LOGINCapítulo 6
Amanda se viste, aun temerosa de despertar en cualquier momento y darse cuenta de que está muriendo en la cabaña. Antes de vengarse tiene que asegurarse de que todo sea igual que antes, necesita comprobar que Brandon se encuentra bien. Sabe que ese día él estaba trabajando en casa, corre a su despacho, empuja la puerta y allí lo ve, Brandon levanta la vista y le regala una mirada de hielo antes de suspirar. Amanda no pierde la oportunidad para deleitarse con su respiración. – Estás embarazada de mi hija Amanda, hasta ahora no he estado dispuesto a dejarte ir, así que piensa antes de hablar. Ahora esa no es ni siquiera una opción, así que si viniste a eso por favor déjame trabajar en paz – él baja la cabeza al documento y Amanda sin responder se acerca. Brandon vuelve a levantar la vista sorprendido de la cercanía de su arisca esposa. Ella toma el rostro de él con ambas manos y lo inspecciona hasta que se siente conforme y se da cuenta de que no tiene heridas en él, lo toma de la mano. – Levántate – le pide, él sigue sin comprender que sucede y la mira atónito. – ¿Qué pasa? – le pregunta - ¿no te sientes bien? – en cualquier otro momento Amanda se hubiera reído por su respuesta, pero ahora está demasiado concentrada en asegurarse de que está bien. – Solo ponte en pie, necesito comprobar algo – Brandon no se hace de esperar y se pone en pie, Amanda revisa todo su cuerpo, toca su abdomen, su espalda e incluso su pecho. Se pone en puntas de pie y revisa su cuello. – ¿Qué haces? – sigue preguntando Brandon cada vez más confundido - ¿tanto querías tocarme? O ¿quieres ver si tengo alguna marca para así poderme pedir el divorcio? Siento decirte que no tengo una amante – Amanda se convence de que todo está bien con él, no solo ella regresó intacto, también Brandon. Suspira. Después de despertar, lo primero que sintió después del alivio por estar viva fue culpa, una culpa inmensa hacia Brandon, ella no estaba enamorada de él. No era capaz de corresponder a sus sentimientos; pero no quería lastimarlo, decidió que no insistiría tan tajantemente con el tema del divorcio. A lo mejor si se lo explicaba poco a poco, si lo hacía darse cuenta de que sus sentimientos no eran los mismos el mismo llegara a la conclusión de que lo mejor para ambos sería separarse, incluso si el final para ellos no era estar juntos, podrían al menos ser amigos, puesto que él era el padre de su hijo. – No estoy aquí para pedirte el divorcio – le dice Amanda. – Eso me quedó claro – le responde Brandon refiriéndose a la forma en la que ella lo había tocado antes, Amanda retrocede. – dime a qué viniste – le pide el. – Quiero que pongas más seguridad en la fiesta de hoy, me siento un poco incómoda con tantas personas extrañas en casa – intenta explicar su inusual pedido – y me gustaría que si sucede algo atraparon al culpable de inmediato. – Amanda – dice Brandon en tono condescendiente – si este es otro de tus intentos por encontrar la forma de abandonarme, por favor ríndete. Estoy bastante exhausto de ello, por enésima vez te digo que no pierdas tu tiempo. No vas a ser capaz de librarte de mí. En respuesta Amanda toma una de las manos de Brandon entre las suyas haciéndolo aún más confuso para su esposo, lo mira a los ojos con toda la sinceridad de la que es capaz y con la intención de que él lo sintiera. – Espero que siempre estés sano, quiero siempre poderte escuchar, Brandon. Sé que es difícil de creer por todo lo que he hecho hasta ahora, pero solo espero que te encuentres a salvo. Incluso si no confías en lo que te digo, te prometo que voy a protegerte, como mi amigo y también el padre de mi hijo. – no intenta engañarlo y por eso no le dice que lo ama, quiere ser todo lo sincera que sea posible. Ella sabe que va a tomar tiempo para que él crea en las cosas que le dice, y no lo culpa. Solo espera que poco a poco con sus acciones él se dé cuenta de que no miente, que comience a comprender que su única intención es protegerlo. Amanda lo mira fijamente, los ojos de Brandon son profundos y hermosos, se ajustan perfectamente a sus facciones, la única vez que lo había mirado a los ojos los había visto tintos en sangres y congestionados por el humo, su mirada fría a punto de extinguirse y su expresión sombría, Amanda se prometió que haría lo necesario para que él no volviera a estar en peligro y para proteger a su hijo. Brandon no sabe qué pensar, su corazón comienza a latir con fuerza por las cosas que está haciendo Amanda, es la primera vez que ella se dirige a él con tanta tranquilidad. Pero él lo frena y se aparta rápidamente carraspeando para disimular su emoción, sabe que dejarse engañar por ella sería una tontería, está enamorado; si, pero no es idiota. Este debe de ser uno de sus planes porque jamás había tocado su cuerpo de esa forma, si estaba embarazada era porque en una noche de tragos lo confundió con el idiota de su ex, y el no pudo negarse a lo que tanto quería a pesar de que sabía que no era en el en quien estaba pensando. Pero ahora ella está sobria, esta actitud cálida tiene que tener una segunda intención, aun así recordar el calor de sus manos lo transporta sin remedio a la noche que pasaron juntos y tiene que contenerse para no acercarse como tanto desea.Capítulo 122Amanda mira sin creer: Brandon está ofreciendo su vida.– ¿Me estás diciendo que te asesine por esta mujer? –Brandon asiente.– No puedo vivir sin ella, incluso si la matas a ella en mi lugar, voy a terminar quitándome la vida. Porque ella es mi vida.– Brandon –Amanda intenta llamar su atención–, levántate del suelo, sal de este lugar.El padre de Amanda tiene cara de miedo, no creyó que las cosas iban a llegar a este punto. Va a donde está Amanda y suelta sus amarres. Amanda se acerca a Brandon, el padre de Brandon aprieta la pistola contra su cráneo, y Brandon lo mira.– Si la matas, me voy a convertir en tu peor enemigo. Voy a vivir solo para destruirte.– Maldito idiota, no sé a quién sales que te convertiste en un inútil solo por una mujer –se queja su padre–. Si lo que quieres es morir, no voy a detenerte.La pistola cambia y esta vez está apuntando a Brandon. Sin pensarlo dos veces, Miller dispara. El estruendo deja a Amanda sin poder escuchar, pero ve a Brandon e
Capítulo 121Brandon entra en el hospital después de recibir la llamada de Sanders, quien lo está esperando con unos documentos en la mano.– Aquí tienes –le dice–, como creímos, está más sana que cualquiera de nosotros –Brandon abre el sobre; dice claramente que Erica se encuentra en perfectas condiciones de salud.– Muchas gracias. Puede que para lo demás necesite un poco de tiempo, pero al menos me voy a poder librar de ella –le dice Brandon–. Voy de inmediato a recibir algunas explicaciones.Brandon se apresura a llegar a la casa, entra y encuentra a Erica sentada en el salón como casi siempre; ella lo mira y le sonríe.– Qué bueno que llegaste, ya te estaba extrañando –le dice. Brandon sonríe y se acerca a ella.– Acabo de recibir los resultados de tus análisis –le dice.– Ah, creí que no llegarían hasta dentro de unos días.– Sí. Pero Sanders lo hizo más rápido, tenemos mucho por hacer.– ¿A qué te refieres? –Brandon pudo ver el miedo en su rostro. Le entrega el sobre y espera a
Capítulo 120Brandon estaba sumido en un torbellino de emociones. Había dicho adiós a Dania y la había enviado con Ilay, confiando en que ella estaría a salvo, al menos por ahora. Sin embargo, su mente estaba lejos, luchando con una mezcla de incertidumbre y frustración. Se dirigió a la oficina de Amanda, decidido a asegurarse de que estuviera bien, a pesar de todo lo que había pasado. Al entrar, se encontró con ella sentada en su escritorio, con el rostro marcado por el cansancio, pero aún fuerte a su manera. Sin embargo, sus ojos reflejaban algo que él reconoció inmediatamente: el miedo.Amanda lo miró sin pronunciar palabra. Estaba tan cansada que apenas podía mantenerse erguida, pero cuando sus ojos se cruzaron con los de Brandon, un sentimiento de vulnerabilidad la invadió.– Vamos, empieza a regañarme –dijo Amanda, intentando aliviar la tensión con algo de humor, aunque su voz era más dura de lo que había planeado. Se sentó frente a ella y, al notar que sus piernas temblaban, no
Capítulo 119Brandon no dudaba de que en algún momento algo como esto podría pasar. Siempre había sabido que las cosas no iban a seguir tan tranquilas para él, que tarde o temprano tendría que enfrentarse a decisiones difíciles y a personas que exigirían más de lo que estaba dispuesto a dar. Sin embargo, lo que sí le sorprendió fue la rapidez con la que Erica le había pedido que asesinara a alguien.–¿Acabas de decirme que asesine a alguien? –le preguntó Brandon, su voz un poco más tensa de lo normal. Le dio la oportunidad a Erica de retractarse, esperando que fuera solo una broma de mal gusto, algo que pudiera olvidar en el acto.Erica lo miró sin inmutarse, como si lo que acababa de decir fuera la cosa más normal del mundo.–Sí, fue lo que te dije. No puedes dejar que te traten de esa forma. No puedes permitir que la gente juegue contigo o con tu familia. Si no haces nada, te van a seguir pisoteando.Brandon frunció el ceño, sin poder creer lo que estaba escuchando.–No soy un asesi
Capítulo 118El silencio en la cabaña era abrumador. Solo se oía la respiración entrecortada de Amanda mientras se arreglaba la ropa con manos temblorosas. Cada movimiento suyo era un intento de recuperar el control, de volver a ponerse la coraza que tanto le había costado construir desde que Brandon salió de su vida. Sin embargo, ahora sentía que esa coraza se había resquebrajado por completo.Brandon la observaba en silencio, desde la penumbra de una esquina. No decía nada, no se movía, solo la miraba, como si memorizara cada gesto, cada movimiento torpe con el que ella intentaba cubrir la vulnerabilidad que acababa de mostrarle. Amanda no lo miraba. Mantenía la vista fija en el suelo, en sus propios zapatos, en cualquier cosa que no fuera él.–¿Por qué me evitas? –preguntó Brandon al fin, con voz baja, cansada, pero cargada de una ansiedad contenida que no sabía cómo disimular.Amanda cerró los ojos por un segundo, intentando juntar el valor para hablar. Luego, sin mirarlo, le dijo
Capítulo 117Brandon está completamente absorto en el contacto con Amanda, sintiendo que cada caricia, cada roce de su piel contra la suya, lo vuelve más irremediablemente adicto a ella. Es como si el tiempo se detuviera, como si el universo entero se redujera a este instante, a este momento en que sus cuerpos se encuentran y se entrelazan de manera tan perfecta, como si Amanda hubiera nacido para estar en sus brazos.Las respiraciones se entrelazan, sus cuerpos se funden en una danza casi primitiva de deseo y necesidad. Amanda está tan cerca de él, tan tangible, que cada movimiento la hace más real, más deseada. Y es entonces cuando ella, aún luchando contra sus propios sentimientos, susurra con voz entrecortada:—No deberíamos estar haciendo esto.Se separa ligeramente, aunque la fuerza de su cuerpo contra el suyo hace que Brandon la sienta aún más cerca. Sus labios rozan los de Amanda, el calor de sus cuerpos los envuelve, pero Amanda trata de contenerse, tratando de alejarse, aunq







