INICIAR SESIÓNWinter
—Entonces, para mi punto de vista, el hombre de negocios con el que debo trabajar y estar pegada a él durante los próximos cuatro meses es un egocéntrico y un odioso —escupí mientras mi hermana Amy peinaba mi cabello en su habitación.—Winter, si tienes que trabajar a su lado tanto tiempo como dices será mucho mejor que dejes de hablar más de él y te concentres en todo lo que debes hacer mañana —asentí mientras rodaba los ojos. Ella planchaba mi cabello, aunque este ya fuese bastante lacio por naturaleza, pero, de igual manera, tenía un par de rizos en las puntas—Simplemente no le hagas caso, y concéntrate en hacer tu trabajo de la mejor manera, como siempre has acostumbrado a hacer. Eres muy buena en lo que haces y no le permitas a ese señor Reed que te haga dudar sobre eso. Y eres guapa, en eso sí tiene la razón ese hombre.—No fue para nada profesional ese comentario que hizo acerca que era todo un gusto conocer a una señorita tan guapa como yo...Por Dios ¿Quién dice algo como aquello? —Enarqué una ceja molesta de tan solo recordar dicho momento.—Winter, eso lo dice alguien que está coqueteando...Tan simple como eso, no entiendo por qué necesitas darle tantas vueltas al asunto.—No se coquetea en el trabajo, además que él es todo un casanova ¿Crees que voy a permitirle a una persona como él que se salte todas las reglas y coquetee conmigo en medio de nuestras horas laborales? Ni estando loca, y es que eso iría en contra de todos mis ideales...Ay, no, no lo quiero ni imaginar siquiera.—Winter, Winter, Winter...Espero que sigas pensando exactamente lo mismo conforme vayas conociendo mejor a ese Devan Reed. Ya sabes, dicen que las apariencias engañan y además que...Bueno, nunca sabemos lo que las personas van a significar en nuestra vida.—¿A qué te refieres, Amy? —Prácticamente le grité, comenzando a perder la paciencia. No me gustaba en lo absoluto lo que estaba insinuando.—Ya sabes, Winter, dicen que el odio termina en otras cosas en varias ocasiones...—hizo un ademán con sus manos.—Ay Amy, no me molestes —esbocé una mueca— Como dije antes, ni estando loca me involucro con uno de esos hombres. Y si lo hago, es porque he llegado a perder los malditos estribos. Ay, es que no quiero ni imaginarlo así que no volveremos a hablas del tema ¿Queda claro?—Me queda claro, aunque, en un principio fuiste tú quien comenzó a hablar de tu jefe.—Ya lo sé, Amy, pero, ya no quiero hablar al respecto ni por un segundo más. Voy a limitarme a cumplir con mi trabajo y no pensar demasiado en si el hombre me agrada o no del todo. Simple.DevanAbrí la puerta de la oficina sin dejar de pensar en la señorita Winter. Si bien es cierto era una mujer muy obstinada, seria y, sobre todo, guapa. Sus prominentes ojos cafés oscuros, sus cejas definidas, bonitas pestañas, largo cabello rubio y esa facilidad de rodar los ojos y fruncir el ceño lograba cautivarme por completo. Además de bonita, era inteligente y eso le agrega un punto. Antes que fuese capaz de continuar pensado en la descripción de la muchacha, ella entró a mi oficina con el cabello recogido en una cola alta y luciendo un traje negro que se acomodaba muy bien a su cuerpo.—Buenos días señor Reed, como puede ver he llegado a tiempo —susurró y me fijé en el maletín que llevaba. Supuse que allí traía los implementos necesarios para comenzar con el proyecto.—Buenos días señorita Howland, sí, puede ver que lo he notado —respondí sin dejar de lado mi expresión seria—Puede acomodarse en el sillón o en mi escritorio mientras empezamos.—Aquí estoy cómoda, muchas gracias —contestó sentándose en la misma silla que el día anterior—Como le mencioné ayer, me encantaría que usted me comentase acerca de esos datos básicos sobre su persona. Me ayudarán a crear un perfil sobre su persona y eso, ayudará también a iniciar con el libro.—Sí, por supuesto, dígame que es lo que necesita saber y yo le responderé gustosamente —murmuré buscando una carpeta, en la que se encontraba información acerca de los estados financieros, en el pequeño librero que tenía en la oficina. Mi empresa era una de las mayores importadoras de vehículos y siempre necesitaba revisar el estado financiero para no tener problemas después.—Información personal y educación, a esto me refiero con su nombre completo, fecha de nacimiento, nacionalidad, ocupación y religión.—Devan Reed. Nacido el veintitrés de abril de 1992, lo que quiere decir que actualmente tengo veintisiete. No pertenezco a ninguna religión, soy un reconocido empresario y nací en Tampa, Estados Unidos.—Está bien, me gustaría hablar sobre sus inicios, sus primeros años de vida —anunció sin verme en ningún momento y sin apartar la vista de la agenda—Ya sabe, todo lo que se considera importante en la vida de una persona para pasar a la siguiente pregunta, o en sí todo lo que le ha llevado la persona que es hoy en día.—Bueno, crecí en mi ciudad natal al lado de mis padres y mis dos hermanas menores, Taylor y Laurie. Tuve una infancia muy tranquila y descubrí que amaba los autos debido a que mi padre siempre me llevaba a exposiciones y de tal manera, lo supe desde la primera vez. Estudié en una escuela privada de Tampa y tuve una vida tranquila. Y mi adolescencia se basó en escuchar música en mi habitación a todo volumen y estudiar más de la mitad del día.Ella estaba a punto de preguntarme algo, pero, Eliana, mi secretaria nos interrumpió. Era guapísima la mujer, pero, una odiosa empedernida y eso arruinaba todo lo demás.—Señor Reed, para comentarle que tiene una reunión de negocios con el señor Gael Bennet —me coqueteó al mismo tiempo que se acomodaba el cabello.—Buenos días para usted también, señorita —Winter mencionó con sarcasmo y tuve que contenerme para no reírme a carcajadas. Qué personalidad para más interesante que tenía esta mujer.—Buenos días...—arrastró las palabras con odio.—Winter Howland, correctora de la Editorial Kellog, un gusto conocerla, Eliana —le saludó con una sonrisa burlesca en el rostro. Qué divertida escena.—Sí, sí, como sea...Señor Reed, le decía que...—sin dejarle continuar, Winter se aclaró la garganta lo suficiente alto como para que todos lo escucháramos.—Siento interrumpir y de seguro, usted ya me está odiando lo suficiente, pero, considero que una secretaria eficiente también necesita tener buenos modales para ser buena en su trabajo —le dio un golpecito en el hombro a Eliana, quien parecía que iba a estallar de la ira en un instante—Sin decir más, me retiro a continuar con mi trabajo —sonrió y volvió a sentarse.—Como le decía, señor Reed, tiene una reunión de negocios con Gael Bennet en cinco minutos en la sala de juntas número cinco —murmuró una vez más y salió de la oficina menando las caderas de un lado a otro.—Qué carácter el suyo, señorita Howland, pero, me encanta —solté sin pensar y ella frunció el ceño—Sígame, por favor.Asintió olvidando lo anterior y salimos de la oficina después que recogiera sus cosas.—Voy a tener una reunión con un empresario, muy importante al cual me agradaría que usted conociera en persona —le comenté cuando estuvo a mi lado y me sorprendió ver que su estatura no era para nada baja. Yo medía cerca de un metro ochenta u seis y ella me llegaba un poco más arriba del hombro—Señorita Howland, una pregunta ¿Cuánto mide?—Un metro setenta... ¿Por qué la pregunta?—Bueno, porque yo mido un metro ochenta y seis y usted no es para nada pequeña a mi lado —respondí y ambos reímos—Esta clase de reuniones suelen ser muy largas, así que cuando terminemos será hora de almorzar. Me gustaría que me acompañase a almorzar si gusta.—Como usted diga, señor Reed, yo no tengo problema alguno en al almorzar con usted —me dijo sin mirarme y reír bajo. Rápidamente entramos a la sala de juntas número cinco y me encontré a Gael concentrado en su teléfono celular.Gael era un hombre mujeriego, incluso mucho más de lo que yo lo era, por lo que cada semana lo veías con una mujer distinta. Era atractivo para las señoritas y era bueno en los negocios, aunque a veces fuese un poco estúpido. A él lo conocí tres años atrás en medio de una conferencia que la empresa en la que él trabaja brindó y desde aquel momento, nos decidimos a comenzar a crear contratos entre ambas empresas.—Buenos días Gael, qué bueno verte después de tanto tiempo —me acerqué hasta donde se encontraba para apretarle la mano—Te presento a la señorita Howland, quién está trabajando conmigo en un proyecto secreto.—Un gusto, señor —Winter sonrió sonrojándose y de cierto modo, esa acción logró molestarme.—Buenos días a ambos —volteó a vernos—¿La señorita estará presente en la conversación?—Sí, ella es como mi sombra desde hoy ¿Entendido? —Solté—¿Te molesta?—No, por supuesto, si es una persona de confianza yo no tengo ningún problema con ello. Al contrario, creo que nos hará muy bien contar con la presencia de una señorita tan linda como lo es usted...Si me permite, me encantaría conocer su nombre, guapa.—Le agradezco por la cordialidad que ha tenido conmigo, sin embargo, considero que nuestra relación no tiene por qué ser algo más que profesional. Espero no molestarle —le sonrió luego de haberle dicho todo eso, pero, qué carácter el de esta mujer. Joder, me encanta la señorita Winter Howland.—Oh, sí, entiendo señorita —se rascó la nuca nervioso. Creo que jamás ha sido rechazado de esta forma por una chica, no obstante, siempre hay una primera vez para todo ¿No?—Entonces, creo que será adecuado que demos inicio a la reunión —anuncié.Nos la pasamos más de tres horas en esa sala de juntas discutiendo sobre un par de contratos, autos y sus costos, además de tomar mucho en cuenta su influencia en el mercado internacional y nacional. Winter no dejó de escuchar con atención, supongo que lo que ella deseaba era conocer más sobre mi persona y sobre todos aquellos que me rodeaban. Me fijé con mayor atención, y a ratos, en sus bonitos rasgos y en su piel que en verdad era tan blanca como la nieve. Casi a las doce y media de la tarde salimos del lugar, y le dije:—Señorita, por favor, acepte mi invitación para almorzar —lo hice sin dejar de verla a los ojos. Sus ojos cafés claros eran hermosos.—Sí, claro, ya le dije que aceptaba —suspiró y bajó la vista hacia su maletín. Entramos al ascensor y ella no parecía sentirse incómoda en ningún momento—Solo le advierto que no soy una persona de muchas palabras, así que puede que se aburra un poco durante el almuerzo.—No se preocupe, que también lo soy —le sonreí mientras salíamos de la empresa. De cualquier forma, creía que íbamos a tener un momento muy interesante juntos, que me permitiría conocer un poco más allá a la mujer con la que estoy tratando. Siendo sincero, me gustaría mucho conocer con mayor profundidad a Winter y descubrir si la atracción que siento hacia ella es más que por su físico. Ella es una persona especial, de pies a cabeza y quiero descubrir más sobre ella y todo lo que cree.Hola señor Reed, si estás leyendo esta carta es porque probablemente ya estoy muerta y tú estás soportando el dolor que te he causado.En primer lugar, me gustaría pedirte perdón por haberme ido de tu lado tan pronto, por no haber podido quedarme contigo un poco más y seguir siendo tan felices como lo fuimos. No quiero que estés triste, mucho menos que le permitas al dolor convertirse en el protagonista de tu vida y mucho menos, que conozcas a otras personas que puedan llenar de alegría tu corazón. No quiero que sufras, por favor, porque lo que menos deseo en este mundo es hacerte daño, pues quien ama no daña a la otra persona ¿Cierto? No he podido cumplir aquello, pero, sí puedo asegurarte que te amo infinitamente y que me gustaría que me recordaras como Winter Howland, la correctora que apareció en tu oficina para ayudarte a escribir tu libro y que de un día para el otro, se convirtió en el amor de tu vida y quién se negaba a conocerte con mayor profundidad.El universo nos atrajo h
Devan—Vida mía, te amo cómo no tienes idea —se acurrucó en mis brazos y no fui capaz de evitar que una gran sonrisa apareciera en mi rostro. —Devan, sabes que siempre me he preguntado por qué me llamas vida mía... —Es porque eres mi vida entera. Eres mi vida, Winter Howland y si algún día llegas a irte de mi lado, juro que sentiré que todo se ha acabado. Te llevarás mi alma si me dejas. —No pienso dejarte nunca, dulzura. No pienso irme de Saturno nunca.Winter Howland aseguró que no planeaba dejar ese mundo que creamos para vivir nuestro romance nunca, aseguró que nunca iba a apartarse de mi lado. Ella cumplió con su promesa, ella quería todo lo que yo quería, pero, la vida no nos dio esa oportunidad y eso es lo que me ha traído hasta donde hoy estoy.Hoy, sin ti y sintiendo tu ausencia todos los días de mi vida. Recordando la primera vez que nuestros labios se tocaron, la primera cena que compartimos, cuando fuimos al planetario, la ocasión en la que trazaste todo el mapa de nues
WinterEntré apresurada al edificio, no creía ser capaz de callar todo lo que deseaba y necesitaba decirle a Devan ni un solo minuto más. Con rapidez, ingresé a la oficina de mi novio.—Winter, mi amor, no creí que ibas a llegar tan rápido —se acercó hasta a mí y beso mis mejillas para luego tomar mi cintura con delicadeza. No fui capaz de evitar que en mi rostro apareciera una sonrisa de oreja a oreja.—No puedo contenerme...—susurré prácticamente sobre tus labios—Tengo que decirte alto muy importante para mí ¿Está bien?—¿Todavía más importante que el hecho que hayas decidido mudarte conmigo la próxima semana? —Enarcó la ceja con curiosidad y yo solo me limité a reír.—Sí, más importante que eso —murmuré. Estaba preparada para contarle que estaba de acuerdo en formar una vida a su lado. Esta lista para ser suya hasta el último de mis días y para no abandonar Saturno nunca jamás —Mudarnos juntos es el siguiente paso en nuestra relación, sin embargo, también quiero ir mucho más allá.
DevanEn el momento en que caí en la realidad y observé como tu cuerpo posaba en un féretro e ibas a ser enterrada dentro de minutos, me di cuenta que te había perdido y que ya no había vuelta atrás. Te habías ido de un día para otro, y yo comienzo a ser consciente de todo lo que acabo de perder al perderte a ti. Te amaba con locura, aunque yo no te lo demostré lo suficiente. Sí, nos amamos con locura, pero, nos equivocamos una y otra vez, no obstante, siempre terminamos el día amándonos más y comprendiendo lo mucho que deseábamos estar juntos. Yo no quería amarte, tú me enseñaste a hacerlo. Y todos esos besos que me imaginé, ahora vuelven a lugar donde los vi crecer. Hoy, en Saturno, vive todo aquello que nunca tuvimos y que ahora, jamás podremos tener.Estoy destrozado, sumamente herido y afectado por todos los eventos recientes que me han hecho reconsiderar con seriedad todos los planes para el futuro que me veo obligado a enfrentar sin ti a mi lado. Sé, siendo muy consciente, ace
WinterMe levanté muy temprano por la mañana y bajé al primer piso a desayunar con mis padres y hermanas.—Buenos días a todos —casi grité mientras les daba un abrazo a cada uno.—Señorita Winter, en verdad me pregunto la razón por la que estás tan feliz hoy —mi madre preguntó con una gran sonrisa en el rostro.—Estoy a punto de aceptar la propuesta que Devan me hizo días atrás —les indiqué sin dejar de sonreír—Le diré que acepto mudarme con él y que también estoy de acuerdo en casarme en un futuro muy cercano. Así que, es muy posible que me vaya en unas semanas y quisiera aprovechar el momento para agradecerles por todo lo que han hecho por mí. Sin duda alguna, me han enseñado el verdadero significado de una familia y como esta, va a apoyarte en cada paso que des. Todos ustedes son mi vida entera y a pesar que me duele mucho el saber que voy a dejarlos y no continuaré viviendo en esta casa, me reconforta saber que van a estar bien y que yo seré muy feliz al lado de la persona que amo
Winter—¡Deja de reír! —Le lancé el zapato a Devan después de la estupidez que cometí. Tomé la absurda decisión de usar zapatos que no eran de mi talla y al dar un paso en falso, rompí el tacón y caí al suelo. Por lo menos, agradezco que esto no haya sido en frente de cientos de personas y solo en frente de mi novio y en su apartamento—Devan, ya para que esto no es gracioso en lo absoluto.—¡Por supuesto que es gracioso! —De tanto reír, tuvo que sentarse en el sofá y yo imité su acción de inmediato.—Te odio, espero que esta no sea la primera vez que te lo digo —le golpeé el pecho con la mayor delicadeza posible—Pero, si de algo puedo estar seguro es que no va a ser la última vez que te lo digo.—Espero que no sea así.—¿Cuáles son tus planes de vida? —Pregunté de repente, dándole un giro a la conversación, cruzándome de piernas y posando mi mano sobre las suyas.—¿Mis planes de vida? Lo que más quiero en este mundo es continuar creciendo como un empresario totalmente profesional, ade







