Mag-log inAlexander estaba sentado en la pequeña sala de su oficina. Sobre la mesa de centro había una botella de whisky a la mitad y, en su mano, sostenía un vaso vacío.Daniel entró en ese momento. Miró a su alrededor antes de cerrar la puerta.—Pensé que la jefecita estaría aquí… —comentó—. ¿Por qué no fueron a celebrar su logro?Alexander se encogió de hombros, llenó nuevamente su vaso y se bebió el contenido de un solo trago.Daniel suspiró, caminó hasta el sofá de enfrente y tomó asiento, sin apartar la mirada de su amigo.—¿Por qué discutieron? —preguntó.Conocía perfectamente a Alexander. En el pasado, cuando tenía una discusión fuerte con Valentina, solía quedarse en su oficina bebiendo, sin importarle la hora ni cuánto alcohol consumiera. Y, por lo que veía, esta vez no era diferente.—Su abuelo quiere que se divorcie de mí —dijo Alexander.—¿Y ella qué dijo? —preguntó Daniel.—Que firmaría… —susurró, mirando la botella de whisky.Daniel entrecerró los ojos. Dudaba que Valentina hubie
Valentina entró a la oficina de Alexander después de pasar un buen rato recibiendo las felicitaciones de los accionistas. Se sentía agotada, pero la incertidumbre que la había acompañado durante la presentación seguía rondando su cabeza. Ni siquiera podía creer que hubiera conseguido exponer su propuesta con tantas dudas atormentándola.—¿Qué sucede, Valentina? —preguntó Alexander una vez que cerró la puerta.Valentina caminó hasta quedar frente al enorme ventanal con vista a la ciudad. Soltó un largo suspiro y observó el reflejo de Alexander en el cristal. Él permanecía a cierta distancia, esperando que le explicara qué ocurría.—Fui a ver a mi abuelo antes de llegar aquí —comenzó a decir—. Quiere que firme el acuerdo de divorcio. No quiere que siga casada contigo.Alexander apretó los puños, intentando mantener la calma. Recordó la visita que Valente Luna le había hecho unos días atrás, cuando le exigió que se divorciara de Valentina. Él se había negado rotundamente y dio por termi
Todos los presentes tomaron asiento, mientras Valentina permanecía de pie frente a ellos, lista para comenzar su presentación. De aquella reunión dependía que su propuesta fuera incluida en el proyecto de Alexander Hart, pero, a pesar de la importancia que tenía para ella, le costaba concentrarse.Su mente seguía en la oficina de su abuelo. No quería dudar de Alexander ni escuchar la verdad sobre su pasado de boca de otras personas. Si había algo que debía saber, quería que fuera él quien se lo contara. Sin embargo, las palabras de Anthony habían despertado dudas que no podía ignorar tan fácilmente. Por mucho que intentara apartarlas, seguían rondando su cabeza, haciéndola sentir incómoda ante todo lo que todavía desconocía de su esposo.—Señora, tome un poco de agua —dijo Natalia, pasándole una botella.Valentina asintió y la tomó. Mientras bebía un pequeño sorbo, su mirada se desvió hacia Alexander, quien estaba sentado al fondo, en una esquina de la sala. Él no participaría en la r
Alexander estaba con Daniel, afinando los últimos detalles de la presentación de Valentina. Confiaba en la propuesta de su esposa; le parecía una idea interesante que podía mejorar el proyecto. Ahora solo faltaba que ella lograra convencer a los accionistas.Nikolái entró en la oficina con una tableta en las manos.—Me alegra que estés aquí —dijo, acercándose a ellos—. ¿Qué has pensado sobre la invitación que recibimos?Alexander arqueó una ceja. Sabía perfectamente a qué se refería, pero desde que había llegado al corporativo no había querido hablar del tema, ni siquiera con Daniel.—No me interesa —respondió con indiferencia.Nikolái entrecerró los ojos. Era la respuesta que esperaba de Alexander, pero no por eso pensaba dejar el asunto de lado. Aquella invitación le parecía sospechosa y no entendía por qué el internado había decidido organizar una reunión después de tantos años.—Alexander, no podemos ignorar esto. No es normal que el internado organice la primera reunión de la Gen
Valentina miró a su abuelo con sorpresa. No eran sus palabras lo que la desconcertaba, sino que estuviera enterado del pasado de Alexander. Desvió la mirada hacia Anthony, quien sonreía de lado con una expresión maliciosa.—Firma los documentos —insistió Valente—. Sé que has odiado a Alexander todo este tiempo. Ese estúpido matrimonio ni siquiera se ha consumado y tampoco hay un embarazo de por medio. No tienes ninguna razón para seguir casada con él.Valentina soltó una risa baja. No permitiría que nadie volviera a manipularla, ni siquiera su propio abuelo. Era evidente que Anthony estaba detrás de todo aquello, pero no pensaba darle el gusto de verla ceder ante sus intenciones.—Abuelo, ya te lo dije —respondió con una sonrisa—. No pienso divorciarme de Alexander.—¡Valentina! —exclamó el anciano, perdiendo la paciencia.—¡Basta, abuelo! —replicó ella, alzando la voz—. No tienes ningún derecho a decidir sobre mi vida.Valentina soltó un largo suspiro y trató de calmarse. No quería s
Valentina llegó al corporativo Luna con Natalia siguiéndola de cerca. Desde que Alexander le había asignado la tarea de protegerla, la joven se había mantenido atenta a cada movimiento, sin apartarse de ella ni siquiera durante el trayecto por los pasillos del edificio.Al llegar frente a la oficina de su abuelo, Valentina se detuvo y miró la puerta antes de volverse hacia Natalia. No sabía qué asunto tenía tanta prisa por tratar Valente, pero esperaba que no fuera nada que le quitara demasiado tiempo. Su presentación estaba cada vez más cerca y todavía tenía cosas que revisar antes de dirigirse al corporativo Hart.—Natalia, ¿podrías esperarme afuera? —preguntó con una sonrisa—. Solo voy a saludar a mi abuelo.Natalia miró la puerta de la oficina y después a Valentina. Aunque entendía que se trataba de su abuelo, tenía instrucciones de no separarse de ella.—Está bien, pero, por favor, si necesitas algo, no dudes en llamarme —dijo finalmente Natalia.Valentina asintió y entró en la o







