INICIAR SESIÓNCapítulo 201: El amor de padres. La ayudante envolvió al pequeño en una toalla limpia y comprobó su respiración antes de acercarlo a la luz. —Está vivo y respira bien. Después lo acomodó para que Kiara pudiera verlo. El niño tenía el cabello negro, húmedo y pegado a la cabeza. Cuando abrió los ojos durante un breve instante, un rojo intenso, semejante a la sangre, brilló en sus iris. Magnus se quedó inmóvil. Era pequeño. Mucho más pequeño de lo que su mente había imaginado durante las semanas en que había sabido que sería padre. Aquel niño, que acababa de llegar al mundo, era uno de sus hijos. Uno de los dos Alfas que Arzan había identificado durante el examen. Magnus extendió una mano y rozó con cuidado la mejilla del pequeño. El bebé respondió con un movimiento diminuto antes de volver a llorar. —Hola, hijo —murmuró el Rey Alfa. Su voz fue tan baja que apenas Kiara consiguió escucharla. Ella sonrió entre lágrimas. —Es hermoso. Magnus levantó la vista hacia ella. —Co
Capítulo 200: El primer gemelo. Alfa Magnus tomó aire despacio para que ella pudiera seguir su ritmo. —Eso es. Inhala… Ahora suelta el aire. Muy bien. Estoy contigo. Kiara intentó imitarlo. Su pecho subía y bajaba de manera irregular, y cada respiración parecía costarle mucho esfuerzo. Cuando la contracción cedió, dejó caer la cabeza. —Estoy agotada… —sollozó—. No puedo más… Magnus le besó los nudillos y después la frente. —Lo sé, mi vida. Descansa un momento. No tienes que hacer nada hasta que Ariely te lo indique. —Tengo miedo de que algo salga mal… mi loba está muy… débil. El rostro de Magnus se endureció por un instante. También él tenía miedo. El ritual había llevado a su esposa hasta aquel punto en un tiempo imposible, su cuerpo había soportado una transformación extraordinaria y él apenas se mantenía en pie después de entregar parte de su energía vital para salvarlos. Pero no permitió que nada de aquello se reflejara en su voz. —Escúchame, Kiara. No estás sola.
Capítulo 199: ¡El nacimiento! —¡Ahora! La ayudante pronunció la última palabra del conjuro. La columna de fuego se contrajo de golpe. Toda aquella energía se concentró alrededor del vientre de Kiara y desapareció bajo un destello que iluminó la cámara de extremo a extremo. ¡BUUUUUF! El silencio llegó de manera abrupta. Las llamas se extinguieron, los símbolos dejaron de brillar y la barrera mágica se desvaneció. Por primera vez desde que el fuego había estallado, el aire volvió a ser respirable. El ritual había terminado. Magnus bajó lentamente la mano ensangrentada. Durante un instante intentó incorporarse, pero el agotamiento acumulado le debilitó las piernas. Tuvo que apoyarse en el borde de la plataforma para evitar caer. Arzan se acercó de inmediato. —Magnus. —Estoy bien. La respuesta salió ronca y sin convicción. El hechicero observó la sangre que le manchaba la palma y la que descendía desde su nariz. —Estás sangrando y apenas puedes mantenerte en pie. —He dich
Capítulo 198: Esposo y padre protector. La ayudante se acercó a el Rey Alfa Magnus. —Necesito tu mano. Magnus extendió la palma sin vacilar. La joven tomó un pequeño instrumento de plata y trazó varios símbolos sobre su piel. Las marcas se extendieron desde el centro de la mano hasta la base de los dedos, formando un diseño que comenzó a brillar con una luz plateada. —Estos símbolos permitirán que tu sangre transporte la energía vital —explicó—. Cuando comiences el juramento, no debes interrumpirlo. La luna será testigo de tu voluntad y el ritual reconocerá tu decisión. Magnus examinó las marcas. —Hazlo. La ayudante terminó el último símbolo y retrocedió. Arzan levantó el rostro hacia uno de los ventanales. La luna llena brillaba al otro lado, y su luz entraba en la cámara hasta alcanzar la plataforma. —Coloca la mano sobre el círculo y repite exactamente lo que voy a decirte. Magnus se arrodilló junto a Kiara. Ella abrió los ojos con dificultad. A través de las llamas
Capítulo 197: Adelanto del parto. La joven despejó el centro de la plataforma y repasó los símbolos que rodeaban a Kiara; después colocó varios recipientes en los extremos del círculo y comprobó que las líneas mágicas estuvieran conectadas. Cuando terminó, se acercó a Arzan y asintió para indicarle que todo estaba preparado. El hechicero se situó frente a la plataforma y comenzó a pronunciar las palabras que despertarían el ritual. Kiara se recostó mientras Magnus se acomodaba a su lado. Él tomó su mano y entrelazó sus dedos con los de ella, procurando transmitirle tranquilidad pese a la preocupación que le endurecía el rostro. —Mírame —le pidió. Kiara volvió la cabeza hacia su esposo. —Estoy aquí. —Lo sé… —susurró él. —Entonces deja de mirarme como si estuvieras a punto de ordenar que evacúen toda la montaña. —Si fuera necesario, lo haría. Ella soltó una risa nerviosa. —Por supuesto que sí. —Concéntrate en respirar, mi Luna —Magnus se inclinó y besó su frente—. Si si
Capítulo 196: El trato con el hechicero. El Rey Alfa se quedó inmóvil ante la condición que le imponía aquel osado hechicero. —Estás pidiendo que mi hijo asuma una responsabilidad antes de que siquiera haya nacido. Eso es… —Lo sé —lo interrumpió Arzan. —No sabes qué clase de hombre será, qué habilidades tendrá ni qué querrá hacer con su vida. ¿Y esperas que le comprometa a tal responsabilidad? —No será pérdida para él o para Luna de Plata —explicó Arzan—. Será hijo de un Rey Alfa y crecerá en una manada capaz de enseñarle a proteger a los demás. Ella tampoco será cualquier carga. Tendrá un poder tan grande que sin dudas será beneficioso para tu manada. Magnus entrecerró los ojos. —Eso no garantiza que esté preparado para proteger a una niña vinculada a tu magia. —Tampoco puedo garantizarte que mi hija tendrá una vida sencilla. Por eso te estoy hablando con claridad. Puedes rechazar el precio si consideras que es demasiado alto. Kiara miró a su esposo. Sabía que Magnus







