmente a Jessica, mi secreto.Para cuando me recuperé del impacto, ya había desaparecido de mi vista. Una ola de intenso temor me rLucas—Te escucho —le dije a Jessica, metiéndome casualmente ambas manos en los bolsillos de mi pantalón cargo oscuro. Me recargué contra el barandal del porche, intentando en la medida de lo posible armarme de paciencia para ponerle atención a cualquier pendejada que estuviera a punto de parlotear.—¿Aquí? ¿Quieres que hablemos aquí al aire libre? —preguntó, con la voz aguda y llena de shock.Me encogí de hombros de vuelta, completamente confundido por su pequeño berrinche dramático. ¿En serio esperaba que la llevara de regreso a mi departamento o que reservara un gabinete privado en algún restaurante especial solo para escucharla despotricar sobre mi novia?—¿Qué tiene de malo hablar aquí? —pregunté, entrecerrando los ojos—. ¿No fuiste tú la que pidió específicamente que saliéramos?—¡Eso es porque no quería que la maldita traidora de allá adentro escuchara ni una sola palabra de lo que tengo que decirte! —siseó, dando un paso
LoriJessica se cruzó de brazos con fuerza sobre el pecho en el momento en que cruzó la puerta, lo que hizo que se me fuera el alma al suelo. Supe en ese preciso instante que esta pesadilla estaba muy lejos de terminar.Aun así, la desesperación me empujó hacia adelante. Me giré para encararla, con mi voz pequeñita y temblorosa.—¿Jess? ¿Podemos hablar, por favor?La mirada que me echó fue lo suficientemente fría como para congelarme la sangre en las venas. El shock me recorrió el cuerpo en espiral ante el odio que irradiaban sus ojos.—¿Hablar de qué? —preguntó Jessica, con una voz peligrosamente plana—. ¿No fui lo suficientemente clara ayer cuando te dije que nunca, pero nunca te iba a perdonar?—¡Díselo, Jess! —intervino Ann en voz alta, corriendo a ponerse hombro con hombro con Jessica como un frente unido—. ¡Le he estado intentando decir a estos dos que su estúpida explicacioncita es prácticamente inútil! ¡N
LoriMi corazón empezó a latir más fuerte y más rápido contra mi caja torácica en el preciso segundo en que Lucas orilló su camioneta frente al edificio de mi residencia. Las manos se me pusieron pegajosas y un sudor frío me brotó por la nuca mientras miraba la fachada de ladrillo que me resultaba tan familiar.—De verdad no estoy segura de poder hacer esto —susurré, más para mí misma que para él. Sacudí la cabeza de forma vigorosa diciendo que no, apretándome las manos con fuerza contra el pecho.Lucas escuchó mi protesta en susurro y se rió suavemente, aunque sus ojos se mantuvieron serios. Apagó el motor, se desabrochó el cinturón de seguridad y se estiró a través de la consola para envolver mis manos con las suyas.—Todo va a estar bien, Lori. Te lo prometo —dijo suavemente, con su voz firme y bien plantada.Solté un suspiro tembloroso y nervioso, mirando hacia abajo a nuestros dedos entrelazados.—Creo que estoy demasia
LoriParpadeé para abrir los ojos a la mañana siguiente y me encontré a Lucas sentado en la orilla del colchón, mirándome como si fuera un perrito perdido que acababa de encontrar.Aunque mi corazón todavía me dolía con un peso pesado por haber llorado hasta quedarme dormida toda la noche, una pequeña sonrisa se dibujó en mis labios en el segundo en que mis ojos se cruzaron con los suyos.—Buenos días, hermosa —murmuró Lucas suavemente, con su voz retumbando grave en la habitación silenciosa—. ¿Pudiste dormir bien?Asentí despacio contra la almohada, con la garganta tan apretada y seca que todavía estaba intentando encontrar mi voz.—No sabía que querías pasar la noche aquí —agregó Lucas, soltando una ligera risita mientras se estiraba para apartarme un mechón rebelde de pelo de la cara—. Me sorprendí un poco cuando regresé de la terapia y te encontré acurrucada debajo de mis cobijas.Su mano cálida descansaba su
LucasMi columna lumbar aún me palpitaba con un dolor sordo y persistente por todos los intensos ejercicios de torsión y estiramiento a los que mi fisioterapeuta me había sometido hoy.Habría tirado la toalla a la mitad de la sesión, pero el tipo estaba llevando un registro detallado. Cada movimiento quedaba registrado en una tabla que mi entrenador principal revisaríá al final de la semana para decidir si estaba listo para volver a pisar el hielo.Me orillé en mi lugar de estacionamiento habitual, justo enfrente de la residencia de los atletas. Me quedé sentado en el asiento del conductor un segundo, soltando un gemido bajo mientras me apoyaba contra el volante antes de por fin bajarme del coche.Subí las escaleras despacio, avanzando por el pasillo silencioso hacia la puerta de mi departamento. Al quitarle el seguro, entré y encendí la luz del techo de forma distraída.Casi me salgo de la piel de la pura sorpresa cuando vi a una figura acurrucada en mi cama.—¿Lori? —murmuré entre d
LoriSalimos del dormitorio al aire fresco de la tarde, avanzando por la banqueta pavimentada hacia la plaza de restaurantes del campus.—¡Asegúrate de regresar con la conciencia limpia, Lor! —nos gritó Ann desde la entrada, y su voz amarga resonó por el pasillo antes de que la puerta principal se azotara.Jessica giró la cabeza hacia mí, con el ceño profundamente fruncido por la confusión.—A ver, en serio, Lor... ¿es mi imaginación o Ann está actuando rarisimo contigo hoy?—Lo está —confesé, dándole un asentimiento solemne mientras mantenía los ojos fijos en mis zapatos—. Y su pésimo humor tiene todo que ver con lo que estoy a punto de decirte.—Olvídalo —suspiró Jessica, envolviéndose más el suéter alrededor de los hombros—. Sinceramente, las dos están actuando completamente bizarras ahorita. Me está poniendo superincómoda.Continuamos caminando en silencio hacia la plaza de postres al aire libre. C







